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JURAMENTO DE FIDELIDAD

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Los niños de entre seis y once años, todos vestidos igual, con sus uniformes o túnicas y escarapelas patrias, forman fila y marchan cantando una canción militar que los incita a morir por su nación y su bandera, ya que esa es la máxima fortuna a la que pueden ambicionar. Luego, mediante canciones, himnos y encendidas retóricas, rinden culto al Protector, un héroe maravilloso e infalible, de gloriosas hazañas  y  cuyos retratos deben figurar obligatoriamente en las paredes de su escuela. Poco importa que no comprendan cabalmente el significado de algunas de las frases pronunciadas por tan insigne personaje; lo importante es que aprendan a memorizarlas y repetirlas en voz alta controlando el pánico escénico, de forma que puedan lucirse delante de sus orgullosos padres y maestros. Más tarde vuelven a cantar canciones marciales donde se ensalza la valentía de los combatientes, y se señala las virtudes de encontrar la muerte en una acción liberadora. Después que se les obliga a tomar un juramento o una promesa en la cual comprometen fidelidad a un símbolo patrio rompen filas mientras se vuelve a sentir la canción del principio.

¿Dónde pasa esto? ¿estamos en la Alemania nazi, en la Rusia de Stalin, en Corea del Norte quizás? Es Mussolini entrenando a sus ballillas o   un grupo talibán adoctrinando a sus niños para futuros atentados suicidas? Nada de ello; estamos en la democrática República Oriental del Uruguay, en la fiesta patria del 19 de junio, en una escuela cualquiera, asistiendo a un acto por el Día de la Bandera, algo que para todos es muy natural, pero que – exageraciones aparte – tiene un contenido militarista, patriotero y necrófilo, que no llegamos a percibir de tan acostumbrados que estamos a tener este tipo de manifestaciones en las rutinas de la enseñanza.  Una escena parecida, aunque con un tono más adecuado a la edad, se repite en los liceos, donde la promesa se transforma en un “laico” juramento al pabellón patrio, sin el cual los futuros ciudanos no pueden acceder a un empleo público o a un título universitario.

Ya hemos hablado en otras notas sobre cómo la veneración a un prócer mítico, casi un dios, sobre el cual existe una historia oficial que nadie se ha preocupado – o animado – a cuestionar en las aulas es una mancha totalitaria sobre una enseñanza que se jacta de laica. La adoración a Artigas unida a la Jura de la Bandera, al celebrarse el día de su nacimiento (no sé por qué siempre se usa la arcaica palabra “natalicio”), es además un contrasentido, porque se trata de una bandera que el propio héroe nunca hubiera aceptado, ya que él no concibió a su patria confinada a los límites “orientales”. El pabellón nacional – que en principio tenía nueve francas azules y después sería simplificado hasta su forma actual – fue creado por un decreto-ley del 18 de diciembre de 1828 poco tiempo después de que la infame Convención Preliminar de Paz, a instancias de Lord Ponsomby, creara al Uruguay como país, desgajando el territorio de la antigua Banda Oriental de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Precisamente, el Gobernador provisorio del nuevo Estado planteó la necesidad de crear un pabellón patrio, porque hasta ese momento se usaba del de las Provincias Unidas del Río de la Plata.  https://www.correo.com.uy/index.asp?codpag=detProd&smen=filatelia&idp=670&s=1 .  Así que mayor contradicción con las ideas de Artigas imposible.

La letra de nuestro himno – siempre presente en estos actos y de emisión obligatoria en espectáculos públicos – es una brutal y necrofílica apología de la guerra, la valentía y las virtudes y honores de morir en el campo de batalla: “a sus bravos en fieras batallas”, “la patria o la tumba” “muriendo también libertad” “con gloria al morir” “heroicos sabremos cumplir”. Solo falta la promesa de las vírgenes al entrar al paraíso, aunque eso sería impensable, ya que, para la pacatería de nuestro sistema, la muerte y la violencia es algo menos preocupante que el sexo. De hecho, cualquiera de los padres que orgullosamente festejan a sus niños cuando cantan loas a la muerte, seguramente los reprimirían  si los oyen cantar canciones con contenido sexual o escatológico. Además, en esta especie de insulto a la inteligencia, a la mayor parte de estos niños se les enseña a repetir esta letra sin explicársela, con la cual – hasta de adultos incluso – la mayor parte de las veces la cantan sin saber su sentido (tal vez sea mejor así). ¿cuántos entienden el significado de “de-este-don-sacrosanto-la-glooooria / merecimos-tiranos- temblad”? , así todo juntito como nos enseñaron a entonarla. Qué es lo que dice reamente? Que merecimos tiranos? Que merecimos tiranos temblad? ¿ Don Sacrosanto Lagloria es una persona?. Como todos saben, la letra del himno fue compuesta por Francisco Acuña de Figueroa, y la música, por otra parte, no se sabe muy bien si la escribió Fernando José Quijano o Francisco José Debali. Lo que sí es claro es que buena parte de la música está tomada del prólogo de la ópera Lucrezia Borgia de Gaetano Donizetti, tal como se puede apreciar en este video (ver aproximadamente del minuto 0:38 al 1:00 , del 1:48 al 3:00, 3:40 a 4:50, así como los acordes finales .).  Incluso se cuenta que, cuando una compañía estrenó dicha obra en el Teatro Solis, la gente se puso de pie pensando que tocaban el himno. (la anécdota la pueden ver en esta iconodúlica página:
http://www.elreporte.com.uy/orientales/

Un capítulo aparte, dentro de estos patéticos actos, lo constituye la promesa (en la escuela) o el juramento (en el liceo) a la bandera. La obligatoriedad de jurar la bandera proviene de una ley sancionada en 1940 durante la “dictablanda” de Baldomir que además consagra la obligatoriedad del servicio militar. Los artículos 28 y 29 de la ley 9.943 establecen la obligatoriedad para todos los ciudadanos de efectuar dicho juramento. Curiosamente en la misma ley se dispone que el Juramento se tome en los institutos de enseñanza secundaria, cuando se supone que los alumnos todavía no tienen edad para ser ciudadanos (se jura en primero de liceo). Quien no jure la bandera no puede obtener un título universitario o ingresar a un trabajo público. Bastante absurdo que un acto efectuado a los doce años tenga efectos jurídicos posteriores.
(http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=09943&Anchor=#art28).

La ley de 1940 fue parcialmente derogada por la “ley” 14939, dictada por el Consejo de Estado de la dictadura en que se suprime el servicio militar obligatorio, pero se mantiene el mandato de jurar la bandera.  https://legislativo.parlamento.gub.uy/temporales/leytemp7133276.htm
Finalmente, en 2013, en una medida bastante sensata, la Presidencia de la República anunció que no se iba a exigir más el Juramento para efectuar trámites públicos, aunque la obligación de jurar sigue vigente. Simplemente se trata de evitarle al ciudadano la molestia de andar buscando un Certificado que le dieron cuando tenía doce años. Pero, por favor, no vayamos a tocar el ícono. Nada de cuestionarnos que no sirve para nada una promesa arrancada en esas condiciones y derogar la absurda ley.

http://www.presidencia.gub.uy/comunicacion/comunicacionnoticias/normativa-gobierno-electronico

Sea como sea el tema es que, invariablemente, todo niño en primero de liceo es sometido a escuchar el texto:

Juráis honrar vuestra Patria, con la práctica constante de una vida digna, consagrada al ejercicio del bien para vosotros y vuestros semejantes; defender con sacrificio de vuestra vida, si fuere preciso, la Constitución y las Leyes de la República, el honor y la integridad de la Nación y sus instituciones democráticas, todo lo cual simboliza esta Bandera?“.

A lo que, los que prestan juramento deberán contestar (todos a coro): “¡Sí, lo juro!”.

A los niños de primer año de escuela se les toma su promesa que dice de la siguiente manera; “¿Prometéis respetar y honrar esta bandera que representa la dignidad, la soberanía y la gloriosa historia de nuestra Patria, la República Oriental del Uruguay?”.

¿Un niño de primero de liceo puede tener claro conceptos tales como Constitución, Leyes, instituciones democráticas, nación, como para comprometerse a entregar su vida por ellos?  Convengamos que además el nivel de nuestra enseñanza no ayuda mucho a dicha comprensión. ¿Y uno de seis años entiende el signficado de dignidad, soberanía, gloria o patria?
¿Qué sentido tienen este tipo de compromisos cuando se hacen por obligación y sin entender su significado? Y si el niño se queda callado en lugar de “sí, juro“? Seguramente nadie lo controle y le den igual el burocrático certificado, pero en su conciencia no adquirió el absurdo compromiso. Yendo un poco más lejos, ¿qué sentido tienen estos actos “patrióticos” en las escuelas que tanto padres como alumnos perciben simplemente como un fastidio: un día feriado que se tiene para descansar se ve perturbado por tener que ir obligatoriamente al liceo a participar en uno de estos actos patéticos y aburridos.

La habitual frutilla que corona la torta en estos actos es la marcha militar “Mi Bandera”, cuya letra fuera compuesta por el General José Ramón Useras: “no anhelo más fortuna que morir por mi bandera”, “es su sombra la que buscan los valientes al morir”, cantan los niños mientras van deshaciendo filas, señal inequívoca que el acto se termina. Recuerdo de mis años escolares y liceales que el sentir el riff con que se abre la canción me generaba una sensación de gran alivio: era la señal de que se terminaba el acto, y con ello la tortura de mantenernos parados y duros durante un tiempo que me parecía eterno y que me hacía doler los pies (¿pariente lejano de los famosos “plantones” de la dictadura?).

Cual retazo de los cielos, de los cielos
Do jamás se pone el sol, se pone el sol
Es la enseña de mi Patria
La bandera bicolor.
Si el Pampero la acaricia, la acaricia
O la anima el batallar, el batallar
Son canciones de victoria
Las que entona el tremolar
Es muy bella mi bandera, mi bandera
Nada iguala su lucir, su lucir
Y es su sombra la que buscan
Los valientes al morir
No ambiciono otra fortuna, otra fortuna
Ni reclamo más honor, más honor
Que morir por mi bandera
La bandera bicolor.

 

Este rito se repite, invariablemente y con carácter obligatorio desde hace muchas década en todas las escuelas del país, en democracias y dictaduras. Está bien que a los niños se les enseñe el valor de la libertad y la democracia, pero no en función de actos y canciones vacíos de contenido, que ponen énfasis en la muerte, el coraje y la bravura en lugar de ponerlo en aspectos positivos, fáciles de entender por cualquier pequeño, como la tolerancia, la pluralidad y el respeto. Tampoco se trata de menospreciar a Artigas, simplemente de ayudar a los niños a que entiendan, libre y racionalmente su condición de ser humano, lleno de contradicciones y perfectamente falible. ¿No sería hora de desterrar para siempre estos actos que todo el mundo siente como una obligación? Como dice Jaime Roos: “hay tradiciones que están más muertas que un faraón

Por suerte, los niños de todas las épocas, que son más inteligentes de lo que la gente piensa, se defienden creando su contracultura. En mi época, por ejemplo se cantaba a escondidas: “orientales la papa el puchero ahí enfrente murió un basurero”, “orientales la papa el boñato, ahí enfrente murió un perro ñato” o nos peleábamos a ver quien gritaba más fuerte, si los que cantaban: “que morir por mi bandera, la bandera tricolor” o los que entonaban “que morir por mi bandera, la bandera e Peñarol

 

ALGUNOS APUNTES ADICIONALES

1) Es curioso que en el año 2.006 el Diputado Javier García presentara un proyecto para derogar la Instrucción Militar Obligatoria de la ley de 1940 cuando ya había sido derogada en 1979. http://www.parlamento.gub.uy/repartidos/AccesoRepartidos.asp?Url=/repartidos/camara/d2006030587-00.htm. Obsérvese, además, que no propone derogar la obligatoriedad de la Jura de la Bandera; “por razones que son obvias”, vaya fundamentación. Más curioso aún es que, cuando el proyecto de ley es rechazado en una comisión de la Cámara de Representantes, en ningún momento nadie argumenta que la ley ya se había derogado http://www.parlamento.gub.uy/repartidos/AccesoRepartidos.asp?Url=/repartidos/camara/d2007070587-01.htm . Cabe agregar, antes de que alguien argumente que la “ley” de 1979 no es válida por provenir de una institución de facto, como el Consejo de Estado de la dictadura, que la ley 15. 738 le dio fuerza legal a todos los actos jurídicos efectuados durante la dictadura, salvo algunas excepciones, entre las cuales no está la citada ley: http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=15738&Anchor=  http://www.lr21.com.uy/politica/226818-vuelve-la-polemica-sobre-la-instruccion-militar-obligatoria

2) El culto a los símbolos patrios ha continuado incambiado a lo largo de los años, traspasando las ideologías. Derecha e izquierda (y centro también) comparten la misma simbología: rinden culto a la bandera, a Artigas y a la patria. Se puede apreciar en algunas canciones representativas.

Hugo Ferrari, autor de Disculple, compuso allá por fines de los 60, una canción a Mi Bandera, que a los militares les gustaba mucho difundir acompañando comunicados oficiales. En ella se presentan los típicos lugares comunes del nacionalismo: el juramento, morir por ella, la patria.

YO CREO EN TI – Zamba
Letra y Musica: Hugo Ferrari
Pintada con acuarela
en una hoja de papel
aunque muy humilde era
mi primer bandera, nunca te olvidé
Luego fue pasando el tiempo
y serte fiel yo juré
al hacer mi juramento
un beso del viento te hizo estremecer
Estribillo
Yo creo en ti bandera mía
yo creo en ti, yo creo en ti
por verte libre y siempre erguida
quiero vivir, quiero morir
Yo creo en ti bandera mía
yo creo en ti, yo creo en ti
A tus hijos y extranjeros
nos das el mismo calor
porque tus franjas de cielo
no saben de credo, frontera o color
Creo en tu imagen de patria
y en tu mensaje de paz
creo en tu luz de esperanza
que alumbra mis ansias por tu libertad.

En una canción a otro ícono, José Pedro Varela, los Olimareños toman la composición de Víctor Lima que, además de efectuar una idolatría cuasidivina e infantil del Reformador, de paso agrega un homenaje a la bandera , casi de estampita religiosa (“colmarme la vida, llenarme de luz“).

SEMBRADOR DE  ABECEDARIO
Víctor Lima
Para colmarme la vida,
para llenarme de luz,
imitando a mi bandera
me voy a la escuela
de blanco y azul.
Siempre me dice el maestro
con dulce dejo de amor:
«El fundador de tu escuela
se llama Varela,
quiere, quiérelo».
Sembrador de abecedario,
líder del verbo oriental,
don José Pedro Varela,
pastor de la escuela,
jamás morirá.
Gracias, señor don Varela,
gracias, señor don José,
don Pedro, fiel de los niños
que cantan la letra
que les dio su fe.
Cuando me voy a la escuela,
don José Pedro, qué bien
si viera usted qué contento
me vuela por dentro
pensando en usted.

También Daniel Viglietti, si bien incorpora conceptos propios de la imaginería y el lenguaje de la izquierda (“dueño de la razón”, “el humilde”, “compañeras”, “igualdad”, “de arriba y de abajo”, “sol que ilumina a los pobres”), y agrega indirectas a sus enemigos ideológicos (“nadie lo va a disculpar”, en alusión a la canción Disculpe o  “un abanderado puede ser un traidor”), no puede sustraerse de los lugares comunes patrioteros que comparte con la derecha (“mi patria”,”azul y blanca”, “el protector”, “dar la vida por la bandera”,”quererla”). Lejos queda aquella visión de que las banderas y las naciones son inventos para dividir a los hombres. El nacionalismo patriotero se apodera también de la temática de protesta. Y al igual que en el texto de Ferrari, aparece la tan manoseada palabra “libertad”.  Es curioso además como la apología que hace Viglietti de la bandera uruguaya apunta a la desinformación. La bandera uruguaya no nació “peleando  en manos del cimarrón“, sino que fue, como ya hemos dicho, una decisión burocrática del Gobierno Provisorio del Estado que surgió luego de la Convencion Preliminar de Paz. O sea nunca flameó en los campos de batalla del “cimarrón”. Más aún, la bandera uruguaya toma – en principio – los colores de las Provincias Unidas y el modelo de la Bandera de Estados Unidos. No solo por la disposición de barras rodeando un cuadrado – que en el caso de Estados Unidos contiene estrellas y en el de Uruguay un sol, (que no deja de ser una estrella por otra parte) – sino porque las nueve barras simbolizan los nueve departamentos originales en que se dividió el país, de la misma forma que las trece barras de la Bandera de Estados Unidos simbolizan las trece colonias que dieron origen al país. Sin duda a los que en aquella época escuchaban fanáticamente esta canción no les hubiera causado mucha gracia saber cuál era el verdadero origen y la inspiración de nuestro símbolo patrio.

NUESTRA BANDERA
Daniel Viglietti
La bandera de mi patria
A nadie pide perdón
De haber nacido peleando
En manos del cimarrón.
Las nueve franjas son libres,
No son rejas de prisión,
Son como ríos llevando
La libertad al corazón.
La bandera de mi tierra
No la mancha el opresor
Porque este pueblo no tiembla
Y es dueño de la razón.
Mano con mano el humilde,
Mano con mano y acción,
Que retorne la bandera
A manos del cimarrón.
Azul y blanca en el aire,
Siempre camino del sol,
Sol que ilumine a los pobres
Como quiso el protector.
Franjas de arriba y de abajo,
Ninguna quiere ser más,
Son todas bien compañeras
Y que viva la igualdad.
La igualdad de mi bandera
En la tierra hay que lograr,
Y el que se oponga que caiga;
Nadie lo va a disculpar.
No necesito consejos
Para querer mi bandera,
Por ella daré la vida
Y el corazón cuando deba.
Pero permítame, amigo,
Fijarme como lo doy,
Que un señor abanderado
También puede ser traidor.
Fíjese que el poderoso
Suele vestirse de peón,
Hablar de escudo y bandera
Y a la patria hacer traición.
La igualdad de mi bandera
En la tierra hay que lograr,
Y el que se oponga que caiga,
Nadie lo va a disculpar.
No necesito consejos para
Querer mi bandera,
Por ella daré la vida
Y el corazón cuando deba.
Franjas de arriba y de abajo,
Ninguna quiere ser más,
Son todas bien compañeras,
¡y qué viva la igualdad!

 

En los últimos tiempos, en los actos patrios, se ha incluido la canción A Don José, de Ruben Lena, que hiciera popular el dúo Los Olimareños.  Si bien es una canción más simpática, comparte los mismos “tics” de todas las anteriores: la necrofilia (“en la muerte también”), la adoración al héroe (“alumbrando con su voz“, “hasta las piedras saben adonde va“), el militarismo belicista (“mi General”, “si la patria me llama“). La canción fue declarada Himno cultural y popular uruguayo por una ley de 2003 (gobierno colorado)  (http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=17698&Anchor=) y luego en octubre de 2012 el Presidente Mujica remitió al parlamento un proyecto de Ley para declarar que sea de ejecución obligatoria en actos patrios (http://www.lr21.com.uy/politica/1066444-mujica-remitio-al-parlamento-proyecto-de-ley-que-oficializa-la-cancion-a-don-jose-como-himno-de-artigas).

La canción compartió con las tradicionales marchitas militares el triste honor de ser cortina musical del decreto del 27 de junio de 1973 de disolución de las cámaras. Y en el año 1975 la dictadura editó un disco llamado “Album de la Orientalidad”, donde la incluyó junto con otras canciones “patrióticas” como “Disculpe”, “Mi Bandera” y “Yo creo en ti” http://www.solanoinfante.com/variedades/mus-albori.html. No debería sorprendernos demasiado ya que la simbología de la canción – pese a estar muy identificada con la izquierda debido a la interpretación que de ella hicieran Los Olimareños y Zitarrosa – es perfectamente compatible con la del nacionalismo patriotero que pretendía imponer la dictadura.

 

A DON JOSÉ
(Ruben Lena)
¿Ven a ese criollo rodear,
rodear, rodear…? *
Los paisanos le dicen
«mi General».
Va alumbrando con su voz,
la oscuridad…
Y hasta las piedras saben,
adonde va.
«Con libertad, no ofendo ni temo».
¡Qué don José!…
Oriental en la vida
y en la muerte también.
¿Ven a los indios formar
el escuadrón
y aprontar los morenos,
el corazón?
Y de fogón en fogón
se oye la voz:
«¡Si la patria me llama,
aquí estoy yo!»

3) Por las dudas si alguno no sabe y nunca tuvo la curiosidad de buscar en el diccionario. Según la RAE tremolar es un verbo:

tremolar.(Del lat. vulg. *tremŭlare). 1. tr. Enarbolar los pendones, las banderas o los estandartes, y, por ext., otras cosas, batiéndolos o moviéndolos en el aire. U. t. c. intr. 2. tr. Hacer ostentación de cosas inmateriales. U. t. c. intr.

En la letra de “Mi Bandera” aparece como sustantivo.  (Son canciones de victoria/Las que entona el tremolar). Y seguramente a ninguno de los que las cantamos de niños nos enseñaron qué quería decir esa palabrita.

4) Por qué nunca se procede a la emisión o transmisión del himno, sino a la irradiación? Además se irradian las estrofas del himno..por qué no dicen..se irradian (o transmiten o emiten) los versos o se irradia el himno?

5) No somos el único país del mundo en donde se jura la bandera. Sin ir más lejos nuestros hermanos argentinos también lo hacen en las escuelas. Lo curioso es que tienen dos textos alternativos: uno más “progre” y el otro más retrógrado.

Alumnos:
¿Prometen defenderla, respetarla y amarla, con fraterna tolerancia y respeto, estudiando con firme voluntad, comprometiéndose a ser ciudadanos libres y justos, aceptando solidariamente en sus diferencias a todos los que pueblan nuestro suelo y transmitiendo, en todos y cada uno de nuestros actos, sus valores permanentes e irrenunciables?
Los alumnos contestarán: “Sí, prometo“.

Otra versión de la misma:
Alumnos: la Bandera blanca y celeste – Dios sea loado – no ha sido jamás atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra. Alumnos: esa bandera gloriosa representa la patria de los argentinos. ¿Prometéis rendirle vuestro más sincero y respetuoso homenaje; quererla con amor intenso y formarle desde la aurora de la vida un culto fervoroso e imborrable en vuestros corazones; preparáros desde la escuela para practicar a su tiempo con toda la pureza y honestidad las nobles virtudes inherentes a la ciudadanía; estudiar con sus huellas luminosas y a fin también de honrar a la Bandera y de que no se amortigüe jamás en vuestras almas el delicado y generoso sentimiento de amor a la Patria? En una palabra, ¿prometéis hacer todo lo que esté en la medida de vuestras fuerzas para que la Bandera argentina flamee por siempre sobre nuestras murallas y fortalezas, a lo alto de los mástiles de nuestras naves y a la cabeza de nuestras legiones y para que el honor sea su aliento, la gloria su aureola, la justicia su empresa?

Los alumnos puestos de pie y extendiendo el brazo derecho hacia la bandera, contestarán: “SI, PROMETO.”
http://www.me.gov.ar/efeme/20dejunio/promesa.html

En las escuelas de México la bandera se jura todos los días lunes.

http://es.wikipedia.org/wiki/Juramento_a_la_Bandera_%28M%C3%A9xico%29

6) Todo el patetismo de los actos de Jura de la Bandera y de cómo es un rito sin sentido puede verse en este documental del periodista Guillermo Kloetzer para “El ojo urbano”

7) Se ve que Acuña de Figueroa era un verdadero productor en serie de himnos. También es autor de la letra del Himno paraguayo, que como se ve, está cortada por la misma tijera:

A los pueblos de América infausto,
Tres centurias un cetro oprimió,
Más un día soberbia surgiendo,
¡Basta!, dijo y el cetro rompió.
Nuestros padres lidiando grandiosos,
Ilustraron su gloria marcial;
Y trozada la augusta diadema,
Enalzaron el gorro triunfal.
Y trozada la augusta diadema,
Enalzaron el gorro triunfal.
Paraguayos, ¡República o Muerte!
Nuestro brío nos dió libertad;
Ni opresores, ni siervos, alientan,
Donde reinan unión, e igualdad,
unión e igualdad, unión e igualdad.
Donde reinan unión, e igualdad,
unión e igualdad, unión e igualdad.

 

Más interesante que estas obras hechas a pedido está su genial Nomenclatura y Apología del Carajo que transcribimos para disfrute del lector, que sin duda encontrará esto como lo más interesante de este artículo:

La lengua castellana es tan copiosa,
En voces y sinónimos, tan rica,
Que con nombres diversos, cualquier cosa
O con varias metáforas explica
Monarca Soberano, y Rey… ¡qué encanto!
Todo es un mismo nombre repetido;
Y tres veces también con un sentido
Son, Pontífice; Papa, y Padre Santo.
Pero hay de grande aprecio entre los hombres,
Un cierto pajarraco, o alimaña,
Que tiene más sinónimos, y nombres
Que títulos tenia el Rey de España.
Yo, por tal de evitárosle trabajo
De una investigación algo penosa,
Diré que esa alimaña, o quisicosa
No es el Papa, ni el Rey sino… el Carajo!
Miembro Viril, o miembro solamente
Le llama el diccionario… ¡Qué Mezquino!
Sus nombres en el uso más frecuente
Son el nabo, el zurriago, y el pepino
El cimborio, la tripa, y el virote
(flores son de la Lengua Castellana)
el visnago, la pica y la macana
son como la mazorca y el cipote.
El príapo, la porra, y el chorizo
El rábano, la pija, y el badajo;
Picha y ciruela en Español castizo
Son sinónimos todos del Carajo.
El vergajo; la guasca, y mango
el tarugo, el lenguado, y la banana
el pito, y el vitoque… es cosa llana
que equivalen al chocho, y al zanguango.
La butifarra, el tronco, y la batata
O el lagarto, le llama cualquier topo
el aquello, o la cosa, la Beata
y el Fraile, la correa, y el hisopo.
Muchos suelen llamarle, el trompo, el sapo
otros, el motillón, y el calabrote;
los músicos, la flauta, o el fagote
y el artillero espeque, o sacatrapo.
Siguiendo a la metáfora la hebra
Llámanle, el narigón, el nene, el chato
el tramojo, el merengue y de barato,
van péndulo, panal, bicho y culebra.
La berenjena, la pistola, el dómine,
bien lo sabe cualquiera chuchumeco
todos vienen a ser Carajo “in nomine”
lo mismo que el gazapo, y el muñeco.
En el estilo vulgar, llámanle el rabo
y algunos el peludo… ¡Impropio nombre!
pues por más pendejudo que sea un hombre
no tiene tales pelos en el nabo!
Tiene otros cien apodos que no cuento
que aplica cada cual, según su antojo
como el corvo, la pieza, el instrumento.
el mondongo, el apéndice, el hinojo.
El negocio, la polla, y la poronga
van como suplemento… y pica punto
que no falta purista que suponga
que esto el miembro, y cojones todo junto.
He aquí en todas sus fases, y conforme
a la ley, por el uso sancionada
con setenta y tres nombres señalada
aquella quisicosa-multiforme.
La cajeta de nombres menos rica
no puede competirle y alza moño
aunque ostenta sus títulos, de Chica
o de raja, argolla, concha y coño.
Lejos de competirle, queda abajo
En buena hora, le añadan papo, y chocho,
Nombres de morondanga… Ellos son ocho
Y entre todos no valen un ¡Carajo!.
Yo, en cualquiera emoción, desahogo el pecho
Cuando un fuerte ¡Carajo! desembucho…
Interjección potente del despecho
Que si es echada a tiempo, vale mucho.
Del sexto en los sentidos corporales,
es el carajo la mejor prescea;
y más si es de esos miembros burricales
que ostentan a la par Fajardo y Zea.
Palabra comodín, que entra al destajo
en todo, pues se dice sin reproche,
fría como un Carajo está la noche
O caliente está el sol, como un Carajo.
Un buen gallo contenta a cien gallinas
y a diez hembras, cualquier mameluco
y por ser bien armado, el Rey Nabuco,
se preñó a cuatro cientas concubinas.
No me vengan hipócritas devotos,
tratando de indecentes mis razones,
ellos dicen, testículos y escrotos,
y se asustan de huevos y cojones.
El venerable Astete, sin reparo,
Y en verdad que ninguno lo acrimina
No fornicar prescribe en su doctrina
que es decir, no joder hablando claro.
Masturbación… ¡satánico delito!
Clama el predicador; pero un galopo
sigue en la tanda de sobarse el pito
¿Porqué? Porque no entiende aquel piropo.
En asunto de nabo, o de cajeta
pan, pan, y vino, vino, es lo acertado
dígase claramente que es pecado
el hacerse la paja o la puñeta.
El profeta Ezequiel, dis que Doliba
se entregaba a cualquiera rodaballo
con tal de que le arrimasen panza arriba
Verga de burro, y chorro de caballo.
Un Carajo de un seme, grueso y sano
es digno de coronas y guirnaldas
Así ante tan potente soberano
Las Nobles y plebeyas, caen de espaldas.
Hay de Carajos, variedad bastante
Largos, cortos, redondos, puntiagudos!
derechos y torcidos, servigudos!
Y romos y de punta de Diamante.
Si el miembro de botón, como el de un perro
se engancha al fornicar y es un estorbo
y es bueno que sea duro, como un hierro
y es mejor es derecho, que no corvo.
En fin, aquí termina mi trabajo
Si algún censor severo lo condena
Que me eche un buen Carajo… en hora buena
Que más quisiera yo, que un buen Carajo!.

O si no, esta otra: “A una flaquísima tuerta“, muy lejos de la corrección política que parece un antecedente de aquel tango “Esta noche me emborracho“: (flaca dos cuartos de cogote/una percha en el escote)

Aquí yace Estefanía,
flaca y aguda mujer,
que bien pudo aguja ser,
pues sólo un ojo tenía.
Momia, esqueleto de alambre,
en torno a sus hueso vanos
yacen también los gusanos,
porque se murieron de hambre

 

Queridos lectores… lo reconozco, me fui de tema…como quien dice…..me fui AL CARAJO.

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  1. Hola! Bueno, que tema que elegiste! Complejo por demás, por que tiene muchas puntas, que no se ven. Creo que hay que partir desde la pregunta: hacia a donde queremos ir como nación?, y en base a ello desarrollar un plan más coherente. Soy de los que opina, que más allá de imprecisiones históricas, no podemos perder de foco, que la premisa atrás de la libertad que gozamos hoy, es que mucha gente perdió la vida para generar un espacio en el que fueron albergados nuestros abuelos, cuando sus tierras los expulsaron con la guerra y el hambre (por ejemplo). Me parece de menor valor un icono tricolor o “peñarol”. Tal vez si uno hubiera tenido que vivir los horrores de la guerra, no se atrevería a “no honrar” ciertos iconos… Quien sabe… es un punto de vista. Para ir hacia adelante, hay que poner algún punto de referencia, por si uno está dando vueltas en círculos…

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    • Interesante tu punto de vista, no necesariamente contradictorio con el mío. Gracias por el comentario.

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    • Con todo respeto… tu mencionaste: ” mas allá de las imprecisiones históricas” creo que ahí radica (en lo que a mi respecta) la desconfianza sobre algunos hechos glorificados . Sospecho (y a la historia reciente me remito) que atrás de loables y mentadas intenciones, se esconden, por lo general , terrenales y muy humanas ambiciones. Que “es lo que hay”,y que tenemos que marcar mojones, donde fijar la vista al mirar hacia atrás, está correcto, pero no debemos engañarnos con la supuesta lucidez de nuestros muertos. La seducción de los caudillos, muchas veces se asemeja al galanteo del cafishio reclutando a la incauta enamorada.
      Las imprecisiones no creo que sean inocentes. y a la libertad que hoy gozamos le hicieron photoshop, borrándole el ombligo (como a S. Gimenez).
      Sé que no compartimos la visión del pasado, pero eso no impide que podamos compartir el asiento de un ómnibus o la visión de la bahía… esa podría ser una referencia más asequible. .
      Como decía Guillermo Nimo : “por lo menos, así lo veo yo”.
      Un abrazo (sin camelo historiográfico,!) de Guayabox
      P.D. “Yo no sé muchas cosas es verdad , digo tan solo lo que he visto, y he visto que a la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre lo ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos,. y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos…yo se muy pocas cosas es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos… y sé todos los cuentos” León Felipe

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      • El comentario de las 02.13 era para el amigo Gonzálo. Estoy medio dormido y me comí el encabezado.

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      • Hola. Como he dicho antes, es un punto con muchas aristas. El enfoque que usted le da, es propio de un adulto y su bagaje de experiencia. Pero cuando se está formando a un niño, uno tiene que tener la capacidad de contextualizar la historia, sin necesidad de poner improntas de experiencias, que son más propias del “olfato”, que de la base empírica. Por eso hablo de un replanteo de adonde queremos ir como sociedad, seguramente el error este en más de un punto, pero ciertamente que el haber contado la historia mal o imprecisa, termina siendo también parte de la historia que tenemos que contar. Si uno no contextualiza y pone todo en formato complot, estamos formando personas, no desde un punto de vista “cuestionador”, sino desde un punto de vista más paranoide, como que en la vida no existen los caminos en Y, y que siempre es una mente perversa atrás del biombo que quiere controlarlo todo. Y ciertamente esta clase de personas no es la que desentraña los complots, son los otros, los cuestionadores. No me imagino un cuento de cuna con los principios de la termodinámica para explicar por que Hansel y Gretel pudieron vencer a la bruja, (cuyo efecto somnífero sería super efectivo). Me parece que es al contrario, que las mentes cuestionadoras funcionan. Entonces, si los datos y reseñas históricas con las que contamos, las ponemos en un contexto, buscando generar cierta empatia, (que hace falta y ayuda a ese “olfato” a decir: ojo yo no pueda caer en esto en algún momento de la vida, por que hay caminos en “Y”), lo que hoy creo que es brillante, mañana puede ser o parecer un desastre. La mente cuestionadora naturalmente va a buscar la historia atrás de la historia. No me parece muy conducente, educar en una postura de “ya lo he visto todo”, y créeme niño, al final todos murieron por nada… Con ese criterio, no se podrían ni citar filósofos… Hay que tener cuidado con eso…

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  2. Allá por 1970 compré un disco del grupo chileno Quilapayún. Al poner su primer surco arrancaba con “dicen que mi patria es ,un fusil y una bandera, mi patria son mis hermanos que están labrando la tierra”. En aquel momento, la vieja canción de la guerra civil española nos alentaba, a miles de jóvenes, a cuestionar la validez de ciertos paradigmas, inamovibles hasta ese momento. Por otro lado las radios bombardeaban con el Disculpe de Hugo Ferrari increpando a los que no adoraban el sol y nueve franjas (masón). Con esa perversa dicotomia, crecimos los adolescentes .La rebeldía propia de la pubertad pueblerina fue usufructuada por ambos lados del espectro ideológico, logrando separar barras de amigos, que sacábamos lo mas crédulo de nuestro ímpetu, con poco basamento ideológico y mucha manija mediática. Lejos estoy de querer incursionar en temas remanidos y tratados profesionalmente por sociólogos, Mi alerta es propia del insecto que se acercó a la vela (creyendo que era el sol).
    Comparto en un 90%, (si se puede cuantificar una aquiescencia fluctuante) la intención y desarrollo de este mini ensayo revulsivo del Salmón.
    Para terminar les cuento una pequeña anécdota, que retrata un hecho que marcó mi vida para siempre y que lamentablemente hoy tiene una replicación masiva. En nov. del 70 cumplí 15 años y el profe de historia de 3º liceo, un erudito (Salud Darío) ,regalaba al final del curso un libro, al que lograra la mejor nota final. Me eligió “El país de la cola de paja” de Benedetti. Como corolario, ese Diciembre nos llevó a ver un recital de Viglietti y otro de los Olimareños, Asado de por medio , intelectuales deslumbrando con su dialéctica y “compañeras” revoloteando sin soutién (mas cercanas al Flower power ), lograron poner nuestras neuronas (y hormonas) rumbo a la Utopia, sin saber demasiado cual era y con los riesgos de seguir un camino descalzo de ideas.
    Seguramente muchos dirán (con cierta razón)que mis lamentos trasuntan la frustración propia del ignorante que no supo sopesar las situaciones… tal vez, pero el otro mes pisé un comité político, para saludar a un viejo amigo, candidato él. Luego de escuchar su apología de los símbolos patrios y al retirarme, le susurré al oído :”te acordás cuando de madrugada bajamos la bandera uruguaya de la plaza y subimos una casera con el símbolo de la paz”… no sé si no se acordaba , porque la cara fue de “no me pinches mi momento de gloria”.
    Saludos de Guayabox

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    • muy buenos tus recuerdos como siempre con cariñosas nostalgias. Recuerdo ese tema de quilapayún, que siempre me quedó grabado, en parte por las contradicciones que se veía por un lado un aparente sentido pacifista (el rechazo del fusil), por más que era una canción de la guerra civil española, por otro lado los otros “compañeros” exaltando el fusil como camino de la liberación. De “el país de la cola de paja”, se podría hablar mucho. Es impresionante la cantidad de prejuicios que encierra que hoy no pasarían el filtro de lo políticamente correcto (por ejemplo la homofobia). Más allá de eso contiene alguna percepción interesante. Y sí, la mezcla de neuronas y hormonas alborotadas es una mezcla explosiva.

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  3. Para algunos detallistas… aclaro que en mi pueblo el empleado que se encargaba de sacar la bandera generalmente se mamaba, perdón…se olvidaba y no la retiraba de noche las más de las veces. Mi pueblo fue un mini Woodstock hasta las 11 de la mañana.

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  4. No dejas de sorprenderme salmón. Siempre perfectamente documentado, tus relatos son de una lógica aplastante. Espero tu próxima entrega.

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  5. Tan bizarro las promesas y juras como la idiotez intrinseca de la laicidad donde mencionar a DIos, la biblia o la iglesia en una escuela es tomado como una violación a la moral. Cuando la mención A LAS RELIGIONES debería ser lo normal. Nadie dice que se de misa en la Escuela Publica, pero si que se eseñe el origen de las religiones y se prohiban “pelotudeces” . Al zurdaje docente le gusta mucho la inquisición ahi no tienen drama en mencionar a la Iglesia los curas y demas.

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    • Estimado Roberto….te me adelantaste en algo. Algo relacionado con lo que decís pienso tratar en el próximo post. Esperá a la semana que viene y hablamos

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      • ¿ El juramento del liceo es válido? Digo porque al ser menores no podrían comprometerse tanto. ¿ Si alguien la jura siendo civil en un batallón es diferente a la hecha en el liceo? Le agradezco su respuesta desde ya.

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      • No soy experto en cuestiones jurídicas, pero efectivamente si uno no jura la Bandera no puede acceder a un empleo público o entrar a la Universidad. Y para ello basta haberlo jurado en la escuela. Los juramentos en el batallón son los que por algún motivo – haber vivido en el extrior, por ejemplo – no lo pudieron hacer en el liceo. Dee acuerdo con que es un absurdo total.

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  6. Que tal? Estoy de paso por acá, y me parece interesante por demás, comentarios de gente que se cuestiona las cosas. Hace poco tiempo me cuestionaba eso de la jura a la bandera, que puede entender realmente un niño a esa edad?, porque te exigen la jura para ciertos trámites?, si es una formalidad.
    Claro, todo lo que uno vive queda grabado en uno, consciente o inconscientemente, y afecta nuestra forma de ser, indudablemente. (Por eso el proceso de reflexión, para sacar a flote todas esas cosas, y replantearselas; cambia la cabeza para ser mas claro).
    Soy un convencido, que el patriotismo (y también convencido de que todos somos personas, y no me convencen las fronteras) es algo práctico: ayudar a los demás, ser buen vecino, no robar, no ser patrón y ser explotador, etc, etc.
    Y como estoy trabajando ahora, no puedo escribir más.
    Un abrazo grande!!

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  7. Hola GONZALO

    Te saludo y felicito por ser consecuente y reafirmar los conceptos vertidos. Me doy cuenta que notaste que tengo el síndrome de Etchandy y me paso jugando a ser cronista del “Túnel del tiempo”. Si en algún momento te dejé la imagen de un viejo que cree “que lo vio todo”, nada más lejos de mi intención y “cualunques” vivencias.
    Si el olfato me sirviera de algo, no hubiera empleado el tono bastante irreverente con el que me conduje a tu encuentro. Es evidente que te molesté y no supe hacerme entender.
    Ah! eso sí, lo empírico es la base cuasi excluyente de todas mis reflexiones, por eso tal vez mi manía de pintar semblanzas( propias y ajenas) creyendo que valido con sensaciones lo que no me animo con teorías.
    Tuve un profesor cultor de la semiología, que me aportó la saludable práctica de contextualizar los hechos históricos, por lo que no soy reacio a comprender algunos hechos, sin tener por eso que justificarlos.
    Coincido plenamente que hay que contar la historia, nunca dije lo contrario. En lo personal, a mis hijos siempre les transmití las anécdotas que mi abuelo Nicomedes me contaba de chico. Él peleó en la revuelta de 1904 y me enseñó a desconfiar de la historia escrita por unos, por los otros y por todos (perdón en nombre de mi abuelo si hiero susceptibilidades). La duda seguida de la curiosidad y la investigación no me aseguran la verdad, pero me dejan mas cerca.
    Salud …y mirá que yo también necesito amarrar mi raciocinio y mi espiritu a la carne. Por algo nunca saqué del galpón de la casa paterna los resquebrajados posters del Che, L. Gomez, Sartre, L. Mazurkiewicz B. Bardot , Jimi Hendrix y Jesús (este último es el que permanece en mejor estado).

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  8. LEONARDO TIGERO

    Si bien esto es del 2015, escribo un comentario hoy porque lo escuché leído por Ignacio Alvarez. Y, realmente, estoy indignado… Me importa un carajo la discusión sobre la obligatoriedad o no de la jura o de la promesa. Sí me importa el desdén por la figura del prócer, el sentido materialista y el “todo me importa un carajo” de la sociedad actual. Llego a la conclusión de que mis nietos (porque soy abuelo 6 veces, y hoy es mi día) serán adultos en una sociedad de mierda, en la cual lo único que importa es la guita, el fútbol, la pichicata, el acomodo y el afane. Y, por supuesto, me siento culpable, porque fui partícipe de este engendro, y ayudé a no saber trasmitirle a mis hijos los valores que nuestros antepasados supieron, creo, trasmitirnos a nosotros…
    Pero bueno, eliminen la bandera (o cámbienla por otra, mitad tricolor y mitad aurinegra), enséñenle a los chiquitos que con Google y con coimas arreglan todo, que el Pepe Artigas era un contrabandista que quería explotar a los pobres gauchos laburadores, que vivan mintiendo porque la verdad no existe, que maten para chorear porque lo peor que puede pasar es que caigan en cana por dos meses, que generen hijos sin responsabilidad de criarlos (para eso está el INAU), etc., etc.
    En fin, creo que me fui al carajo, pero realmente me indignó tanto menosprecio por los valores de la patria.
    Disculpas

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    • Estimado amigo Tigero:

      quisiera que me expique qué tiene que ver mi post con que a la gente lo único que le importa es la guita, el fútbol, la pichicata, el acomodo, la delincuencia, el INAU y el afane. Si usted fue partícipe de este engendro como dice y no fue capaz de trasmitirle a sus hijos los valores que usted considera correctos problema suyo. No se la agarre conmigo y con mi blog que lo único que hice fue preguntarme si la historia no habrá sido distinta a cómo nos la enseñaron. Eso no es desdén por la figura del “prócer”. ¿y si lo fuera qué? ¿no tengo derecho acaso? ¿acaso no tenía ese desdén Acuña de Figueroa quién es autor del himno que cantamos con gran patriotismo o los prohombres que engendraron nuestra bandera, (y nuestro país, una secesión de las Provincias Unidas del Río de la Plata)? porque hasta donde yo sé todos ellos eran antiartiguistas. Muchas gracias por su aporte, no me tiene que pedir disculpas por irse al carajo.

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