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LA MUERTE DE GHIGGIA: TODO EN SU JUSTA MEDIDA

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Murió Alcides Edgardo Ghiggia. Para los que lo vieron jugar, un gran jugador de fútbol, y para todos los uruguayos alguien que quedó indisolublemente ligado al recuerdo del triunfo de Maracaná. A Alcides Ghiggia le tocó hacer el gol en aquella falsa final de aquella parodia de Campeonato del Mundo que fue Maracaná (en próximos posts hablaremos de ello), por lo cual, junto con Obdulio Varela y su mito de “Gran Capitán” ha sido una de las dos personas más asociadas al triunfo. Los que dicen que saben de fútbol afirman que su trascendencia en aquel partido excedió el haber convertido el gol, ya que fue el verdadero factor desequilibrante del encuentro. El que fuera el último, de todos los que jugaron aquel partido, en morirse (“partir hacia el más allá” como dicen eufemísticamente las crónicas), y que lo hiciera además un 16 de julio, 65 años exactos después de aquel encuentro, aumentó el contenido de leyenda de su persona. Si el Salmón hubiera vivido en 1950, seguramente hubiera disfrutado como el que más por aquel triunfo que ha sido tan recordado por varias generaciones y seguramente siga siéndolo por varias más. Pero más allá de ello, es necesario poner las cosas en su lugar y cortar un poco con tanta iconodulia, adulería y lugar común.   Y todo eso, con los respetos del caso que se deben tener frente a la muerte de una persona.

Probablemente el triunfo de Uruguay en Maracaná haya sido el canto del cisne del fútbol uruguayo, y el comienzo de toda la cantinela con la que durante años las viejas generaciones presumieron con las más nuevas, refregándoles su ejemplo con los clásicos “antes se jugaba mejor”, “ya no hay jugadores como los de antes”, “hoy son todos unos pataduras” “antes se jugaba por la camiseta”. Cero autocrítica y la apología de la no renovación, cuando el mundo empezaba a jugar a otra cosa y Uruguay seguía aferrado a los viejos esquemas de “nos juntamos un rato antes en el avión y con la garra les pasamos por arriba”. Y como los fracasos del fútbol celeste aferrado a estos esquemas caducos se repetían constantemente, el mito iba creciendo, alimentándose con los propios fracasos que la insistencia en volver al “estilo que nos caracteriza” iba produciendo, y por tanto generando un círculo vicioso, o más bien un espiral descendente en nuestra historia futbolística.

Los periodistas deportivos que, con excepciones, – y – pese a toda la ascendencia y tradición italiana existente en el país – nunca aprendieron a pronunciar bien su apellido: “yiyia”, “yiglia”, “chiglia”, “chiyia”, “chichia”, “guiglia” (algo típico en este país donde a veces parece ser motivo de orgullo el hablar mal   o directamente ignorar  las lenguas foráneas)  en estos días han largado toda su habitual sarta de lugares comunes. Las invocaciones al llamado de Dios y al encuentro en el cielo con sus compañeros para jugar un partido estuvieron a la orden del día:

Así por ejemplo el periodista José Mastandrea escribe:

“Seguro que Obdulio, cansado de tanto esperarlo, lo llamó. Esperó a un 16 de julio para poder tenerlo junto al resto del grupo que escribió la página más gloriosa del fútbol mundial…..Y el “Ñato”, siempre respetando el mandato del gran capitán, se fue al cielo a juntarse con sus compañeros… Cuando llegó, seguramente, Obdulio lo estaba esperando, y al igual que en Maracaná, lo levantó en andas. “Negro, por vos ganamos la Copa”, le debe haber dicho 65 años después.”  http://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/jose-mastandrea-opinion-arco-49.html

En la misma onda, Atilio Garrido:

Uno a uno, los 43 jugadores que integraron los planteles de Uruguay y Brasil en la Copa del Mundo de 1950 se fueron a jugar el partido de la muerte en la cancha del cielo. Quedaba él. Sólo él. ….“En medio del más grande silencio de la historia del fútbol, aquel “Negro” como lo llamaba Ghiggia, no atinó a decir una sola palabra. No tengo dudas, que unos instantes después de la muerte de Alcides, los dos repitieron la escena fraterna en el cielo, abrazándose en el reencuentro. Y ésta vez el “Negro” le devolvió la respuesta que esperó 65 años: “Gracias”… http://www.tenfield.com.uy/obdulio-lo-levanto-en-andas-al-terminar-la-final-de-1950-y-le-dijo-al-oido-negro-por-vos-ganamos-la-copa-fuiste-el-mejor-jugar-del-campeonato/

Jorge Savia, en lenguaje “poético”:

Ni qué hablar: ayer tampoco estaba Barbosa, que el 7 de abril de 2000 se llevó el infierno en el que vivió desde 1950, hasta el arco inmenso, solitario y abandonado de su tumba. En una palabra, el “Ñato” —que alguna vez dijo: “Sólo tres personas callaron a Maracaná: el Papa, Frank Sinatra y yo”— esta vez se quedó solo, sin siquiera corazones de brasileños que atormentar, y en lugar de picar, frenó, quizá sin darse cuenta que en el quiebre, se había parado el suyo. http://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/alcides-ghiggia-obituario-maracana.html

Alberto Sonsol lo llama “prócer futbolístico del país”.  Diego Jokas dice que “Ghiggia fue el autor del gol más importante de la historia de los mundiales” (¡¡¡). Para Alejandro  Figueredo “el cielo está de fiesta”,  http://www.pantallazo.com.uy/auc.aspx?277904,756.  Para Julio Toyos “su muerte es hoy una encrucijada de vida(que habrá querido decir?)”

Un caso  raro, por su contenido iconoclasta, ha sido el del periodista Franklin Morales, que en su habitual estilo florido y recargado se refirió al futbolista rescatando sus dotes deportivas, pero relativizando los otros aspectos.  Recomendamos escuchar el audio de esta nota  que le efectúa el periodista Daniel Castro,  el cual,  queda totalmente descolocado ante las declaraciones de Morales, al que seguramente fue a entrevistar esperando se sumara al coro de adulaciones.

http://www.espectador.com/deportes/319543/franklin-y-sus-polemicos-apuntes-sobre-ghiggia

No solo los periodistas deportivos insistieron con los lugares comunes. El Vicepresidente de la República, Raúl Sendic, además de citar, como no, a Galeano dijo que

estábamos despidiendo a “quien marcó a fuego la idiosincrasia deportiva y la personalidad de los habitantes del país” “es el más claro ejemplo de que una persona humilde puede transformarse en victoriosa….sus compañeros lo están esperando”.

Cada uno agregando su ladrillo a la edificación del mito, pues de qué manera el éxito de un jugador de fútbol marca la personalidad de los habitantes del país. Si así fuera, los uruguayos estamos en el horno. ¿Y de dónde sale asimismo que Ghiggia era de origen humilde, cuando fue un tipo nacido en un típico hogar de clase media, que nunca pasó privaciones?

También habló el presidente de la Asociación Uruguaya de fútbol Wilmar Valdez:

“Es el destino, la vida. Dios quiso eso. Debe estar seguramente feliz y celebrando el segundo gol y el triunfo en Maracaná con los compañeros”.

Pero lo peor de todo ha sido la desmesura y el pretender elevar  una gloria deportiva al nivel de proeza épica, como si el jugador se tratara poco menos que del líder de una revolución o de un benefactor de la humanidad. Así han estado a la orden del día, permanentemente,  palabras tales como héroe, gloria, gesta, épica, gladiador, hazaña, se ha decidido velar al deportista en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, el Poder Ejecutivo declaró duelo nacional y la programación de la televisión estuvo totalmente invadida por los detalles de su velorio y entierro, como cuando muere algún ex presidente o personalidad pública.

También lo han elevado a la categoría de  filósofo, ya que en los medios se ha venido repetiendo – como un ejemplo de sabiduría – la frase que dijera en  ocasión de una entrevista que le hiciera el Diario El País en 2012: “todo tiene cura menos la muerte”, un lugar común que no por obvio deja de ser equivocado, ya que hay muchas más cosas que, lamentablemente, no tienen cura, entre ellas  la estupidez. Y convengamos que el ex-jugador no tiene para nada la culpa de que se haya elevado la trivial frase a la categoría de una pretenciosa sentencia. Seguramente la dijo al pasar, sin pretensiones de que quedara para la posteridad.

 http://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/alcides-ghiggia-ultima-entrevista.html

Como se dijo antes, entre los mitos  que los viejos periodistas deportivos y jugadores de la época fueron desparramando estaba el de   que antes se jugaba por la camiseta y ahora no. Como si hubiera algo malo en que los jugadores de fútbol, como cualquier otra ocupación, buscaran aprovechar de sus condiciones para hacer dinero. Típico de una sociedad llena de envidiosos que no toleran el éxito económico de los demás. Y es claro que Ghiggia no encaja en esa parte del mito, pues él no jugaba por la camiseta, o por lo menos no jugaba sólo por la camiseta, aspecto que normalmente se elude en su glorificación. De hecho después de Maracaná nunca más defendió a la celeste en un mundial, ya que prefirió irse a jugar Italia, cambiando camiseta por dinero. No solo no estuvo presente defendiendo la camiseta celeste en 1954 y en las eliminatorias para 1958, sino que en este último evento optó por defender – junto con Juan Alberto Schiaffino – a la selección de Italia, en una época en que se podía cambiar de selección. Afortunadamente para la pervivencia del mito ni Uruguay ni Italia  llegaron a jugar el mundial porque la quedaron en la eliminatoria. Pero podemos imaginarnos lo que podría haber pasado si se hubieran enfrentado y Alcides hubiera hecho un gol. Seguramente le hubiera pasado lo que al mariscal francés Petain, que de héroe de la primera guerra mundial pasó a traidor a la patria por haber servido a los nazis durante la ocupación alemana. Salvando las distancias, claro está, que una cosa es pasarse al bando de los tiranos que ocupan el país en una guerra y otra cambiar de equipo de fútbol. Pero ¿alguien tiene alguna duda de que hubiera pasado de héroe a villano rápidamente?

Es que a los mitos  se les perdona casi todo, menos que no ejerzan el papel que el mito les exige.  Un ejemplo de esto fue lo que pasó cuando los periodistas fueron a buscarlo para que opinara sobre el tema de la mordida de Suárez, esperando seguramente su respuesta complaciente, a efectos de que pusiera su prestigio de héroe al servicio del coro de voces que denunciaban la conspiración de la FIFA contra Uruguay. Pero los periodistas se quedaron, en aquel entonces, como Barbosa esperando el pase a Míguez, mientras la pelota les entraba junto al palo. El veterano no se subió al carro y respondió en forma muy independiente:  “no sé este muchacho que piensa y, que tiene en la cabeza”, justificando que la FIFA lo sancionara. Y  de paso se despachó contra  el juego de la selección y contra su ex compañero de equipo Tabárez, del que llegó a pedir sus sustitución. Y aunque después dijo que la sanción fue desproporcionada, sus dichos fueron recogidos por diarios de todo el mundo, lo que provocó que aquí le dijeran de todo (lean, por ejemplo los comentarios de los lectores después de esta nota).

http://www.ovaciondigital.com.uy/mundial/ghiggia-dijo-que-suarez-deberia.html

También a veces se le exige a la sociedad que le dispense al mito una atención que no se exige para otros  individuos que han hecho cosas meritorias. Así, por ejemplo, Pablo Forlán, consultado sobre la muerte de Ghiggia, manifestó que

“Se debió tratar mejor a toda esa gente, que sin duda hizo tanto y nos hizo conocidos en el mundo. Nos deberíamos preocupar bastante más por esas persona que lamentablemente ya se fueron….Es gente que anda por ahí y que nos acordamos cuando se van”. http://www.futbol.com.uy/auc.aspx?278001,866

En ocasión en que se hiciera público que el campeón del Mundo había vendido su medalla porque estaba en (relativos) aprietos económicos, se generó toda una polémica sobre si el estado no debería ayudar económicamente a los ex-campeones. De hecho a su regreso a Montevideo, en 1960, luego de su pasaje por Italia, el Estado le otorgó a Alcides Ghiggia un empleo (sin que tuviera que concursar) en los Casinos del Estado, del cual se jubiló en 1990, y luego una pensión graciable. Para muchos, un acto de justicia. Para el Salmón una demagógica injusticia, premiando a una persona que –más allá de las alegrías futbolísticas que pudo haber dado a su país – no se lo merecía, o por lo menos no se lo merecía más que otros, ya que, entre otras cosas, la sociedad no tiene la culpa que todo el dinero que ganó se lo hubiera dilapidado alegremente. Si bien las personas son dueñas de hacer lo que quieren con su dinero – y no criticamos a Alcides por el tipo de vida que llevó – no es lógico que le pidan al Estado que se hagan cargo de las pérdidas cuando no saben administrarse. Esta idea es muy común no solo con los futbolistas. Es de recordar, por ejemplo, las veces que se levantaron voces críticas sobre la indiferencia del Estado sobre las penurias económicas de músicos como Eduardo Mateo o Eduardo Darnauchans, como si éste fuera responsable del tipo de vida que llevaban.

En el caso de Ghiggia como él mismo reconoció, supo hacer mucho dinero cuando vivía en Italia, y supo gastárselo también.

Al respecto vale citar de nuevo al periodista Atilio Garrido en el artículo anteriormente mencionado:

La plata buena y abundante que ganó en Italia se le escapó como agua entre los dedos. En su pasaje por el “calcio” peninsular Alcides se subió al jet-set de la época. Estrella indiscutida se dio los gustos. Amante a los “fierros” y los autos de carrera, lo convocaban a la pista de Monza para probar los Ferrari de la escudería de Maranello. Fueron años de beberse la vida a borbotones. “Los amigos que el oro me produjo” -vieja, triste y real sentencia tanguera- le tendieron una celada complicada en la cuál se vio envuelto con un final tan aciago, como no deseado… Alcides nunca se quejó. Lo archivó en su memoria como una mueca del destino.

o A Leonardo Haberkorn en su blog “El Informante”, donde, en un muy buen artículo que recomendamos leer, cita al propio Alcides.

“Fueron años de muy buena vida, en una ciudad preciosa, que me gustaba mucho, tanto la parte antigua como la nueva y la vi crecer. También fueron años de vida más notoria, menos privada, menos íntima, con el asedio de los paparazzi, ¿sabés?, siempre arriba tuyo, v siguiéndote día y noche, pero sobre todo de noche, claro. Salías a medianoche y la tropa de paparazzi iba atrás tuyo. Y una vida también llena de tentaciones, brava, muy brava, bravísima”. http://leonardohaberkorn.blogspot.com/2008/02/corre-ghiggia-corre-gloria-y-ocaso-del.html

Para finalizar, el Salmón desea aclarar que no intenta destruir la memoria de Alcides Ghiggia. Él no tuvo la culpa que se lo pusiera poco menos a la altura de un dios. Se limitó a hacer lo que sabía, jugar al fútbol y tuvo la habilidad y la fortuna de hacer el gol más importante de la historia del fútbol uruguayo (uno de los cuatro que hizo en toda su carrera con la Selección, los cuatro en ese mundial). Lo demás corre por cuenta de quienes exageraron toda la historia de Maracaná. Y de última – ya que parece que la iconodulia es algo inevitable en nuestra sociedad – parece más saludable que se venere a un “héroe popular” como un jugador de fútbol y no a mitos de la historia de la humanidad o del país, que muchas veces han sido, entre otras cosas, asesinos sedientos de poder. Es preferible ponerle a un hijo por nombre Alcides Edgardo y no Stalin, por ejemplo. Solo que, es bueno también poner al héroe en su perspectiva humana y saber qué es lo que se está valorando, para poder tener todo en su justa medida.

Aquí quedan unos videos sobre aquel partido que hiciera a Alcides Edgardo Ghiggia convertirse en mito. Aún con la mirada iconoclasta, y pese a lo repetido de las imágenes y sonidos, está permitido emocionarse.

 

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  1. Salmón a full estuviste hoy. Comparto lo del bajo nivel de los periodistas deport. Y eso que dicen de que el Estado debe hacerse cargo de los ídolos. Hoy sonsol reclamó más “apoyo” para el deporte. Me gustaría saber que opinaría si le dicen que para financiar eso tienen que cobrarle + IRPF.

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  2. También el dr. Da silveira reclama + plata para el deporte. Y él debería saber q en el Estado la plata no es infinita.

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  3. Buen día
    La última parte de la nota demuestra que no eres un mega programa de computadora, ya que en algún momento temí que lo fueras (a los desprolijos nos asusta la precisión).
    No te pongo “Cortita y al pie”( como pensé hacer) porque no trabajo en Tenfield.

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  4. Es imprescindible calcular los miles de millones de dólares que en estas décadas la FIFA le estafó al futbol, es decir primero a TODOS LOS JUGADORES DE FUTBOL. Ahí veriamos en cuanto se enriquecerían los equipos y cuantos saldrían, naturalmente de la pobreza.
    A Ghighia que lo dejen en paz los necesitados de ocupar tanto espacio deportivo sobrante de buenos programas. Ya estuvo. Otra época no comparable a esta aunque explicadora de la actual en su película.

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  5. Toda esta historia me trae a la cabeza esto ,”…Inevitables golosas,
    que ni labráis como abejas,
    ni brilláis cual mariposas;
    pequeñitas, revoltosas,
    vosotras, amigas viejas,
    me evocáis todas las cosas..”
    ¿ Se acuerda Salmón ?
    Creo , no se, me parece que Ghiggia estuvo eclipsado como ícono por Obdulio y por Schiaffino.
    Tenfield lo revivió y lo mantuvo a transfusiones hasta este aniversario.
    Bien por él, al fin y al cabo algún mango le habrán tirado por hacer de payaso viejo.
    Las estupideces de los periodistas al respecto de su muerte son tan atroces que hasta me dan ganas de decir aquello de que uno se merece lo que tiene.
    Ahora, no creo que lo merezcamos.
    Muy bueno lo suyo con lo de la pronunciación del apellido. Mención aparte para Kesmann con su Yiyia
    Y felicitarlo a usted, el Glad Consuerte de los blogeros. Se le murió Galeano, ahora Ghiggia, solo le falta para ser como el pato, que Jaime Roos saque el tan prometido nuevo disco.

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    • Schiaffino, le parece? Para mí Schiaffino es el gran olvidado. No se olvide que los virtuosos son dejados de lado y que un Pelado Peña vale más que 100 Recovas. Un fenómeno, el Alcides Edgardo, hizo menos goles con la camiseta de Uruguay que Abel Hernández. Y si uno mira el gol famoso la metió de casualidad. A quién se le ocurre tirarla por ese agujero. Tenía razón Míguez. Debería habérsela pasado a él. Fue como la picada del loco abreu. La festejamos porque salió bien. QUÉ HUBIERA pasado si Basrbosa la agarraba y el partido terminaba 1 a 1 con Brasil campeón?. Los recordaríamos a estos jugadores como héroes que cayeron con honor? ¿O hubieran languidecido en la memoria como los vicecampeones brasileños? Sin duda que alcides hubiera pasado sin pena ni gloria y como un traidor por haber jugado por Italia.

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      • Si, Schiaffino.
        Todos sabemos que ese mundial lo ganó un solo jugador.
        Entonces de los otros hablamos después, y de Ghiggia no se hablaba nunca. Se escuchaba su nombre en los relatos de Solé o de Cheto Pellicciari o en las crónicas de como le jodió la vida a Barboza. Y nada más.
        Del tristón de Schiaffiino, tipo sin carisma alguno, nos enteramos después de que fue uno de los mejores jugadores de toda la historia. Figura admirada y recordada en Europa.
        Se hablaba de él por eso y porque supo volver con dinero al Uruguay. Dicen que mucha guita. Ah y por esa estupenda casa en la rambla de Punta Gorda que supuestamente era suya. ¡ Todo un motivo de orgullo, envidia, etc !
        Creo que hay dos infames mitos sobre Maracaná. Uno el que escuchó usted, que por lo que cuenta, debe ser un veterano en sus sesenta y largos ( “..Que el letrista no se olvide de arrimarse al veterano..” )
        El clásico. Se gana jugando mal, sin merecerlo., de diez ganamos unos y bla bla.
        El que supuestamente alimentó el hombre que ganó el solito ese mundial. Hombre que ya de mayor no hilaba dos frases coherentes seguidas.
        Aclaro esto. Se le atribuyeron tantas palabras y acciones que el tipo negó, contradijo o desdijo tantas veces hasta convertirse en ese hombre de silencios, de miradas pícaras o huecas a la nada. De pausas casi tan interminables como las que usa Jaime Roos. Profunda sensación de perplejidad y somnolencia.
        Ese Maracaná que critica su admirado Mario Benedetti en ” El país de la cola de paja ” .
        El otro mito es el muerto desenterrado y devenido en zoombie gracias a Tenfield.
        La refundación berreta, tendenciosa y marketinera de la empresa de los ” tres ex jugadores ” y de su vocero, Atilio Garrido.
        Algo así como ” Maracaná 2 ” o tal vez una remake innecesaria de alto presupuesto y baja calidad como ” El planeta de los simios ”
        Si, me dispersé. Me fui por las ramas como los monos de Tim Burton. Quedó incoherente mi comentario. no tengo ganas de aclarar ni de corregir.
        Espero con ansiedad su próxima nota.
        P.D. Sr. Glad Consuerte, olvidé mencionar el dedo en el culo a Cavani en su suerte de blogero
        Ah, y para segundas partes la del reciente finado Galeano. La mirada futbolística del heredero entre otros de China Zorrila, Carlitos Perciavalle y el Panza Zumarán

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    • Con su permiso . Creo que el Sr. Salmón está rumiando varios “pastos tiernos ” que este país, generoso en disparates, le brinda en demencial cascada. Las declaraciones de Markarian sobre “Google y soberanía” son un “caramelito”, que nos anuncian la remake que Ud. aludió, pero aggiornando el título. : “El país de los simios”.

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  6. Porque, no por que! …retiro lo dicho a Markarian!.

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