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EDICIÓN EXTRA DE EL SALMÓN: SOBRE VELOS Y MEDALLAS PANAMERICANAS

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Cuando ya el último post del Salmón estaba en rodaje se dieron una serie de acontecimientos relacionados con temas tratados en post anteriores, lo cual justifica esta edición extra de El Salmón con unos breves comentarios al respecto.

1. El velo de las sirias.  Gran revuelo causó el hecho de que las niñas sirias exiliadas en Uruguay concurrieron a la escuela con sus cabezas tapadas por velos. El primero en agitar el tema fue el ex-presidente Julio María Sanguinetti, que en una nota llena de prejuicios, escrita en el Semanario Correo de los Viernes levantó la alerta (http://www.correodelosviernes.com.uy/Musulmanes-y-laicidad.asp).  Así, escribió cosas como

Al margen del indudable valor humanitario de ese proceso, nos importa llamar la atención sobre un sesgo que hace a valores fundamentales de nuestra sociedad, configurada en su tiempo con aluviones inmigratorios que están en su base. La diferencia con aquella inmigración es que ella respondía a nuestros mismos valores de convivencia y ésta, en cambio, responde a concepciones totalmente distintas de los derechos humanos y las libertades esenciales

Caramba….¿qué quiere decir esto?. ¿acaso nunca antes ingresaron al país corrientes migratorias de origen árabe (llamadas popularmente con el nombre genérico de “turcos”)? Aquellos inmigrantes – que a partir de fines del siglo 19 llegaron al país provenientes fundamentalmente de Líbano, Siria y Palestina – ¿eran tan diferentes en sus costumbres a los que llegan ahora? ¿Por qué  presume que estos sirios son diferentes, por ejemplo a los que viven en el Chuy,  y que atentarán contra nuestra convivencia?   Y por otra parte, los inmigrantes españoles e italianos que llegaron para formar nuestra nacionalidad ¿de qué sociedades respetuosas de derechos humanos y las libertades esenciales venían? ¿No provenían acaso  de la misma Europa “civilizada” que poco tiempo después arrasaría en varias orgías de sangre o de opresión totalitaria toda muestra de civilización, sustituyéndola por el más salvaje fanatismo?   Nuestra sociedad se presume de tolerante y diversa, pero eso es por el simple motivo de que no ha recibido grandes oleadas migratorias de personas con culturas muy diversas.  Así – sin diferentes -no tiene gracia ser tolerante. Es muy fácil serlo con los que son iguales a uno.

Por otra parte el Dr. Sanguinetti se rasga las vestiduras por la violencia familiar en el ámbito de las familias árabes y el sometimiento de sus mujeres. Enhorabuena. Es cierto que en los países árabes existe un nivel de sometimiento intolerable de las mujeres. Pero….¿y por casa como andamos? ¿Acaso no nos llegan todos los días noticias de actos de violencia de género, maltrato a los niños, asesinatos y cosas por el estilo, más allá de una legislación que las combate y más allá de que una buena parte de nuestra población rechace estas prácticas?

En un país que hace un siglo quitó los crucifijos de los hospitales públicos, ¿puede aceptarse que en los establecimientos públicos de enseñanza las adolescentes luzcan ese velo? El crucifijo o cualquier otro símbolo análogo, es una pertenencia que se desea dejar fuera de el ámbito del Estado, pese a que puede ser un simple testimonio de espiritualidad. El velo es otra cosa: simboliza esa subordinación que el ciudadano sirio que habló con el Dr. Miranda no podía entender que en nuestra sociedad es delito.

Que entrevero de razonamiento !!!   Los crucifijos se sacaron de los hospitales públicos, pero no se le prohíbe a ningún enfermo o visitante entrar con un crucifijo o luciendo un velo a un hospital.  Son cosas bien distintas. ¿Por qué el crucifijo es un “simple testimonio de espiritualidad” y el velo simboliza la subordinación?. ¿No prejuzga Sanguinetti cuando piensa que las mujeres sirias usan velo por subordinación y no porque simplemente  es parte de sus costumbres, como para nosotros las corbatas? Y por otra parte, ¿estamos seguros que la inmensa mayoría de los uruguayos piensa que lo que hizo el sirio – castigar físicamente a su hija –  es un delito?. El que esté libre de culpas que tire la primera piedra.

Aquí, además,  se mezclan varias cosas. En primer lugar, una cosa es el velo que tapa la cara y sólo deja ver los ojos – que sí resulta inconveniente a todas luces, entre ellas por un tema de seguridad – otra  es el velo tipo pañuelo que cubre el pelo como lucen las niñas en la foto. A quién le puede molestar? Y si es un símbolo de subordinación, la subordinación no se corrige quitando el velo. El tema pasa por otro lado. Desde una misma óptica podríamos interpretar también como signo de subordinación que en la sociedad uruguaya los hombres puedan ir con el pecho descubierto en la playa y las mujeres tengan que usar bikini. ¿por qué son considerados impúdicos los pezones femeninos y los masculinos no?

El otro tema que se mezcla es el de una laicidad mal entendida. La laicidad – como ya hemos comentado en anterior post – no pasa por eliminar o esconder los símbolos de las religiones, sino, al revés, porque todos los símbolos puedan ser exhibidos libremente, crucifijos, kipás, velos. Si los niños se acostumbran a convivir con otros niños que visten diferentes atuendos respondiendo a culturas diferentes, aprenderán, por ejemplo, a desarrollar tolerancia y a no reirse o mirar como bicho raro cuando pasa alguien con la vestimenta de otra cultura.  Nuestra sociedad está demasiado acostumbrada a uniformizar, por eso le cuesta tanto la apertura a la diversidad. El forastero que llega al pueblo vistiendo camisa rosada todavía es mirado raro.

2. El fútbol uruguayo gana medalla de oro en panamericano. El domingo pasado el equipo Uruguayo de fútbol, representado por una selección juvenil alcanzó el título de campeón del Torneo Panamericano de fútbol.  Inmediatamente la prensa deportiva lanzó las campanas al vuelo como si se hubiera tratado de una gran conquista.  El comentarista Juan Carlos Scelza, por ejemplo (ver video que se presenta a continuación especialmente a partir del minuto 1) espetó frases del tipo: “que lindo es ser uruguayo”, “que bueno que las generaciones actuales se acostumbren a que Uruguay siempre esté definiendo este tipo de torneos” y liviandades por el estilo.  “No es casualidad, este es el proceso del Maestro Tabárez , que en estas selecciones juveniles dirige Coito”.  El triunfo en este torneo de tercera categoría parece que hizo borrar la pobre actuación de Uruguay en los tres torneos que las distintas selecciones del “proceso” de la era Tabárez disputaron en el año: la pobre actuación de la selección mayor eliminada en cuartos de final de la Copa América,   la mediocre actuación de los juveniles sub20 en el Mundial de Nueva Zelanda, eliminada en octavos de final,  y la derrota de la selección juvenil en el sudamericano sub20 jugado en Uruguay mismo, que determinó la no clasificación de los celestes para los juegos Olímpicos. Y lo que es peor, en todos estos campeonatos las “selecciones del proceso” jugaron espantosamente mal, especialmente la selección mayor. Nadie reparó además que Uruguay clasificó a este campeonato Panamericano como premio consuelo por haber quedado afuera de los Juegos Olímpicos. En efecto, los 4 equipos sudamericanos clasificados para los juegos panamericanos fueron quienes se clasificaron entre el tercer y sexto lugar del sudamericano juvenil. O sea, un torneo de tercera categoría, al que nadie le da bolilla y que no da para ponerse orgulloso.

Como además en la semifinal se le ganó a Brasil 2 a 1 de atrás (y con un hombre de menos) y uno de los goles fue parecido al de Ghiggia en Maracaná (la típica corrida por la punta con tiro a la salida del golero), se empezaron a establecer paralelismos, como el que se ve en el video siguiente:

La prensa remarcó las coincidencia, se nombró la palabra hazaña, y hasta algún místico salió a hablar del espíritu de Ghiggia guiando a Michael Santos. Todo muy lamentable.

Ah…y una cosa, por favor, periodistas deportivos…..dejen de usar la palabra “proceso” al referirse a la Selección de Tabárez. Era la misma palabra con la que la dictadura se autodenominaba: el proceso cívico-militar.

3. El artículo sobre la muerte de Ghiggia fue, en toda la historia del Salmón, el más visitado  el día de su publicación. Varios lectores nos han hecho llegar diversos materiales relacionados, que mucho agradecemos. Queremos compartir con los lectores algunos de estos. Dos entrevistas a Obdulio Varela, una efectuada por el Toto Da Silveira (gracias amigo Gabo por el aporte) y otra de Jorge Traverso que nos la alcanzó El Foca. Las dos cortadas por la misma tijera: Obdulio no quería hablar, contesta con frases simples y no da pie para nada. Los periodistas lo presionan y le hacen preguntas retóricas, o sea que ya contienen la respuesta. Jorge Traverso arranca su entrevista – luego de la clásica musiquita introductoria de su programa – hablando de “otros tiempos, otros principios, otros valores” y la remata en su ignorancia del tema diciendo que difícilmente “Obdulio y sus compañeros hubieran renunciado a vestir la camiseta celeste”. Ya hemos hablado en el correspondiente post como Ghiggia y Schiaffino se fueron a jugar a Italia a hacer la diferencia económica olvidándose de la selección celeste. Y el Salmón, que quede claro, no critica para nada esta actitud. Sí critica a quienes endiosan a estos seres humanos, les inventan virtudes y los tratan de utilizar como ejemplo para reafirmar el viejo concepto retrógrado de “todo tiempo pasado fue mejor” con el cual atomizan, humillan e intentan frenar a las generaciones más jóvenes. Como muestra de ello el inefable Traverso se lamenta de cómo hoy los padres le hablan a sus hijos de hacer dinero y no de la amistad.

Y por último esta joyita que nos proporciona el amigo Pluto. Es la narración de 3 relatores uruguayos de los goles de Maracaná. Pero eso no es lo importante, seguramente los lectores deben estar cansados de oir estas grabaciones y las mismas imágenes mal filmadas de los goles con los gritos emocionados y llorosos de Solé et al. Observen cómo a los 4 minutos del video se puede oir que “Yiglia” por haber hecho el gol  gana un premio adicional al de la gloria de Maracaná: “el balde de cinco kilos de la exquisita yerba Sara”. Uno se pregunta cómo el relator se acordó de anunciarlo, en medio de aquella euforia. Lástima que Alcides se murió y seguramente a nadie se le ocurrió  hacerle en vida la bizarra pregunta de  si efectivamente alguien se acordó de darle aquel tradicional premio que se otorgaba al que hacía el último gol en cada partido..  También si quieren pueden oir la canción de fondo: “Crónicas de la Soledad”, de Larbanois Carrero, llena de todas las obviedades, historias repetidas y frases hechas en relación a Maracaná.

 

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  1. Estimado Salmón; comparto totalmente su posición sobre el uso del velo por parte en las escuelas de las niñas sirias que viven en Uy. Bajo la óptica de Sanguinetti, lo ideal sería que nadie llevara consigo ningún símbolo religioso, Por qué no permitir que cada uno lleve el que quiera? Un verdadero liberal, como parece serlo en propio Salmón, se quedaría sin duda con esta última opción. Un verdadero liberal es partidario de la laicidad (separación del Estado con la Iglesia), pero no del laicismo (hostilidad e indiferencia hacia lo religioso). La distinción entre estos términos no siempre aparece en los diccionarios, aunque su incorporación al idioma español enriquecería nuestra comunicación.

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    • Estoy de acuerdo, aunque también es cierto que con el sutil jueguito de palabras de laicismo y laicidad muchas religiones intentan meterse de contrabando en el adoctrinamiento. En Uruguay este debate cdasi ni existe, pero en Europa curiosamente (o no tanto) quienes llevan adelante la idea de dar educación religiosa en las escuelas son las iglesias, que en realidad lo que quieren es dar su religión y no el pluralismo. Curiosamente son los liberales quienes se oponen. Tiene su lógica porque en muchos países, como España por ejemplo, la Iglesia se resistge a perder ciertos privilegios que ha ostentado históricamente. Es fácil reclamar derechos cuando se está en la “oposición” y negarlos cuando se tiene el poder. Cuidado con la ambigüedad.

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  2. y le siguen dando vida al sangui XD
    muy bien lo de toronto y maracaná

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  3. Como ve Salmón, lo vengo corriendo de atrás…

    No sé que pensar con respecto al velo en las escuelas… Tengo un sesgo anti religioso que a veces es dificil de superar, por lo que me cuesta pensar en que podemos tolerar el velo islámico en nuestras escuelas, y mi primera reacción fue de: tiene razón JM Sanguinetti. Pero claro está que a nadie se le quita la cruz que lleva en el pecho o brazo, a nadie se le quita la estrella de david de la cadenita, etc. Por lo que si lo entendemos como un símbolo personal de una idea religiosa, es tolerable. Aunque, la trampa escondida del velo islámico es que es justamente un símbolo de opresión tan real que es como el elefante en la vidriería. Tema no sencillo que se vovlerá a tocar asumo con su futuro articulo sobre el burkini… salud.

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