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ARTIGAS, EL GRAN MITO URUGUAYO (PRIMERA PARTE)

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En la mitología griega los dioses tenían todos los vicios de los humanos. Zeus, el dios máximo era rencoroso, arbitrario, despótico y brutal con sus enemigos o con quienes simplemente desafiaran su poder. Con su rayo podía destruir al enemigo sin ningún tipo de clemencia y podía decidir, como en el caso de Prometeo, someterlo a una   cruel y eterna tortura.

En la historia de la humanidad los grandes personajes generalmente han tenido esas facetas contradictorias, y por  muy grandes y positivos que hayan sido los rastros que hayan dejado  han cometido sus barbaridades y atrocidades.

Bolívar, el gran personaje de la historia latinoamericana ha sido acusado muchas veces de autocrático, exceso de ambición y – objetivamente hablando – era un aristócrata partidario de implantar una monarquía.

La novela de García Márquez “El General en su Laberinto” nos lo muestra en su decadencia con toda la crudeza de un ser humano, vicios y virtudes incluidos. Incluso pensemos en todos los grandes personajes contemporáneos que nos rodean; no existe ninguno que no tenga sus luces y sombras. Es bastante lógico porque aún en las mejores y más democráticas sociedades para acceder al poder y mantenerse en él, es necesario en algún momento “abrazarse a las culebras” o, incluso, a veces, actuar como culebra. Imaginemos como sería la lucha por alcanzar y mantener el poder hace  200 años,  cuando no existían conceptos tales como los derechos humanos, la transparencia o la tolerancia.

Debido a la manipulación política que regímenes y partidos de todo tipo han hecho de estos “héroes”, unido a la necesidad de la gente de tener sus propios ídolos,  muchos de estos personajes históricos terminan convertidos en la liturgia colectiva  en verdaderos dioses, pero normalmente no con las características de los de  la mitología griega, sino que más bien su culto adopta las características de devoción propias  de las grandes religiones contemporáneas.

Un caso típico es el lugar que Artigas tiene en la historia uruguaya. Más allá del juicio que cada uno tenga sobre dicho personaje histórico  (el objetivo de esta nota – más allá de los reparos que me pueda merecer – no es cuestionar a Artigas en sí mismo  sino a  la forma en que  nos lo han endiosado)  lo que es claro es que nuestra educación ha tratado de adoctrinar a los alumnos en las bondades del héroe como si éste fuera un personaje superior, ya sea en su ideología como en su comportamiento, impidiendo todo tipo de desarrollo del espíritu crítico.

La forma en la cual un uruguayo común accede a la fJuan Manuel Blanes - Artigas en la Ciudadela.jpgigura de Artigas tiene una secuencia perversa que le da poco espacio al raciocinio y lo va condicionando desde pequeño a una adoración cuasi religiosa. Conocemos a Artigas, cuando ingresamos por primera vez  a la escuela y vemos, ya sea el infaltable busto del prócer o el clásico cuadro (inventado) de Blanes que nos lo muestra parado frente a la puerta de la Ciudadela, con mirada adusta y cara de amargado, tal como aparece en todas sus imágenes. En nuestras primeras clases de historia, cuando tenemos algo así como 6 años, nos empiezan a contar algunas cosas de un ser maravilloso al cual se califica como “Padre de la Patria”, “Nuestro Héroe Máximo” , “El Caudillo (sí, como a Franco)”, o “el Protector de los Pueblos Llibres”, sin explicarnos muy bien el significado de toda esa palabrería.

Los alumnos son educados en amar a Artigas antes de saber quién fue o qué hizo, a la misma edad en la cual aprenden a amar a sus padres, y – si en su hogar son religiosos – a Dios.  Es natural entonces  que adopten hacia el héroe ese tipo de amor incondicional que normalmente destinan a padres y dioses. Es que además la “laica” escuela uruguaya le da a Artigas el mismo tratamiento que a un dios; El himno a Artigas que entre otras cosas dice “El padre nuestro Artigas… para la historia un genio, para la patria un dios….”  resume como nada el enfoque adoctrinador y religioso de esta educación. El niño, de a poco, se va enterando que su cuadro está por todos lados, que hay un Bulevar que lleva su nombre, así como un Departamento, una estación de trenes, cines, teatros, un puente internacional, algún buque de la Armada, un Instituto de Profesores, varios centros de enseñanza y hasta algún equipito de fútbol de barrio. (y hasta hace poco su cara aparecía en cuanta moneda o billete se imprimía). El bombardeo ideológico es constante y cuando al niño le empiezan a contar alguno de los hechos que protagonizó el personaje, inevitablemente se comienza con la lucha contra los españoles. Probablemente en las cercanías del 18 de mayo de su primer año de la escuela se le hable de la Batalla de Las Piedras, de su famosa frase de “Clemencia para los Vencidos”, de su heroísmo y se nos haga algún esbozo de sus altruistas cualidades humanas. La primera idea que un niño de edad escolar se hace es que existió un ser maravilloso, un dechado de virtudes, una especie de ser sobrenatural al cual los uruguayos le debemos, entre otras cosas la existencia del país. Porque la primera insistencia en la Batalla de las Piedras y su triunfo sobre los españoles hace dar la impresión que ahí empezó nuestro país. De hecho aún muchos historiadores atribuyen a esa batalla el punto inicial de nacimiento de nuestra “nacionalidad”. Nadie nos cuenta en esos momentos  que en realidad Artigas no quería que existiéramos como país y tampoco que al final del camino fue un perdedor. Por otro lado se comienza a hacer al niño memorizar frases rimbombantes que muchas veces no está en condiciones de comprender.

Luego, en etapas posteriores de su educación al joven se lo introduce, ya con más elementos, en el ideario del prócer, se le habla de las Instrucciones del año XIII, del Federalismo, del Reglamento de Tierras y de cómo se fue, traicionado, al Paraguay. Pero ya ahí el daño está hecho. Porque la figura de Artigas no se discute. Artigas, nunca cometió errores, nunca se equivocó, tuvo prácticas que excedían las comunes en su tiempo. Sus ideas eran las correctas, el federalismo el sistema ideal, eso tampoco se discute. Alguna vez vieron a un profesor de historia fundamentar por qué el federalismo es mejor que otras formas de gobierno?. No, simplemente está ahí, como dogma. Tampoco se cuestionan sus valores como estratega político, por más que uno se pueda preguntar si en algunos momentos no se pasó de intransigente y tozudo. Si perdió fue porque lo “traicionaron”, nadie se detiene a inducirnos a dudar sobre si no habrá cometido errores  que determinaron también tal desenlace, o si la maquinaria política de dominación sobre su “Protectorado”, el federalismo en definitiva, no alentó caudillismos locales que fueron terreno fértil para la ambición humana y la consiguiente “traición”. Pero cuando uno tiene un héroe la alquimia oficial transforma los errores y defectos en virtudes. Todo muy parecido a un culto totalitario a la personalidad, sólo que revestido de un envase democrático y  filtrado por el paso del tiempo.   Es muy común que cuando alguien quiera argumentar a favor o en contra de algún hecho político de cualquier época cite una frase de Artigas como si fueran mágicas. Artigas es como una especie de “Latu” histórico, cuya sola palabra oficia como un sello de calidad para lo que se pretenda fundamentar. Si lo dijo Artigas palabra sagrada. Así, por ejemplo, cada vez que hay una propuesta de privatizar algo el razonamiento y los argumentos son sustituidos por el slogan y entonces se cita el “No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad”. Dicho sea de paso la frase se cita mal, pues de esa frase no se desprende una oposición a vender el “rico patrimonio” en toda circunstancia como generalmente esgrimen quienes lo citan como argumento antiprivatizador, sino que el problema está en el precio. Ofrezcan un precio que no sea vil y la venta se hace.

Simultánea y sutilmente se va introduciendo al estudiante en una de las más oscuras facetas de nuestro nacionalismo: el antiporteñismo; los porteños son los enemigos de Artigas, los aristócratas, los que pusieron precio a su cabeza y los que lo denigraron y traicionaron. Eran muy malos.

En la escuela y el liceo nos han enseñado a odiar a Sarmiento, – pese a que la calle que lleva su nombre pasa por encima del Bulevar que  homenajea al  prócer – porque entre otras cosas calificó a nuestro héroe máximo de “temible contrabandista” y lo usó en su ataque a Rosas diciendo que este último no había inventado nada en cuanto a los salvajes métodos con que se deshacía de sus enemigos, ya que en realidad lo que había hecho era plagiar los que unos años antes había utilizado el caudillo oriental en su montonera. Por ejemplo acusa a Artigas y a sus hombres de enchalecar a sus enemigos y dejarlos maniatados a su suerte en el medio del campo hasta que murieran de hambre, sed o liquidados por alguna enfermedad o animal salvaje. Yo no puedo saber si lo que dijo Sarmiento es cierto o no, eso es tarea para los historiadores y esto no pretende ser un trabajo de historia. Simplemente puedo razonar y decir con un poco de sentido común, que en términos de los parámetros de aquella época no era tan descabellado pensar que un caudillo de base tan popular como Artigas usara o tolerara métodos que eran tan comunes y generalizados. Por ello el querer insistir en forzar la realidad para mostrar al líder de aquel movimiento como un ser perfecto no agrega nada. Por el contrario, quita, ya que hace perder credibilidad sobre el resto. Los franceses no niegan que Robespierre y los suyos hayan cortado cabezas y hayan sido brutales en sus métodos y no por ello la trascendencia histórica de la Revolución Francesa pierde vigor. Todo lo contrario, uno sospecharía si un movimiento de ese tipo, en aquella época se hubiera procesado con la exaltación de frases tales como “Clemencia para los Vencidos”.

Una pista interesante respecto a cuáles eran las costumbres de la época nos los da el Capítulo 3: “El Verso que el alma pronuncia”, del libro “Historias sin importancia” de la historiadora Ana Ribeiro. El Capítulo es referido a la vida y obra de Francisco Acuña de Figueroa, el autor de nuestro himno (y dicho sea de paso de la genial “Apología del carajo”, o sea Apología del pene) . En un pasaje se detiene en una de sus obras: “Diario Histórico del Sitio de Montevideo en los años 1812-13-14”. :

“Dentro de la ciudad amurallada todos ansiaban que lloviera. Escaseaba el agua fresca porque el agua de casi todos los pozos que rodeaban la ciudad estaba contaminada. Fue parte de la estrategia de guerra de la gente de Artigas segar los pozos echándoles animales muertos.”    (Pág 41)

O sea que las tropas artiguistas ya practicaban la guerra bacteriológica. Al lado de esto no suenan nada descabelladas las cosas que Sarmiento le atribuye a Artigas. Las habrá hecho o no, pero no resultan tan ilógicas como para indignarse ante la acusación de uno de sus detractores. Y tampoco invalidan su famoso “ideario”.

El concepto de “derechos humanos” tal como lo concebimos hoy no existía en aquellos momentos tan tumultuosos, probablemente no existiera en ninguna parte del mundo, y no existe ninguna revolución en la cual no se cometan excesos. Incluso el propio Sarmiento que enfocaba la lucha entre unitarios y federales como una lucha entre civilización y barbarie apoyaba gente que había cometido crímenes del mismo tipo de los que le endilgaba a Artigas.

Pensemos además que un caudillo como nuestro héroe, por muy bien intencionado que estuviera, y que se basaba en un ejército de desposeídos, algunos de ellos delincuentes, que no conocían otra ley que la de la violencia no podía remar contra la corriente (los salmones en esa época no podían sobrevivir). Para tener credibilidad entre su tropa tenía que, por lo menos, tolerar aquello. Es que muchos de aquellos montoneros que acompañaron a Artigas en su cruzada probablemente habían sufrido en carne propia la crueldad de sus enemigos, dirigida a ellos o a sus familias tal como era la moneda corriente de la época, y un caudillo que hubiera intentado aplacar la sed de venganza de los combatientes, seguramente hubiera enfrentado una rebelión. Los caudillos que vinieron después de Artigas – como quedaron atrapados en la rivalidad entre blancos y colorados, unitarios y federales, se nos muestran en los relatos históricos  en toda  la crudeza de sus contradicciones y brutalidad. Nada nos da razones para pensar que unos años atrás la cosa fuera diferente y que – dentro de la misma camada de personajes que forjaron la historia patria – hubiera un ser extraordinario, una especie de Jesucristo, un ser diferente, que estuviera por encima de todo esto y que además tuviera ascendencia sobre la gente.

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http://enormeslagos.blogspot.com/2011/12/tres-antiartiguistas.html


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  1. Lamentable, no me dio el estómago para leerlo todo.
    La idea del artículo es interesante y llamativa pero el desarrollo es un desastre. Quiere mezclar el agua con el aceite.
    El que lo escribió me parece un astuto ignorante o un ignorante astuto.

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    • No te dio el estómago? Entonces, a vomitar y leer otra cosa.
      Te voy a aclarar algo sobre mi ignorancia, ya que como no pudiste terminar de leer porque no te dio el estómago, no habrás leido que yo mi ignorancia – por lo menos sobre la historia de Artigas – la declaro, ya que no soy ni pretendo ser historiador y el objetivo del artículo no es discutir sobre los defectos o virtudes de Artigas sino sobre cómo nos han adoctrinado en su idolatría. Para esto último no se necesita saber demasiado, sino tener un mínimo de apertura mental, o de sentido común.
      y sobre mi astucia… gracias…se supone que es un rasgo positivo.

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    • jesus feijoo

      Y ud. para mi es un ingenuo.

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  2. Jorge Pereyra

    De acuerdo con que existe una idolatria al procer, heredada de una epoca en la que era necesario que el pais contara con uno. Seria hora de aggiornarnos y ser un poquitin criticos (o al menos “menos” adoradores).

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  3. jesus feijoo

    Salmonbizarro estoy de acuerdo con Ud. ya basta de rendirle tanta pleitesía a José Artigas o al heroe de turno,los ídolos para mí no existen,

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  4. Artigas fue un invento de un gobierno uruguayo de un presidente cuyo nombre no recuerdo ahora. todas las naciones necesitan heroes. artigas hacia decadas estaba olvidado en paraguay hasta que un presidente lo trajo a relieve como heroe. por lo menos nuestro ‘heroe’ ficticio no es un jugador de baseball como en puerto rico.

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  5. Artigas se “inventó” por la necesidad de tener un héroe que no respondiera a ninguno de los líderes historicos fundadores de los partidos tradicionales (como Oribe y Rivera). Hay muchos claroscuros en la vida de Artigas como en las de cualquier persona (el que esté libre de culpa…), como por ejemplo los fusilamientos sumarios por “oidas” de traición (como el invitar a su campamento al gobernador de Entre Rios y fusilarlo a la mañana siguiente porque le habían llegado a sus oidos una posible alianza con Buenos Aires). Artigas también participo en la batalla mas sangrienta de américa (batalla ded Tacuarembó) con la mayor cantidad de muertos en relación al número de contendientes, batalla que estaba perdida antes de empezar y que Artigas decidió pelear sacrificando a todo su ejército, o dejar a los suyos en la frontera Argentino Paraguaya para pasar el sólo con tres sus sirvientes porque le habìan puesto precio a su cabeza, dejando a los demás a su suerte o su muerte en el exilio paraguayo sin poder volver a su tierra y la verdad es que su hijo José María lo fue a buscar tres veces y el no quiso reintegrarse a su tierra ya que había hecho su vida en Paraguar (hijos y mujeres varias incluidas). Asimismo dejó “en banda” a todos los que lo siguieron al Ayuí, la mayoría pobres, indigenas y delincuentes perseguidos por la justicia de Montevideo luego de que los guiara cientos de kilómetros por terrenos difíciles, con poca comida y con muchas ilusiones poco fundadas. Sería un Megalómano? La mayoría de las ideas provenían de Dámaso Antonio Larrañaga y de Larrobla, dos sacerdotes cultos e ilustrados que se encargaron, a la sombra, de exponer muchas ideas que aun siguen vigentes y funcionando.
    Se imaginan a Artigas diciéndole a los gauchos “sean los orientales tal lilustrados como valientes”?, ningun gauchos las hubiese entendido! lo que mas se ajusta a Artigas es “sean los gauchos tan léidos como corajudos”. Las palabras que trascendieron lo mas probable que fueran de Larrañaga.

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    • Muchas gracias por su aporte. Realmente no conocía esas anécdotas de Artigas, normalmente nadie las cuenta. Le agradecería si tiene la referencia del libro donde lo leyó. Respecto a la frase “sean los orientales…” siempre me quedó la duda de a quién estaba dirigida. Todos daban por sentado que daba por supuesto el valor de los orientales y les pedía ilustración. También se puede hacer la lectura opuesta: que la palabra ilustrados tenga un sentido irónico y lo que les está diciendo que ya que son tan cultos e ilustrados deberían ser también valientes. O s ea los está tratando de pitucos cagones. Pero bueno…es una interpretación traida de los pelos..je je.

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  6. Rita Gaña Graña

    Mi abuelo me conto toda la historia de Artigas,claro,no todos la conocen,es patetico,casi sobrenatural hacer creer lo que en realidad es una historia creada por razones de politica,valla a saber uno,para mi es uno mas del monton,una historia llena de mentiras verdaderas,dejando hijos x donde hiba pasando,terrorifico.Soy Uruguaya,65 años

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