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ESCUCHANDO ROCK EN VINILO (PRIMERA PARTE)

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La inminencia de la presentación de los Rolling Stones en Montevideo ha sido muy movilizadora. En un post anterior evocábamos los recitales de rock que habíamos podido ver en Montevideo. En todos estos días ha sido inevitable volver a escuchar los viejos discos de la “legendaria banda” (lugar común para refrirse a los Stones). Mezclado con todo esto a El Salmón le surge una evocación sobre la forma en la cuál escuchábamos su música y la de otros grupos de rock  en la época de mayor esplendor del género. Trataré de compartirla con ustedes, aunque hago la precisión de que todo esto es basado en mi memoria, que como se sabe es bien traicionera y porosa.

Hoy resulta fácil para cualquier persona acceder a la música que le gusta escuchar. Basta descargar cualquier tema de internet o, incluso para los que continúan aferrados a tener un soporte físico, encargar cualquier cd – o incluso un viejo vinilo – a través de Amazon. Pero en aquella época no era así. Escuchar la música  que a uno le gustaba no era para nada fácil.   Hasta bien avanzados los 70,   los discos de rock que se editaban  eran muy pocos y aleatorios. Daba la impresión de que los ejecutivos de venta no tenían demasiada idea del mercado. Porque, pese a que  en aquel entonces había una movida rockera importante había discos clave del género que no se editaban.   Y en cambio, de vez en cuando, largaban algunas cosas  desconocidas y claramente destinadas al fracaso comercial. Era bastante difícil entender los criterios con que se manejaban las discográficas para decidir poner o no poner algo a la venta.  Por otra parte el poco material que se editaba llegaba con gran retraso.  Los Beatles, y  los Rolling Stones – hasta su “Get Yer Yaya’s Out” (1970) – y luego Creedence – eran probablemente los únicos grupos cuyos  discos se ponían a la venta en forma sistemática algunos meses después de ser editados. Si bien los “long play” se vendían bastante caros las editoras   mostraban poco respeto por el IMG_8105consumidor y  falta de comprensión de sus intereses, al poner a la venta ediciones que por lo general venían   acompañadas de una presentación lamentable. Quienes aprendimos a escuchar música en vinilo siempre percibimos el viejo “long play” como un objeto en sí mismo, que trascendía la pura música. En sus países de origen las ediciones solían venir muchas veces con el disco dentro de un album de tapa doble, de cartón duro, con fotos interesantes, diseños gráficos acordes a la estética de la época, comentarios, detalles llenos de significado (en ese sentido el ejemplo por excelencia era el disco Sgt. Peppers) y cada vez con más frecuencia, las letras de las canciones, algo que era muy valioso para ayudar a la mejor comprensión de una obra cantada, normalmente, en un inglés “difícil”. Sin embargo  las ediciones locales eran bastante lamentables. Había algunas excepciones, que justamente por ello llamaban la  atención. Así por ejemplo recuerdo algunos discos de The Moody Blues con una excelente presentación. (“To Our Children’s Children’s Children”,  “On the Threshold of a Dream” y “In search of the Lost Chord”),

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El objeto disco era bastante más que la música que contenía. Todas estas características convertían la actividad de escuchar música en algo parecido a un ritual. Así como hoy muchos jóvenes se juntan en torno a un play station, antes lo hacían para escuchar discos, ya que la dificultad de acceso al material inducía a hacer reuniones de amigos donde cada uno acudía llevando bajo el brazo los vinilos que había logrado conseguir. El que había logrado algún material “difícil” tenía un lugar asegurado en la reunión, y la llegada de algunos de estos discos “raros” – normalmente algún afortunado que los traía del exterior – era siempre motivo de gran excitación. Si la escucha era solitaria uno se sentaba en el living de la casa o en el dormitorio para hacerlo con total atención. Recordemos que en aquella época no existían dispositivos que permitieran la escucha ambulante y el hecho de que cada 20 minutos había que levantarse para dar vuelta el disco hacía que esta actividad se tornara en algo más activo. Mientras se escuchaba el disco, se miraba la tapa, se leían los créditos, las letras, se trataba de encontrar detalles en los diseños y hasta era común olerlos (algunas tapas tenían un olor muy particular). La escucha en grupo era una ocasión inmejorable para compartir información, comentarios,  o para analizar en detalle tal o cual riff o solo de batería, que se escuchaba varias veces levantando el brazo del tocadiscos y volviendo a poner la púa sobre el surco en cuestión. No era una forma mejor o peor de escuchar música. Simplemente era diferente.

La calidad de las presentación de los discos que estaban a la venta en Uruguay dependía de cuál era la compañía discográfica que los editaba. En aquella época las principales disquerías de Montevideo se correspondían, cada, una a la representación de uno o varios sellos. Así, por ejemplo – y en esta parte disculpen porque me puedo equivocar, toco de oído y de acuerdo a mis recuerdos; sé que entre mis lectores alguno podrá corregir mis errores – el Palacio de la Música distribuía los discos de sellos como EMI, Odeón, Orfeo, Apple  y  eran los que tenían la presentación más ordinaria. El vinilo venía dentro de un sobre de PnAVZIxgGe875hk6nylon en cuyo interior había dos láminas de papel que replicaban la portada original. Eso, en el mejor de los casos, ya que lo más común era que  solo la lámina de adelante contuviera lo que venía en la tapa del disco y en la parte de atrás se incluyera una hoja de papel con el nombre de las canciones escritas a máquina. A veces ni eso, en las ediciones más viejas algunos discos solían venir con el sobre de nylon sin nada adentro que recordara a la tapa original y un cartelito que decía :”sobre  de emergencia”. Supuestamente en algún momento uno podía canjear este sobre de emergencia por el verdadero, pero no conozco ningún caso en que esto hubiera ocurrido. Por otro lado la parte del catálogo que editaban era realmente muy pobre. Beatles y Creedence parecían fuera de la política, ya que de ellos se editaba todo. Pero el resto era absolutamente incoherente.    Mientras se ignoraba algún artista importante y que seguramente hubiera vendido bien,  se editaban algunas cosas que no eran de las más conocidas. Por ejemplo podíamos encontrarnos con casi todos los discos de The Band, y algunos de Procol Harum. El Palacio de la Música se especializaba más bien en editar a músicos de canto popular como Viglietti, Los Olimareños, Zitarrosa o El Sabalero (curiosamente los autores nacionales se quejaban de la poca difusión que la música uruguaya en comparación con la  “foránea”) o si no intrascendencias como Frank Pourcel o Mantovani.  En la Galería De London, entrando por Río Negro, en el local 26 (hoy hay una casa de antigüedades) había una casa que se llamaba “La Diskería”, que era la distribuidora de etiquetas como  Clave, Decca, Atlantic, Deram, London. Eran los mejores de todos, tanto en el catálogo como en la calidad de sus ediciones. Sorprendían con algunas buenas ediciones en las cuales, incluso, muchas veces, intentaban respetar, dentro de lo posible, la presentación original: Moody Blues, Ten Years After, Jimmi Hendrix. John Mayall.  Publicaron todo el catálogo de los Rolling Stones hasta que estos cambiaron de sello. Como el nuevo sello caía en la representación del Palacio de la Música durante muchos años (del 70 al 74 o 75?) no se editaron discos de la banda de rock más importante del mundo. A veces, incluso, aparecían algunas cosas “raras” que seguramente eran editadas a pérdida, ya que pertenecían a grupos demasiado “under” y bastante desconocidos como Savoy Brown o East of Eden. Por el año 73 las ediciones de la Diskeria lideraron un cambio muy importante en la discografía rockera de Uruguay.  En la galería Uruguay – y también en Pocitos sobre Bulevar España cerca de la Rambla – estaba Harmonic, que distribuía todo lo que tenía que ver con CBS, en ediciones generalmente de tapas de cartulina fina  simples (aunque la original fuera doble). A veces recurrían también al recurso de que la contratapa del disco era una simple  cartulina que sólo tenía impresos a máquina los nombres de las  canciones. Los criterios con que editaba esta empresa eran también bastante difíciles de comprender. Por ejemplo, en 1970 había editado tres discos de los más de diez  que Bob Dylan había producido hasta entonces: Highway 61, Nashville Skyline y New Morning. También editaban Simon y Garfunkel, Santana, Blood Sweat and Tears  y algún disco de Janis Joplin.  Finalmente estaba “La Púa” que era el que representaba básicamente a RCA. Luego que “La Púa” desapareciera su lugar lo ocuparía Rola. Las ediciones de RCA eran en unas tapas simples de cartón duro y el catálogo era aún más pobre que el del Palacio de la Música. Tengo apenas el recuerdo del disco Wheatfield Soul de los Guess Who. En general se dedicaban a ensaladas de la llamada “porteñada” o algún grupo pop como Los Iracundos.

Es así que a principos de los 70, en plena consolidación de la musica de rock y el surgimiento de la entonces llamada musica progresiva no existían en Uruguay a la venta grabaciones de artistas como Pink Floyd, Jethro Tull, Genesis, Queen, The Who, Cream, Led Zeppelin, King Crimson, Mahavishnu Orchestra, Frank Zappa, Allman Brothers, Neil Young, Crosby, Stills, Nash and Young, Deep Purple,  Emerson Lake and Palmer, Fleetwood Mac, Joni Mitchell, Carli Simon, James Taylor, o Yes. Y de otros grupos o solistas se editaba apenas una pequeña proporción: como ya dijimos y con la excepción de H61 lo más importante de Dylan no estaba a la venta y había algún disco aislado de The Doors, Janis Joplin, Grateful Dead (From the Mars Hotel) o The Byrds.   Había incluso algunos discos básicos que se habían agotado y no se reeditaban. Tal es el caso del Album Blanco de los Beatles, que faltó durante años, y del mencionado Highway 61 o Bookends de Simon y Garfunkel. Si a uno le gustaba aquella música y quería conseguirla no la tenía fácil.  Los que tenían más poder económico podían conseguir discos “importados” a precio de oro en una disquería que se llamaba Lord Jims y que estaba en Pocitos, no me acuerdo sinceramente qué calle, pero era una que salía a la Rambla (Juan María Pérez?). Con el tiempo empezaron a aparecer otras; recuerdo por ejemplo una en la Galería del Notariado. Otra opción era aprovechar un viaje o encargárselo a alguien que viajara. Argentina y Brasil eran las opciones más fáciles. Los precios en estos países oscilaban según las épocas, al influjo de las variaciones cambiarias,  entre ser mucho más caros que en Uruguay o mucho más baratos. Pero allí se podía conseguir casi de todo. Se editaba de todo y para lo que no se editaba había disquerías que vendían importados de forma mucho más accesible que aquí. Y las ediciones locales estaban mucho mejor presentadas. Nada de discos envueltos en nylon o cartulinas baratas con la lista de canciones escritas a máquina.   Generalmente se respetaban las ediciones originales – si bien los materiales no eran tan buenos – y una gran cantidad de discos se editaban con las tapas dobles tal cual en origen. La calidad de grabación de los discos editados en Brasil era muy buena, claramente superior a los uruguayos. No ocurría lo mismo con los discos argentinos. Dependía de quién los editaba y algunas ediciones estaban peor grabadas que en Uruguay. Ir a Buenos Aires a principios o mediados de los 70 tenía el atractivo adicional de traer discos. Uno podía volverse con diez o doce vinilos perfectamente (lo cual implicaba mucho peso en la valija). Eso sí, los argentinos tenían una costumbre bastante infumable: traducían los títulos de los discos y de las canciones en sus presentaciones, y a veces las traducciones eran realmente horripilantes. Aquí también se hacía, pero en Argentina a veces llegaba a extremos insoportables (ver  recuadro al final).   La tercera opción era buscar disquerías donde vendieran usados – el Astro de los Discos o las que había en la feria de Tristán Narvaja.  Pero esta parte la dejamos para la segunda mitad de esta nota.


Hay tapas muy recordada por el mal gusto en las traducciones. Por ejemplo el “Traetormentas” (Stormbringer) de Deep Purple que sustituíal al título original. Un caso paradigmático de malas traducciones fue la edición argentina  de Wish you were here que tenía las letras en originales y al costado traducidas con gruesos errores. Así por ejemplo en “Shine on you crazy diamond traducen “shine on” por “brilla” y no por “sigue brillando”,   “target” por  “centro y blanco” (con una de las dos alcanzaba), “stranger” por “extraño” y no por “extranjero” o “desconocido”.You worn out your welcome” (te quedaste más de lo debido) por “malgastaste tu bienestar”. “Welcome to the machine” aparecía como “bienvenido al auto” (y no a la máquina)  En “Have a cigar” se equivocan en el tiempo verbal en “You’re gonna go far, you’re gonna fly high,” , ya que ponen “has avanzado tanto, has volado tan alto”, “Gravy train” la traducen literalmente por “Tren de la salsa” y no por el slang “tren del dinero fácil”.  “We heard about the sell out./You gotta get an album out”, significa algo así como “Oímos que agotaron las ventas/tienen que sacar un álbum” y no “Oimos hablar de una liquidación/compraste un album ahí”. “Everybody else is just green, have you seen the chart?” aparece como (todo lo demás es simplemente verde/habéis visto el mapa?), cuando en realidad “chart” se refiere al ranking y “green” puede hacer referencia a la posición en el chart o simplemente estar verde de envidia. En la canción que da nombre al disco confunden  “tell from” (distinguir) con “llamar”  (so you think you can tell heavens from hell/blue skie from pain/Can you tell a green field from a cold steel rail?/A smile from a veil?/Do you think you can tell?) : “así que piensas que le puedes llamar cielo al infierno, cielos azules al dolor/puedes llamar verde campo a un frío riel de acero/Sonrisa a un velo/Piensas que puedes decirlo?”,   “A walk on part in the war “  (“papel secundario en la guerra”) la traducen por “Una marcha en el frente de guerra”. Luego traducen “trade” en forma innecesariamente lunfarda por “cambalachear” . Finalmente en la última parte de “Shine on….”  traducen “!I’ll be joining you there” por “yo estaré juntándote ahí” y no “me uniré a ti” y “bask” (disfrutar) la traducen por “asolearse” http://bitacorock.blogspot.com.uy/2007/05/letras-en-castellano-wish-you-were-here.html

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  1. Al fín un post como la gente!… basta de autobombo, lloriqueos victimizadores y festejos onanistas! Ah y de chusmerios contra la Liliam por sus topless (esos less era?) de La Paloma.
    Bueno…perdón por los chascarrillos ( con las cuales seguiré insistiendo hasta lograr que Ud. tome el camino de los comentarios del El Pís y me responda con un exabrupto).
    Muy nostálgico y esclarecedora la información sobre los afrodescendientes redondos como le decíamos 45 años ha. Estoy seguro que este acicate de la nostalgia que hoy tiró al ruedo (al ruedo dije!) hará que, cual si fuera una promo de “Walking dead”, muchos personajes resuciten para golpear su puerta blogera.
    La del estribo.. recuerdo que La Diskería tomó su nombre gracias a un concurso promocional que hicieron los de Clave Iemsa en Discodromo. Había que mandar por carta (después explique lo que era eso) nombres tentativos y el premio era 100 (CIEN!!) LPsl de su fabricación, fue un éxito de Marketing. Yo gasté mis pocas neuronas (ahora entiende lo mío?) con nombres que recordando alguno, no se si reír… o reír. Ganó una gurisa, no recuerdo su nombre, ni tampoco el de su mamá que la acompaño, aunque debería.
    Estamos cerca de las 12 y ya sale el camión para el tablado de la vieja, por lo que me despido no sin antes prometer volver…, volver a estas lucecitas de colores que Ud enciende…etc etc.

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  2. Estimado Salmón: su memorioso y cálido artículo ha disparado la bolsa de mis recuerdos apaleada como una piñata con un palo de Fosfotimol. Gracias. Quiero compartir un par de podios que se me ocurren ahora.
    El disco con mejor olor, Islands de King Crimson en su versión argentina.
    Me embreté, este que sigue no es un podio pero, un gran recuerdo al señor o señora que editó la versión uruguaya de Sssh de Ten Years After. Al palpar el interior de su portada doble desprendía algo suave y tibio que parecía talco. Bah, capaz que era talco.
    Esos recuerdos disparan otros recuerdos más personales y casi todos buenos.
    No me excuso de ser tan primitivo en estos comentarios. Eso lo dejo a los intolerantes de su muy buen artículo anterior.
    Gracias de nuevo

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    • Esto ya va tomando un toque de sensualidad erotizante. Ahora me acordé que en la casa de un amigo mío estaban plastificando el piso. Como se nos dio por imitar la textura – y tal vez el aroma – de los discos importados ausentes en los discos nacionales (y en algunos argentinos también), nos pusimos a pasar el líquido plastificador por las tapas de algunos de ellos. No quedó tan mal. Tal vez si por Tristán Narvaja encuentran discos plastificados sepan de donde salieron. Me acuerdo que ese mes también plastificamos el cartoncito de cinemateca que Martínez Carril – con su infaltable polera nega – pinchaba cada vez que uno veía una peli.

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      • …ya le dije en un intercambio epistolar de su post Nro.2 que en Cinemateca no pinchaban ni cortaban la humilde pero rendidora cuponera mensual de socio. La marcaban con una lapicera!, pero al igual que a mi esposa a UD. siempre tengo que volver a recordarle como se hacían ciertas cosas gozosas de nuestra juventud.

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      • es cierto, pero en este caso me la cortó, no podía poner marquita en el plastificado. O a lo mejor empezaron poniendo marquitas y despés inviertieron en comprarse una maquinita troqueladora y cortaban.

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  3. Leo estos comentarios y me parece estar en las cabinas del Palacio de la Música escuchando discos (que la mayoría de las veces no llevaría), habría cantidades de anécdotas, tengo aún el “Quien nos creemos que somos” de Deep Purple con envase blanco y celeste con agujero en el medio, tuve el Stormbringer original satinado y con las letras, y una anécdota (no confirmada) de que Cat Stevens estuvo de pasada por Montevideo y fue al Palacio de la Música y pidió sus discos, cuando vio la calidad de la encuadernación los compró para retirarlos de la venta

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    • esa anécdota no la conocía. Efectivamente Cat estuvo en Montevideo brevemente. Recuerdo que cuando Berch fue a entrevistarlo al Victoria Plaza grabador en mano el tipo lo sacó poco menos que a patada. Se oía en la grabación que con su voz tan particular decía It’s my life, it´s my life o algo así.

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  4. casi te aseguro Pablo que ese bolazo no es cierto, desde el punto de vista práctico era imposible hacerlo. En el caso más favorable podría llevarse, con mucha dificultad y demora el Stock de todas las sucursales del país (200 + o -) y lo del depósito de fábrica (50 +o-) pero los 2 o 3 (promedio) que pedían los otros puntos de venta en todo el país?. Además te aseguro que de haber pasado éso me habría enterado, en ese lugar un chisme tan jugoso no pasaba sin dejar historia.
    Existe otra leyenda urbana sobre Cat en Uruguay, se dice que estuvo en La Paloma en los 60s, esa puede ser porque en una entrevista en B. Aires él mencionó haber estado en el Río de la Plata en su temprana juventud.

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  5. Con respecto a los sobres de Nylon de las editoriales R y R Gioscia y Edisa (Palacio de La M) originalmente se los fabricó AS e Imprenta García, Luego (1980) Fimasa tuvo su propia imprenta y los sobres pasaron a ser de cartón (un poquito mejores) aunque en muchas reposiciones hubo stock de sobres nylon por años

    http://www.impo.com.uy/bases/resoluciones/2702-1978/1

    míren al pie que firmas inolvidables!

    y una disquisición Salmón no recuerdo ninguna edición local de Hendrix que no fuera de Polygram (Edisa), pero…

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  6. Polydor de Polygram era representada en UY por Philips, editorial que fue absorbida por Edisa a principios de los 70, nunca tuvieron fábrica al igual que Clave (prensaban en Fimasa). Clave compró máquinas por el tiempo del concurso de la Diskería, se fundieron por el 84, teniendo sus empleados que realizar un remate judicial para poder cobrar algo (yo fuí en mandado y rematé algunos moldes y partes de prensas). Como tenían la representación de WEA remataron un Stock de vinilos increíble, tuve la suerte que L. Lema amigo de ahí me regalara 20 LP que me faltaban o ya estaban gastados, recuerdo Woodstock (el álbum, no los separados) Yes, Mayall, E.L and P.,etc. luego a los pocos meses Palacio compró WEA y CBS (de Sondor hasta ese momento) y armó la subsidiaria WEL Uy que regenteó también Carbone (vinculación que lo llevó en los 90 a irse a chile como gerente de WEA). La mejor fábrica de vinilos que hubo en Uruguay fue Antar Telefunken que estaba en la esquina de Defensa casi Dante (a una cuadra de la casa de mi tía, yo de chico iba a mirar por una banderola ) se fundió a principios de los 70 y Fimasa compró las máquinas y se llevó los técnicos. RCA tenia su fábrica por Avenida Italia (fui una sola vez) y luego cerró y Fimasa le prensaba igual que a Sondor que aguantó hasta fines de los 80. Entre medio de esas fagociteces también fabricamos tirajes cortos (de 500 lps!!), para Brasil y Argentina, pero eso es otra historia más jugosa y bizarra. En definitiva fui viendo la agonía de colegas y compañeros hasta que en el invierno del 93 prensé el último LP, coincidentemente con la aparición de mis primeras canas.

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  7. Pablo Crossroads

    Estimado Salmón, no es justo. Tuve la mala idea de ver el blog a través del teléfono( frase absurda si las hay eso de ver en el teléfono…) y no tuve más remedio que abandonar la casa e irme hasta un blog del balneario a poner, como no podía ser de otra manera, mi granito de arena.
    Me asusta un poco leer sus recuerdos, se parecen demasiado a los míos. La ceremonia de reunirse alrededor del tocadiscos, cada uno con sus discos penosa y trabajosamente conseguidos, era exactamente así! Oler los discos..hummm pensé que éramos los únicos enfermitos que lo hacíamos. El placer de reunirse a escuchar, a intercambiar datos, a discutir bizantinamente ( o no) sobre autores, canciones, letras, es uno de los más hermosos recuerdos de mi adolescencia. Y llevar el tocadiscos portatil Motorola al baño, es otro!
    Y cuando aparecía un disco que traía las letras, mamma mía, que goce! La otra cosa que nos quedaba era ir a la librería Ibanna y escondernos a vichar las revistas americanas que traían solo letras(Hit Parader). Por ahí aparecía alguna canción que buscábamos y tratábamos de copiarla a escondidas…nos dejaban un rato y después nos echaban jajajaja.
    Solo quedaba entonces convencer a los padres de las ventajas de hacer inglés en la Alianza y así acceder a las colecciones de libros y revistas de música country, blues, popular, de la Biblioteca Artigas Washington y sobre todo, a sus cassettes de Neil Young y similares que escuchábamos con auriculares en aquellos grabadores horizontales enormes que tenían.
    Vamos por partes dijo Jack:
    1. tengo (creo) todos los discos que, insolitamente se editaban de los Moody Blues. Lujosas presentaciones que inducían a escuchar que había adentro: una música diferente a lo que conocía y que hasta hoy me sigue atrapando.
    2.tengo varios discos con un sobre de nylon transparente y con un papel rayado en azul o negro o rojo por carátula. Puajjj Por ejemplo Workin’ Together de Ike & Tiona Turner, Bayou Country de Creedence y algunos más que no puedo recordar. Es como Ud. dice: no conozco a nadie que lograra que le canjearan esa bazofia por el sobre de verdad, o por lo menos algo con un mínimo de información. Y debe tenerse en cuenta que no había google, así que conseguir los temas que venían dentro del disco era dificultoso, ni hablar de músicos, autores y demás.
    3. Las cabinas del Palacio que menciona mi tocayo y colega Pablo: cuantas horas pasadas ahí adentro! Todos los discos que nos dejaran agarrrar y a meterse en las de arriba que eran más tranquilas.
    4. Una especie extinguida: el vendedor de una disquería que sabía lo que vendía. Se acabaron, chau, fueron. Yo recuerdo aún hoy, y hace 40-45 años a una vendedora delgadita, menuda, morocha de pelo cortito, ojos grandes, de la cual obviamente estaba perdida y platonicamente enamorado, que trabajaba en la sucursal de Paraguay y 18 del Palacio. Sabía, informaba, aconsejaba, hasta llegó a llamarme por teléfono para avisarme que había llegado una copia del Concierto para Bangladesh, el triple con hermosa encuadernacion.
    5. Agregaria a Casa Sapelli entre los lugares que vendían discos, allí compré New Morning de Bob Dylan.
    6. Lord’s Jim estaba en Juan María Pérez y Benito Blanco, en la bajadita. El gordo Zambrano traía discos de BsAs y los vendía a precios astronómicos, apoyado en su presencia en News Rock y otros programas de Independencia. Recuerdo que yo compré y pagué carísimo un disco de The Hollies, que vino fallado de fábrica y nunca tuve suerte en que me lo devolvieran, reembolsaran o cambiaran.
    8. Guayabox, tengo los tres discos separados de Woodstock y también la edición triple, un lujo que en Uruguay no pasaba casi nunca.
    9. En los 80 había una casa de discos extranjeros, a precio de oro pero tenían discos de blues, (discos de blues originales , acá!!!!), creo que se llamaba Posters, que estuvo primero en Rio Branco entre San José y Soriano o por ahí y luego se mudó a la galería de la plaza Libertad donde estaba Hotti’s( recuerdan aquel restaurant de sandwiches sellados), que sale a Cuareim. Mis primeras deudas importantes las contraje para comprar ahí.
    También estaba en la galería frente al Entrevero otra disquería que traía discos brasileños, sobretodo del sello Charlie ( que representaba rock&roll y blues en Brasil). No recuerdo su nombre pero su símbolo era una manzana verde mordida ( una especie de Apple antediluviano) que pegaban en sus discos.
    10. en BsAs era un placer recorrer las disquerías de noche, no cerraban, no había casi nadie. En la Avda de Mayo había varias con discos americanos. En los finales de los ’70 y principios de los ’80, en la calle Marcelo T de Alvear apenas pasando Maipú creo, había 2 disquerías de discos exquisitos, mucho blues dificilisimo de conseguir. Me había comprado una valija portadiscos y cada vez que iba a comprar cosas de odontología, me venía caminando por Alvear desde la facu hasta esas casas. Hace falta decir donde gastaba más dinero?
    Mis viejos, viajaban bastante a BsAs y siempre lo hacían con una hoja en la cual yo había recortado y pegado las tapas de los discos que salían en las propagandas de Pelo. Pobres, enloquecían buscando cosas raras de esos peludos como Jethro, Family, etc.
    En Porto Alegre, en la Rúa das Andradas había dos galerías antiguas que tenían disquerías con muchísimo material muy interesante.
    Calculo que quizás entre tus lectores alguno recuerde algo de ésto.
    Se hizo demasiado largo este comentario, perdón. Pero amenazo con que no será el último.
    Un abrazo

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    • Notables tus recuerdos, muy buen aporte complementario de mis recuerdos. Una vez me regalaron para mi cumpleaños el disco Imagine de Lennon recién salidito. Y otro amigo se había comprado ahí This Was, pero no le gustó mucho y me lo vendió a mí (o regaló, o se lo cambié por otro, no me acuerdo). De ese amigo recibía beneficios secundarios cuando sus padres viajaban y a veces se equivocaban y le traían un disco repetido. Los ligaba yo. Mis primeros importados comprados con dinero propio creo que fueron Disraeli Gears y Benefit, hechos traer de Buenos Aires. La semana que viene más recuerdos

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    • Recuerdo a esa vendedora.
      Linda, simpática y conocedora .
      Muy linda

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      • qué edad tendrá hoy?

        Time can tear down a building, or destroy a woman’s face
        Hours are like diamonds, don’t let them waste

        Time waits for no one, no favors has he

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      • Pablo Crossroads

        Los Rolling han hecho canciones para todo!! jaja Time Waits For No One.
        El Esquina, la recordás en serio? No lo puedo creer! Era una dulzura y una enamorada de lo que hacía. Y quien te dio permiso para mirarla tanto??
        Mirá vos, Salmón, esta post se convirtió en un menage a trois…

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      • suerte que no la recuerdo, sino terminaríamos en un menage a quatre

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      • …y a continuación por CX 32 Radio Sur presentamos el radioteatro de Julio C. Armi y su gran éxito ” La morochita del Palacio” .

        …tenía un lunar en la cara?

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      • yo sí que no me acuerdo de ella. Me acuerdo sí, ya en la década de los 80 de una empleada de Harmonic de Galería Uruguay muy linda y simpática de ojos celestes.

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  8. No llegué a esa época ya que o no había nacido o era muy chico. Pero, me crié escuchando musica de los vinilos del viejo. Los fines de semana se sentaba a leer el diario y libros mientras pasaban BB King, Clapton, Beatles, TYAfter, Joan Baez, Cat Stevens, Rolling Stones, etceteras varios. El viejo tuvo la oportunidad de viajar a USA y Europa y se traía discos, por lo que además de ediciones locales y argentas, hay originales varios.

    Recién este año, el viejo volvió a tener en condiciones los elementos para escuchar los vinilos y en asados familiares escuchamos. Y coenzamos con mis heramanos a comprar nuevos “essssta de moooda!”

    Disco es cultura!

    pd. con mis hermanos nos reímos mucho cuando en un recital de Iron Maiden Deep Purple o Glenn Hughes aparece el grito del solicitante de canciones “QUEMARRR!!” o “TRAE TORMENTAS”, “EL NUMERO DE LAS BESTIA” jajaj es claro que esa gente es la vieja guardia del vinilo!!

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    • Grande, como nuestras generaciones (me imagino que su padre es de esas) logramos inculcarle a los hijos el gusto por la buena música.

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      • Exacto. Sin atropellar, de a poco y disfrutando la experiencia. La música se debe disfrutar, no es una banda sonora de supermercado, no es un ruido que sale de la Fm y está ahí para llenar ese espacio vacío (el que hay entre personas que se juntan pero no tienen mucho de que hablar) en una reunión a alto volúmen.
        Melómanos… Respetando los gustos de los demás, pero siendo fiel a uno mismo. Lo mismo con la lectura y el cine.

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  9. Pablo Crossroads

    Estimado Salmón, me reía leyendo tu descripción de las traducciones en los discos argentos. Tengo un Pin Up de David Bowie argentino y no solo las canciones aparecen con un nombre traducido, peor aún, los artistas están traducidos. Es un disco en que Bowie hace covers de sus temas y artistas preferidos y así aparecen los Floyd Rosado ( sabrían que eran dos apellidos de bluseros, Pink y Floyd?), a los Quien, a los Pájaros de Jardín, los Golpes Fáciles, los Cosas Lindas, etc. maravilloso!!!!
    Y otra cosa, la textura de la cartulina, el poder llevarlos debajo del brazo, el rito de limpiarlos con los mas variados y caseros productos, el ruidito de la púa al caer , pasar los discos en las bateas , las horas pasadas en diversas disquerías solo mirando, hasta las frituras, le daban una calidez que el cd y y ahora los archivos, no tienen. Pero no todo tiempo pasado fue mejor, hoy tengo todo lo que quiero, lo que quise y posiblemente, lo que querré, con solo hacer click en el mousse y saber buscar. Y medio sordo y con zumbido permanente gracias a la profesión como he ido quedando, no distingo demasiado entre la calidad de vinilo, cd, archivo mp3. Mientras lo que suene me guste, todo bien.
    abrazo

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    • Floyd Rosado, los Quien, Los pájaros del jardín, a esos los saco a todos… pero quienes son los Golpes fáciles y las Cosas Lindas? no caigo… ja ja que ridiculez.
      de acuerdo con lo de las sensaciones…un placer casi erótico….dicho sea de paso….tenía un conocido que decía que le gustaba masturbarse con el tema Dance on a Vulcano del disco Trick of the tail de Genesis (¿o era Robbery, Assault and Battery del mismo disco, sé que era e comienzo de una de las caras)

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      • Pablo Crossroads

        Refewrían a las versiones que Bowie hacía de The Easybeats con Friday On My Mind y de los Pretty Things con Don’t Bring Me Down. Aprovechando que pasé por casa, te mandé al correo electrónico el escaneado de la contratapa del disco. Abrazo

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    • me cuesta entender un poco cuál es la gracia de pasar un cd a vinilo, ya que según los defensores del vinilo las grabaciones en vinilo respetan el sonido original, mientras que los de cd la aproximan. En términos matemáticos es una aproximacíón discreta a una función continua. Para los que no saben matemáticas imaginen un círculo. Ahora imaginen que quieren hacer ese mismo círculo pero no tienen compás. ¿como harían? Podrían aproximarlo haciendo pequeñas líneas rectas que fueran uniéndose y replicando la forma de un círculo. Por muy pequeñas que fueran esas líneas nunca llegaría a ser un círculo. Si pongo el dibujo hecho con rectas dentro del círculo al círculo le faltarán pedacitos. Bueno esa es la diferencia entre el sonido de un lp, (el círculo), que refleja más la realidad, y el sonido de un cd (la figura formada por las rectas), una aproximación. Claro hay que tener un oido fino para darse cuenta. AHora bien, una vez que se pasó a sonido digital se perdió esa diferencia, por pasarlo a lp no se puede recuperar. Pero claro, me estoy olvidando de algo importante y contradiciendo además mi nota: el disco lp es un objeto en sí mismo, más allá de la música. Los embolé !!!

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      • A fines de los 90s Serrat se planteó un periplo por varios países de América para grabar en cada uno de ellos algún tema representativo, para su disco Cansiones (sí, con s) . En Uruguay grabó el tema “La llamada” de Ferreira, para eso eligió el estudio de Sondor, por ser el único que contaba con una grabadora Ampex analógica de cinta de 2 pulgadas (un polvo!), “la única que te garantiza la calidez ” como dijo Joan en ese lugar. El viejo Abal fundador de Sondor siempre dejó claro a sus técnicos que esa “maquinita” nunca la jubilarían. Un crack el viejo! (esa Ampex todavía “vive y lucha”)

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  10. Salmón, no vas a hacer llorar con estos blogs, jajajaja. No puedo contar mi vida sin hacer referencia al rock (solo banco al inglés, americano y cantado en inglés, puede ser una banda sueca, alemana o watusi, pero que cante en inglés, puede ser asunto de otro blog tuyo), y lógico que los discos tienen una importancia enorme en ello. Como todo uruguayo montevideano, tenía que recurrir a los grandes favores de parientes y amigos que viajaban al exterior para abastecerme de LPs porque lo que salía en el suelo patrio era de una pobreza franciscana en materia de rock. Además, como lo mencionás, las tapas eran de terror, si conocías el original te querías morir. Como decís, el LP era y es un objeto en sí, lo mirabas mil veces encontrándoles detalles, saber dónde había sido grabado o quiénes participaron en la grabación, cosa que hoy con internet lo tenés con más detalles y lujos, ni mencionar que no teníamos nada en la TV, solo podíamos ver fotos de las revistas Pelo, que llegaban con atraso, ¡mirá que era difícil ser rockero y coleccionista de discos!, porque no son la misma cosa, conozco gente que le gusta el rock pero no tiene más de 10 discos y otros, como yo, que no descansan hasta tenerlos todos. Cuando me fui del Uruguay, me llevé todos los LPs que tenía, por suerte a un lugar que me ayudaría a aumentar la colección. Los detalles que das sobre las tapas es verdad, además de los pocos que lanzaban, eran horribles, por supuesto, el premio mayor a los del Palacio de la Música con sus plásticos. Me acuerdo de los primeros discos de los Beatles tenían la misma foto y atrás en blanco las músicas traducidas en español (en la música “If I fell” pusieron “Si me caigo” cuando en realidad es “Si me enamorara”, de esas hay para hacer otro blog, jajajaja). Pero, aquí un gran pero, las cosas dependen según por el cristal que se las mire. Cuando le mostré a un amigo brasileño cómo eran las tapas uruguayas, se enloqueció, ¿por qué?, resulta que hay coleccionistas de bandas de rock que van por el mundo tras versiones diferentes de un mismo disco y las ediciones uruguayas ya eran famosas en ese submundo. En este caso eran por las de Deep Purple, especialmente Made in Japan porque además de solo lanzar uno de los discos, era álbum doble, la foto que esta en la parte de atrás no corresponde con los músicos que lo gabraron en vivo, la foto es de la primera formación de Deep Purple, con Rod Evans y Nick Simper, esa era la sellada. Tener los títulos de las músicas en español también era un punto atractivo y habían sido lanzados dos de Burn, uno era Quema y otro Arde, jajaja, “Come Taste the Band” salió “Vení y Probá la Banda”, con el detalle del uso del VOS y no del TÚ. Bueno, al final terminé cambiando todos los de Deep Purple míos por las ediciones brasileñas, fieles al original. Lo mismo hice con los de Pink Floyd, ves que hay loco para todo, ¿quién iba a imaginarse que esas tapas horrendas atrairían coleccionistas de LPs mientras nosotros nos lamentábamos por no tener los originales? Después con el CD, los vendí, solo me quedé por razones sentimentales con Beatles, Black Sabbath (tengo 2 colecciones de vinilo y 2 de cds, ¿fanático yo?), Deep Purple y Whitesnake, ahora solo CD, y ya estoy sufriendo su final. Disculpame que haya sido tan largo mi comentario, en otro te cuento lo que pasó un día en el Palacio de la Música. Saludos.

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    • las fotos anacrónicas interiores del Album blanco de Apple Uy son un invento yorugua, salieron en nylon y luego en cartulina, se paga buena guita en círculo de coleccionistas y hay una que salió con el logo de Emi y no la manzana (super buscado). La sellada es el disco “Para tí” que fue una compaginación local de simples de Beatles(en Argentina hay una parecida pero le agregaron She loves you ). La sellada lo que se dice sellada es el “Love me do” que salió en 78 rpm en Argentina (hay alguno Indio también). Existe una edición corta (muuuy corta, un par diría) de vinilos rojos y azules para los álbum Rojo y Azul de Beatles y otra en amarillo para el 20 éxitos de oro, que nunca fue aprobada por Apple UK.
      Otra cosa Los vinilos si no los agarra el calor son eternos, los CD cuídenlos de la humedad, yo perdí una troja porque se les levantó la emulsión.

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      • Gracias por tu ayuda memoria sobre Carlos Alberto Martins.
        Una a favor de El Palacio. Lo sabés mucho mejor que yo.
        The magical mistery tour. Vendieron el original británico. Made and printed in Great Britain.
        Y todavía lo tengo

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    • Estimado
      de Sabbath me queda pendiente ($$) armarme la colección en Vinilo, soy “chico” (41) y no viví esa época. Pero tengo todo los 8 discos de la formación original en dos versiones, la cómun en CD y la otra del black box, edición remasterizada en cd con arte de los vinilos originales. Si consigo algo más por ahí lo compro. No es raro verme revisar las bateas a ver que hay de Sabbath (tengo todo) como un enfermo… jaja

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      • esa enferemdad la hemos tenido todos. Yo tengo en cd todos los discos de dylan y en un momento apareció una caja con todos sus cds en estuches que simulaban miniaturas de sus álbumes originales y me lo compré.

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  11. Dos profundas decepciones de las que no me he podido recuperar a pesar de las décadas transcurridas.
    Una compañera de clase viajaba a Europa y aproveché a pedirle me trajera Tubular Bells ( Mike Oldfield ). Su viaje duró cerca de un mes o algo así, pero a los pocos días me llega una carta contándome que ya tenía con ella mi pedido. ¡ Oh, emoción !
    Me llama por teléfono a su llegada y salgo rajando a su casa ansioso e ilusionado.
    Si , me trajo Tubular Bells, pero The orchestral Tubular bells.
    Lo bueno es que me lo regaló y lo que atenúa un poco mi dolor es que el original, luego de conseguido, nunca me interesó demasiado.
    Como en el caso de Crossroads, mis viejos también iban bastante a Buenos Aires.
    Les hice una listita de tres o cuatro discos. Entre ellos Quadrophenia.
    La que se encargaba de comprar en las disquerías era mi madre y nunca me había fallado.
    Esta vez llega con la clásica bolsa de nylon con un disco, no recuerdo cual y con Quadrophenia.
    Si, Quadrophenia ( copio y pego, ” Quadrophenia es el sexto álbum de estudio del grupo británico The Who, publicado por la compañía discográfica Track Records en octubre de 1973. El álbum es la segunda ópera rock de Pete Townshend compuesta para el grupo ” )
    Y hasta me cuesta decirlo, Quadrophenia era una cajita de plástico chiquita que contenía un cassette ( vuelvo a copiar y pegar, ” l Cassette compacto, cassette, casett (del francés cassette, ‘cajita’) o simplemente casete1 es un formato de grabación de sonido y/o video de cinta magnética que fue ampliamente utilizado; designado a menudo casete de audio o cinta casete.” )
    Como los cigarrillos Mataco.
    Mi madre falleció hace unos cuantos años y si no fuera por este repugnante detalle plástico inodoro, incoloro e insípido llamado cassette, podría afirmar que está en el paraíso.
    Pero hay pecados que no se pueden ni se deben perdonar.

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    • notable su cuento!! Eso si es un pecado capital!

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    • Pablo Crossroads

      Estimado, nuestros padres fueron unos màrtires, destinando buena parte de sus paseos a recorrer disquerías con una hojita con fotitos pegadas de discos de grupos que muchas veces no sabían pronunciar. Y traían lo que podían. Y todavía los sentábamos a que”compartieran” ese material con nosotros!! Los entiendo ahora cuando mis hijos me piden algo que aunque aparenta ser fácil y simple, suele ser imposible de conseguir, como una memoria flash de nosequecuantas propiedades.
      Un abrazo.

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      • la ventaja que ahora todo se consigue por internet, aunque más no sea se puede ver la foto para compararlo

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      • cuando los Rupenian anunciaron “mañana sale la foto en el diario (cuál era?) de Bayou Country” yo la recorté y mandé con mi vieja para Baires. Me acuerdo que en varios discos hicieron esa caridad (marketing en realidad) con sus oyentes, la ausencia de información era increíble en aquellos años…y ustedes eran afortunados! al poder recorrer disquerías y encontrar locos con gustos similares, acá en el campo se estaba en la orfandad total y solo la radio me mantenía vivo.

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    • terrible el cassette, algo hablo en el próximo post. una verdadera inmundicia.

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      • Pablo Crossroads

        Salmón, todo lo terrible que quieras ( incómodo, complicado, rompible, etc) pero fue la primera vez que los melómanos comunes y corrientes comunes pudimos grabar nuestra música para que nos acompañara a todos lados. Hacé el post que tengo algunas historias para colaborar.

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  12. Cierto lo de Magical uk con 2 EP (en los 70 salió la versión USA LP) podría agregar la de Let it be con sobre UK que se vendió como promoción limitada (hice cola 2 horas en 18 y Par) . A mi me pasó que encargué a mi vieja el Bayou Country de BAires y a los 5 días que vino (nov./69) fui al Palacio de Las Piedras a buscar la 1era edición de Abbey road que tenía encargada y me encuentro que estaban poniendo en vidriera el Bayou salido acá, todavía no tenía equipo Stereo porque luego (71) comprobé que el argento era mono y el de acá stereo. Ése era otro drama, hubo cantidad de discos que traían con premura de las filiales Argentinas y que eran cortados los acetatos en mono, muchas veces fabricaban los sobres con un logo de Stereo , lo mismo la etiqueta y te encontrabas con una grabación mono (ejem. Tea for the Tillerman 1era edición, luego vino madre brasil Stereo). La más paradigmática fue el Sgt. Peppers. que estuvo saliendo en Mono desde el 67 hasta el 77 cuando gracias a que se realizó un prensaje para Emi Brasil mandaron unas madres UK Stereo, al escucharlas me avivé y la siguiente reposición uruguaya salió en Stereo . Nadie se imagina la improvisación y repentismo que cundía en la producción discográfica, cuando había apuro valía todo e increiblemente todo se vendía. Se llegó a fabricar en Fimasa hasta 70.000 LPS mensuales en la época de exportaciones para Brasil y USA (sí aunque Ud. no lo crea, para USA).

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    • Tengo el MMT aún. No puedo recordar en qué circunstancias lo conseguí, si fue liquidación, lo compré usado o qué. Aunque tengo la percepción que el disco estuvo en las bateas del palacio durante mucho tiempo. Pah…la cantidad de sapos que nos debemos haber tragado, esuchando copadamente y a las apuradas discos pensando en que eran estéreo y estaban prensados mono.

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  13. Salmón, fijate lo que hiciste: ¡soltaste a las fieras, ahora aguantanos con tantas historias!, jajajajajaja

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  14. Ya que nadie lo nombra saco el tema de las bandejas y los rudimentarios equipos de otrora. En casa compraron un G.E. cuando yo tenía 3 años y mis primeros recuerdos son de los Demonios da Garoa que estaban de moda, cuando tenía 6 años en el cumple de 15 de una prima de Montevideo le regalaron un disco con la banda sonora de la película “Meneos y zapateos al ritmo del Twist” (Ch. Checker, Bo Didley, Gene Chandler, etc.), por supuesto que le pedí prestado el disco y lo gasté. “Ya se le va a pasar” decían en casa mientras me veían bailar twist en el líving de casa. En la casa de mi tío tenían un Grundig,(que otra marca que no fuera alemana podía tener él, fanático pro n… germano). Eso sí que sonaba!!, era mono pero con 2 parlantes de 8 y madera de verdad! la bandeja era Dual y tenía un sistema que liberaba el automatismo y que me permitía pinchar los surcos saltando a voluntad, era Gardel! Mi tío me enseñó que poner una moneda arriba del brazo (como hacían muchos), para que no saltara la púa, era una bestialidad. Dicha enseñanza me llevó a enemistarme con amigos, pues sabiendo que ellos tenían dicha costumbre no les quería prestar mis discos. Ya a partir del 71 con el advenimiento de la Stereofonía a mi vida, apareció el tema de las pastillas magnéticas y los pre para dicha ecualización, que si shure 44 E o 44 C (elíptica o cónica) y probar con un par de amigos audiófilos este disco o aquel otro, con distintas pastillas hasta las 5 de la mañana, como una enfermedad que solo se atenuaba con una red divisoria, aquel tweeter o este Woofer. ¡Qué tiempos en que el humo de los La Paz suave inundaba el cuarto y el latido de “Speak to me” crecía al unísono del bombeo de nuestros corazones y de los conos de los parlantes.
    A propósito me imagino que todos se acuerdan de la primera vez que escucharon a Los Beatles, cuándo, en dónde, con quién?, esta cuestión siempre me apasionó y es charla obligada cuando me tomo unos vinos con algún amigo y me pongo medio melancólico…como ahora.

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    • pahhh,.. me cuesta acordarme cuando escuché a los Beatles por primera vez… para mí es como que siempre estuvieron ahí. Sí me puedo acordar el primer disco de ellos que me compré. El día que tuve tocadiscos fui hasta la de David que quedaba a 3 cuadras de mi casa y compre un ep de los beatles que tenia 8 days a week, I shoudl have known better y no me acuerdo las otras dos.
      las pastillas !!! había de cerámica que eran las más berretas..la smagnéticas que eran las mejores y unas intermedias que no sé de qué eran, no me acuerdo. No sé como serán las que vienen ahora en el revival.
      Mi primer tocadiscos fue una bandejita sanyo que vino un día a mi casa aa vender un señor que las traía de contrabando. había algo que no le sonaba muy bien. Como que el sonido era muy agudo. Un día le medimos las revoluciones con un amigo y en lugar de 33 1/3 tenía 35. Además como la base donde iba el disco era relativamente chica las canciones saltaban con frecuncia. Con la jodita esa de la monedita más una púa en no muy buen estado que saltaba. jodí toda la parte lenta de thick as a brick del principio y casi todo stand up.

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      • Ese EP debe ser los de la edición Usa porque en los edición UK salieron en distintos discos Eight days../Rock and roll../No reply/ Im a Loser y en otro
        I should have…/If I fell/ Tell me ../And I love her sacaban los EP como respaldo a la salida de los LP con alguno sus temas. Sé que salieron en USA otros distintos pero nunca quise ni averiguar para no tentarme y empezar a buscarlos, con los oficiales estoy servido. Te cuento que la primera vez que los escuché fue por casualidad misma! en la primavera del 64 acompañé a mis abuelos paternos hasta Canelones , mientra mi abuelo compraba, con mi abuela fuimos a tomar té y chocolate a una confitería, ¡ habían traído una rockola! primera vez que veía una y como siempre por orgulloso, no me animé a pedir una segunda explicación al mozo que nos vendió la ficha y me largué a marcar la combinación de letra y Nro que me brindaría no me acuerdo cual de J. Tedesco. Con tal “mala suerte” que salió “Love me do” en un disco argentino Parlophone (apunté en una servilleta todos los datos), lo puse 3 veces, siempre el mismo lado (se lo hice poner al mozo para no equivocarme) y no fueron 4 porque vino mi abuelo a buscarnos. Me crees si te digo que esa noche soñé con esa armónica…y como dicen en las películas “ahí mi vida cambió para siempre”, al mes siguiente fuimos y encontré que se habían llevado el aparato, tuve que esperar hasta mi cumple para que mi tía fuera con el papelito apuntado por mi , hasta casa Cardelino (tuve ese envoltorio por años) y me trajera no uno, sino 14 temas de ELLOS.

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      • pah…no sé… ese disco en algún lugar lo debo de tener todavía. Donde? no lo sé . igual que el mmt.

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      • Ah y las pastillas eran de “cristal” las más viejas, cerámicas y magnéticas (las actuales , aún vigentes) Las púas eran de zafiro (60 horas de uso) y de diamante (1000 horas). En la actualidad se siguen fabricando púas pero no se ha avanzado mucho más en tecnología para vinilo, siendo para mi gusto el último avance el de la Shure v15 (año 88 creo), por lo menos que mi oído pueda notarlo. Cuestión de gusto , otros me dirán Stanton, Ortofon, etc, , y sí ,se nota la diferencia, son más “discotequeras” .

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    • Como la película de Hitchcock,I confess.
      No tuve ninguna revelación, ninguna epifanía y ni por asomo sentí que había un antes y después de escuchar a los Beatles. Mi vida no cambió por escucharlos. Pero me hubiese gustado.
      Quise juegue a mi favor decir que desde algún momento, que no recuerdo, ya no pude ni puedo vivir sin ellos.
      Los escuché por primera vez en Radio Independencia y gracias a Berch Rupenian. Si, gracias a Berch y su programa “ impactos “. No recuerdo el año pero si el tema , “ I saw her standing there “.
      Claro que me gustó mucho.
      El amor por su música tomó su tiempo y escuchar mucha basura de por medio y porque no cosas buenas y algo más tipo los Dave Clark five, los Herman Hermits, Los Tremeloes y hasta los Beach boys. A la basura no la voy a nombrar. Solo voy a contar como anécdota menor y personal, que mi hermana, 3 años mayor que yo compraba o mejor dicho le compraban ( puta carajo, me saltó la enviada retrospectiva ) discos simples y LPs de cosas tan variadas como Los Panchos, Tito Rodríguez, Aznavour, Javier Solís o Gigliola Cinquetti y hasta un simple de los Stones , cara A “ Yesterday papers “
      Y por ahí, supongo que por la mismísima fuerza de la gravedad cayeron varios simples de los Beatles y los LPs, A hard day ´s night, Help, Rubber Soul y Revolver.
      Digo, sin vergüenza, que como niño me gustaban casi exclusivamente las baladas de Paul. Que la revolución de Sargent Pepper ´s fue para mi “ When I´m sixty four “ y “ With a Little help…”
      Que me prestaron el álbum blanco, que me gustó mucho, y flipaba con Obladi oblada .
      Que me encantaba “ Happiness is a warm gun “ pero que del final : “.. happiness is a warm gun mama..” escuché el “ bang bang shoot shoot” un par de años después. No se si porque el disco era mono aural o por dios sabe que motivo.
      El primer disco que compré de la banda en el momento de edición fue Abbey Road y fueron definitivamente Let it be y la recopilación Hey Jude los que me confirmaron como sacerdote de la religión.
      Parece que al final recordé el momento desde el que no pude vivir sin ellos.

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    • Pablo Crossroads

      Guayabox, en casa había un Garrad buenísimo pero al que papá por un tema de espacio y practicidad dejó con un solo parlante y se perdió el stéreo!! Hoy sería impensable eso. Yo tenía una valijita Motorola, a pila grandes y eléctrica, cuya tapa era el parlante y que me acompañaba a todos lados, incluso al baño, a la azotea, cuando se usaba tomar sol en la azotea pintarrajeado con yodo o jugo de zanahoria, o a la casa de amigos, incluso en algún trolleybus de las líneas 66 o 68 a Sayago, tarde en la noche cuando no venía nadie mas que “la barra”. Lugares para escuchar Aqualung debe haber habido muchos, pero bizarro como en un 66, ninguno. Y lo de la monedita , por supuesto! Con el uso, el calor del sol, los amplificadores o las luces, se iban deteriorando y ondulando un poquito o las terribles púas de la época hacían estragos, entonces, la monedita era genial.
      Recuerdan al Rey de la Púa, en aquel sótano de Paraguay casi la Rambla, de entrada chiquitita y cuyo espacio estaba ocupado con una mesa enorme donde había de todo?
      Ah, Rola TV, alguien comentó sobre esa disquería (son tantos los mensajes que no da para releerlos todos pero que bueno que estén). Guardo mis recuerdos para el blog sobre el K7, ya que eran poseedores de una enorme colección.

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      • Pablo hasta hace poco existía “Martín El rey de la púa” Paraguay casi C. Gardel

        mirá este reportaje

        http://tnudev.tensai.com.uy/content/videos/el-rey-de-la-pua/

        Te agrego la bandeja portátil Philips que traía el parlante en la tapa, a pilas, ideal para los picnics franeleantes, si subías mucho el volumen te comía las pilas en 1 Long play, con el dueño le robabamos cajas de pilas a su vieja, que tenía almacén. Una vez dejamos a un pelotudo encargado del aparato y los discos y cuando volvimos le estaba dando el sol . Abraxas y Cosmos Factory luego los tuve que poner entre dos vidrios con un peso al medio y +o- los enderecé.

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      • están seguros que el rey de la púa no está más?

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  15. por eso decía, no hace mucho pasé por ahí,(un año+o-) y aún estaba

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    • Pablo Crossroads

      Pahh, hace mucho que no paso. Había un super chino hace 3 o 4 años, quizás la puertita siga estando. Y ahora me hacés dudar, no sería un Phillips el mío?? Grises y blancos, la tapa con los agujeritos en el plástico para que saliera el sonido, la manija incorporada a la caja, rígida. pahhh que duda, iré al galpoón de papá a ver si aún está…o algo más fácil, me fijo en Internet a ver si hay fotos…ya vuelvooo

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    • Pablo Crossroads

      Está bueno el reportaje. Un enamorado de lo que hace! Vivirá de eso? El único momento feo es al final, cuando veo que también a este reportaje lo auspició ANCAP…’tamadre, yo también pagué esto!

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  16. El primer disco que tuve de los Beatles fue Rubber Soul y lo compré con mi hermano en Porto Alegre, como soy el menor de tres, yo tenía que escuchar lo que escuchaban ellos, por suerte me contagié con el rock y no paré más hasta hoy. Me acuerdo que a fines de los setenta habían empezado a vender tapas de discos importadas, no con los discos, solo las tapas, creo que Guayabox puede hacer más comentarios sobre ello, no sé si esa práctica existió en otros países, jajajaja. Cuando en 1975, lanzaron en Uruguay “Sabbath Bloody Sabbath” de Black Sabbath fui corriendo al Palacio de la Música en 18 y Carlos Roxlo (creo) y me ocurrió algo insólito, encontré la tapa, pero estuvieron 15 minutos buscando el disco y no lo encontraron, no estaba en el local, tuve que comprarlo en otro Palacio de la Música, de no creer. La tapa forrada en plástico venía con un tipo de sello en el medio con el nombre de la banda para cubrir el arte original que tiene unos demonios y aparece el número 666, el censor velaba por nuestra moralidad y del otro lado la lista con los títulos traducidos. Después cuando tuve la oportunidad, compré el original, pero la tapa de la edición uruguaya me sirvió para que en 1992 pudiera intercambiar algunas palabras con Tony Iommi y Geezer Butler, guitarrista y bajista de Black Sabbath, respectivamente, que al final de una rueda de prensa, les pedí que autografasen el disco y les llamó la atención esa forma de censura de la tapa, les expliqué rápidamente sobre la dictadura y me la firmaron, ahora se convirtió en un tesoro para mí. Como dicen por ahí, no hay mal que por bien no venga. Saludos.

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    • ese disco puede tener gran valor. Es curioso como en esa época triste la censura llegaba también a cuestiones religiosas. Según dicen la que estaba detrás de todo eso era la señora primera dama.

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      • Bueno Salmón la “china” Herrán tenía esas cosas.
        En realidad era autocensura, muchas veces se quería ser más papista que el Papa. A los pocos días de comenzar a trabajar presencié el dilema de cómo arreglaban el título del tema de Slowhand “Cocaine”, que terminó siendo “Kokein”, otro disco para coleccionistas. En Argentina pasó parecido con este tema en un disco del gran violinista Pinchevsky , titularon su versión casi igual que acá: “Kocain” (con el agravante que ya no había dictadura).
        Lo de las tapas importadas no me acuerdo , por mi laburo no pasaron pues me acordaría, el que lo hacía era Clave,(en una época los sobres se facturaban separados del vinilo pues uno no tenía impuesto, por eso se llegó a considerar como ventas separadas, que se podían vender una u otra, a tu gusto). pero me inclino más a pensar que fueron los discos de muestra extranjeros que venían por montones ( 4 o 5 por título) y en un momento sus sobres se pasaron a cobre (“no vamos a andar tirando eso” dixit), los vinilos se molían para recicle, bueno… no todos (cric cric…cric cric).

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  17. Se termina la semana y me veo en la obligación de quitarles la mirada de satisfacción que alguna vez esbozaron, al encontrar algún “incunable” en la liquidación de Junio del Palacio. Originalmente en la década del 60 para festejar la fecha de nacimiento del Palacio (19 Junio) se liquidaban los requeches al 50%, ya en los 70s cambió la política y un mes antes se estaban fabricando tirajes de entre 50 o 100 lps de títulos medio viejos y se repartían por las sucursales (según el barrio diferían los estilos). Se les hacía un agujero en el sobre para indicar su característica. Esos discos era complicado de contabilizar para que pagaran royalty y era casi todo ganancia. Los que no se vendían en la “liquidación” se le hacía otro agujero y se vendía más barato aún. Los únicos que no pasaban a liquidación (solo que tuvieran fallas) eran los de ELLOS 4.
    Y para el final les dejo un enlace donde muestran una prensa de vinilos, hermana gemela de la que hizo muchos de los discos que compraron desde el 80 al 93. Es la más avanzada que se fabricó en el mundo (made in sweden) y acá en Uruguay terminó en un desguace luego del remate (snif !!)

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  18. en los 80 la mejor disquería de importados de USA y UK, Rarities en Gal. Yaguaron

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