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ARTIGAS, EL GRAN MITO URUGUAYO (SEGUNDA PARTE)

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a mí no me ceba el mate 

ningún negrito mimado”

Para encontrar pistas sobre un Artigas más real y coherente con su época es necesario armar un pequeño rompecabezas a partir de piezas sueltas de escritos de distintos historiadores que en algún punto dejaron deslizar alguna “debilidad” del héroe erigido en dios. Aclaro una vez más que no soy ni pretendo ser historiador. Simplemente trato de usar un poco de sentido común formulando permanentemente la pregunta: ¿y si las cosas no fueran como nos las enseñaron?

Carlos Machado, quien no es precisamente un detractor de Artigas, presenta, en su libro “Historia de los Orientales”, algunos hechos que no son los más habitualmente relatados,  citando algunas fuentes insospechables de antiartiguismo, así como opiniones de algunas de las “víctimas” del héroe, no muy contentas con algunas de sus prácticas.

Artigas, siguiendo a Machado, era a la vez el “Gobernador”  de la Provincia Oriental y el que  comandaba la Liga Federal. No parece esto muy consistente con la idea federal en la que ambas instituciones deben estar separadas. Era, precisamente lo que criticaba que hacía el Gobierno bonaerense respecto al ex-virreinato.

“El territorio – refiriéndose a la Provincia Oriental – queda dividido en dos jurisdicciones. Del Río Negro, al norte, el General gobierna de modo directo. Al sur, extiende atribuciones al Cabildo de Montevideo, donde lo representa un delegado…. por supuesto el Jefe se reserva la suma del poder: revoca decisiones, legisla, juzga y ordena”. (pág 65)

La separación de poderes, bien gracias. Hoy en día, de cualquiera que actuara  de esta forma diríamos que es un dictador. Se podrá argumentar que, en aquellas circunstancias, en medio del fragor de una revolución era muy difícil mantener el control del conflicto ejerciendo principios de respeto democrático. Pero esto – que podría obrar como un atenuante – raramente se le presenta así al estudiante. Se hace hincapié en la letra de los artículos 5 (“Así éste como aquél se dividirán en poder legislativo, poder ejecutivo y poder judicial”.) y 6 (“Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades”.) de las Instrucciones sin contar cómo (no) operaron en la práctica y las razones que explicaran que esto ocurriera de esa forma. Hay ejemplos de sobra en la historia de revoluciones que proclamaban unos principios y en la práctica los negaron. Como Artigas no ejerció el poder tanto tiempo nos quedamos sin saber si sus contradicciones entre lo que escribía y practicaba se debían a que era un demagogo o si el autoritarismo que ejercía era solo fruto de las necesidades de la guerra.

Para Machado hay dos características que definen su gobierno: “su orientación popular y su severidad”, calificada ésta última como de “firmeza revolucionaria”(pág 66), un benevolente e indulgente eufemismo para referirse a su autoritarismo. Como proviene de uno de los “nuestros” es “firmeza revolucionaria”. Si lo hiciera un enemigo sería seguramente brutalidad, tiranía o aribitrairedad.  Machado admite que la denominación de su cuartel general como Purificación se deriva del hecho de que allí llevaba sus enemigos para “purificarlos”. Situémonos una vez más en la época y las circunstancias e imaginemos en qué podía consistir ese tipo de “purificación”. (según el arqueólogo Antonio Lezama de la Facultad de Humanidades y Ciencias fue un “precoz campo de concentración ”  http://www.elobservador.com.uy/noticia/244398/los-otros-restos-de-artigas/ )

inmediatamente me pone en este destino a los 32 sujetos indicados”. “el que conspire contra la Patria sea fusilado inmediatamente, y el español, portugués o americano que se advierta sospechoso, y capaz de perjudicarnos remítamelos V.S. asegurados que los pondré a seguro de toda tentativa”.  (citas de la página 66 )

La “Clemencia para los vencidos” se transforma en una especie de “medidas prontas de seguridad” .

Es curioso como Machado relata estos hechos sin pudores, hasta con orgullo,  y desacredita, ridiculizando, las acusaciones que se le hacían a las tropas artiguistas:

Pronto van a tejerse las primeas historias sobre los “atropellos” de Otorgués….Y el resentimiento se vierte en versiones grotescas. “Este bárbaro hacía ensillar hombres casi desnudos a las tardes, en público y los montaba con espuelas. Daba bailes cuya asistencia nadie podía rehusar y estropeaba o sacaba a tirones a las señoras”  Al teniente Gay lo acusarán de ensartar el trasero de algún adversario con una aguja de colchonero…” (pág 63)

Como las acusaciones provienen de antiartiguistas o terratenientes se las deshecha, utilizando el viejo recurso de no dar crédito a quienes no son de nuestra simpatía, dejando de lado todo  rigor y sustituyéndolo por la burla efectista. Nunca lo vamos a saber, pero no es descabellado pensar que estas cosas – o algunas peores – pudieran  ocurrir en aquellas épocas turbulentas.

Dicho sea de paso, a Artigas se le concede , el título  de “Protector de los Pueblos Libres” O más bien éste se lo hace conceder si nos estamos a lo que escribe en una carta a Juan Bautista Méndez, Gobernador de  Corrientes el 29 de marzo de 1814:

“Allí deberá declararse la independencia y  libertad de la provincia e instalarse un gobierno con todas las atribuciones consiguientes: y bajo sus establecimientos formalizarán a consecuencia su precisa liga con los demás pueblos de su territorio y con nosotros, declarándome yo su protector.”

Este título de Protector adoptado por Artigas tiene un cierto tufillo a otros apelativos de carácter paternalista que es frecuente que adopten algunos tiranos a lo largo de la historia. A vía de ejemplo: “El Caudillo” (que también es una forma con la cual normalmente nos referimos a Artigas)  “Conductor (Fuhrer o Duce)”, “Benefactor” (Trujillo) , “Gran Timonel” (Mao), “Padre de los pueblos” (Stalin), “Querido Líder” (Kim Jong Il)

La frase del Reglamento de Tierras de 1815. “que los más infelices sean los más privilegiados”, se nos ha repetido machaconamente una y otra vez desde la escuela, pero de acuerdo al propio Machado la reforma

salvaguardó la propiedad de grandes estancieros artiguistas (el estado mayor). En tal aspecto el reglamento es una transacción entre los hacendados y los comandantes”. (pág 69)

Hay una cita de De la Torre, Rodríguez y Sala de Touron donde estos documentan la arbitrariedad de quienes hacían el reparto:

no arañaban siquiera la propiedad privada, arruinaban a determinados propietarios privados pero enriquecían a otros; los caudillos comenzaron a apropiarse los ganados y a cuerear a troche y moche… uno se puede preguntar qué pasaba con los cueros y con la carne”. (pág 70)

Estos autores reprochan al reglamento el haber agotado la riqueza ganadera.

Hay por todos lados protestas respecto al desorden y a la arbitrariedad con que se hizo el Reparto. Se puede siempre alegar que quienes esto decían eran los perjudicados, pero también parece lógico, que en aquella época y en medio de una Revolución que concentraba el poder en una persona – que además debería estar rodeado como siempre ocurre por un buen grupo de alcahuetes y oportunistas – ocurrieran aquellos desbordes.

Otro elemento importante, y este sí irrefutable, es que cuando establece quienes serán los beneficiarios del Reparto habla de “los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres”. Si bien reconoce derechos a los indios (que habían peleado junto a él) no concede la libertad a los negros y los zambos, convalidando de esta manera la esclavitud. Según Machado

De los 30 mil habitantes, 6 mil según estimaciones, pudieron – en tal condición – aspirar al reparto de tierras. Importa subrayar que aquí se manifiesta la carencia mayor dentro del pensamiento social del artiguismo: no es abolicionista; los negros y los zambos tienen que ser libres para ser agraciados en el rapartimiento (y un tercio de los habitantes de Montevideo, son esclavos jurídicamente)” (pág 70)

También cita al Profesor Vázquez Franco (el único historiador contemporáneo que se define como no artiguista, un verdadero salmón,)

“la esclavitud, como tal, como instituto, subsiste, y el Caudillo la usa como moneda de cambio”.  (pág 70), aludiendo a que a veces Artigas  liberaba a los esclavos a condición de que lucharan por la causa.

Claro, siempre existen historiadores incondicionales, como el Profesor Abella, que justifican todo, y ven que el no declarar la abolición de la esclavitud fue en realidad para defender a los mismos esclavos (ver artículo Iconoclastas e Iconódulos de este mismo blog).

Y esta limitación no es cuestión de época. La esclavitud ya había sido abolida en otras partes en el mundo. Bolívar, sin ir más lejos, ya lo había hecho. Y junto a esto hay un hecho lamentable: la imagen racista que ha circulado durante años por nuestro inconsciente colectivo alimentado por los textos escolares: la del invariablemente llamado “fiel” (como si se tratara de un perro) Ansina cebándole mate a su amo en Paraguay.  El “adoctrinamiento” escolar es lo único que puede hacernos comprender la actitud que al respecto han tomado ciertos sectores de la colectividad negra de Uruguay de reivindicar a Ansina como su héroe. Una comunidad que sufrió el esclavismo y la discriminación no puede tener como héroe a quien siguió  toda su vida al héroe del dominador blanco, aquél que no pudo o no quiso emanciparlos, sino que incluso, como apunta Vázquez Franco usó la esclavitud como moneda de cambio al darle a algunos esclavos la libertad a condición de que lucharan de su lado. Y eso – aclaremos por las dudas – sin dejar de reconocer los méritos que como luchador haya tenido Ansina, que seguramente los tuvo.

A tanto llega la alienación que en ocasión de discutirse las frases de Artigas que serían seleccionadas para colocar en el Mausoleo en 2009 en ocasión de su reacondicionamiento el diputado Ortuño propuso la conocida frase del Reglamento:

Que los más infelices sean los más privilegiados. En consecuencia los negros libres; Los zambos de esta clase, los indios, y los criollos pobres todos podrán ser agraciados en suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien, propenden a su felicidad”                                                        http://www.mdn.gub.uy/public/admdoc/34c86c2be68c942707595ab93f7a9966/resprenac060809.pdf  pág 6, cita de Búsqueda

Justamente, el diputado pretende rescatar la frase en la cual indirectamente convalida la esclavitud. Lo más increíble del caso es que Ortuño pertenece a la comunidad negra y debería tener claro que esto fue una evidente limitación de Artigas.

El tema del Federalismo nadie lo discute. El general lo había importado de los Estados Unidos. Había leído en algún libro cómo funcionaba en aquel lugar y, entusiasmado con tal idea foránea pensó que era el régimen apropiado para el lugar. Tal vez tuviera razón, tal vez no. Es muy probable que se apegara a tal sistema porque ello le permitía cuestionar y enfrentar al centralismo porteño (de paso arrimando para su causa a unos cuantos caudillos locales). Pero en todo caso sólo vemos en los libros de historia escolar y liceal los pro, jamás los contra, y jamás una discusión en torno al tema. ¿por qué el federalismo tenía que ser el mejor sistema?. Es un dato que no se discute. Basta con que lo haya planteado Artigas para que esté bien.

Si uno mira la figura de Artigas desde una perspectiva objetiva y lejana,  sin duda que es un personaje curioso, por no decir oscuro.  Artigas vivió 86 años; sin embargo los hechos por los cuales se lo endiosa y mistifica abarcan apenas 10 años, desde su incorporación a las fuerzas revolucionarias en 1810 a su fuga al Paraguay en 1820.  Hasta 1810 Artigas es un bandolero primero y luego un militar al servicio de la Corona Española donde “logró desbaratar un tropel de indios “infieles” (Reyes Abadie, Artigas antes y después de la gesta, pág 30). Caramba. ¿Indios “infieles”?  El vínculo entre Artigas y los indios ha sido exaltado como idílico por numerosos historiadores, pero parece que el prócer, cuando estaba al servicio de los poderosos los reprimió. Antes de abandonar a los españoles Artigas  llega a reprimir también a los propios revolucionarios en Entre Ríos. (página 41 del libro de Reyes Abbadie) y cuando se incorpora a la Revolución tiene ya 47 años. Luego de la derrota de 1820 se va al Paraguay  y quien alguna vez proclamó estar dispuesto “a morir antes con honor, que vivir con ignominia en afrentoso cautiverio” muere de viejo, plácidamente en la cama y desaparece de la historia. 30 años de su vida que generalmente caen en la oscuridad y la especulación: que no volvió porque no quería ver a la patria humillada, que era porque no estaba de acuerdo con un Uruguay independiente, que lo tuvieron preso, etc.

Buscando en Internet me topé con un artículo del Licenciado Fernando Klein llamado “Las mujeres de Artigas” (http://letras-uruguay.espaciolatino.com/klein_fernando/las_mujeres_de_artigas.htm),. En este artículo se relata que en 1825 Artigas conoce en Paraguay a una mujer “menor que él” llamada Clara Gómez Alonso con la cual forma la que sería su pareja más duradera. Y al respecto dice:

La existencia de esta mujer y de su hijos, con la cual vivió más años que con ninguna (son unos 25 años), puede ser uno de los motivos que no ha sido totalmente sopesado para entender el porqué Artigas nunca deja el Paraguay.

Vaya a saber si esto es cierto, pero si -fantasía por fantasía – hay que adoptar una historia para llenar los huecos de la realidad conocida es la que más me gusta. Por lo menos nos aproxima  al carácter de ser humano del endiosado personaje. Pasados los 60 años el veterano se había enamorado  y no quería separarse de su pareja.  Es que en aquella época de comunicaciones precarias sin skype o whatsapp no era fácil tener un amor a la distancia. Y el Caudillo optó por renunciar a sus aspiraciones políticas en pos de quedarse con una mujer más joven que él.

Como diría Serrat: “que suerte tienes cochino/que al final del camino……”


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Artigas, el gran mito uruguayo (primera parte) https://salmonbizarro.wordpress.com/2015/04/30/artigas-el-gran-mito-uruguayo-primera-parte/

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  1. guauuuu!!!!

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  2. Objetivo punto de vista!
    Ocasionalmente he tomado como ejercicio, el describir algún personaje de la comunidad del interior en que vivo, y ensalzar sus virtudes, y atenuar sus flaquezas, así como normalmente se hace en los textos de historia.
    El resultado es gracioso, teniendo en cuenta que la contemporaneidad del observador hace que se pueda ver la realidad y la imagen realzada al mismo tiempo.
    Calculo que si extrapolamos a otros personajes de la historia, debe ser por lo menos, tres cuartas partes de lo mismo.
    Aguante, el blog del salmón bizarro (estoy aggiornado en lunfardo progre), lo descubrí leyendo comentarios de artículos periodísticos.

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  3. Muy bueno este blog! Los felicito por la tarea de investigación, comparación de información y análisis sin dejar de lado el contexto histórico y cultural de la época, algo poco común. Artigas siempre me pareció un personaje un poco misterioso y muy alejado del hombre, tal vez por falta de información clara y realista. Gracias por acercármelo y poderlo entender mejor. Ya he leído éste y otros temas que han publicado y me prendí en todos ellos. Por cierto, los descubrí leyendo los comentarios de apasionados del fútbol en Ovación Digital 🙂
    Continúen con esta excelente labor. Saludos desde México.

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  4. Es esa tendencia a idealizar que se tiene, a veces parece que los héroes solo tenían tiempo para gestas y decir frases celebres ; algo así como las estatuas romanas y griegas que erroneamente se las admiraba por el color natural de la piedra sin reparar que en su tiempo habian sido coloreadas, algo que se aprecia mas en estos tiempos, http://www.lagranepoca.com/archivo/28034-esculturas-griegas-romanas-deslumbraban-todo-color.html

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  5. En realidad se podría haber venido con su mujer e hijos ¿no?

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