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LAS ETERNAS VÍCTIMAS

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Según dicen, hace mucho tiempo, nuestro fútbol fue muy bueno, tal como atestiguan los campeonatos olímpicos obtenidos en 1924 y 1928. Dos campeonatos jugados contra las selecciones más poderosas de Europa (el último además incluyó también a Argentina a quien derrotamos en la final) parecen servir de prueba suficiente. En algún momento, luego del advenimiento del profesionalismo, nuestro fútbol comenzó una lenta decadencia, o, mejor dicho, los otros países comenzaron a jugar mejor y nosotros a estancarnos, lo que en el fondo es lo mismo. Es difícil saber cuándo comenzó esta decadencia , ya que por ahí ganamos dos (seudo) campeonatos mundiales que nos dieron la ilusión – especialmente el de Maracaná – de que seguíamos siendo grandes. Lo cierto es que desde fines de los 50 los triunfos deportivos nos fueron cada vez más esquivos, fuimos acumulando frustración tras frustración y – más allá de alguna aislada buena figuración – tuvimos que acostumbrarnos a ser un equipo de segundo orden – a veces de tercer orden – en el fútbol mundial. Nos convertimos, como se dice ahora, en un equipo under.
Muchas personas vinculadas al fútbol – en especial los periodistas deportivos – se negaron a aceptar la nueva realidad y – a la par que atomizaron y martirizaron durante años con el recuerdo de Maracaná y sobre nuestra presunta paternidad sobre los brasileños – no perdieron ocasión de dar manija con la creación de una nueva mitología que – exagerando poco – se podría resumir de la siguiente manera: “tenemos altibajos como todo el mundo, pero seguimos siendo grandes, solo que los poderosos no soportan que un país chico pueda ser grande, así que buscan todas las formas posibles para jodernos”. Nos transformamos, de esta manera, en eternas víctimas de sofisticadas conspiraciones tendientes a marginarnos de las definiciones de las grandes competencias.
El tema vale traerlo en estos momentos, ya que a raíz de los escándalos de corrupción que saltaron en la FIFA, algunos periodistas han vuelto a revivir los fantasmas de las viejas teorías conspirativas, recordando los despojos de que fuimos víctimas en el pasado. No cabe duda que la FIFA, en su larga historia de corrupción, ha incidido de diversas formas non-sanctas en los resultados de los torneos. Tal vez uno de los ejemplos más bochornosos lo constituya el Mundial de 2002 en que el equipo coreano recibió una buena ayuda de los jueces para llegar hasta la semifinal, particularmente en los partidos contra Italia y España. En el primer partido los árbitros toleraron todo tipo de violencia de los asiáticos – en muchos casos sin cobrar falta –  y le anularon un gol a los italianos.  En el segundo fueron tres goles lícitos anulados a España. Coincidentemente, en aquel momento, un poderoso empresario, el coreano Chung Mong-Joon,  era el vicepresidente de la FIFA. Más allá de esto, y otros hechos descarados, parece bastante inverosímil que la FIFA en algún momento haya puesto su mira en nuestro desvalido fútbol.

El primer hito en esta teoría conspirativa se da en el Mundial de Inglaterra en 1966. Aunque podríamos rastrear antecedentes más lejanos. Según esto: http://www.tenfield.com.uy/el-cangrejo-debajo-de-la-piedra/ y http://footballsince1916.blogspot.com/2012/06/pedro-petrone-schiavone.html en 1925 modificaron la ley del offside para neutralizar a un delantero uruguayo, Perucho Petrone !!!. Si alguien entiende la fundamentación del argumento que me lo explique.  (no se gasten en leer todo el artículo, googleen offside y encuentran la cita). Pero, volviendo a 1966, el presidente de la FIFA era el inglés Stanley Rous y la leyenda cuenta que le dio una manito a sus compatriotas para que éstos ganaran la copa, en particular en la final contra Alemania: el famoso gol fantasma, una pelota que dio en el palo y aparentemente no traspasó la línea de gol, pero se constituyó en el 3 a 2 a favor de Inglaterra.

Es la razón por la cual mucha gente tomó como venganza histórica aquel gol que el uruguayo Larrionda no le cobró a los ingleses en el partido contra Alemania en Sudáfrica, cuando el línea no se dio cuenta que la pelota había entrado. Sinceramente, cuando uno mira el video del gol del 66 es difícil darse cuenta si la pelota realmente entró o no. Pero concedamos que la leyenda   con que crecimos los de mi generación es cierta y los ingleses realmente robaron ese mundial.   Veamos, entonces, cómo encaja Uruguay en el puzzle de la conspiración.

En los cuartos de final, Uruguay – que a duras penas había llegado a esta instancia luego de un triunfo y dos empates- se las vio con Alemania, probablemente el país más fuerte de aquel torneo. Al mismo tiempo los ingleses jugaban con Argentina. Las suspicacias comenzaron cuando para el primer partido se designó un juez inglés y para el segundo un juez alemán y estas aumentaron de tono cuando el juez alemán echó a un jugador argentino y el juez inglés a dos uruguayos, además de no cobrar un claro penal para Uruguay y no validarnos un gol (otro gol fantasma: una pelota que pegó en el palo y según los uruguayos picó adentro). Era toda una confabulación para sacar a Uruguay y Argentina del torneo. (Ya a Brasil la habían sacado a pura patada). Pongamos que en el partido de Argentina el juez haya dado una manito para favorecer al local. Parece lógico. Lo que no parece lógico es que un juez inglés haya querido darle una mano para favorecer a Alemania y hundir a Uruguay, porque Uruguay era un equipo débil, que se caía solo y Alemania era el verdadero enemigo a vencer. En caso de querer acomodar algo, los ingleses hubieran apuntado a hundir a Alemania,  no a Uruguay. Nadie veía a Uruguay como candidato a nada, y si bien sorprendió empatándole a los propios ingleses en el partido inaugural, (el único punto que perdió Inglaterra en aquella copa) lo cierto es que eso pasó porque pusimos la bañadera y porque los ingleses jugaron muy mal, ya que cuando disparaban mandaban la pelota a cualquier lado (ver video). Algo que no deja de ser curioso para un país que está tratando de acomodar un campeonato, el partido termina con una pelota en el aire luego de un corner a favor de los ingleses. Si hubiera sido al revés seguramente lo hubiésemos tomado como parte de la conspiración.


Otra cosa que parece demasiado ilógica es que los alemanes se hubieran prestado a la confabulación de aliarse con Inglaterra para que después ésta los estafara en la final. Salvando las diferencias, algo así como el pacto de Hitler con Stalin; nos aliamos para repartirnos Polonia y después te invado. Difícil que los alemanes fueran tan ingenuos.

Yendo a los hechos, y con las filmaciones de la época, es difícil darse cuenta si la pelota en el palo entró. (se ve al principio  del video que sigue a continuación, a los 14 segundos). Es un tiro muy fuerte y rápido. La impresión – que pudo haber sido perfectamente la del árbitro – es que fue un balinazo más que pegó en un palo y punto.  Y de última, si la pelota entró, no fue algo  tan evidente como para decir que nos estafaron. Es cierto que el penal existió. (40 segundos del video) De hecho una revista de la propia Alemania publicó un primer plano de la foto del defensa Schnelinger, un verdadero precursor de Suárez, sacando la pelota con la mano cuandopenal shnellinger entraba. Incluso el propio relator inglés dice algo así como “I’m sure Schnelinger handed that ball“.   Pero también es cierto que, de nuevo,    la jugada es tan rápida que es muy difícil darse cuenta. Lo más probable que ni el juez ni el línea la hubieran visto. Pero de ahí a pensar que esto fue parte de una conspiración es demasiado. Aquí creo que perfectamente se aplica el principio de Hanlon: “nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”.    Respecto a la expulsión del capitán Horacio Troche (lo que sería el comienzo de la debacle), en la filmación se ve al alemán Emmerich caído (minuto 3:58) y, después que Troche fue expulsado, un cachetazo que le da a Uwe Seeler. Pero a confesión de parte, relevo de prueba. Nadie en Uruguay afirmó que Troche fuera mal echado, solo que incorporaron al jugador dentro de la trama de la conspiración. Como después Troche terminó jugando en un club de Alemania inventaron que, como parte de la confabulación, lo habían comprado. De la otra expulsión, la de Lito Silva, nadie puede objetar nada (minuto 5:20). Pega flor de patada. O sea, a los ingleses no les alcanzó para sacar a Uruguay poner a un juez inglés contra Alemania. Además compraron a un defensa para que agrediera a un delantero rival, se hiciera echar y dejara el equipo en inferioridad numérica y lo suficientemente calientes como para hacerse echar otro jugador, de forma que fuera fácil presa del enemigo. Demasiado rebusque. En Corea se  complicaron menos. La eliminación de Uruguay y Argentina terminó en un verdadero escándalo rioplatense, pues nuestros hermanos también tienen la costumbre de victimizarse y periodistas de los dos países se unieron para denunciar la confabulación.  Los que éramos niños en aquel entonces crecimos con la idea de que nos habían estafado.  Con el paso del tiempo, si uno mira aquellos videos y pone todo en perspectiva y se despoja de la pasión con que se pudo haber vivido aquel momento, la supuesta estafa conspirativa pierde toda consistencia. Hace poco me encontré un amigo argentino que decia haber crecido con la misma sensación, hasta que muchos años después, pudo ver desapasionadamente el video de aquel partido entre Argentina e Inglaterra por cuartos de final. “Nos hicieron creer que habíamos jugado un gran partido y que habíamos sido estafados, pero la verdad que lo que hicimos fue poner la bañadera”.

En el 70 en México hubo otra componenda para dejarnos afuera. Uruguay – de nuevo a duras penas luego de ganar un partido, empatar otro y perder el restante – clasificó a cuartos de final contra la Unión Soviética. Como la Unión Soviética había ganado el primer puesto del grupo de México, adquirió el derecho de jugar en el Estadio Azteca, y Uruguay al ganarle en cuartos de final, después que Cubilla recuperó aquella pelota que nunca quedó claro si salió o no, “heredó” dicho derecho; en realidad ocupó el camino que había previsto México por si ganaba la serie. La semifinal contra Brasil se debía jugar en dicho estadio, lo cual implicaba una cierta ventaja  para Uruguay: se había acostumbrado a la altura y no tenía que viajar. Los dirigentes brasileños se movieron más rápido que los uruguayos y lograron que se cambiara la sede y el partido se jugara en Guadalajara donde estaban ellos, por lo que Uruguay tuvo que viajar y Brasil se quedó en donde estaba. De esta manera, Uruguay perdió la ventaja que tenía. Esto es verdad y fue una avivada de los brasileños que nuestros dirigentes no pudieron frenar. Pero de ahí a decir que “nos robaron ese partido” como afirmaron muchos, entre ellos el periodista Atiliio Garrido (http://www.tenfield.com.uy/cronica-de-viaje-4-como-en-1970-cuando-robo-uruguay-hoy-brasil-va-camino-al-titulo/) media un abismo, un abismo tan grande como el que había entre estas dos selecciones: el fútbol de técnica exquisita de Brasil, que arrasó a atodos los que se le pusieron delante y el antifútbol uruguayo. (no dejen de leer el artículo citado, no tiene desperdicio). Y si no, miren el video y aprecien las patadas arteras de nuestros jugadores y el baile que nos dio Brasil en el segundo tiempo. Obsérvese además el detalle de la queja: no nos robaron porque nos anularan un gol o les dieran un penal que no fue, nos robaron porque una circunstancia extradeportiva que por azar nos favorecía – la altura –  quedó neutralizada. Está bien que el reglamento decía que teníamos que quedarnos en México y eso nos daba ventaja, pero esa ventaja en todo caso era exrtradeportiva, no provenía de un mérito uruguayo, sino del azar. Observen que el periodista no pone en duda que perdimos exclusivamente por culpa  de aquel hecho.

En el mundial de 1986 no hubo demasiado para protestar, pero aún así inventamos que la FIFA nos perseguía, considerándonos violentos. Dentro de esta persecución está la expulsión de Charlie Batista a los 55 segundos de comenzado el partido contra Escocia. Ustedes vean el video: una patada de atrás y cuando el escocés ya había largado la pelota. Pero supongamos por un instante que los árbitros estuvieran predispuestos contra nosotros. ¿No parece lógico que esto ocurra después que nos pasamos durante décadas dando patadas y ufanándonos de lo machos que éramos?. ¿Cuántas veces hemos oído aquello de que “a argentinos y brasileños siempre les ganamos a patadas“? Todo, además, dicho con un indisimulado orgullo.

En el mundial de 1990 Uruguay hizo un pobre partido contra Italia por octavos de final. Recuerdo en aquel entonces haber escuchado al Toto Da Silveira protestando por como el juez nos había cocinado a fuego lento, cobrando a favor de Italia toda pelota dividida. Pero lo cierto es que nuestros jugadores, ese partido, lo disputaron sin demasiada convicción o fuerza, en particular el segundo tiempo.

Y luego está el reciente 2014. Primero, la manija de que los brasileños y la FIFA tenían miedo de que Uruguay repitiera el Maracanazo. Entonces amañaron los grupos de forma de ponerle a Uruguay dos poderosas potencias en la serie, Inglaterra e Italia, para que no pasara. El absurdo no resiste el menor razonamiento. Imaginemos, hay un equipo poderoso al que todos temen. Qué hace la FIFA? Manda al sacrifico de jugar con el equipo poderoso a dos de sus ligas más importantes, arriesgando que fueran ellas las que quedaran fuera (como efectivamente terminó pasando). Para sacar a un equipo hay formas más eficientes de hacerlo, por ejemplo la ayuda de un juez, hubiera bastado con cobrarle mal aliento a Godín cuando saltó en el gol contra Italia y ya estaba. Y por otra parte, ¿cómo fue que a los brasileños se le escapó que Argentina quedara en una serie tan fácil? He estado varias veces en Brasil en los meses previos al Mundial y les puedo asegurar que los brasileños se bancaban cualquier cosa (repetición del Maracanazo incluída), menos que Argentina les diera la vuelta olímpica en su casa.  Y después todo el tema con Suárez. Si no fuera por la popularidad del jugador seguramente le hubieran inventado una historia como la de Troche: se vendió a cambio del pase al Barcelona y mordió a Chielini para que lo echaran y Uruguay se quedara sin él, el equipo se deprimiera y fuera una sombra contra Colombia, realizando el sueño de Brasil de sacar a Uruguay de competencia. Todo hubiera encajadod perfectamente. ¿Que se les fue la mano con la sanción? Seguramente. ¿Conspiración o los absurdos de la FIFA, principio de Hanlon mediante?. ¿O torpeza uruguaya de desafiar a la FIFA basando la defensa del jugador en negar la evidente mordida, cuando hubiera sido más lógico reconocer y pedir disculpas?. Pero, fuera como fuera, lo exagerado de la sanción a Suárez no explica la eliminación de Uruguay contra Colombia. Así la sanción hubiera sido de solo un partido, Suárez de ninguna manera iba a jugar contra Colombia. En todo esto, además,  hay algo que se les escapa a quienes ven intereses económicos en todo. La sanción de Suárez le hizo perder cotización, y uno de los principales perjudicados por ello fue el Liverpool, que sin duda hubiera podido transferir al jugador por una suma mucho mayor si no hubiera sido suspendido. Pero además, la selección uruguaya no era una selección de cotización “barata”. Un cálculo realizado por una consultora brasileña (http://www.taringa.net/post/deportes/17345094/Brasil-2014-Cuantos-millones-vale-cada-seleccion.html) la ubicaba en el número once del ranking. Si todo es plata no parece tener mucho sentido apuntar las baterías contra una selección tan bien cotizada,  y contra un equipo importante de la Liga inglesa.

Esta victimización de nuestra selección es completamente asimétrica y cuando somos nosotros los que caemos en irregularidades nos callamos la boca o , peor aún, hacemos la apología. Históricamente el fútbol uruguayo se ha caracterizado por su violencia en la cancha. Es cierto, no somos los únicos que  damos patadas o echamos mano a artimañas para ganar.  Pero la “viveza criolla” o el juego sucio es un orgullo nacional. Si no, miren los reproches del periodista Atilio Garrido a la selección sub 20 por no apelar al juego brusco y los ejemplos a seguir que cita.
http://www.tenfield.com.uy/el-hugo-el-fair-play-y-la-falta-de-picardia-de-la-sub-20/
En esta otra nota, nuevamente el inefable Atilio Garrído se soslaza con las hazañas del Pepe Sasía, jugador que solía tirarle tierra a los goleros del equipo contrario. y como buen uruguayo veterano minimiza la violencia de aquellas épocas (cuántas veces hemos oído el sonsonete de: “todo tiempo pasado fue mejor”).
http://www.tenfield.com.uy/el-nuevo-jaime-roos-astor-piazzolla-el-pepe-sacia-y-luisito-suarez/ (lo más sabroso de la nota viene después de la crónica musical)
y para los que piensan que la violencia es cosa de hoy viene bien leer este blog en que justamente se vuelve a hablar de Sasía, la tierrita y todo el lío que se armó después que agrediera al golero de Santos:
http://canchallena.lanacion.com.ar/1383471-la-libertadores-que-no-se-vaia-por-tv

Podríamos hacer una larga lista de “avivadas” de los uruguayos, pero baste recordar el famoso último partido de la eliminatoria de 2002 con Argentina en que las dos selecciones dieron el penoso espectáculo de arreglar un empate que clasificaba a Uruguay al repechaje contra Australia. (http://www.emol.com/noticias/deportes/2004/10/06/160367/ex-dt-de-uruguay-afirma-que-su-pais-arreglo-partido-con-argentina.html).  Y por otra parte, en ese mismo repechaje una patota de violentos fueron a esperar a los australianos al aeropuerto para intimidarlos. (http://www.lr21.com.uy/deportes/63074-incidentes-en-el-aeropuerto-a-la-llegada-de-los-australianos). De haber sido al revés hubiéramos hecho hasta una protesta diplomática.  Y avivadas antideportivas como la tierrita hay muchas. En la eliminatoria para el mundial de 1985 en el último minuto del partido decisivo hay un tiro libre para Chile, que si lo metían quedábamos afuera. El que pateaba, Aravena, era – con la pelota quieta – una especie de Recoba o Bengochea en sus mejores tiempos. Cuando va a patear, Venancio Ramos toma un limón y lo tira derechito a la pelota, desviándola  y haciendo que el chileno no puedaa pegarle bien.  Aquí se ve como el propio Ramos cuenta su gracia: http://venancioramos.blogspot.com/2009/09/anecdotas-el-limonazo.html

Está bien, no me voy a poner en puritano con muchas de estas “picardías” que hace todo el mundo. Nuestros hermanos argentinos, por ejemplo, no nos van en zaga.  No solo por el juego sucio (las alfileres con que jugaban los jugadores de Estudiantes de La Plata, el agua con una droga que le dieron a beber a los juadores de Brasil en el mundial de 1990 y el soborno a Perú en el mundial de 1978 – dictadura mediante -para que se dejaran ganar 6 a 0), sino en la queja, como ya dijimos antes. Cuando perdieron la final de 1930 se quejaron de la violencia y las amenazas de los uruguayos (lo cual no lo descartaría a priori), y a partir de ahí surgió esa idea de que eran “los campeones morales“. Por algo como dije en otro artículo no hay nada más parecido a un uruguayo que un argentino. Vean por ejemplo las declaraciones de Francisco Varallo, jugador argentino de aquella final http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-65462-2006-04-12.html

A lo que apunto, en todo caso, es  a la doble moral. Si nos lo hacen a nosotros ponemos el grito en el cielo. Si somos nosotros los protagonistas es nuestra “viveza”, que nos hace sentir distintos y mejores que los demás.

Postdata:

Ya había puesto el artículo en circulación cuando encontré esta joyita, este artículo con la eterna queja victimizadora, con citas obvias de Galeano incluida. No pude resistir a la tentación de editarlo para incluirlo.

“el fútbol se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo”
 “la historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber”
“En el mundo actual, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable”
GUAAUUUUU……qué original y poeta este Galeano.

http://clagomar.com/recibimos/laculpalatieneeljuez.pdf

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  1. Excelente la idea de cobrarle “mal aliento” a Godín para impedir la victoria celeste. Muy creativo lo suyo, salmón!

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  2. Excelente nota. Uno la puede contrastar con tantas otras formas de razonar las cosas, propias de nuestra idiosincrasia.

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  3. Sos un sanatero

    Te saltás del 1990 al 2014 así nomás y no pasás por el Uruguay – Holanda del 2010? perdiste credibilidad.

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    • Estimado:
      Del 90 al 2014 pasó poca cosa, con la excepeción de 2010. No daba para nada.
      Respecto al 2010, es cierto que hubo una serie de fallos arbitrales, que hizo calentar a muchos, entre ellos a Jaime Roos en 3 millones. También es cierto que en ese mundial hubo una cantidad de errores arbitrales. Mire si no esta nota: http://www.abc.com.py/nacionales/sudafrica-2010-el-mundial-de-los-grandes-errores-arbitrales-129890.html, o este otro http://espndeportes.espn.go.com/futbol/copa-mundial/nota?id=1050398.
      Creo que los errores fueron parejos para todo el mundo…. o también hubo una conspiración para sacar a inglaterra?. Lo importante de todo esto es que nadie habló de conspiraciones, incluso – más allá de protestas y calenturas – NI SIQUIERA EN URUGUAY SE HABLÓ DE UNA CONSPIRACIÓN , como se habló en el 66 o el 70. Por una razón muy simple, esta vez no había por qué echar mano a las conjuras: el equipo había rendido, había vuelto a los podios luego de mucho tiempo, había tenido una jornada heroica contra Ghana con una clasificación de película y una derrota dignísima contra Holanda (el mejor partido de la selección en es mundial y , como dijo el Presidente Mujica cuando los fue a recibir “la grandeza de los árboles se nota cuando caen”.). La satisfacción no dio tiempo a la calentura y a imaginar conspiraciones.
      Y además te voy a hacer dos comentarios.
      El partido contra Ghana. La jugada previa al penal fue una falta a favor de ellos totalmente inexistente. ¿el juez de la conspiración esperó hasta el último minuto del alargue para pitar una falta mal para sacarnos? una falta, que, por otra parte podría haber sido perfectamente intrascendente. En el partido contra Holanda hubo fallos para todos lados. Te acordás el final? Uruguay peloteando a Holanda, acorralándolo, una pelota que dio en la mano de un jugador holandés al borde del área?. ¿te acordás que el juez “de la conspiración” hizo jugar algún minuto más que lo que había adicionado cuando era probable que si seguían jugando Uruguay pudiera empatar? Realmente, como conspiradores muy poco.
      muchas gracias amigo sanatero por escribir.

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      • No fue robo?

        O sea, lo negás pero a la vez ponés ejemplos clarísimos de que tanto contra Ghana como contra Holanda nos perjudicaron los jueces, no te entiendo.
        No seas malo, nos recontra cocinaron en 2010, no soy el único que lo dice, ni Jaime Ross, muchos lo vieron y o afirman, pero si no querés creerlo o viste otra cosa, ok, cada uno puede pensar lo que quiera. Buen blog, saludos 😉

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      • A ver si nos entendemos amigo sanata.
        yo nunca negué que fuimos perjudicados por los fallos arbitrales. Una cosa es pensar que los jueces cobraron mal y nos perjudicaron, otra pensar en una conspiración para sacar afuera a Uruguay.
        Si un juez quiere perjudicar a un equipo tiene mil formas seguras y efectivas de hacerlo. ¿te parece que si tenía la misión de sacarnos iba a esperar al último minuto del alargue para cobrar una falta que no existió?
        El partido contra Holanda hubo faltas para los dos lados. El foul no cobrado previo al primer gol de Holanda fue un foul intrascendente. Dio la casualidad que derivó en una jugada que terminó en un golazo, pero no fue ni un penal no cobrado, ni un gol mal anulado. Fue una jugada común y corriente que derivó en otra que terminó en gol. (un golazo diría). El segundo gol de Holanda es discutible si fue o no off-side, no es fácil de ver. Ese partido estuvo plagado de errores arbitrales, para los dos lados, es cierto que más en contra de Uruguay, pero no me hablen de conspiraciones. Si hubiéramos empatado en la hora (cosa que fue posible ya que les estábamos apedreando el rancho), los holandeses se hubieran quejado de que hizo jugar más tiempo que el que adicionaron. Y hubieran tenido razón. Te parece que un juez “arreglado” hubiera dejado jugar algún minuto más cuando Holanda corría el riesgo de que los claváramos.? En ese mundial hubo todo tipo de errores, el más grueso de todos el de nuestro compatriota Larrionda. ¿había una conspiración contra Inglaterra?
        Gracias por – aun en la discrepancia – los elogios al blog.

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  4. Pingback: CON EL SELLO DEL FÚTBOL CHARRÚA (Y DE LA SOCIEDAD URUGUAYA) | El salmón bizarro

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