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MURIÓ EDUARDO GALEANO Y LA ICONODULIA URUGUAYA COMPLETÓ SU PANTEÓN

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galeano 2Carlos-_Páez_Vilaró-2Mario Benedetti en su departamento de Buenos Aires. Foto: Eduardo Longonichina zorrilla

En los últimos tiempos han muerto una serie de figuras importantes para buena parte de los uruguayos.

El primero fue Mario Benedetti, sin duda un ícono no solo para la izquierda de este país sino para un público mucho más amplio que devoraba sus cuentos, poemas, novelas y algún que otro ensayo.  Durante mucho tiempo sus poemas fueron musicalizados y sobre todo adornaron mucha pared de cuarto de adolescente (y de gente de más edad también).  Adorado en todos lados, sin embargo toda su obra, especialmente sus poemas está plagada de lugares comunes, principalmente los que tocan la temática política. Benedetti nunca supo o quiso adaptarse a los nuevos tiempos y terminó prendido a los viejos esquemas políticos, incapaz de comprender la cambiante realidad social y política. Mucha de su obra, incluso destila homofobia.

A vía de ejemplo vean este video donde lee un poema en el cual, además de los lugares comunes y el lenguaje demasiado directo (que lleva a muchos a confundirse y llamarle sencillez a la mediocridad) muestra muy poca comprensión de lo que lo rodea y la juventud en particular. Pretende ponerse del lado de los jovenes, pero más parece un viejo que los rezonga porque no los entiende.

Luego le tocó el turno a Carlos (“mi amigo el sol”) Paéz Vilaró, especialista en empalagarnos con hablarnos del astro rey a cada rato.: “soy millonario en soles que guardo en la alcancía del horizonte”, (guauuu), la cursilería metida como etiqueta de un vino. Y unas cuantas pinturas con estilos muy poco originales.

Su figura pedante estaba siempre muy presente en el Carnaval. El hombre necesitaba mezclarse con el pueblo. Pose?, sinceridad? Probablemente una mezcla de ambos. La Casa Pueblo es de esos edificios que de tanto uno verlos – como la Tour Eiffel – no sabe si son lindos o no. Siempre tuve la curiosidad por saber cómo Carlos Páez pudo hacerse de ese terreno, y como fue el proceso de aprobación de sus planos.

Más adelante fue la sobreactuada China Zorrilla, actriz que según ella fue quien recomendó a Dustin Hoffman al director Mike Nichols para que lo incluyera en El Graduado. Como quien dice Dustin le debe la carrera a ella. Poseedora de todo un anecdotario de vida con generada con mucha inventiva. Actriz con un estilo obsoleto solía ser divertida en sus conversaciones, pero cuando actuaba, cansaba. Siempre hacía de ella y le era difìcil disimular su voz de pituca. Tal vez de todos los íconos, la que me cae más divertida y simpática, pero por favor fuera del teatro o el cine.

Todos estos son típicos íconos de la cultura uruguaya. Artistas intocables. En algunos casos, con una incomprensible proyección internacional.

Y ahora le tocó morir a Eduardo Galeano, tal vez el más icónico de todos. Y cuando uno de estos personajes muere, lo de siempre. Ríos de tinta pregonando sus virtudes. Incluso de aquellos que se supone que lo denostaban. Porque el hombre era controvertido.  Que en “La República” le dediquen tapas y elogios es lo lógico. Pero que “el País” y “el Observador” lo hagan ya suena a subida al carro.

La obra de Galeano fue exitosa en muchos países y desde Maduro (“Maestro Galeano, desde esta trinchera de Patria siempre te llevaremos en la batalla ¡Nuestra América vivirá y vencerá!) a Maradona (“Gracias por enseñarme a leer el fútbol”), pasando por Serrat (“Era la reserva moral”) o Evo Morales ( “El mundo pierde a un maestro de la descolonizaciòn y la liberación de nuestros pueblos”) se pronunciaron sobre la magnificencia de su escritura.  Una buena recopilación de lugares comunes de homenaje al escritor puede encontrarse en esta página española:  (http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2015-04-13/la-izquierda-cursi-despide-a-galeano-de-mi-vida-no-mia-a-la-voz-de-acantilado-1276545448/)

Por supuesto no puede faltar el original que haga algún juego de palabras con el nombre de alguno de sus libros, del tipo “a América Latina hoy las venas se le abrieron más que nunca”

La iconodulia ahora tiene su panteón completo y cada tanto florecerán los homenajes a los cuatro desaparecidos.

Los cuatro personajes compaten algunas cosas en común. Una de ellas es su poder de seducción. Innegable. De una forma u otra han logrado convencer a grandes públicos que lo que ellos hacen es bueno. Los que nos creemos “vivos” criticándolos en blogs que solo leen nuestros amigos debemos rendirnos ante la evidencia del cariño que el público les profesa.

Otra característica, en mayor o menor medida es la pedantería, esa cosa de creerse que la saben todas. Tal vea Galeano fue quien mejor encarnó esta característica. Su obra, además alienta un sutil desprecio a quienes no piensan o viven como él.

Creo que es bueno rescatar dentro de tanta adulonería algunas pocas opiniones discordantes que han aparecido en estos días. Como por ejemplo el muy buen comentario del periodista Gerardo Sotelo, que desde las páginas de El País, (http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_301420_1.html)  y con mucho respeto (no nos olvidemos que estamos hablando de alguien que recién murió) dice algunas cosas que compartimos totalmente. Cita la frase que la Unesco tomó a manera de homenajearlo: “Enseñar es enseñar a dudar”, para agregar: “Sin  embargo, Galeano no pasó por este mundo para enseñarnos a dudar sino a creer”. Brillante forma de expresarlo. Una persona como Galeano es todo lo opuesto al espíritu de esta página. También nos dice: “Pero el triunfo de la libertad que coronó la resistencia de los latinoamericanos y el derrumbe de la Revolución Cubana no alcanzaron como para hacerlo dudar. En lugar de denunciar sus crímenes, decidió obedecer; no pensar, sino copiarse a sí mismo, repetir sus eternos sofismas, ahora probadamente falsos, antes que lanzarse a la aventura de dudar.”.   
Respecto a Cuba y en honor a la verdad cabe aclarar que en 2003 Galeano escribió:  “Las prisiones y los fusilamientos en Cuba son muy buenas noticias para el superpoder universal, que está loco de ganas de sacarse de la garganta esta porfiada espina. Son muy malas noticias, en cambio, noticias tristes que mucho duelen, para quienes creemos que es admirable la valentía de ese país chiquito y tan capaz de grandeza, pero también creemos que la libertad y la justicia marchan juntas o no marchan”. De todas maneras ello no implicó un rompimiento con el régimen y en 2012 en visita a Cuba aclara sus dichos: ” los mejores amigos son aquellos que se dicen las cosas de frente”. La doble moral de siempre. Si los que fusilan son los enemigos, éstos son asesinos, criminales, fascistas. Si lo hacen los amigos, son errores o desviaciones.

Otra voz discordante fue la del gran escritor Mario Vargas Llosa, ícono negativo para buena parte de la intelectualidad izquierdosa, que cada vez que alguno de sus integrantes ensalza sus cualidades literarias tiene que dejar bien en claro que no comparte sus ideas políticas (so pena que le saquen tarjeta amarilla en el club de intelectuales). También con mucho respeto nos habla de como caricaturizó la realidad latinoamericana.

Y es cierto, a ese respecto Galeano – a partir de “Las venas abiertas de América Latina” vendió espejitos de colores, en particular con la idealización del indigenismo latinoamericano, dividiendo al mundo entre los indios buenos, que vivían en armonía con la naturaleza y los europeos malos que vinieron a masacrarlos. Es cierto que los europeos se metieron donde nadie los llamó e hicieron cualquier desastre. Pero no es menos cierto que esos desastres los perpetraban también dentro de lo que después se llamaría América los mismos pueblos indígenas entre ellos. Como ha ocurrido históricamente en todas las civilizaciones los indígenas guerreaban entre sí, se saqueaban, torturaban a los vencidos, y había pueblos que sometían a los otros y los mantenían en estados de sumisión tan humillantes como los que después harían los europeos con ellos. De hecho la conquista solo fue posible gracias a que el puñado de españoles que llegaron a América se encontraron con tribus que se aliaron con ellos, cansados del brutal sometimiento que sufrían por sus tiránicos amos. Si no – solo por una cuestión de abrumadora lógica numérica y sentido común – la conquista no hubiera sido posible. Raúl Bringas Nostti, en su iconoclasta  “Antihistoria de México”  nos dice. “Los pueblos mesoamericanos nunca se distinguieron por su piedad o altruismo. Su mundo estaba concebido sobre la violencia, el rigor de los dioses, el sacrificio de los inocentes y guerreros por igual y el constante temor al fin de los tiempos. …La propia idea de inmortalizar en piedra el sufrimiento de los cautivos muestra el grado de violencia de una civilización que se regodeaba en su brutalidad”. También es un mito la armonía con la naturaleza. Eran tan depredadores como el capitalismo más salvaje o como el comunismo stalinista. Simplemente no tenían la tecnología para generar un Tchernobyl, un Hiroshima o un agujero de ozono. Pero su avance agrícola estaba basado en la quema de árboles, la tierra arrasada y, en muchos casos practicaban la caza depredadora de las especies animales. El caballo americano estaba extinguido al llegar los españoles, porque los cazaban indiscriminadamente para alimentarse.  Hay en esta visión “tolerante” hacia las barbaridades de estas culturas, (no demasiado diferentes en prácticas a las que se deban en buena parte del Viejo Continente, y se siguen dando incluso hoy en día) en el fondo una visión sutilmente racista.  El juicio de Galeano y buena parte de los historiadores es absolutamente  indulgente, se razona como …..”pobrecitos, son limitados, mucho no se les puede exigir”. Tienen un aura de inimputabilidad, solo explicable, porque en el fondo se los considera de otra categoría, protohombres tal vez,  y no se les mide con el mismo rasero que al resto.

Todo lo de Galeano estaba inundado de demagogia y simplismo. Como Benedetti fue incapaz en comprender los cambios del mundo. Si bien mucha gente rescata que sobre el final de su vida abjuró de su obra “Las venas abiertas de América Latina”  ( “[Las Venas Abiertas] intentó ser una obra de economía política, solo que yo no tenía la formación necesaria”, “No sería capaz de leerlo de nuevo. Caería desmayado”. “Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital”), permítaseme desconfiar. Probablemente lo que el autor estuviera buscando – más que desandar su pensamiento –  sería subir la apuesta.

Todo rito o religión necesita su panteón.  Con la muerte de Galeano se ha cerrado una etapa, y los íconos hoy adquieren una altura aún más mitológica. Si antes eran incuestionables, imaginémosnos ahora que están muertos.

Cito de nuevo a Sotelo: “Que haya paz en su tumba”

“El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua”. (GUAUUU)
“Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”. (reflexión profunda y original)
La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo. (paaahhh)
“Los poderosos del mundo se han unido para sacarnos lo que ya no tenemos. Debemos hacerlo también nosotros para que no nos sigan sacando más” (……)
El hambre y la sed de unos son el caviar y el champán de otros” (…..)
Estas dos últimas no son de Galeano, pero podrían haber sido.
Y para no ser injustos convengamos que pese a toda esa sarta de lugares comunes sabía manejar hábil y manipuladoramente su pluma. Si no hubiera buscado (movido por su divismo?) ser un gurú ideológico tal vez hubiera sido un buen escritor.
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  1. Me pareció leer en el “Manifiesto” del blog que no hablarías de política, y opino que no hacés más que hablar de ella en estos despreciativos comentarios hacia los “Iconos” uruguayos muertos. Porque te ocupás demasiado especialmente de “la izquierda”.
    Además, si bien las virtudes artísticas de cualquiera son discutibles (todo lo es), esto se parece más a un ejercicio de ironía e irreverencia muy, pero muy a la moda, que a un legítimo cuestionamiento de los valores de los artistas mencionados.
    En resumen: Hacer de niño terrible metiéndose lo más irrespetuosamente que se pueda con grandes figuras (grandes aunque nos pese, en función de su innegable repercusión y trascendencia), es uno de los lugares más comunes de estos tiempos. Y ese, a pesar de que es el defecto que más parece molestarte de ellas, parece ser el tuyo principalmente. Tal vez por eso mismo.

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    • Estimado Guillermo:
      Primero que nada, gracias por tomarte el trabajo de leer mi blog.
      Te voy a aclarar algunas cosas:
      En primer lugar si lees bien mi “Manifiesto”, yo lo que digo es: “en lo posible procuraré abstraerme de temas políticos (si es que esto es posible, pero por lo menos seguro que no habrá nada de política partidaria)” En ningún momento dije que no iba a hablar de política, es imposible cuando uno toca determinados temas, lo que sí no haré es tomar bandera por ningún partido. Y me reservo el derecho a criticar a quien sea, sea del partido que sea. Claro, cuando uno no entiende esto, no entiende que criticar a un tipo de “izquierda” o a ciertas posiciones de determinados “izquierdistas” no implica que uno tome posición por un partido o una ideología determinada. (Paéz Vilaró era de izquierda? sinceramente no lo sé ni creo que venga al caso).
      En segundo lugar, parece que si no me gustan ni Benedetti ni Galeano, como los tipos eran “de izquierda” eso implica que estoy tomando una determinada posición política. Es como si no me gusta como juega el Palito Pereira y por eso me dijeras que soy anti selección nacional.
      En tercer lugar no puedo ser irónico tampoco, aunque tus reverenciados Benedetti y Galeano a menudo lo son. Tengo que hacerles reverencias aunque no me gusten, para que no me trates de “irreverente”?. Decime la verdad. (y dejando de lado la corrección política)..nunca disfrutaste una crítica irónica e irrespetuosa a alguien que no te gusta? … y ewntonces? …. o está bien ironizar con los que no nos gustan pero está mal que otros ironicen con lo que nos gustan.
      En cuarto lugar, te parece que no reconozco su grandeza? (Los que nos creemos “vivos” criticándolos en blogs que solo leen nuestros amigos debemos rendirnos ante la evidencia del cariño que el público les profesa). Además ironizo sobre mí mismo y mi blog, no sé si captaste.
      Y el que hayan sido trascendentes y hayan tenido repercusión no les asegura que merezcan mi respeto. O tengo que respetar ha toda persona que haya tenido repercusión y trascendencia en algún campo de la vida?
      Sobre el final la perlita….te largás a una interpretación de por qué me molestan sus lugares comunes. Sos estudiante de sicología, por casualidad?. Lo más importante – y creo que tu comentario es un fiel exponente de esto – no es si tengo o no razón en lo que digo respecto a ellos, sino la forma en la cual tendemos a inventar ídolos y a descalificar a quien no se siente representado por ellos y se niega a reverenciarlos.
      Un abrazo, y seguí leyendo mi blog.

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      • jesus feijoo

        para mi Galeano era un gran escritor pero al mismo tiempo un gran oportunista y muy tendencioso.y tambien me chocaba un poco que era muy amanerado .

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  2. Jorge Pereyra

    Acabo de ingresar a tu blog (todavia no se como llegue) y he leido 2 o 3 entradas. A que te referis cuando decis “iconocludia”? Slds,jorge

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    • No es “iconocludia”, sino “iconodulia” (había un error de tipeo que fue corregido). Etimológicamente la iconodulia es la adoración de imágenes (lo opuesto a la iconoclastia). En un contexto más amplio se refiere a tomar como ciertos o indiscutibles las afirmaciones o pensamientos de una persona a la cual se admira, poniendo a simples mortales en rol de dioses infalibles. Es ser acríticos y descansarse en lo que pensaron otros, en lugar de pensar con cabeza propia. Gracias por leerme.

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      • Jorge Pereyra

        Maravilloso! Te estaba por escribir para decir que era un asno al preguntarte por iconocludia! Despues vi iconoludia y encontre su significado (que desconocia totalmente). Mas asombrado aun cuando vi tu rapida respuesta (no tengo tildes, lo lamento). Sigo sin acordarme como llegue aca! Saludos, jorge pereyra

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  3. Ruben Pereira Martinez

    Iconodulia no es una exagerada adoración por los hechos de Maracaná, protagonizados por el equipo dirigido por el Gran Capitán?

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  4. Hola, que tal? Antes que nada, te digo que es una nota buenísima, ya leí 2 tuyas, y veo que has creado un espacio incomodo, donde algunos nos sentimos cómodos. Me gustaría comentar al respecto de esta nota y la de las “conspiraciones de la Fifa”, tienen mucho en común. Evidentemente es una cuestión de idiosincrasia, y es obvio que políticamente la izquierda ha sabido capitalizar logros de estos artistas de autobombo y las eternas conspiraciones, que se retro alimentaron de esta capitalización. La izquierda en su momento, no pudo echarle mano a mucha cosa, que no fueran enamorados de “Robin Hood”. Evidentemente decir verdades a estas alturas es incómodo. La derecha vernácula y no vernácula ha sido, entre otras cosas, desastrosa al respecto de su tratamiento de la prosa y el verso. Gracias a esta falta de explotación de la palabra dulce, se mueren y se siguen muriendo, grandes exponentes del pensamiento. Quien conoce a Pedro Emilio Coll?, quien con su cuento, “El diente Roto”, ya denunciaba, ironizando como una simple lengua retorciéndose en un diente partido y una mirada absorta en el infinito, se confundían con el pensamiento profundo y el análisis permanente… Quien se acuerda de Arturo Uslar Pietri cuando decía: Sembremos el petróleo!, quien se acuerda?, quien?. En cambio quien no sabe quien es Quino?… La ultra derecha bruta, desalmada, se dedicó a denunciar conspiraciones, pero cometió el error de actuar al respecto. La ultra izquierda, arrastrada y astuta, denuncia conspiraciones y sacrifica fichas a largo plazo, para parecer que actúa, hace cambios aquí y allá, para que el gato siga bien pardo, entonces el juego no lo termina más…

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  5. impactante nota que remece décadas de contentura y contención leyendo a Galeano y a Benedetti y otros uruguayos que desde mi adolescencia de joven burguesa chilena me abrieron la puerta a un mundo desconocido.me enamoré con los versos de Benedetti susurrados y sentidos por mi generación de los años sesenta y sufridos setenta en dictadura, cuando leer “en la calle somos muchos más que dos” nos alentaba a soportar la obscuridad y el miedo.Izquierda? Qué importa si te toca profundo y el sentir colectivo de una generación latinoamericana lo hizo suyo.La memoria colectiva es más poderosa que los mismos hombres y mujeres que aportaron a ella y si por el camino vamos descubriendo errores y debilidades, arrogancias y divismos, los sentimos como fallas que podemos mirar con ternura , del mismo modo que vemos a nuestros ancianos padres y sus múltiples falencias.
    Galeano, Benedetti,Pepe Mujica y tantos otros uruguayos han impregnado nuestras mentes y sentires más allá de las ideologías…
    Buena crítica.

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    • Interesante la apertura mental con la que comentas mi blog. No es frecuente aceptar así nomás que le peguen a quienes fueron o son nuestros ídolos. En varios posts he escritos cosas donde la razón y los sentimientos toman caminos separados (caso típico el fútbol donde he sido muy crítico de glorias uruguayas pero que cuando oigo su evocación igual me emocionan). En mi caso mi apego de aquellas oscuras épocas a Galeano o Benedetti fueron mínimas. Mi identificación antidictatorial pasó por otro lado, por lo cual puedo mirarlos desde otro punto de vista. De Galeano leí sus venas abiertas y me entusiasmé como todo el mundo, pero luego, ya en democracia que pude leer algunas de sus cosas con más frialdad y ya no lo pude soportar. También de lejos se valoran distintas las cosas. El que está lejos no tiene que soportarlo todos los días o muy seguido en televisión, ahciendo declaraciones y luciendo su pedantería. En relación con Benedetti crecí leyendo sus cuentos de Montevideano y La Muerte y alguna novela como La Tregua que eran poco politizdos. Un día un compañero de trabajo me trajo la obra “Pedro y el Capitán” que leí con una gran expectativa y pese al momento que se estaba viviendo no soporté la gran cantidad de lugares comunes que tenía. Tal vez haya sido ahí mi primer ruptura. Hace unos años luego que muriera intenté dar una oportunidad y releer sus cuentos. Después de todo habían ocupado un lugar importante en mis lecturas adolescentes. Y descubrí lo sobrevalorados que estaban. Pero más allá de todo esto, que en definitiva son opiniones y como tales “opinables”, lo que más me molesta es esa cosa que si a uno no le gusta Benedetti o Galeano pareceque fuera un traidor a la patria o un derechista recalcitrante. Por eso rescato tu comentario especialmente cuando decís que “La memoria colectiva es más poderosa que los mismos hombres y mujeres que aportaron a ella”. Del otro personaje que mencionas no voy a opinar, (aunque alguna que otra vez le pego en algún post) porque sería entrar en politica y me propuse, por lo menos por ahora, hacerlo lo menos posible. Solo te diré lo mismo que dije antes: una cosa es ver al viejito simpaticon, medio hippie, de un país lejano y otra tenerlo de presidente. Y cuando te digo esto te lo digo más allá del juicio político que pueda tener sobre él. Es como leí una vez que decía en un libro sobre los Rolling Stones: todo bien con su música y sus actitudes rebeldes, pero yo no querría que mi hija saliera con ninguno de ellos…. cachai?
      Muchas gracias por el comentario.

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  6. Reblogueó esto en Comunicaciones y Reseñas memoriay comentado:
    En primer lugar si lees bien mi “Manifiesto”, yo lo que digo es: “en lo posible procuraré abstraerme de temas políticos (si es que esto es posible, pero por lo menos seguro que no habrá nada de política partidaria)” En ningún momento dije que no iba a hablar de política, es imposible cuando uno toca determinados temas, lo que sí no haré es tomar bandera por ningún partido. Y me reservo el derecho a criticar a quien sea, sea del partido que sea. Claro, cuando uno no entiende esto, no entiende que criticar a un tipo de “izquierda” o a ciertas posiciones de determinados “izquierdistas” no implica que uno tome posición por un partido o una ideología determinada. (Paéz Vilaró era de izquierda? sinceramente no lo sé ni creo que venga al caso).
    En segundo lugar, parece que si no me gustan ni Benedetti ni Galeano, como los tipos eran “de izquierda” eso implica que estoy tomando una determinada posición política. Es como si no me gusta como juega el Palito Pereira y por eso me dijeras que soy anti selección nacional.
    En tercer lugar no puedo ser irónico tampoco, aunque tus reverenciados Benedetti y Galeano a menudo lo son. Tengo que hacerles reverencias aunque no me gusten, para que no me trates de “irreverente”?. Decime la verdad. (y dejando de lado la corrección política)..nunca disfrutaste una crítica irónica e irrespetuosa a alguien que no te gusta? … y ewntonces? …. o está bien ironizar con los que no nos gustan pero está mal que otros ironicen con lo que nos gustan.
    En cuarto lugar, te parece que no reconozco su grandeza? (Los que nos creemos “vivos” criticándolos en blogs que solo leen nuestros amigos debemos rendirnos ante la evidencia del cariño que el público les profesa). Además ironizo sobre mí mismo y mi blog, no sé si captaste.
    Y el que hayan sido trascendentes y hayan tenido repercusión no les asegura que merezcan mi respeto. O tengo que respetar ha toda persona que haya tenido repercusión y trascendencia en algún campo de la vida?
    Sobre el final la perlita….te largás a una interpretación de por qué me molestan sus lugares comunes. Sos estudiante de sicología, por casualidad?. Lo más importante – y creo que tu comentario es un fiel exponente de esto – no es si tengo o no razón en lo que digo respecto a ellos, sino la forma en la cual tendemos a inventar ídolos y a descalificar a quien no se siente representado por ellos y se niega a reverenciarlos.

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