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TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR (PRIMERA PARTE)

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Sinceramente hace tiempo que me tienen cansado con el lamento ese de la pérdida de valores de la sociedad uruguaya y la decadencia de nuestra cultura – fenómeno este último al que muchos se refieren con el término “tinellización”. No es que no esté de acuerdo con la constatación de que en nuestra sociedad se han instalado una serie de antivalores desagradables que a veces hacen complicada la convivencia. Ciertamente hay muchos ejemplos de decadencia moral y cultural:. Basta con  nombrar dos importantes: la violencia y el delito en crecimiento y el deterioro progresivo de la educación. Es imposible negar estos dos fenómenos.  Pero lo que  me molesta es la idealización del pasado y la demonización total del presente. Quienes muchas veces  se quejan de estos fenómenos actuales acompañan el lamento con una representación paradisíaca del pasado y con una negación total del presente. Trataré de mostrar como ni el pasado fue tan maravilloso y como en el presente existen algunos valores que antes no existían. Sin negar, por supuesto, lo terrible que estamos en muchas cosas hoy en día y tratando, en lo posible, de no caer en comparaciones de si antes estábamos mejor o peor que ahora. Simplemente quiero constatar que antes no éramos la  maravilla de la cual tanto nos han hablado.

Y para que no queden dudas ni malinterpretaciones repito el concepto: este post y los que siguen no buscan  reivindicar  aspectos muy negativos de nuestro presente, sino de desmitificar la visión idílica del pasado.

Empecemos por la cultura. Pongamos por ejemplo  este párrafo de Hugo Burel citado en un artículo de Alvaro Ahunchain, un periodista este último que insiste a ultranza con su teroría   de la decadencia cultural . http://www.elpais.com.uy/opinion/enfoques-viva-mediocracia.html.   (con todo respeto a Burel de quien he leído cosas muy interesantes, sensatas y bien escritas).

“Antes la gente leía en los ómnibus y ahora mira el celular o manda mensajes (…) La falta de lectura se traduce en un empobrecimiento brutal del idioma. (…) El discurso público maneja un vocabulario muy escaso a todo nivel. (…) La sobrevaloración del deporte, sobre todo del fútbol, es otro problema que tenemos. Es idolatrar a gente que puede jugar muy bien, pero que ocupa un lugar en el imaginario que debería ocupar un científico, por ejemplo, alguien que trabaje para mejorar a la Humanidad y no simplemente para hacer goles”.

No sé de donde sacó Burel que antes la gente leía en los ómnibus. No es lo que yo recuerdo, tal vez esté equivocado o tal vez se refiera a otro “antes” que el de mis recuerdos. Obvio que siempre hubo gente que lo hacía y lo sigue haciendo, pero quien lee la nota se queda con la idea de que los ómnibus eran poco menos que bibliotecas móviles.  Mi recuerdo es que la mayoría de la gente iba sin hacer nada, con la mirada portada-librosperdida (mutando, como se dice hoy), o tratando  de cabecearse un sueñito. (Dicho sea de paso la incomodidad de leer en el ómnibus solo es superada por la incomodidad de leer en la playa). Pero lo que más me mata del artículo es la comparación con el tema de los celulares. ¿cuál es el problema con que una persona mire un celular o mande un mensaje cuando está en el ómnibus? Es un signo de menor cultura? De última va leyendo algo, no sabemos lo qué, pueden ser las noticias, una novela (los celulares también funcionan como e-books), un dsc01224-blogwhatsapp de su novia o un artículo de El Salmón Bizarro. Y también puede ir mirando un video, puede ser uno porno o del último gol de Suárez , pero también uno del ballet del SODRE o de history channel . ¿por qué prejuzgar que el que usa su celular en el ómnibus lo hace siempre por banalidades? y por otro lado ¿por qué es mejor leer un libro que mandar un mensaje de texto? De última también puedo decir que el que lee un libro – por mejor que sea – se está encerrando en sí mismo y el que manda un mensaje de texto se está comunicando con un semejante. Atribuir superficialidad, banalidad o incultura a quien usa un celular en un ómnibus o en cualquier otro lado – como parece desprenderse del texto de Burel – es un tremendo prejuicio. Disparen sobre el celular!!

Por otra parte hay una serie de conceptos que se repiten todo el tiempo sin demasiado fundamento. Uno de ellos es el que cada vez se lee menos o que el uruguayo no lee, algo que sobrevuela en el artículo de Burel. Por ejemplo, aquí vemos como el periodista Leonardo Pereyra comienza un artículo de su blog dando como un hecho que

“Uno de los grandes desafíos del periodismo moderno consiste en lograr que la gente siga leyendo en un mundo donde la lectura es, cada vez más, una práctica de minorías”. http://blogs.elobservador.com.uy/historiasminimas/post/1881/la-mujer-que–no-usa-champu–el-hombre-sin-pene-y-el-oso-amoroso/

¿Existe alguna estadística que soporta esta afirmación que todo el mundo parece aceptar sin cuestionarse demasiado?. No hay estadísticas que digan ni una cosa ni la otra, pero esta afirmación que todo el mundo toma como verdad contrasta con lo que dice, por ejemplo la Señora Alicia Guglielmo, directora de la Cámara uruguaya del Libro en este artículo:   https://rotafolio.wordpress.com/2010/04/07/la-industria-editorial-uruguaya-goza-de-buena-salud/.   Según Guglielmo:

“Más allá que a largo plazo tengamos que reciclarla como tal, especialmente teniendo en cuenta lo que significa el libro electrónico,  industria editorial uruguaya está pasando por un momento excelente. Cada novedad que sale al mercado, es absorbida rápidamente”, De todas maneras, entiende que no es verdad que se lea menos. “La lectura es un vicio y una vez que uno lo adquirió imposible abandonarlo”.

Y tengamos en cuenta que lo normal cuando un representante de algunas de estas cámaras empresariales sale a hacer declaraciones lo haga para quejarse de lo mal que le va, por lo cual estas declaraciones alcanzan mayores niveles de verosimilitud.

Y en la misma línea de afirmar que a la gente le gusta solo Show Match hay cosas que parecen como difíciles de explicar. Así podemos señalar el impresionante “boom” que ha significado el auge del ballet del Sodre desde que lo conduce Julio Bocca. Personalmente nunca antes había oído tanta gente común y corriente comentar: “hoy voy a ver el ballet”. Si entramos en la página de Facebook del Ballet del Sodre vemos que,, por ejemplo en solo 2 semanas El Lago de los Cisnes llevó 26.000 espectadores. De acuerdo a esta información de prensa http://www.elobservador.com.uy/278000-espectadores-fueron-al-auditorio-del-sodre-n293752 durante 2014 el auditorio del SODRE recibió 278.000 personas (22% más que en 2013), y de éstas 75.000 correspondieron al Ballet. Si repasan la prensa verán que cualquier función, al momento de su estreno ya cuenta con unas 10.000 entradas vendidas. https://www.google.com/search?q=entradas+vendiadas+ballet+sodre&ie=utf-8&oe=utf-8#q=entradas+vendidas+ballet+sodre . No parece propio de un país cada vez menos culto.

20160305180539La reflexión sobre el deporte es ingenua. Los deportistas han sido idolatrados en toda la historia de la humanidad, en todo tiempo y lugar. No olvidemos a los griegos que suspendían las guerras para celebrar sus famosas Olimpiadas. Tal vez no sea lo ideal, pero por algún motivo la gente valora mucho a estos personajes que le proporcionan horas de entretenimiento. No quiero con esto justificarlo, pero lo que me resisto es a verlo como un signo de nuestra decadencia, como que ahora es así y antes no. ¿Acaso cuándo Einstein visitó Montevideo en 1925 se le dio una recepción más multitudinaria y cariñosa que cuando regresaron los Campeones Olímpicos de 1924? No lo creo.

Por otra parte, que una sociedad – o un individuo – sea culta no la inmuniza contra la estupidez o la locura. Uno de los pueblos más cultos a principios del siglo XX era el 20160305180610alemán . Herederos, (incluyendo sus hermanos austríacos)  de Mozart, Bach, Beethoven, Tomas Mann, Goethe, Niestche, Marx, Hegel, Schiller, Brecht, Hesse, Schopenhauer, Heidegger, Freud, Wagner, Brahms, Handel, Richard Strauss, Mendelsohn, Schummann. Vaya si tenían referentes. Poetas, filósofos, músicos, humanistas.  Sin embargo terminaron incendiando más de medio mundo.

Pero, más allá de estas consideraciones ,¿antes éramos tan cultos realmente? ¿tenía nuestra sociedad – en ese “antes” indefinido – tan elevados valores? Aquí también cuando se habla de los valores o de la cultura se cae en generalizaciones inadecuadas. En cualquier sociedad no existe una única cultura o un único sistema de valores. En toda sociedad coexisten una serie de grupos – delimitados por diferencias sociales, económicas, geográficas, ocupacionales o lo que sea – y en cada uno de ellos se desarrolla de manera particular un sistema cultural y de valores. Por el hecho de que los delincuentes “ya no tengan códigos” y muestren desprecio por la vida humana no se puede concluir que en la sociedad uruguaya se ha perdido el valor de respetar la vida del prójimo.

¿Qué quieren que les diga? La cantinela esa de que los uruguayos cada vez somos menos cultos y tenemos menos valores hace mucho que la vengo oyendo.  Parece que cada generación se empeñara en demostrar que antes era todo mejor.  Es el Síndrome de Santa Marta.

Probablemente lo que influya en esta percepción sea el hecho de que nuestra sociedad hace mucho tiempo ha dejado de ser lo homogénea que era antes, y en ese sentido se ha fragmentado en una serie de capas socio-culturales con valores y culturas distintas. Esto sí es una realidad a todas luces evidente – lo dejan traslucir todos nuestros pobres indicadores en materia de educación – y probablemente tendemos a prestarle más atención a las expresiones más negativas de los grupos más marginales.

Hecha esta salvedad trataré de contestar la pregunta – o   dejar la  duda – de si es cierto que antes, efectivamente, teníamos valores mejores a los de ahora. Pero antes permítanme traerles los juicios de un contemporáneo de aquella época “dorada” para ver como prácticamente la mismas críticas existían hace 50 o 60 años. Un buen ejemplo al respecto se puede encontrar en “El País de la Cola de Paja” (1960), un clásico y en su momento muy popular y aplaudido ensayo donde Mario Benedetti lanza duros y despreciativos dardos sobre sus contemporáneos, acertando a veces el diagnóstico, mostrando sus prejuicios conservadores en otros. Pero salvando la distancia de las épocas algunas cosas suenan muy familiar al párrafo que cité de Burel.

Sabemos por lo pronto que el uruguayo lee mucho fútbol, muchos crímenes, muchas historietas, y en menor grado suplementos femeninos, digestos, cuentos almibarados, enigmas policiales, y pornografía. Libros, casi nada. Por lo general, tiende a evitar que sus lecturas multipliquen sus preocupaciones, y, claro, los buenos libros suelen tener el grave defecto de ser intranquilizadores”.   (pág 52. Quinta Edición, Bolsilibros Arca)

Mirá qué era lo que leían en el ómnibus. En el fondo la queja es parecida a la de hoy. Leían “Al Rojo Vivo” o “El Pingüino”, en lugar de El Quijote o al-rojo-vivo-revista-policial-decada-60-n-110-10646-MLU20032519814_012014-FCbeJjORW8AAf8WU.jpg large

el Ulisses de Joyce. Demás está decir que la afirmación de que la gente no lee porque los buenos libros son intranquilizadores y a la gente no le gusta que les multipliquen sus preocupaciones es un lugar común bien propio del autor.

“La viveza criolla le toma el pelo a los valores tradicionales, pero no se molesta en proponer otros.. ..Inspira, también, la de aquellos deportistas  que en los Estados Unidos llenaron con monedas uruguayas las máquinas proveedoras de cigarrillos y se guardaron el ilícito y provechoso vuelto en centavos de dólar…. Lo curioso es que el vivo no es considerado un delincuente; al contrario, recoge el aplauso unánime, la admiración de los que no se atreven a tanto, la risa cómplice de sus pares. Es corriente que el uruguayo que viene del extranjero se traiga un cenicero, una toalla, una cucharita, un piadoso recuerdo de los hoteles del itinerario”. (pág 76)

Seguro que muchos pensaban que estas cosas las habían inventado los jóvenes de ahora que no respetan nada. Y tengamos en cuenta que el comentario no se refiere a clases marginadas, sino que apunta – como la mayoría de lo de Benedetti – al típico uruguayo de clase media.

Antes y después de esa fortuita vecindad con un inesperado lumpenproletariat, los hábitos del país venían (y siguieron) virando en una dirección precisa. Los ideales hacía tiempo que habían entrado en crisis, la familia perdía vertiginosamente su unidad esencial, los fines utilitarios monopolizaban la atracción de los jóvenes.  Aun una zona como la del deporte, que tanto se parece a la escapatoria informal, el propósito lucrativo excedía largamente toda otra forma de prestigio….  Pero hoy, el joven hincha admira, por sobre toda destreza física, las cifras fabulosas que llegan a pagarse por los servicios de una vedette de fútbol”. (pág 102-103)

Los valores en picada, la familia entre ellos, y el deporte….ya el deporte era criticado por la sobrevaloración que la gente hacía de los deportistas. Y eso que en aquella época no se pagaban ni de lejos los sueldos de hoy.

Lo cierto es que nunca importó tanto el dinero en nuestro país como en la hora actual. …….Más tarde, cuando empezó el auge del nuevo rico, las cosas cambiaron. … El refinamiento del lenguaje, el léxico abundante y colorido, la facilidad de palabra, fueron sustituidos por la afectación, los mohines, los estribillos tomados en préstamo, los hilvanes de cultura que proporcionan los digestos, el ejercicio de una guaranguería que, provisoriamente instalada en la suplencia del humor , acabó por desalojar al rasgo titular” (pág 104)

Y Tinelli todavía ni siquiera había nacido.

Pero los hábitos pitucos no sólo se extendieron hacia arriba;……….el paseo por la Rambla, que fue una exclusividad de los pitucos, tuvo para la clase media el atractivo de la vecindad con los usos y las costumbres de los privilegiados y hoy en día constituye un obligado ritual para la muchachada de modestos recursos; los cócteles que durante tanto tiempo sólo habían acompañado las euforias del ocio rentado, ya han comenzado a desalojar la caña y la grapa en los mostradores de los bares; el cigarrillo rubio (norteamericano o inglés) que era privativo de la gente pudiente, ha desplazado al tradicional tabaco negro de las clases populares, que cada vez se ven en mayores apuros para seguir lo que ahora representa un tren casi fastuoso; los nuevos ritmos bailables, que la flor y nata de Punta del Este incorpora a su vagancia e histeria veraniegas, son adoptados como propios en los bailes populares del inmediato e interminable carnaval montevideano”. (pág 108,109)

Aquí es interesante ver como muchas cosas que son mejoras en la calidad de vida se ven como negativas. Para Benedetti que los pobres caminaran por la Rambla, fumaran cosas de mejor calidad, abrieran sus posibilidades en el consumo de bebidas o en el disfrute de la música estaba mal…A cuanta gente le oíamos decir que horrible que los pobres no  tenían casa, vivían en un rancho de lata  pero tenían televisor. Si uno pasaba por el cante y estaba lleno de antenas.  Es más o menos lo mismo (dejando de lado el tema de la pobreza) que lo que hoy se dice de los celulares. El síndrome de Santa Marta ya existía, aún antes de que se compusiera la canción.

“La invasión de los pitucos (grupo esnob, subgrupo maricas) en el teatro montevideano, representa una comprobación cada vez más lamentable, ya que le está quitando vigor y profundidad a uno de los movimientos más generosos, sinceros, e inicialmente mejor dotados que puede exhibir la breve historia de nuestra cultura. “  (pág 112)

Como vemos ya en aquella época había quejas sobre la decadencia de la cultura. Los maricones estaban minando al teatro uruguayo. El comentario homofóbico lo dejaremos de lado por ahora y lo retomaremos más adelante.

“El uruguayo es triste, triste desde el tango y hasta en el carnaval…..Claro que el uruguayo no siempre ha sido así. Basta con oir el ritmo picado de los viejos tangos, de las bienhumoradas milongas orilleras; aun el carnaval (ese ruidoso funeral de hoy) en algún tiempo representó un disfrute. …Parecería que a la nueva juventud le faltase imaginación para dignificar sus ocios. Los pitucos han sabido difundir el mal gusto y el tedio; se arraciman en barras, se diviertan a manotazos, pero experimentan un sagrado horror hacia su soledad. (pág 127)

Parece que en todo momento los mayores repiten siempre lo mismo: “´los jóvenes no saben divertirse, en cambio en nuestras épocas……”.  Ellos sí, se ve que la tenían clara. Tengo el recuerdo de – en mis años de juventud – haber presenciado una crítica de un veterano a los bailes del momento: era la época del rock y se “bailaba suelto”: El tipo muy canchero decía que los jóvenes no sabían nada, que con los bailes de la época de ellos podían acercársele más a su pareja en un juego de seducción en la cual incluso podían hacerle sentir a su pareja la dureza de su virilidad y que los jóvenes no entendían lo que se estaban perdiendo al “bailar suelto”. Hoy en día, los que eran jóvenes en aquellas épocas critican a los jóvenes de hoy porque en sus bailes han hecho desaparecer “las lentas”, utilizando un argumento similar. O sea las críticas de ahora ya eran las críticas de antes. Y hay algo que es incontrastable, la generaciones actuales –pese a sus criticados bailes con poco contacto – tienen más posibilidades hoy de tener encuentros sexuales a la salida de un boliche que los de la época del rock y aquéllos a su vez la tenían más que los de la época que añoraba el primer veterano.

La próxima semana continuaremos.

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  1. Es cierto que aquello de “todo tiempo pasado fue mejor”, es falso. Es cierto que muchos exageran e idolatran un pasado que si lo miramos un poco más atentamente, también tenía grandes problemas.

    Pero es igual de falso que todo lo nuevo es mejor que lo viejo. Jugando con las palabras de una de sus frases: Lo que me molesta es la idealización del presente mientras se pretende olvidar o demonizar al pasado. No digo que usted esté haciendo eso, pero mucha, muchísima gente hoy, canta esa “oda positiva” en la que los que alaban algo del pasado son locos anacrónicos, en cambio, esa “oda positiva” repite y repite, que ahora estamos mucho mejor que antes o que vamos por el buen camino. Todo esto sin el más mínimo argumento obviamente, o con argumentos claramente falaces.

    Yo soy de los que creo que estamos ante una profunda decadencia social que no conduce a buen puerto. En parte coincidiendo con razones que usted mismo nombra, educación y violencia. Otro punto fundamental, las diferencias que existen hoy en día, aquello de que el 1% más rico tiene más dinero y poder que el 99% de la población mundial. Pero lo vemos acá mismo, todos los días. Hace unos cuantos años, los más pobres y los más ricos del pueblo o la ciudad, iban a la misma escuela y hasta al mismo liceo. Eso generaba una sociedad. Hoy los más pobres están marginados todos juntos en lugares puntuales y los más ricos también, encerrados todos juntos en otras zonas. Sin puntos de contacto. Ambos-ricos y pobres- ignorantes, los pobres se creen víctimas de los ricos, de su poder y avaricia; y los ricos se creen víctimas de los pobres, de sus ataques, sus robos, su violencia.

    El proceso histórico/político/social que vivimos hoy, se puede decir que comenzó en los 50s o hasta un poco antes. Por eso críticas de hace algunas décadas parecen tan actuales. Lo son. Esa viveza criolla que hace 40 años no se condenaba en actos menores, como el de los cigarrillos y el cambio, pero sí se condenaba en la vida profesional por ejemplo, hoy es ya hegemónico. Hoy el que trabaja, se quema las pestañas o se rompe el lomo, es un gil, ya lo dijo Mujica.

    Respecto a los pobres y sus antenas de TV o celulares. A no creerse lo que nos quiere vender Cristina Kirchner o José Mujica, una regalando LCDs y el otro creando un mercado financiero de préstamos al consumo a rienda suelta. Los pobres no son menos pobres por tener un LCD o un celular, al contrario, son más pobres.

    Respecto a la escritura, no podemos confundir escritura propiamente dicha con algo que abunda hoy en día, que no es escritura, es oralidad escrita. No profundizo en esto porque ya se me hizo muy largo el comentario.

    Justo hace poco ví un video que viene como anillo al dedo para este caso, entendiendo un poco mejor el siglo XXI con los pies en el XX. Es una entrevista de la televisión de EEUU en 1958 a Aldous Huxley. Se encuentra en YouTube buscando “La dictadura científica, Entrevista a Aldous Huxley”. Hoenir Sarthou hace esta excelente descripción del mismo: La entrevista de 1958 (imprescindible verla) parece por momentos anacrónica. El entrevistado, y sin duda el entrevistador, respiran guerra fría, la idea de la Unión Soviética como un enemigo temible que ha eliminado la libertad y, sin embargo, puede conquistar al mundo. Pero hay momentos perturbadores, en los que Huxley parece perforar el tiempo y ver el Siglo XXI con una lucidez que muchos aun no tenemos.

    Saludos y felicitaciones como siempre por poner sobre la mesa interesantes e importantes temas para pensar y discutir -en el mejor sentido de la palabra-.

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    • Gracias por los comentarios siempre cuestionadores. Y sin duda que todo lo que dices es cierto. Mi énfasis no es en este artículo en las cosas que están mal hoy, sino en las que nos hicieron creer que eran maravillosas en el pasado y no lo eran realmente. Respecto a Huxley vi el reportaje, y más allá de algunos comentarios interesantes prefiero el Huxley de “A brave new world” que leí hace mucho tiempo y debería volver a leer. Saludos

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      • Gracias a usted y sin duda alguna coincido en la preferencia por “A brave new world”. Yo también lo leí hace tiempo, aunque la edición en español, “Un mundo feliz”.

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      • bueno, yo también lo leí en español. puse el título en inglés….bueno…no sé por qué…¿por esnobismo? ¿porque la traducción no es correcta? ¿o simplemente porque me gusta más como suena en inglés.

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  2. Trabajé durante muchos años con una señora, hoy octogenaria, que hace cuarenta años se quejaba de la decadencia uruguaya, las malas costumbres, la falta de respeto al veterano, lo mal que se hablaba, el garroneo, etcétera.
    Obviamente retirada hace ya mucho tiempo, cada tanto me llama y ocupa la mayor parte de su tiempo alabando lo bueno, educado, respetuoso, bien hablado y solidario que era el Uruguay en la misma época en que antes lo defenestraba y lo espantoso en que se ha convertido.
    Esta especie de esquizofrenia oratoria no se la atribuyo a senilidad alguna. La mujer está muy lúcida y conserva una increíble memoria.
    Es parte de uno de nuestros deportes favoritos, de nuestros lugares comunes. Subirnos y bajarnos del podio, autoerotizarnos para después flagelarnos despiadadamente por el exceso anterior.
    Puede también que la señora en cuestión sea una viajera del tiempo con una tremenda maldición a cuestas. Volver cada un tiempo a repetir el mismo discurso una y otra vez. Me hace acordar a un capítulo de “ Dimensión desconocida “ en el cual un pobre tipo era encontrado flotando en un frágil barquito en el océano y era rescatado por naves como el Titanic o el Andrea Doria. Las naves naufragaban, se hundían, y el infeliz se salvaba en el mismo miserable bote que volvería a ser rescatado por otra nave pronta a hundirse
    No ahondaré en diagnósticos, comparto en buena parte el suyo y el de Noma. Me separan simplemente matices de las ideas expuestas.
    Con respecto a Benedetti y su frase “…. claro, los buenos libros suelen tener el grave defecto de ser intranquilizadores”. “, nunca un libro suyo me produjo la más mínima intranquilidad. Casi que lo contrario.
    Espero que mi destino no sea vagar como el naufrago por las más hermosas librerías del planeta para encontrar una y otra y otra vez únicamente su obra “ Andamios “
    Saludos

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    • es tal cual..esa señora es bastante representativa de la nostalgia por el pasado. respecto a la intranquilidad de Bewnedetti tengo en preparación un artículo al respecto donde planteo algo de eso.

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  3. Con su permiso
    Trabajo de campo

    Abordé un ómnibus de CUTCSA línea 104 con destino a Plaza Independencia en la parada de Bulevar España y Benito Blanco.
    Previamente había buscado en la página de la IMM los horarios. Después de un breve pero intenso cavileo decidí por el de 11.55 y no el de 11.42 . Frecuencia 13 minutos
    Lllegué a la parada 11.50 y ahí estaba el bus casi cerrando las puertas. No se si me subí al que venía atrasado o al que lo hacía adelantado.
    Población viajera alrededor de veinte personas, mayoría mujeres. Asientos vacíos que obvié para viajar parado en el del fondo ( no hay manera en que recuerde el nombre de ese cuadradito , ¡ayuda por favor !). Todo para observar que hacían los pasajeros durante el viaje.
    Le cuento, un hombre roncaba en el último asiento, 8 estaban con el celular en la mano y 4 con un libro que claramente estaban leyendo
    Los de los celulares dos tenían auriculares puestos y los restantes 6 tecleaban sin cesar.
    Las lectoras, todas mujeres obvio, de lo que pude distinguir, una un libro cristiano con un marcador con la foto del Papa Bergoglio, dos con libros de tapas amarillas y a la que pude visualizar bien ya que estaba sentada en el asiento de los bobos, leía “ La ley del menor “ de Ian McEwan. Escritor este del cual he leído varios libros y que a mi gusto respeta la máxima de Benedetti, intranquiliza. Una mina valiente sin lugar a dudas.
    El de MCEwan era de Anagrama, amariilo como los otros dos que no pude distinguir. Felicitaciones a esa editorial.
    Las cuatro pasaron hojas durante todo el trayecto que recorrieron, por lo que si se puede leer en el ómnibus. Yo nunca lo hice allí ni tampoco en la playa como usted comenta en su artículo
    Supongo que por ser mediodía subió y bajó muy poca gente al menos hasta llegar a Plaza Cagancha.
    Me sentí raro, veinte por ciento de lectores me pareció un buen promedio. Claro que cuarenta por ciento de pasajeros con celular es más, pero igual porcentaje que los que iban pensando, divagando. Claro, no conté al que dormía. Pero redondeando 20, 40 y 40.
    ¿ Qué conclusión sacar de un solo viaje ¿? Ninguna claro
    De mi parte que sufro de salmonelitis aguda, bizarra y casi deformante.
    No termino acá.
    Hice los trámites por los que viajé a la ciudad vieja y a la vuelta tomé en la esquina de Buenos Aires e Ituizangó el primer bus que llegó. El 121, el de los pitucos como diría el desaparecido Benedetti en el tan conocido ensayo que usted nombra.
    Volví a quedarme parado en el xxxxx y el panorama era un poco más angustiante para los apocalípticos. Solo dos mujeres leían. . Uno era un libro gordo y grande que decidí que era “ Guerra y Paz “ y el otro, el otro ni idea. Ah, no habían asientos disponibles. Bajando el promedio.
    Había una mujer guarda. Linda
    El viaje de los pitucos estuvo difícil, exceso de sacudones, de gente, lento, tedioso
    Me abstraí “..and somebody spoke and i went into a dream ..ah ah ah ah …”
    Notas al margen
    En la Plaza Independencia habían terminado la Torre ejecutiva y el Palacio Salvo no estaba coronado con la antena de canal 4.
    El 121 pasa por la puerta del bar San Rafael donde solía almorzar el escritor de Paso de los Toros ( como Fabián O´Neill ) y en una de sus ventanas hay escrita una larga frase del escritor, homenaje del MEC. Saqué con disimulo y cierta vergüenza de burro moderno el celular de mi bolsillo y fotografié la ventana. El ómnibus arrancó, la foto quedó movida pero alcanzo a distinguir algo como “De vez en cuando hay que hacer una pausa, contemplarse a si mismo sin…” el resto quedó borroso por lo que googleo y lo encuentro “De vez en cuando hay que hacer una pausa. Contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana. Examinar el pasado, rubro por rubro, etapa por etapa, baldosa por baldosa. Y no llorarse las mentiras, sino contarse las verdades”.
    Solo me falta decir “ la puta que vale la pena estar vivo

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    • muy7 bueno el muestreo, todavía se ve que hay gente que lee en los bondi. Otra cosa, antes no existía la lposibilidad de escuchar música en un ómnibus. Es otra forma de cultura. Muy original la frase de Benedetti, como todo lo de él

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    • Pablo Aguilar

      Yo fui guarda hace tiempo, le deciamos la plataforma si mal no recuerdo 🙂

      Alguien que no recuerdo quien era, teorizo que todo el tiempo pasado fue mejor porque eramos mas jovenes, con mas vitalidad, con mas salud, aunque en mi caso con muchos menos recursos economicos je jeee..

      Abrazo!!!!

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  4. Salmón, yo sigo leyendo en los buses como siempre lo he hecho. Sólo que pasé del libro impreso al Kindle. Por qué decís que es incómodo?
    Pero en muchos aspectos la cultura del uruguayo ha decaído: en la forma de vestirse, en la pérdida de modales, en lo (poquititísimo) que enseñan las maestras en Primaria. Hay un abismo entre lo que me enseñaron a mí en la década del 50, lo que le enseñaron a mis hijas en las décadas de los 70 y 80 y lo que le enseñan hoy por hoy a mis nietos en segundo y primero de escuela. No se corrigen las faltas! No se mandan deberes! No se obliga a leer en voz alta en el aula! Una vergüenza!
    Saludos, Rosario.

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    • Es un tema de cada uno lo de la incomodidad de leer en el ómnibus. Yo no puedo. Sé que otra gente sí. En temas de cultura en cuanto a la enseñanza sin duda que es una decadencia total, aunque estoy seguro que aquella enseñanza tampoco era demasiado buena. Pewro respecto a los modales y la vestimenta discrepto. La vestimenta es menos formal y libre. Basta con ver como iban nuestros abuelos a la playa o la incomodidad que debería representar salir a la calle a pasear de traje. Los modales..no sé. puede ser, pero algo de eso va en el segundo o tercer post. Los modales eran en la forma. El mismo tipo que dejaba pasar a una mujer adelante era el que en su casa nunca lavaba un plato o cambiaba un pañal.

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  5. Hola Salmón, le comento un detalle casi al margen respecto a algo que dice en el artículo.

    Alemania no era un pueblo culto en el siglo XX. Previo al ascenso de Hitler, Alemania era un pueblo ignorante, desencantado de la política y los políticos, sumido en una crisis económica desde hace varios años y un deterioro social que ya cualquiera lo percibía en el día a día.

    La educación en aquel entonces, era, mucho más fuertemente que ahora, para una minoría, para una elite. Por utilizar un par de números, el 10% del pueblo alemán era muy culto, tal vez a la vanguardia del mundo, pero el 90% era un pueblo ignorante, en crisis, en decadencia. De ese 90% surgió el apoyo a Hitler.

    Aviso: Cualquier coincidencia con la actualidad es pura casualidad… je

    Hace unos días ví una excelente película, “Ha vuelto”, 2015, divertida comedia que equipara las risas con aquella intranquilidad de los buenos textos. Se encuentra en las aguas de internet o también en Netflix.

    Perdón por irme de tema. Gracias.

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    • Por lo que he leído para los parámetros de la época Alemania era uno de los países con mayor nivel de cultura de Europa. En aquella epoca la cultura en los países de Europa era privilegio de una minoría. Y ese 10% de elite que usted menciona no pudo impedir e incluso alterar el ascenso de Hitler.
      he visto Ha Vuelto también y e stá bastante buena. hasta tiene una parodia de La Caída….una más.

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  6. Claramente falaz la frase “todo tiempo pasado fue mejor”. Quiere decir que ahora es “mejor”, no sé. Pero que antes lo era, por el mero hecho de haber sido, no.

    Siempre leí en el omnibus pero hace unos 8 años me fui a vivir a Punta del Este y ya no viaje más en el 116, 14, 169, 125, etc.. No hay que sentarse atrás porque sino no podés leer nada de los saltos que da la suspensión, de 3/4 hacia adelante. Yo también hice el cambio al Kindle hace un tiempo, pero ya casi no uso omnibus como antes y por supuesto leo mucho menos también. Pero con hijos chicos es dificil encontrar el momento, ya vendrán tiempos mejores… Miro mucho más pantalla de smartphone eso si. Ahora viajo esuchando musica y “chatiando”.

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