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EL SECUESTRO DE CABO POLONIO

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Uno de los destinos turísticos más atractivos de nuestro país es, sin duda, Cabo Polonio.  Para muchos, un santuario ecológico para preservar, para otros una riqueza aún no explotada convenientemente. Sin embargo, en realidad Cabo Polonio no es ni una cosa ni la otra, y con nuestra clásica desidia vamos mirando pasivamente como el lugar se degrada, “tomado” por un grupo de personas y marginando, además, el acceso a una parte de la población.

En algún momento el país deberá tomar una decisión respecto a cuál de estas dos cosas, no necesariamente excluyentes entre sí, hacer con el lugar:   dejarlo como zona protegida o abrirlo al gran turismo. Cualquiera de las dos opciones implica terminar con el Cabo Polonio secuestrado por los asentamientos.

Cabo Polonio es un lugar privilegiado por la naturaleza, sea por sus playas, sus dunas, sus rocas o su fauna (esta última en el sentido estricto de la palabra, pues la otra “fauna” es la que lo arruina) . El lugar, si se abriera al turismo internacional, podría  ser una importante fuente de divisas, probablemente  comparable a Punta del Este (aunque no tendría por qué tener el mismo perfil). Mantenerlo cerrado al gran turismo, privando al país de una importante fuente de divisas sería equiparable a que un día decidiéramos no exportar más nuestras vacas y comérnoslas. Pensemos por un instante toda la gente que vive gracias al desarrollo turístico de Punta del Este, e imaginemos lo

que sería si tuviéramos otro polo de la misma importancia.  Normalmente  nuestra tendencia frente a esta posibilidad es pensar inmediatamente en la parte negativa: torres hasta el cielo, barullo, contaminación, grandes oportunidades para la especulación inmobiliaria y un lugar más para que los ricos veraneen, desplazando al puñado de turistas de clase media que hoy acude al lugar periódicamente. Pero esa es solo una parte de la realidad, la otra es la cantidad de gente que se vería beneficiada por el desarrollo del lugar, desde quienes participarían en las construcciones de los hoteles y edificios hasta quienes se dedicarían a vender servicios en temporada o fuera de ella, trabajando en restoranes, alojamientos o todo tipo de negocios orientados hacia una población mayor.  La única razón válida que justificaría el que lo sustrajéramos al gran turismo es que decidiéramos preservarlo como una zona ecológica protegida. Pero aún en ese caso podría efectuarse una planificación edilicia que permitiera lograr un equilibrio entre las necesidades del gran turismo y el medio ambiente. De hecho, la mayor parte de las zonas protegidas del mundo, son también lugares turísticos. Recuerdo en ese sentido la sobrevalorada y poco sutil película Zabriskie Point del director italiano Michelangelo Antonioni filmada en 1970. Zabriskie Point es un lugar maravilloso ubicado en el Death Valley National Park de California, un lugar alucinante en medio del desierto. En una escena de la película,  una familia de turistas típicamente yanquis (tan típicos que son una burda caricatura) y con aspecto de idiotas para reforzar el estereotipo llegan en una camioneta y echan una mirada al lugar. El padre dice a su mujer: “deberían construir un autoservicio de comida rápida (drive-in) aquí, sería un buen negocio”. Toda la escena está armada como para que pensemos en los potenciales estragos del capitalismo  sobre el medio ambiente perpetrado por gente insensible y materialista, al punto que lo único que ven en el deslumbrante paisaje es la posibilidad del negocio. Incluso los “malos” de la película (uno de ellos el padre de la protagonista) están planeando todo un desarrollo inmobiliario para la zona 1/.  Sin duda, que los empresarios capitalistas no son inocentes y, si por muchos de ellos fuera, depredarían todo lo que encontraran a su paso con tal de obtener mayores ganancias. Para evitar que esto ocurra están los frenos regulatorios que buscan evitar los abusos y la degradación del medio ambiente. Pues bien, caricaturas aparte, tuve ocasión de visitar el lugar unos cuantos años después de haber visto la película, y disfrutarlo en todo su esplendor gracias a que existen hoteles y una infraestructura adecuada, sin que ello vaya en detrimento, para nada, del paisaje y el entorno. Si esta infraestructura no existiera, seguramente el lugar estaría totalmente virgen, pero sería muy difícil acceder a él para disfrutarlo. Salvando las distancias, perfectamente Cabo Polonio podría tener un perfil de este tipo.  No tendría   por qué – no debería tampoco – replicar el modelo de balneario de Punta del Este, sino que podría ofrecer una alternativa. Sin embargo, hoy está como “secuestrado”, y – peor que en el ejemplo de las vacas -ni siquiera está accesible para todos los uruguayos.  El Cabo Polonio – a caballo de la excusa del ecologismo y el naturalismo – es un increíble ejemplo de hipocresía y apropiación indebida.

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1/ Quiero rescatar que pese a lo sobrevalorada de esta película la parte estética es muy rescatable. Además hay escenas memorables, como la del final en que explota todo, con música de Pink Floyd incluida. Dicho sea de paso cuando vi la película por primera vez me pareció buenísima; mi valoración es de una vista posterior que le hiciera unos 25 años después, precisamente preparando mi viaje a Zabriskie Point. Es que, hay películas que no resisten el paso del tiempo, y Zabriskie Point es una de ellas.

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Pensemos, por un instante, en que los uruguayos nos ponemos de acuerdo en preservar ecológicamente la zona y mantenerla como un reducto de vida “natural”, como un área protegida.

Normalmente los países que tienen áreas protegidas, – y que realmente las protegen – dosifican la cantidad de gente que accede a las mismas. Y esa dosificación es en función de habilitar un cupo de visitantes diarios, que además no pueden acceder a todas las zonas. Y salvo que se trate de lugares que – por su propia naturaleza – sean muy accidentados geográficamente, la selección de quienes ingresan nunca se hace por “selección natural”.  A Cabo Polonio sólo se puede ingresar por un camino metido en medio de las dunas, utilizando los servicios de algunas de las  empresas que sustituyeron a  la desaparecida “El Francés” y que utilizan  vehículos que no sólo no cumplen mínimas normas de seguridad (es un milagro que no haya volcado ninguno de estos armatostes que a veces van a velocidades inapropiadas), sino que además marginan a una gran cantidad de personas que, ya sea por edad, o por dificultades físicas no pueden o no están dispuestos a subir a estos armatostes. Pero no existe ningún límite planificado al número de personas que pueden ingresar por día, más allá del que surge de la capacidad de traslado de tan particulares vehículos. Aquí opera la selección natural:  los viejos o las personas con impedimentos físicos quedan afuera.  Sería perfectamente factible, sin alterar demasiado el entorno (y tal vez menos que lo que lo alteran los vehículos actuales cuyo impacto sobre el medio ambiente seguramente no está evaluado) construir un camino normal, ya que el terreno lo permite,  y tener medios de transporte comunes y c0ntrolados que dejen a a un número de visitantes limitado para ingresar en el centro del Cabo y poder disfrutar de sus playas y de una infraestructura mínima, pero adecuada a un lugar de turismo internacional. En España, más concretamente en la zona de Galicia – y solo por dar un  ejemplo de como se gestionan estas cosas en otros lados –  las Islas Cíes son un lugar protegido y cuidado donde existe un límite diario a la cantidad de gente que puede ingresar, restricciones a las zonas que se pueden visitar y normas muy estrictas sobre cómo preservar la limpieza y4flRYGoN el entorno. Como, pese a todos los cuidados, la presencia de turistas deja su huella, periódicamente la administración de las islas llama a voluntarios para que colaboren con el mantenimiento. La tarea se realiza en algunos fines de semana en los cuales los voluntarios combinan la limpieza del lugar con la estadía recreativa que les ofrecen a cambio de sus servicios. ¿por qué no sería posible montar algo así en Cabo Polonio’?

En Cabo Polonio se habla mucho de rechazar el turismo masivo, de vivir en armonía con la naturaleza y de la vida natural y sana en compañía de las dunas, los arbolitos, el sol y los pajaritos, pero la realidad dista bastante de ello, por más que sus asiduos visitantes defienden a muerte este estilo de vida.¿Qué es lo que uno encuentra una vez que ha accedido al Cabo? ¿una zona de respeto a la naturaleza y la ecología o un enclave de depredación del medio ambiente y de apropiación indebida de espacios públicos? Más bien lo último.  Para empezar, hay una gran confusión, bien propia de los ecologistas que sólo tienden a ver aspectos parciales de los problemas de contaminación. Vivir en estado “natural”  no necesariamente contamina menos que hacerlo con los recursos de la civilización.  La inexistencia de electricidad, agua potable y redes de saneamiento genera   problemas de contaminación y salud. Todos los residuos y desperdicios de la vida “natural” a algún lugar van a parar, especialmente cuando se da una concentración masiva de personas. Y es claro que la tecnología de la tan despreciada civilización nos da los medios para poder enfrentar ese problema. El privarse de electricidad podrá tener mucho de romántico o “ecológico, pero ni siquiera en este lugar se puede prescindir totalmente de ella. Hay bares, discotecas, restoranes que utilizan equipos generadores para producir electricidad, y seguramente el uso de combustibles que ellos requieren contaminan y afean el paisaje mucho más que si hubiera un tendido normal de cables. Al no haber agua potable los habitantes se ven obligados a beber agua que proviene de una cañada cercana que no tiene ningún tipo de control sanitario, mientras que las aguas residuales se vierten directamente al mar. Y tal vez lo peor de todo este panorama sean las construcciones que hay en el lugar. ParaPICT0132 empezar, la mayoría de estas construcciones son ilegales, producto de una indignante  ocupación por parte de sus “dueños” de terrenos que son públicos. Entiéndase bien, quienes han construido las casas no han comprado los terrenos. Simplemente fueron ahí y los ocuparon.  Tampoco pagan contribución inmobiliaria u otro tipo de impuestos. Algunas de estas construcciones son ranchos desperdigados por la arena; muchos de ellos sirven a explotaciones comerciales como posadas, restoranes o centros de venta de artesanía (que seguramente no dan boleta a quienes les compran sus productos o servicios).  Algunos de estos locales son verdaderos tugurios mugrientos, que a veces se alquilan a precios europeos a turistas del primer mundo atraídos por el exotismo del lugar. Otros – más grave aún – están instalados en la propia roca, pegados al mar, disfrutando de un paisaje privilegiado, a la vez que arruinándolo en la medida que lo usurpan. Algunas de estas construcciones fueron, en su momento, destruidas por las autoridades, lo cuál llegó a generar un un verdadero escándalo. Quienes las habían construido se sentían con todos los derechos. Incluso algunas de ellas todavía siguen en pie y hasta es dable ver estructuras de hormigón estropeando la roca natural. Todo muy ecológico. ¿En qué parte del mundo se permiten hacer construcciones privadas sobre la roca que da al mar en zonas protegidas? Y encima sin que los ocupantes paguen por el terreno. Son verdaderos okupas, con el agravante de que a quienes normalmente llamamos “okupas” son personas de bajos recursos que se hacen de un terreno porque no tienen donde vivir. Aquí  estamos hablando de personas de clase media para arriba    que se han hecho ilegalmente de estos lugares para tener una casa de veraneo o para alquilarla, no porque no tengan un techo donde vivir.  Muchos de los “dueños” de estos lugares poseen un anacrónico perfil seudohippie de adoración a la naturaleza, rechazo a las comodidades de la sociedad de consumo y de las convenciones sociales. Está todo bien con que quieran abrazar ese estilo de vida, no me refiero a ello. Lo que está mal es que se apropien ilegalmente de lugares que deberían tener otro destino, impidiendo de esa forma el desarrollo de todo el potencial turístico que tiene el lugar.

 Esta es la forma en que se cuida el entorno

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Normalmente hay un argumento que se utiliza para dejar que Polonio siga así, y es que hay muchos turistas del primer mundo que vienen hasta este lugar atraídos por estas particularidades y que lo que quieren es esto. Es cierto. Pero…¿cuántos son? ¿Cuántos más podrían venir a dejar sus ingresos si el lugar fuera diferente?

Hace unos años distintos organismos estatales encargaron una asesoría para la elaboración de un plan de manejo del lugar. Transcribimos algunas de las consideraciones que efectúan:

Se tratan de algo menos de 400 edificaciones “irregulares”, relativamente espontáneas o “de hecho”, realizadas en su casi totalidad por ocupantes precarios (permanentes o turistas) en suelo ajeno, de dominio público o privado, sin pagar tasas por derechos posesorios, de urbanización y de edificación, rentas u otras contraprestaciones por el uso y goce de este sitio excepcional cautelado ………..     En efecto, una parte de las construcciones irregulares se encuentran en ámbitos de especial sensibilidad:     — sobre las playas, en su zona activa cercana a la línea de más alta marea, con diferentes afectaciones a la configuración de la costa y con diversos drenajes directos y no tratados   — sobre las grandes rocas de borde contiguas a las que se posaban –o se podrían posar lobos marinos ………………  Constituye una urbanización sui generis de baja amigabilidad ambiental, sin abastecimiento de agua potable, con una inadecuada disposición de las aguas servidas y sin redes públicas de distribución de energía eléctrica……. La inadecuada disposición y ausencia de tratamiento de los residuos cloacales, sí bien a nivel municipal recientemente se han empezado a exigir ciertas disposiciones mínimas. Ello genera una notoria contaminación fecal y secundaria, con múltiples vertidos directos a la superficie contigua a las edificaciones, sobre la playa o sobre zonas rocosas de uso público o de potencial colonización de la fauna lobera. También se han constatado los olores derivados de este inadecuado manejo.

 http://www.mvotma.gub.uy/sala-de-prensa/item/10003668-documentos-base-para-la-elaboraci%C3%B3n-del-plan-de-manejo-del-parque-nacional-cabo-polonio.html

El problema de Rocha

Por algún motivo esto que pasa en Cabo Polonio no es un hecho aislado. Ocurre en prácticamente toda la costa de Rocha, que no ha sabido explotar adecuadamente su potencialidad  como para convertirse en una opción turística de primer nivel que podría competir por generar un espacio alternativo a la superpoblada y estresante Punta del Este.  El país tiene la oportunidad de generar en este lugar destinos turísticos diferentes, más tranquilos, aprovechando la excepcional dotación natural que posee, con paisajes de playas, bosques o lagunas en muchos casos superiores a los que ofrecen los destinos más tradicionales del país. Sin embargo, la inversión en infraestructura es prácticamente nula, y hay cosas que  resultan incomprensibles.

Pensemos, por ejemplo, en el tiempo que costó convencer a las administraciones del departamento para construir el famoso puente sobre la Laguna Garzón, que por fin se está materializando, superando el miedo de la gente del lugar de que dicha obra generara una invasión de porteños de la desbordada zona turística de Maldonado, cambiándole la fisonomía al departamento.  Cuando uno se acerca desde el lado de Maldonado a la laguna se encuentra con una carretera en buenas condiciones. Del otro lado de la Laguna, en cambio, el camino es de tierra, con piedras de punta en donde deben circular los autos, que lo hacen no demasiado apto para cualquier vehículo. Es como si quisieran que no fuera nadie. Y de hecho pocos se atreven a cruzar el desolado lugar.  No  sé exactamente qué  tal son las playas de ese lado, sospecho que son demasiado profundas para los bañistas, pero la belleza del lugar lo hace sumamente apto como destino de descanso.

La Paloma, sin duda el balneario más “tradicional”,  también tiene sus carencias. Los servicios son bastante malos. Los supermercados, por ejemplo, son hacinados y a veces faltan cosas elementales (curiosamente me pasó en dos temporadas seguidas ir a comprar algo tan elemental como una caja de fósforos a uno de los  supermercados más grandes del lugar y la respuesta fue la misma en las dos oportunidades: “se nos terminaron”) . La gastronomía es bastante pobre, pero el primer premio en dejadez se lo lleva la caminería: transitar por las calles de La Paloma en auto es una experiencia comparable a hacerlo en la luna, dada la gran cantidad de pozos, que más que pozos son verdaderos cráteres, por usar una imagen gastada, pero realista.

El portal de la Paloma en internet  promociona  el lugar utilizando una sintaxis propia de una redacción escolar:

:

Hay una terminal de ómnibus, un centro de información turística, locutorios, cibers, farmacias, supermercados, tiendas, peluquerías, veterinarias, lavaderos, entre otros. Cuenta con una municipalidad, una comisaría y una policlínica.

El banco y cajero automático del BROU funciona durante todo el año. Además hay casas de cambio y un Abitab. Tiene estación de servicio.   http://www.portaldelapaloma.com.uy/es/la-paloma-hasta-la-pedrera#otros%20servicios

Solo falta la clásica frase final de las redacciones: “¡qué lindo es veranear en La Paloma!”

Observen que la gran promoción del lugar consiste en decir que tiene lo que necesariamente tiene que tener cualquier lugar turístico, apenas lo elemental como para que el turista sepa que el lugar es civilizado y no se van a encontrar con una selva llena de chozas.  Observen el detalle: un solo banco, un solo cajero automático (menos mal que funciona todo el año) y una sola estación de servicio. Todo lo cual permite alternar el placer de desestresarse junto a la naturaleza con la siempre excitante actividad de hacer colas cada vez que uno tiene que procurarse un servicio o alimentos.

La Pedrera es un lugar al que le cuesta encontrar identidad. Hace unos años se promocionaba como un lugar tranquilo de descanso. Hasta se armó un escándalo cuando instalaron un foco de iluminación porque no permitía ver adecuadamente la luna llena en las noches despejadas. Luego comenzó a ser copada durante el Carnaval por muchedumbres ruidosas y a veces descontroladas que alteraron para siempre la tranquilidad del lugar.

Aguas Dulces, Punta del Diablo, pese a la belleza de sus playas y entorno no despegan, trabadas por los mismos reflejos hippoide-ecologistas de Cabo Polonio.

DSC_0340Y finalmente, algo inexplicable. Santa Teresa, en cuyo Parque Nacional se encuentran algunas de las más hermosas playas y paisajes del país. Qué alguien me explique por qué todo ese espectacular lugar está en manos de los militares, quienes obviamente no invierten nada en desarrollo de infraestructura.

Uruguay natural, que le dicen.

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  1. Si, Señor Salmón, de acuerdo.
    En nuestro en general mal o sub utilizado departamento, la línea que separa al pueblecito pintoresco del asentamiento depredante, es bastante delgada.
    Los talibanes ambientalistas con su sesgo del sesenta, ayudan poco a una conservación racional y un disfrute amigable. En general promueven lo contrario, con bienintencionado fanatismo.
    Los planes que se elaboran para el manejo de tal o cual escenario, terminan siendo papel, mucho papel, y los desagues siguen yendo crudos al mar.
    Pero permítame quebrar una lanza por el Parque Santa Teresa.
    Mas o menos en 1986, en oportunidad de estar paseando al Dr. Julio M. Sanguinetti por el Parque, me hice eco de la voluntad de algunos rochenses respecto a que el Parque dejara de ser manejado por el SEPAE, y pasara a la IMR, lo que en ese entonces era la moda del contragolpe del péndulo.
    El sagaz estadista me respondió con otro planteamiento: Mirá botija, me dijo, cerrá los ojos y tratá de imaginarte todo esto administrado por la IMR…
    Una vez más, tenía razón.
    A la intrincada problemática de mantener Parque e Instalaciones en buen estado y operativas, se suma que deben manejar una significativa población flotante de acampantes y visitantes durante la temporada, proveyendo servicios a un número de gente que en promedio, fuera de los picos findeañeros, supera al total de habitantes del cercano pueblo La Coronilla.
    Suministrar seguridad, agua potable, provisiones y otros servicios a dos o tresmil personas
    durante el verano, con picos de más de diezmil, no es precisamente moco’e pavo.
    Sin desmerecer a la IMR, que se ha comportado bastante bien en los últimos períodos, tengo la certeza de que el Parque sería un hueso muy difícil de roer para el Municipio.
    Y los gringos tienen un dicho que en éste caso se aplica perfectamente: If it works,
    don’t fix it.
    Le saludo atentamente.

    Ruben Pereira Martínez
    ROCHA

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    • Muy bueno su aporte. Usted resume muy bien lo que quise decir respecto al Polonio.
      En relación a lo de Santa Teresa entiendo perfectamente su argumento, aunque ello no invalida mi pregunta de por qué están los militares ahí.
      Hay otra pregunta que a veces me hago y que no quise poner en el post porque no estoy muy seguro y no quiero pasar por cortamambo. Pero ¿tiene sentido mantener esa otra zona privilegiada de la costa de Rocha como es Santa Teresa como un lugar pura y exclusivamente para acampantes? ¿no está el lugar para más, también como posible zona balnearia de primer nivel?

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    • Señor Pereira, antes que nada le aclaro que soy una persona que voy y vengo con antojos, con cosas que me olvido o decido hacer y postergo. Le digo todo esto para justificar el atraso de esta respuesta que desde la aparición de su comentario tenía pensado hacer.
      He advertido su cercanía con el entorno del querido Parque S. Teresa y presumo que puede aportar luz a una duda que arrastro desde hace años. Mi primer campamento en ese paradisíaco lugar lo hice en la Semana Santa de 1956 (tenía 4 o 5 meses de vida) según me contaron mis abuelos, tíos y padres, que en “gitanesca” comitiva familiar casi siempre ocupaban 4 parcelas cerca del “Chorro” . Creo no haber faltado mas de 2 veces a esa cita obligada hasta entrados los 70s , cuando mi atención fue desviada hacia La Paloma, por motivos que hoy ya no existen pero que me niego a admitir, yendo igualmente cada año a buscarlos….en que estaba …ah sí! resumiendo. , ¿sabe usted si la famosa cantinela nocturna que conminaba a PEPE! para que se presentara ,es originaria de Santa Teresa o del Andresito de La Paloma ?. Aclaro, para los que no entiendan sobre lo que hablo, que durante la noche generalmente ( pero a veces también de día), alguien arrancaba a gritar PEPE! y todo el mundo se hacia eco, terminando en una apoteosis coral digna de Woodstock. La propiedad intelectual de tal repentista show se lo atribuyen orgullosamente lugareños de ambos campings. Supe presenciar (años ha) una discusión de 2 compañeros de estudio en una mesa del Sportman, dando fechas y hasta filiación del famoso Pepe, discrepando sobre el lugar de arranque de tal festejo.
      Bueno , pidiendo disculpas por mi insólito pedido, me despido de usted, de Salmón u otro cofrade del blog que pueda tener la información que alivie un poco “La insoportable levedad del ser” (tengo el VHS para arrancar) en una “Calurosa noche de verano ” (estoy terminando de escuchar el LP….pero no en S. Francisco).
      Saludos.
      PD. no caigan en la tentación de responderme con predecibles bromas que involucren a Mujica, pues ya me las han hecho todas.

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  2. El Polonio ya es un enclave de turimo internacional, y lo es por su propia estructura, porque hay pocos sitios en el mundo que tengan esa particularidad. Justamente es atractivo por las limitaciones que tiene. Otro Punta del Este? ya hay miles de sitios iguales, masificados y exclusivos. Quien puede veranear en Punta del este? ya lo sabemos, el dinero. La costa oceanica es muy amplia, con muchos enclaves propicios al turismo masificado. Dejemos al Polonio como esta, hoy esta demostrado que donde mete la mano la industria del turismo, acaban siendo una replica exacta de exsecrable explotacion, hasta desfigurar su encanto. Otro McDonald del turismo, no gracias.

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    • Estimado José:
      Entiendo sus argumentos, que son perfectamente válidos como opinión aunque no los comparto y le voy a explicar por qué.
      Para empezar, de donde saca usted que el Polonio ya es un enclave de turismo internacional? Cuántos extranjeros visitan el Polonio en cada verano? Seguramente sean un puñado, y menos aún si descontamos los brasileños y argentinos para los cuales a esta altura cualquier punto de la costa uruguaya es como si fuera su casa. Cualquier otro tipo de explotación atraería más gente, puede que con otro perfil, pero sin duda más gente y más divisas. De dónde saca usted que hay pocos sitios en el mundo atractivos por las limitaciones que tiene? Le puedo asegurar que lugares con limitaciones abundan, y muchísimos con atractivos naturales mucho mayores que el Polonio. Porque convengamos también que el Polonio es un lugar hermoso, pero tampoco exageremos sus virtudes naturales.
      En segundo lugar, no necesariamente tiene por qué convertirse en otro Punta del Este. Si leyó bien mi artículo mi propuesta apunta más por crear un centro turístico de nivel internacional conjuntado con una zona protegida como pasa en otras partes del mundo y con ingreso limitado a ciertas zonas, no como hoy que existe un turismo irresponsable y depredador que construye asentamientos y llena de mugre lugares que deberían tener otro tipo de protección.
      Finalmente, respecto a la masificación. Si la masificación fuera el precio a pagar por tener un enclave turístico de primer nivel que aumente el nivel de vida de la población dígame donde hay que firmar. Es como el ejemplo de las vacas. Si no las exportáramos seguramente tendríamos a nuestra disposición carne más rica y más barata de la que comemos hoy, y para hacer asados estaríamos de parabienes. Pero seríamos más pobres. A nadie se le ocurriría depredar nuestra riqueza ganadera para comernosla. Nos podrá doler mucho ver una “réplica execrable”, pero más execrable es privar a la gente de mayores ingresos. Tenemos que acostumbrarnos que somos un país que solo progresa si exporta, y eso muchas veces implica privar a los propios habitantes de determinadas cosas, como la carne barata o cierto tipo de veraneo.
      Y ya que cita a McDonald, mire que también se puede hacer comida chatarra con buñuelos de algas.
      En la discrepancia, le agradezco por su colaboración.

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      • Que manera de mentir gratuitamente,ni tan tan ni muy muy, se nota que solo escribes esto desde tu sesgo, primero visita el polonio en verano y veras lo que es el flujo de turismo internacional(dejando de lado a los vecinos) comparto si las criticas al francés y todas las 4×4 que entran al polonio sin ningún control, pero si un simple uruguayo quiere acampar en alguno de los lugares hermosos que hay en el cabo ni la carpa le permiten entrar, hasta no hace mas de una década atrás el polonio era un punto turístico que tendía a cierto poder monetario mezclado con una impronta mas hippie, pero ya hace un buen rato que solo puede ir al polonio quien puede pagar un arriendo diario no mínimo a los 50 o 60 dolares diarios en el mejor de los casos, y es alarmante y preocupante el ingreso del turismo que va por el día, uno puede ver en las terminales, la de la entrada o la que esta en el polonio mismo hordas de gringos blanquitos, rojitos por el sol, pero para no solo dejar mi sesgo aqui te dejo a ti y a los lectores dos noticias sobre el aumento de turismo en el verano 2015 mayor desde el 2008, busca la info del ministerio de turismo sino,saludos desde rocha, ni talibán ni empresario del ramo, solo alguien que no puede seguir disfrutando de ese lugar ya que no le da la $$

        http://www.espectador.com/sociedad/307714/cabo-polonio-recibio-en-la-primera-quincena-mas-de-20-000-visitantes

        http://rochaaldia.blogspot.com.uy/2015/01/cabo-polonio-13-mas-de-visitantes-en.html

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      • Estimado:
        No veo por qué me trata de mentiroso. Haré de cuenta que no lo ha dicho (“mentir gratuitamente”) y prefiero contestar sus argumentos con argumentos, no con agravios. Obviamente que escribo desde mi sesgo, todos lo hacemos, pero curiosamente nada de lo que me dices contradice con lo que yo digo. He estado EN Polonio y he sido testigo de algo que tu dices: a unos tipos que le han hecho dejar las carpas cuando querían subirse a los autos de El Francés. Y si me dices que están cobrando arriendos por 50 o 60 dolares y a la gente no la dejan ir a acampar creo que estas en la misma onda que yo. Cobrar 50 o 60 dólares por una noche por un establecimiento sin las mínimas comodidades y que está en algo que no paga impuestos y se está usurpando es una de las cosas que deberían cambiar. Bien planificado, el lugar daría para todo: para recibir a muchos más de esos gringos blanquitos y cobrarles más de 50 o 60 dólares, pero en lugares como la gente (me refiero que no contaminen el medio ambiente y que además tengan títulos de propiedad regularizados), o para tener lugares especiales para acampar bien ordenados y sin depredar. Que el turismo haya aumentado en 2015 no es signo de nada, en todo caso como tú mismo dices, tal vez sea para preocuparse que crezca la demanda turística de un lugar sin crecer su oferta de servicios. Eso lo único que hace es que se hagan el negocio los “dueños” de los establecimientos y que el lugar se degrade. Porque además esas 20.000 personas que entran se meten en cualquier lado sin restricciones y dejan sus desperdicios, lo cual no debería ocurrir en un lugar protegido. A este paso en unos años va a perder buena parte de su ambiente natural.
        O sea que en realidad, mirando su comentario, lo que dice no va en una línea muy distinta a la que voy yo. Tal vez no compartamos las soluciones, pero sí la preocupaciones.
        Un saludo.

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  3. dionisio gonzales

    Totalmente de acuerdo con este articulo.Capaz que una solución sería derribar las construcciones que estén sobre las rocas y las que vierten desechos al mar. Desde el punto de vista ecológico seria lo mejor.Si realmente los que habitan en el Polonio quieren el lugar no tendrían que oponerse.

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  4. Amigo, porqué no te vas a veranear a Punta del Este ya que tanto la nombrás alabándola? Un lugar para unos pocos ricos, ciudad fantasma el 90% del año y capital del lavado de dinero, que en verano se llena de gente laburante que es explotada trabajando 16 horas por día o mas, lavando platos en restaurantes que hasta nos imponen si debe o no utilizar el horario de verano.
    Al Polonio, déjalo ser

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    • Amigo…por supuesto…cuando puedo, algunas veces he ido a veranear a Punta del Este. Le diré que – tal como digo en mi artículo en que según usted la alabo – prefiero otros lugares menos hacinados, o si no la propia Punta en primavera u otoño, momento en que es un lugar delicioso. Y no soy para nada rico, le aviso por las dudas. Y sí, lo que quiero es “dejar ser” al Polonio, pero para eso creo que unas cuanta cosas deberían cambiar en ese hermoso lugar.
      No pensemos en esos lugares como lugares exclusivamente para que vayamos nosotros, sino como lugares para venderles a los de afuera – igual que hacemos con nuestra carne de vaca que la mejor la exportamos. Es la forma de crear riqueza.

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  5. Me gustaria aportar algunos datos sobre la situacion en Cabo Polonio que tal vez usted no este enterado.
    La tierra del lugar se reparte desde hace decadas entre propietarios privados, como ser la familia Pertuso y la familia Tisnes y otros y tambien la zona del faro, las loberias y el pueblo perteneciente al estado.
    Es verdad que desde la decada de los setentas se empezo a construir en estas zonas de manera ilegal, dentro de los terrenos privados y dentro del terreno estatal. Tanto los dueños de estos terrenos como el estado hacian oidos sordos a todo esto imagino debido a la idiosincracia de nuestro pueblo.
    El estado alla por la decada del cuarenta inicio tramites de expropiacion a los dueños para hacerse de esta zona pero nunca concreto la operacion hasta que en el gobierno de Jorge Batlle se decidio que no habia mas interes en la expropiacion.
    La familia Pertuso se encontro con el problema de las casas ilegales en su terreno e inicio juicios contra ellos triunfando en su demanda pero en los fallos debiendo indemnizar a los ocupantes para que desalojaran los terrenos cosa que nunca sucedio.
    En el 2001 Pertuso y familia vendieron la parte de su terreno que incluye la zona de rocas y playa sur de Cabo Polonio a una sociedad anonima formada por los propietarios de unas 70 casas e inversores sin casa con pespectivas de construir sus casas en el terreno adquirido.
    La familia Tisnes esta en proceso de negociar tambien con los propietarios de casas construidas en su terreno.
    A todo esto el estado decide nombrar al lugar como Parque Nacional en esta zona de tierras fiscales y privadas.
    La sociedad que le compro la tierra a Pertuso y familia esta pagando el impuesto a la edificacion inapropiada que le impone la Intendencia de Rocha desde hace unos 15 años.
    Se esta trabajando para que el impacto humano sea compatible con la naturaleza ya que no se va a volver atras con este minimo desarrollo edilicio en la zona. Miles de lugares del mundo tienen construcciones sobre rocas y playas y conviven mal o bien con el medio ambiente, Cabo Polonio es uno mas.

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    • Le agradezco mucho su comentario esclarecedor. Más allá de la defensa que usted hace de los derechos de quienes están ocupando estos terrenos – por lo que usted dice en regla de acuerdo a lo que son las reglamentaciones – lo que usted dice no es contradictorio con lo que digo yo, sino que lo refuerza. Lamentablemnte la desidia de los distintos gobiernos o los propietarios mismos y probablemente de una legislación inadecuada que permitió a los ocupantes aprovecharse de algún resquicio legal para instalarse allí y “estropear” el paisaje natural de Cabo Polonio sin que haya más alternativa, aparentemente, para que esto cambie. Lamentablemente un gran espacio natural que podría ser una fuente de grandes recursos derivados del turismo para el país queda reservado a unos pocos que pueden tener acceso (los monopolios del transporte y las vías poco apropiadas para ingresar son muy poco inclusivas y nadie hace nada porque esto cambie) y la zona está sumida en el atraso y la mugre. Le agradezco el aporte. No conocía lo que usted menciona.

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  6. Me alegro que haya podido aportar informacion que usted desconocia. Frecuento la zona de Cabo Polonio desde hace unos cuarenta y cinco años y considero que la zona esta mejor ahora que antes. Me refiero al acceso rapido que brindan los servicios de transporte bien organizados y que dan trabajo a mucha gente local que antes era provisto por gente de la zona tambien pero en carros tirados por tres caballos, muy pintoresco pero solo para algunos aventureros que se animaran a subirse a ellos. Tambien los servicios de buses son eficientes y los servicios de hoteleria y gastronomia son adecuados para lo que busca la gente que va a Cabo Polonio. Claro que no es ni va a ser otro Punta del Este ya que al ser Parque Nacional de Areas Protegidas por suerte no va a ser posible. Lo que usted considera un atraso y una mugre no es tal, a mi entender y el de tantos miles mas. No todos los poblados del planeta pueden o deben tener el confort del mundo moderno sino seria mas bien aburrido ver el mismo estandard por todos lados. Tenemos el Cabo Polonio para todos los que lo quieran visitar y los afortunados que construyeron algo alli arriesgandose a perderlo tambien, felices de ellos, yo los veo como colonos de un lugar que nadie se interesaba por el. Ahora el lugar es lo que es por esa gente que se instalo ahi y que junto a la belleza natural del entorno hacen del cabo un lugar unico y excepcional.
    Son distintas opiniones las nuestras.

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    • Le aclaro que mi idea tampoco es que Polonio se transforme en otra Punt del Este, sino que se puede conjugar t urismo de alto nivel con preservación ecológica. Más allá de todo esto le agradezco muchísimo su participación, y, en particular, la forma respetuosa de expresar su opinión discrepante con la mía. Esa es la gracia del pluralismo y la tolerancia. Gracias de nuevo y lo invito a leer otros artículos del blog y seguir particpando. Saludos.

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