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URUGUAY: INTELIGENCIA Y PROGRESISMO. PARTE 4: FERIAS, SUPERMERCADOS Y PROVEEDORES

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Los habitantes de Uruguay somos inteligentes, como cualquier otro país del mundo, ni más ni menos. Pero a veces parece que nos olvidamos de utilizar esta capacidad. Y cuando la mezclamos con una visión “progresista” podemos llegar a hacer grandes desarreglos. (Aclaro, por las dudas, que cuando me refiero a “progresista no me refiero a ningún partido político en particular, por más que normalmente esta expresión pueda ser usado preferentemente por uno de ellos, sino que me refiero a una cierta posición “progre” y políticamente correcta que a veces invade nuestra cultura más allá de ideas políticas).

Cuarta nota sobre mal uso de nuestra inteligencia.

Proveedores y recolectores de basura

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A las 8 o 9 de la mañana hay mucha gente que sale a trabajar.  Normalmente todo el mundo sale con el  tiempo más o menos justo, por lo que cualquier contratiempo es un problema. Ya a esa hora el tránsito empieza a congestionarse, pero muchas veces la situación se complica por algunos actores muy particulares de nuestro tránsito: los camiones de los proveedores y los recolectores de basura. En otras ciudades, tanto unos como otros salen a horas temprano de la madrugada, cuando no hay casi nadie circulando, pero aquí lo hacen cuando empieza la hora pico. Si miran bien la foto de arriba (clickeándola la pueden ampliar) que está tomada alrededor de las 9 de la mañana verán todo el tránsito cortado: adelante de todo, bien al fondo de la calle hay un camión de un proveedor, detrás un recolector de basura, detrás del recolector IMG-20160528-WA0000_thumb1_thumb_thu(medio tapado) otro camión de proveedor y luego otro más, estacionado como puede, en un lugar y de una forma no permitida. Y atrás un auto, con un conductor resignado a esperar un buen rato. Esta escena se repite a diario en las mañanas. Si uno anda circulando temprano por una calle cercana a algún supermercado (grande o chico, no importa), seguramente se topará con una escena de éstas: grandes camiones parando o dificultando todo el tránsito (normalmente ya hay poco lugar para estacionar) para descargar su mercadería. Y los carros recolectores de basura son un caso aparte. Suelen frenar el vehículo en la mitad de la calle y tomarse todo su tiempo para vaciar el contenedor. Los que vienen atrás, que se jodan.  Todo esto se solucionaría fácilmente si estas operaciones se realizaran obligatoriamente antes de las 6 de la mañana, por ejemplo.  Pero claro, seguramente nosIMG-20160601-WA0001_thumb2_thumb_thu encontraríamos con la resistencia del sindicato de trabajadores de la Intendencia por la obligación de madrugar y de las empresas que proveen alimentos a los supermercados, que, seguramente, verían aumentados sus costos por tener que pagar horas extras o de trabajo nocturno. El costo se lo transfieren al resto de la sociedad.  Claro.. nunca falta el   que ante estos comentarios dice: ¿pero vos que te pensás? No seas desubicado. Esto es Uruguay. Estas cosas son para el primer mundo. Justamente, es eso.

Las ferias vecinales

Qué lindas son las ferias vecinales ! Qué lindo el momento en el cual las amas y amos de casa con sus carritos (y carritas?) repletos de papas, coliflores, berenjenas, lechugas y naranjas se encuentran con sus vecinos y aprovechan el tiempo para chusmear, discutir de política o fútbol ! Qué lindo ver a esos vendedores voceando sus mercancías escribiendo con tiza el precio en pequeños pizarrones y poniendo la fruta linda adelante para que el comprador desprevenido se clave con las podridas que están detrás!.. Qué lindo ver a los clientes habituales haciendo alarde que como ellos conocen al puestero siempre les da lo mejor ! (o sea clava a los demás), Qué linda la mugre esa que queda en la vereda y en la calle hasta las 4 o las cinco de la tarde : hojas de puerros y nabos, lechugas pasadas, papas podridas, restos de pescado que los gatos no alcanzaron a liquidar, naranjas reventadas contra el piso, semillas de zapallo. !!

Que quede claro. No tengo nada contra las ferias vecinales. Cumplen una importante función co06-02mercial y  también social. Lo que no me gusta es el lugar donde se instalan. No me parece demasiado sensato ocupar veredas y calles trancando el tránsito vehicular y peatonal. Viví algunos años en un lugar donde se instalaba todos los sábados una feria La tenía en la puerta de mi casa. A las cuatro o las cinco de la mañana ya era imposible dormir por el ruido que hacían los feriantes al armar sus carpas o poner los cajones, y porque además al hablar no escatimaban en decibeles, como si estuvieran en medio del campo. Cuando los feriantes se iban dejaban un tendal de mugre y mal olor insoportable. Atrás de ellos venían los limpiadores de la Intendencia y de nuevo mucho barullo (pongamos que si uno no había dormido bien por el ruido y quería pegarse una siesta era imposible) y toda la calle que quedaba mojada. Los días de feria no podía sacar el auto, o si quería utilizarlo debía dejarlo lejos, durmiendo en la calle. Siempre me he preguntado qué pasa si en una de estas casas que están “sitiadas” por la feria una persona tiene un infarto, cómo hace para entrar la emergencia médica. O si una mujer está por parir cómo hacen para trasladarla. (¡¡ viva el parto natural en casa !!)

Otro problema que tienen las ferias es el de las distorsiones que provocan para el tránsito, ya que inutilizan para estos fines la calle donde se desarrollan, y varias de las cercanas ocupadas con los camiones que utilizan para descargar la mercadería y la infraestructura de venta. Si uno conoce más o menos donde hay una la evita  cuando anda en auto, pero si lo ignora (muchas veces incluso cambian de lugar de tanto en  tanto) sufrirá un molesto contratiempo al encontrarse con una calle sin salida donde probablemente tenga que improvisar una maniobra.

Teóricamente existe una reglamentación que obliga a las ferias a rotar cada tres años, para repartir equitativamente la carga entre los vecinos, pero esto a veces no se cumple. (Al respecto ver http://www.elpais.com.uy/que-pasa/espera-mas-ruidosa-ferias-vecinales.html) Y yo no sé si – dado el hecho de que parece que las ferias en la calle son un dato – no es mejor que no roten. De esta forma si voy a comprar una casa ya sé a qué atenerme. Imaginen que compro una casa con garaje en la calle Minas y un buen día alguien decide trasladar la feria de Tristán Narvaja  a mi cuadra.

Copio un´párrafo del artículo de prensa anteriormente citado:

El sueño de Roberto empezó en una calle tranquila del Buceo. Era un sueño sencillo: poder sacar el auto de su garaje a la hora que quisiera, el día que quisiera, o dormir hasta tarde par a disfrutar de su jubilación. Diez años después, Roberto sigue luchando por cumplir ese deseo que se hace añicos cada miércoles, cuando tiene la feria de Thiebaut y Jacinto Vera en la puerta de su casa. A esta altura su sueño se confunde con otro: que esta feria cambie de lugar y así poner fin a más de cinco años de peregrinar por la burocracia de las oficinas estatales.

En definitiva, me parece que la forma en que se organizan las ferias hoy día corresponde a un ordenamiento propio de otra época en el país. Aunque claro, seguramente no falta quienes ven en este tipo de organización del mercado una forma popular y por ello mismo “progre”.

La inteligencia en el supermercado

No todos los lugares donde no se aplica la inteligencia correctamente son consecuencia de malas regulaciones públicas o malos procesos de algunas dependencias de la Intendencia u otros organismos estatales.  También en el sector privado muchas veces se evidencia esa falta de ideas, o, en todo caso, una gran falta de respeto por el tiempo del consumidor. O, en su defecto, una falta de acostumbramiento de todo el mundo a las normas. Los supermercados son un muestrario inagotable de este tipo de situaciones, especialmente en lo que tiene que ver con la organización de las cajas.  Recién ahora algunos supermercados – y solo en algunas sucursales y parcialmente – han instalado el sistema de una cola única para pagar. Los que hacen la cola van siendo asignados en forma mucho más racional a las cajas que van quedando libres,  no quedan “jugados” a la caja elegida, sistema éste que genera una gran ineficiencia. Pero en la gran mayoría sigue el sistema antiguo: el comprador va con su carrito – cargado mucho o poco – y hace una primera recorrida para ver cuál de las cajas tiene menos cola. En un día de mucha gente todas las colas tendrán más o menos la misma extensión y si el supermercado es grande, en teoría, el tiempo que uno se puede ahorrar eligiendo la cola más corta se compensa con el que pierde buscando. Hay hasta libros escritos al respecto. Una vez que uno eligió su caja, pensando que la cola es la más corta siempre queda expuesto a los imponderables típicos de la persona que están atendiendo antes. Y ahí se generan una gran variedad de situaciones (susceptibles de ser estudiadas de acuerdo a los principios de las Leyes de Murphy) que hacen que el que viene atrás tenga que demorar más de lo que tenía previsto. Por ejemplo, está el clásico pelotudo que junta puntos de premio con la tarjeta del supermercado y como la cantidad que tiene pagar es tal que le falta gastar unos pocos pesos más para obtener un punto adicional,  comienza a buscar cargosamente entre las pastillas, la goma de mascar, los preservativos o los bombones Garoto – mercaderías puestas, por otra parte, estratégicamente al lado de la caja – a ver con qué puede completar su consumo para obtener el anhelado punto faltante, lo cual hace perder tiempo a los que vienen detrás.  También está el que hurga largamente en su monedero o en los bolsillos buscando entre papeles, llaves o pañuelos sucios de mocos el cambio para pagar justo. Un caso especial son los que pagan con tickets alimentación. Por ahí meten diez o quince tickets que son escaneados uno por uno por la cajera. El tipo al que le pagan así no tiene la culpa, tampoco la cajera, pero el problema es que cuando uno apostó por esa caja no contaba conque eso iba a ocurrir y la situación le genera una demora adicional no esperada. Otro clásico es el de la cajera a la que se le termina o tranca el rollo de la caja o el cliente al que no le pasa la tarjeta de crédito o débito porque el lector no se la reconoce de tan gastada que está y le tienen que hacer el procedimiento en forma manual. A veces algún cliente se olvida de pesar las papas o las berenjenas  por lo que la cajera tiene que llamar a un asistente para que se las vaya a pesar, el cual, invariablemente demora un buen tiempo en aparecer y otro buen tiempo en volver de pesar los vegetales.  Lo mismo pasa cuando las mercaderías tienen mal el código de barras o éste se le ha caído, y de nuevo se da todo el proceso de buscar a un ayudante que averigüe el precio. Otra situación curiosa que ocurre con el sistema de cola tradicional es cuando abren una caja nueva y la cajera anuncia: ¡¡ caja 3 libre !! . Inmediatamente los que estaban haciendo cola en la caja abarrotada comienzan a desplazarse hacia la caja 3, con la particularidad de que el recién llegado, el último de la cola, termina siendo atendido primero, porque es el que tiene mayores posibilidades de llegar a la caja 3, sin reparar que en realidad está violentando los derechos de los que estaban delante. No parecemos muy educados para esas situaciones.

Todas estas situaciones se solucionan con el sistema de caja única que algunas sucursales de algunos supermercados han implementado. Pero el problema no está solo en los supermercados. Tampoco los clientes ayudan demasiado. He visto gente protestar ante la implantación de este sistema que les rompía los esquemas a los que estaban acostumbrados, pese a que es mucho más ágil. Y está el clásico vivo que –  dado que la cola única suele ser larga – deja el carrito solo en la cola mientras sigue la compra y – cada vez que lo carga con algo nuevo – lo va avanzando. (un incidente de este tipo que me ocurriera está descrito en la postdata de este artículo: https://salmonbizarro.wordpress.com/2015/06/28/con-el-sello-del-ftbol-charra-y-de-la-sociedad-uruguaya/)

También están las cajas express, que son para las personas que llevan no más de 6 o 10 artículos, según los casos. Estas cajas terminan siendo las más lentas de todas, porque es mucha la gente que se agolpa en ellas pensando que va a ir más rápido.  En realidad atender a una persona que lleva 30 productos es bastante más rápido que atender a 5 personas que llevan 6 cada uno. Además a veces las reglas no están claras. Una vez llevé un pack de esos que vienen con 6 botellas de agua mineral, y yo entendía que eso era un producto único, ya que solo tienen que tickear una vez. En cambio la cajera entendía que eran 6 productos y – puesto que llevaba otras cosas – me hizo salir de la caja. Le pregunté si llevaba una caja con una docena de huevos si eso me lo contaban como doce artículos, pero no me dio bolilla y no le gustó mucho mi comentario.

Y hablando de pack de agua mineral una situación incómoda que se suele generar cuando uno los pasa por la caja. Un pack de 6 botellas de dos litros es algo bastante pesado como para andarlo subiendo y bajando alegremente del carro. Los cajeros, con muy buena voluntad, le piden al cliente que no lo levante, entonces comienzan a efectuar complicadas contorsiones para, de donde están, visualizar el número de código y digitarlo. Hay veces que el código está demasiado oculto o que el cajero no ve bien (después de todo no tiene por qué tener buena vista) y no hay más remedido que levantarlo. En algún supermercado solucionaron la situación dotando a las cajas de un escaneador móvil que pueden acercar al pack. Una solución más sencilla –dado que esto es una situación habitual – es sencillamente pegar al lado de la caja un papelito con los números de código de este tipo de productos de consumo tan habitual y que generan tanta dificultad al momento de su contabilización.  Pero se ve que no da.

Para terminar, otro clásico. Uno hace la cola en algún lugar donde venden fiambre, queso o carne y saca número. Costumbre de los que atienden muchas veces, pese a que ven la cola con la gente número en mano es preguntar: ”¿quién estaba?”. Y nunca falta algún vivo que dice: “yo, lo que pasa que me olvidé de sacar”, o “cuando llegué no había nadie y no saqué”.

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  1. ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

    hola Salmon,también se puede comprar por Internet y aprovechar ese valioso tiempo viendo un partido de fútbol mientras se espera la entrega a domicilio

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  2. Salmón
    de acuerdo y siempre me encuentro “rumiando” los mismos pensamientos: porqué carajos no se reglamenta la carga/descarga, basura y traslado de caudales a horas de la madrugada? Claramente es como decís y la resistencia de sindicatos y empresas sería muy fuerte. Pero para ello hay un “gobierno”. En fin.
    Me gustó la anécdota de los carritos vacios en la cola única. Los he visto pero nunca me encontré en la situación de estár haciendo la fila detrás de uno. Pero le aseguro que si me pasa, haré lo mismo que ud., pasarlos por alto.

    Sobre colados: Tuve una “casi” pelea en un cajero del Shopping Punta del Este. Si conocen, sabrán que hablo de los dos Redban que están entre la librería y la casa de corbanzas. Un cajero “mira” hacia el estacionamiento y el otro al pasillo central del shopping. Hay una entrada por cada lado, por lo que a veces es dificil saber quien está antes. Claro que esto se soluciona preguntando y mirando si hay una fila ya formada. Si entro por el estacionamiento me encuentro de frente con un cajero pero tengo en el pasillo del shippoing una fila que se reparte para ambos. A veces la gente con un poco más de “ganas” se da cuenta que lo mejor para evitar garrones es formar la fila dentro del local a igual distancia entre los cajeros , esto evita la clásica: “pensé que estaban esperando para aquel cajero solamente”.
    Resulta que estaba en la fila, en el centro del local, un 25 de diciembre, cuando desde el estacionamiento entra un señor raudamente en el mismo momento que otro se alejaba del cajero. Yo estaba tercero en la fila de unas 10 personas. En fin, la cosa no llegó a los golpes, aunque estuvimos a punto de “largar”. El tema es que como dice un amigo: el uruguayo se come la muzzarella fria. Nadie decía nada y cuando yo lo dije y me encaré con el tipo, una vez este se fue, todos me daban la razón y comentaban que qué mal que estuvo esa persona, que maleducada etc etc. Al final terminé más claliente con el resto que con el que se había colado. jeje.

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  3. Estimados:
    El tema de los repartidores, los camiones que levantan la basura, las obras en las calles (que siempre comienzan en marzo porque el SUNCA toma sus merecidas vacaciones en verano) y un largo etcétera son una causa perdida. Admitámoslo, no somos ni seremos primer mundo. Una cosa son los derechos individuales y otra es el interés general. Nunca llegamos a vivir el estado de sociedad liberal de John Locke, cedimos nuestros derechos y libertades, elegimos quiénes nos gobiernen, pero una vez que asumen son incapaces; vuelven a velar por los intereses particulares. Quizás por eso, y refiriéndome ahora a Hobbes, nos merecemos una monarquía absoluta que gobierne aplicando el terror y la violencia (me fui mucho de tema)

    Respecto a las ferias vecinales, son muy simpáticas y pintorescas, pero no armonizan con la actual Montevideo. La cantidad de vehículos que circulan es cada vez mayor, cortar una calle no sólo perjudica a esa calle particular, sino que congestiona todo el resto, ya sobrecargado. Soy de la idea que en cada barrio se debe buscar la plaza o lugar público donde poder ubicarlas (espacios hay de sobra) de manera de no perjudicar a nadie pero tampoco perder lo romántico de elegir el pescado y pedir que te lo limpien o comprar una horma de queso casero (para todo lo demás existe Mastercard)

    De los supermercados y grandes superficies creo que deberían existir dos tipos: uno para que la gente vaya a pasear y a mirar precios; a llamar al marido mientras la empleada de la fiambrería la atiende y los demás esperan, a que los niños jueguen a las carreras, escondidas y prueben todos los juguetes; y todas las actividades impropias de esos lugares; y otro para los cristianos que queremos simplemente comprar productos, pagar e irnos. Es simple, yo voy a un súper porque tiene casi todo lo que necesito, puedo estacionar adentro y llevo las compras pesadas en carro hasta el auto. Pero debo ser un bicho raro, a veces me siento “Enrique, el antiguo” Obviamente, estos mercados se han transformado en lugares públicos donde ir a chusmear, soltar a los niños para que se explayen y pasar el rato. ¿Quién no ha visto a alguien con un carro gigante estorbando en los pasillos donde sólo lleva tres o cuatro artículos, y el botija?

    Por último, lo de “colarse” ya es un clásico y una muestra más de la pérdida de valores y mala educación del uruguayo. Hoy todos los colegios ponen carteles diciendo “educamos en valores” pero se ve que no son los correctos. Saludos

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    • Le voy a hacer una precisión. Lo de “colarse” no es una muestra de pérdida de valores, ya que esos valores siempre faltaron, nunca los tuvimos, el colarse ha sido desde siempre. Y le subo la apuesta, tal vez hoy tengamos valores que nos hacen un poco más intolewrantes a este tipo de conductas.

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  4. ¿ Què dirìa, si ya no lo dijo, Don Mario Benedetti, del “ primer mundo “, lo progre, las ferias vecinales y los supermercados y demás tópicos que usted trae ?
    No es este un tema que me atraiga demasiado pero no puedo con la condición y como si esto fuera Polèmica en el bar suelto algún que otro comentario.
    No me atrae demasiado porque en algún lugar de mi “ uruguayez “ me resuena en contradicciones como pensar a que su artículo suena a queja de vieja, a lamento charrùa pero por otro lado comparto varias de sus apreciaciones.
    Creo que hay cosas de idiosincrasia y otras de torpeza, ineficiencia, desidia o de dejar transcurrir las cosas con resignación como si fueran inmutables. Puede que sea todo lo mismo y la estè complicando.
    Cuento una reflexiòn que escuchè directamente. Me suena a que ya comentè parte de ella por acà pero bue…
    El que cuenta un suizo, músico clásico, director de orquesta.
    En una letanía melancólica y casi pueril ( esa fue mi impresión ) contaba que en Suiza mandaba estudiar a sus alumnos un movimiento x de una sinfonía x. Los alumnos estudiaban de principio a fin ese movimiento, Ni una nota màs ni una nota menos.
    Acà en Uruguay los alumnos se estudiaban toda la sinfonía. Toda, si, pero otra sinfonía, las que se les había cruzado en el camino al tratar de estudiar el movimiento asignado por èl.
    Se quejaba también de que en su país los adultos miraban con reprobación a los niños cuando hacían ruido en el bus o en el tranvía por lo que terminaba haciéndolos callar.
    Acà los niños rompían las pelotas algunas veces en extremo, los pasajeros ponían cara de culo pero miraban para abajo resignados y los padres dejaban transcurrir a los pibes como si nada.
    Su conclusión. No tenía conclusión, había quedado atrapado en un mundo de fantasìa casi imaginario, una tierra dos, un mundo paralelo. No lograba síntesis alguna.
    No lo juzguen, tengan en cuenta la letanía melancólica y la puerilidad.
    Lo entiendo Salmòn, debe ser un suplicio vivir en calle donde instalan ferias. En barrios tipo Pocitos donde todo son edificios, ¿ cuàntos coches deben salir del garaje tipo 6 de la mañana o antes para no quedar atrapados ? . ¿ dònde los estacionarán con la escasez de lugar que hay ?
    Suerte que existen los desfribiladores portátiles y que los médicos y enfermeros uruguayos seguro son rápidos como Usain Bolt en caso de infartos en días de feria.
    ¿ Cuál es la solución para este tema ? Porque no comparto que hayan tantas plazas o lugares aptos para ferias al menos en el barrio que antes mencioné.
    Con respecto a su mal intencionado comentario sobre el feriante que mezcla la fruta buena con la podrida para joder al vecino. usted omite o niega la existencia del inventor de la justicia, Novick padre que impartiendo por fin el respeto necesario separó por cajones y precios según el estado de la mercancía. Un poco de cinismo de mi parte, ¿ le adjudicaremos la invención de este noble acto o ya estaba inventado?
    Mi difunta suegra era una crack en eso de que la jodieran los feriantes con lo peor de lo peor al mejor precio.
    ¿ Què màs ?. Me perdí.
    Si, comparto totalmente con usted que hoy tenemos menos tolerancia al garronero y al jodedor. Otrora mèritos nacionales que todos o casi todos màs tarde o màs temprano sacamos a relucir no màs sea vestidos de turistas en un país del, uff, primer mundo, donde la gente es más chota
    Y suelto una probable barbaridad. Mi espíritu progre tiemble de miedo ante esta afirmación. Mucho, un poco o un poquito de esto se lo debemos al capitalismo, a la sociedad de consumo , al invento del marketing,a Peter Drucker y a Philip Kotler . Al lobo vestido de cordero titularía un editorial de Caras y Caretas.
    Ahora si que me perdí del todo.
    Siga usted
    Saludos

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  5. Salmón. Le agrego otro ejemplo del no uso de la inteligencia. Por qué en los peajes hay más pasajes manuales q los q corresponden al telepeaje? No sería más razonable estimular a la gente q use telepeaje poniendo un sólo pasaje con pago manual?

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    • sin duda tiene usted razón, Conrad. Aunque también me puedo imaginar el atasco de los que no tienen telepeaje y se meten por error en la senda equivocada. No solo los gobernantes no usan la inteligencia, también el sayo le cae al usuario. Y hay otro punto fundamental.Nuestro país es turístico. Para que esto funcione bien sería necesario tener una infraestructura destinda a proveerle stickers de telepeaje a los turistas apenas cruzan la frontera. En Portugal, por ejemplo , hay autopistas donde solo rige el telepeaje (si usted quiere ir por el manual t iene que tomar un desvío), pero no está explicado y la gente se equivoca constantemente. Como además no hay sistema de barreras como aquí muchos españoles que visita de Portugal, no saben como pagar el peaje, pasan por este sin pagarlo – sin que tengan voluntad de estafar, simplemente porque no saben como – y muchas veces se encuentran con la sorpresa desagradable de que al tiempo les caen multas o los detienen en las carreteras.http://www.multascea.es/recurrir/55-los-peajes-en-las-autopistas-de-portugal

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