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EL MITO DE JORGE BATLLE

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Sé que me estoy metiendo en terreno difícil, pero la muerte de Jorge Batlle me motivó a escribir. No es fácil, porque El Salmón trata de no meterse en política – fundamentalmente trata de no meterse en política partidaria – y es inevitable al referirse a un personaje como el de Batlle no tocar el tema político. Pero  la vez es un desafío a lo que siempre hemos pregonado en estas páginas:  poder hablar de las luces y las sombras de una persona sin caer en maniqueos. Tal vez en nuestra historia reciente haya habido pocos personajes con tantos claros y oscuros como el de Batlle. Y es sabido que nuestra sociedad tiende a dividir sus juicios y no ver más que o la parte buena o la parte mala de los políticos. Pero por otro lado cuando alguien se muere normalmente se trata de resaltar sus aspectos positivos exagerándolos y pasando por alto sus aspectos negativos. (cosa que efectivamente en estos días ha pasado en grado superlativo).  Y en torno a Jorge Batlle siempre ha existido mucha mitología. Y en lo que me es particular me molesta tanto la apología irrestricta del muerto, que se ha visto en estos días en los medios de prensa, como su condena total, generalmente proveniente de los intolerantes de siempre.

Para empezar la muerte de Batlle me genera una cierta sensación de pérdida y de sabor injusto. Sin duda que se va a extrañar su presencia con sus opiniones siempre polémicas y contundentes.  Más allá de las discrepancias que se pueden tener con su forma de pensar y actuar tenía una cabeza privilegiada que le permitía –aún a su edad avanzada – efectuar comentarios – a veces acertados, a veces tremendamente desatinados – que siempre valía la pena atender,  porque en ningún caso dejaban indiferentes al que los escuchaba. Era una de esas personas de las cuales la gente solía decir – y refiriéndose a su edad – qué bien está , o qué bien  le funciona la cabeza. Por eso no deja de ser una gran ironía que haya terminado su vida como consecuencia de un golpe que le dañara el cerebro Y por otro lado hay que decir que la muerte se apiadó de él: hubiera sido muy triste que una persona de su inteligencia hubiera sobrevivido todavía unos años con sus funciones mentales disminuidas. Sin duda que se le va a extrañar.

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Por otra parte, su muerte me ha removido una serie de recuerdos de mi infancia y juventud. Es que para mí  Jorge Batlle era el único político que siempre estuvo presente desde que tengo uso de razón. Por eso es que también su pérdida la siento como una pérdida de un pasado ya ido para siempre.  En mi familia eran casi todos batllistas, de Luis Batlle, al cual nombraban cariñosamente como Luisito. El día que Luisito murió jorge-batlle-ninopasaron a referirse a su hijo como Jorgito, pero el diminutivo ya no tenía nada de cariñoso: tenía un tono de ironía levemente  despectiva. Y en general la gente se refería a él en esos términos, porque – y aquí es necesario derribar algún mito – Batlle nunca fue un político demasiado querido. Y no porque siempre dijera la verdad y eso le costara caro – como se ha establecido en el imaginario popular – sino simplemente porque no era una persona simpática.  Tal vez al principio la gente lo viera como demasiado joven   y arrogante.  37 años – la edad que tenía en su primera candidatura presidencial – es una edad demasiado temprana e insolente para un político que pretenda ser candidato a presidente en Uruguay . Pero también  molestaba en aquel país  superbatllista que sus ideas fueran opuestas a las de su padre y a las del batllismo más ortodoxo. Económicamente liberal y partidario de la apertura de la economía – frente al estatitsmo proteccionista de Luisito –  fue uno de los impulsores de la Reforma Constitucional de 1966 que terminaría sepultando  la fallida experiencia batllista del gobierno Colegiado, una de las banderas más caras a este movimiento. La lucha por el poder en el ala batllista del Partido Colorado, que se desataría luego de la muerte de su padre, terminaría con una victoria pírrica de su parte.

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En las elecciones de 1966 se presentaría por primera vez como candidato presidencial. En la campaña se presentaba como el joven renovador y mostraba unos afiches posando con sus hijos pequeños, algo que en aquella época no era común en la política uruguaya y que acentuó su impopularidad, ya que se lo veía como que estaba importando costumbres de otros lados; en particular parecía como si quisiera adoptar el estilo Kennedy. Su grupo político, la famosa lista 15 contribuyó al triunfo del Partido Colorado, pero quedó como un sector minoritario dentro de éste. Sin embargo, y en particular después que asumiera la presidencia Pacheco Areco, pasó a tener un papel sumamente gravitante en su gobierno, ya que que fue quien pasó a manejar su política económica poniendo a sus hombres en puestos claves. Tal vez se podría hacer un cierto paralelismo con Astori: figura minoritaria dentro del Frente Amplio, siempre fue derrotado en la interna por otros líderes más populares, pero fue el ancla de la política económica de los sucesivos gobiernos de este partido.

En la polarización de la década de los 60 Batlle fue identificado como un aliado del gobierno de Pacheco Areco, y no sólo en temas económicos. En general también acompañó su política represiva y recién tendió a desmarcarse de él unos pocos meses antes de las elecciones de 1971. En ese marco le cayó la acusación de haber aprovechado de información privilegiada para enriquecerse. En 1968, en ocasión de una devaluación, se lo acusó de cometer la infidencia de divulgarla para favorecerse él y sus amigos. El día antes de que ésta se produjera había salido el anuncio en el diario BP Color de cuál iba a ser el nuevo valor del dólar una vez que el mercado reabriera. Nunca se supo cómo dicha información llegó a filtrarse, pero lo cierto es que varios dedos apuntaron sobre él. El diario El Debate dirigido por el entonces Senador Washington Guadalupe fue quien lanzó la denuncia, la cual prendió rápidamente y fue creída por casi todo el mundo.  Si la gente se refería a él con cierta ironía como Jorgito la nueva forma de nombrarlo – ya de forma totalmente despectiva – pasó a ser  El Infidente. Fuera cierta o no aquella acusación, que nunca llegó a probarse, pese a varias investigaciones judiciales, su nombre quedó asociado con este hecho de corrupción. A fines de los 60 y principios de los 70 decir Jorge Batlle era decir infidencia, corrupción y alianza con el gobierno autoritario de Pacheco Areco.  Es muy curioso, porque después de la dictadura el tema de la infidencia o de su participación en negocios corruptos nunca se volvió a retomar, ni siquiera en los momentos más álgidos en que peleó la presidencia con el Frente Amplio, ya que en aquella época turbulenta de fines de los 60 la izquierda había sido una de las principales cajas de resonancia de aquella acusación. Visto a la distancia es muy difícil saber qué fue lo que ocurrió realmente. Que existió una infidencia existió, como prueba el hecho de que la noticia de la devaluación saliera en la prensa antes de que se produjera, el tema fue quién fue el infidente y cuáles fueron los motivos para hacerlo. Una explicación plausible es que la información alguien la filtró al diario para jugar con el hecho consumado. Al parecer el Presidente Pacheco Areco no estaba muy de acuerdo con la devaluación, pero si esta era anunciada por anticipado en un diario con suficiente credibilidad todo el mundo iba a salir a comprar dólares, con lo cual no hubiera habido más remedio que devaluar efectivamente. El recurso de filtrar información a la prensa ha sido utilizado muy a menudo por nuestros gobernantes. Si eso fue aprovechado para hacer negocios turbios es difícil de saber. Pero una cosa sí parece no tener mucho sentido. Si uno tiene información de que va a haber una devaluación la mayor ventaja que puede sacar de ello es no decirle a nadie y salir a comprar dólares. No es lógico pregonarlo a los cuatro vientos, porque la consecuencia de ello será que los dólares que compre los obtendrá más caros.  Es muy curioso como el tema de la infidencia fue muriendo en el tiempo, e incluso en las páginas de internet no se encuentra mucha cosa al respecto. Les dejo una de ellas – llena de errores y faltas de sintaxis y ortografía – para que ustedes juzguen  http://memoriaviva5.blogspot.com.es/2008/05/la-infidencia-de-battle.html . Por aquella época también se corría la voz de que Batlle le pagaba una cierta cantidad de dinero a los Tupamaros para que no le hicieran nada. De ese tema nunca más se hablaría tampoco.

En las elecciones de 1971 Batlle fue nuevamente candidato. De nuevo se presentaba como un renovador y tenía una margarita como distintivo (lo que provocara que después de su fracaso electoral fuera objeto de muchas bromas del estilo: “se le marchitó la margarita”). Para la campaña electoral inauguró un nuevo estilo de comunicación: contrató un espacio en la televisión en que aparecía él contestando, en vivo, preguntas del público, incluidos algunos personajes famosos. Me acuerdo de China Zorrilla, diciéndole que ella era cristiana y que iba a votar al Frente Amplio y a Batlle contestarle que los cristianos que se habían aliado con los marxistas habían pasado a ser un poco menos cristianos. Tal vez el programa no fuera en vivo y estuviera todo preparado, vaya uno a saber, pero era algo muy novedoso. Por supuesto, la pregunta sobre la infidencia no demoró en aparecer, y la respuesta  que dio fue la que comenté anteriormente: la lógica de que si hubiera querido enriquecerse utilizando la información privilegiada lo mejor hubiera sido no decirle nada a nadie. El candidato impresionaba por su inteligencia, verborragia y sabiduría, pero no era creíble para la mayoría de la gente.  El enchastre de la infidencia era demasiado grande y para la mayor parte de la opinión pública Batlle era un corrupto. Además el país estaba para otra cosa. El espectro político quedaba dividido en función de dos ejes, el económico y el político. Por un lado había un proyecto fuertemente estatizante en lo económico y dialoguista (frente a la guerrilla) en lo político  (Frente Amplio, Ferreira Aldunate, sectores batllistas minoritarios del partido Colorado). Por otro lado el proyecto de Pacheco: populista,  autoritario e intransigente. Las propuestas de Batlle, tanto en lo económico como en lo político eran funcionales a este último proyecto, pero el elitismo que lo caracterizaba lo dejaba atrapado en una intrascendencia sin perfil propio. Los colorados batllistas empezaban a abandonar el partido y la gran masa colorada restante, muy conmovida por la polarización generada – entre otras cosas – por la emergencia de la guerrilla y su represión, prefería votar a Pacheco. A Batlle, en general, lo seguían los intelectuales de clase media a media alta. Una parte de ellos votaban al recién formado Frente Amplio, la otra a él. A lo sumo pudo repuntar capturando algún voto de quienes no se tragaban al delfín pachequista, el futuro dictador Bordaberry. Así y todo, luego del triunfo de este último en las elecciones Batlle siguió manejando la política económica del gobierno hasta fines del año 72.

En 1972 – aún en democracia – en algún batallón del ejército se producía una alianza insólita entre algunos militares y tupamaros presos que comenzaron a colaborar en la investigación de ilícitos económicos. Uno de sus objetivos fue Jorge Batlle – se llegó a llevar a los cuarteles los expedientes de la infidencia – y éste acusó el golpe e hizo fuertes declaraciones contra los militares denunciando su creciente escalada tendiente a tomar las instituciones. La reacción de los militares fue llevárselo preso a un cuartel por “atentado a la moral de las fuerzas armadas” . Salvo los seguidores de Batlle, que organizaron una caravana pidiendo su liberación, la mayor parte de la gente fue indiferente al hecho, muchos incluso lo festejaban –  en la izquierda y en la ultraderecha (en la JUP lo odiaban) – y en algunos muros de Montevideo aparecieron  pintadas  que decían :”Jorge Batlle al submarino”. Fue la ruptura de Batlle y su grupo con el Gobierno. Luego de su liberación todos los ministros que respondían a su sector renunciaron, con excepción de Julio María Sanguinetti que siguió en su puesto de Ministro de Educación un tiempo más – y con la autorización del líder del sector – para defender la ley de Educación que había impulsado. Aún así – y pese a que Batlle fue opositor a la dictadura, al punto que alguna otra vez volvió a ser detenido por ésta –  uno de los principales ministros del gobierno militar – el Ingeniero Vegh Villegas – había salido de su riñón. Más aún, después de terminada la dictadura alguna vez lo propuso como ministro.

Pero lo cierto es que luego de la dictadura la imagen que la gente tenia de él cambió.  Doce años de proscripción política y de desaparición de la escena parece que hubieran determinado la existencia de dos Batlles: el anterior a la dictadura y el posterior a ésta. Su nombre  dejó de estar vinculado con la corrupción. Más aún, en el Partido Colorado comenzó a ser asociado con una imagen de rectitud, honestidad y sinceridad por oposición a otros sectores del mismo que en el imaginario popular estaban asociados a episodios de corrupción. De infidente pasó a ser el que canta la justa. Se distanció en su partido de los grupos liderados por dos de sus anteriores aliados: el de Sanguinetti y el de Pacheco. Comenzó a ser – además – la opción de los sectores liberales en materia económica. Pero pese a todo eso su popularidad siguió siendo escasa.

Proscripto por los militares no pudo participar de las elecciones presidenciales de 1984 dejándole el espacio a su anterior colaborador Julio María Sanguinetti, con el cual se distanciaría definitivamente en 1989, cuando éste eligiera como delfín para la carrera presidencial de ese año al también poco carismático Enrique Tarigo.  Batlle lo derrotó en una elección interna para que el batllismo fuera con una lista única, pero fue otra victoria pírrica. En la elección nacional sacó apenas un 14% de los votos (ganándole a duras penas a Pacheco Areco en su partido, que a esa altura ya iba en vías de convertirse en un cadáver político).  Es que otro candidato, Luis Alberto Lacalle, se mostraba mucho más seductor para el electorado. También de ideas liberales fue mucho más convincente a la hora de captar las intenciones del electorado, a la vez que se aprovechó del desgaste del Partido Colorado. Hay un mito generalmente aceptado de que Batlle perdió esa elección por ser frontal y oponerse a la reforma constitucional que indexaba las jubilaciones y pensiones al índice medio de salarios. De ahí también se derivó el otro mito mayor de que Batlle perdía elecciones por decir siempre la verdad. Tal vez esto haya influido marginalmente, pero seguramente no fue lo que decidió la elección, sino la diferencia en carisma. Para la opinión de quien esto escribe, un simple ciudadano Salmón que no pretende ser versado en Ciencia Política, (ni ahí), Batlle perdía elecciones porque no era popular y la que ganó – como veremos – fue porque se dio una conjunción de factores muy particular.  Para los admiradores de Batlle la derrota en las elecciones de 1989 se debió a su coherencia y frontalidad. Con otra visión un poco diferente podríamos decir que el candidato no supo manejar las restricciones que le venían del marco político: la gran mayoría de las personas – equivocadas o no – querían indexar las pasividades. Y frente a esta situación, o bien una persona con habilidad política se adapta a esas restricciones y acompaña el sentir popular, por más que no esté de acuerdo con él,  y después busca soluciones al llegar al gobierno para manejar el escenario (lo que hizo Lacalle, en definitiva), o bien nada contra la corriente como un Salmón, como hizo Batlle. Solo que para que esto le dé resultado tiene que demostrar poseer un gran liderazgo político y ser capaz de cambiar la opinión pública. Y está claro que Batlle no lo tenía. Su liderazgo le llegaba a las élites intelectuales, no a la gran masa. Fue un salmón, pero se necesitaba un supersalmón con liderazgo. Valorar esta actitud como un acto de coherencia es lo mismo que valorar como coherente la actitud de alguien que quiere hacer una revolución cuando la mayoría  del pueblo no lo acompaña. Podrá ser muy valorable desde el punto de vista ético, pero políticamente es una torpeza.

En 1994 – año en que usó el slogan “Batlle canta la justa” – tuvo apenas un 5.4% de los votos, pese a que en aquella época no había prácticamente ningún otro candidato que compitiera en captar el voto liberal. (tal vez incluso podríamos decir que no había candidatos atractivos)

¿Qué pasó en 1999 para que finalmente ganara la presidencia en su quinto intento? Una conjunción de factores muy particular. En primer lugar hubo una reforma constitucional con dos disposiciones muy importantes: las elecciones internas obligatorias de los partidos políticos para que estos fueran con un solo candidato y el balotaje. En segundo lugar un ascenso del Frente Amplio que se transformó en el partido más grande de los 3, lo cual polarizó la votación.  Dentro del Partido Colorado el sector de Sanguinetti favoreció, sin quererlo,  el triunfo de Batlle por hacer uso de una costumbre muy habitual en nuestro sistema político: el presidente que deja el gobierno, ante la imposibilidad de ser reelecto, propone como delfín un candidato de escaso peso político que no le pueda hacer sombra.  Así Pacheco había elegido en su momento a Bordaberry, Sanguinetti luego de su primer gobierno  a Tarigo, Lacalle a Ramírez y de nuevo Sanguinetti a Luis Hierro López (luego el propio Batlle haría lo mismo con Stirling). Hierro López era un político de medio pelo con menos carisma que Batlle, así que este último le terminó ganando por 264.000 votos contra 212.000, una ventaja que no fue apabullante, pero que le alcanzó para quedarse con la candidatura y con el apoyo de todo el partido que se encolumnó para evitar el triunfo del principal enemigo: el Frente Amplio en pleno crecimiento. El partido Nacional, por otra parte, estaba muy herido por luchas internas y acusaciones de corrupción. No representaba mucha competencia. Así que lo que ocurrió no era carente de lógica: ganó el Frente Amplio con un 40% de los votos, lo cual no le alcanzó para ganar la presidencia en primera vuelta. Fue segundo el Partido Colorado con 33% y tercero el Partido Nacional con 22%. Y también fue previsible que los votos de blancos y colorados juntos dieran para que Batlle derrotara a Vázquez en la segunda vuelta (54% a 46%). Así, más por una serie de casualidades –una especie de carambola histórica – que por un gran apoyo popular,  Batlle llegó a Presidente en su quinto intento, prometiendo un gobierno divertido –aullidos incluidos – , y esta vez sin cantar la justa: anunció que no iba a subir los impuestos, sino que los iba a bajar, cuando era a todas luces evidente que la crisis que ya venía carcomiendo la economía impondría lo contrario. (¿mintió o no sabía la que se venía realmente?). Para la mitología popular el que esta vez perdió la elección por cantar la justa fue Vázquez al prometer la instauración del impuesto a la renta de las personas físicas, lo cual de nuevo no parece una explicación muy convincente. Simplemente ocurría que el Frente Amplio todavía no había crecido lo suficiente como para ser la mitad más uno del país. 5 años después ganaría manteniendo prácticamente la misma propuesta de reforma impositiva.

Lo que vino después con la presidencia de Batlle todos lo sabemos, lo que probablemente no tengamos muy claro es en la interpretación de lo que ocurrió. El país, que ya venía mal, se sumió en una de las crisis más profundas de su historia, y aquí, según el gusto y el color político de cada uno vienen las posibles interpretaciones :

1. Batlle – por su ineptitud – nos llevó a la crisis.

2. Batlle heredó una situación complicada de su predecesor que no hizo más que hacer la plancha en lugar de enfrentar la crisis que se venía.

3. La crisis vino toda de factores externos (las famosas 7 plagas): devaluación de Brasil, crisis argentina, sequía, aftosa, caída de los precios de exportación.

4. Batlle fue quien, en medio de la crisis evitó el default y saneó el país, sentando las bases del crecimiento que vendría después.

Como este no es un blog de política o economía queda a la interpretación de cada uno lo que pasó. Probablemente haya un poco de todo, y como siempre pasa en estos casos, en nuestra polarizada opinión pública, para sus detractores quedará indisolublemente ligado a la crisis y para sus defensores a la solución de ésta. Para algunos simbolizará el fracaso de las políticas neoliberales, para otros será quien fue el causante de   la prosperidad que después capitalizaría el gobierno del Frente Amplio.

Quedarán en el recuerdo de todos nosotros algunas de sus declaraciones o acciones más notorias  :

una manga de ladrones del primero al último”, donde no contribuyó demasiado a las buenas

relaciones con nuestros hermanos argentinos. Mucha gente se ha quedado en lo anecdótico de la acusación, sin reparar que en sus imprudentes declaraciones (por más que no lo estuvieran grabando un presidente se debe cuidar siempre) hubo algo diplomáticamente mucho más grave: acusar al Presidente Duhalde de no pinchar ni cortar, de no saber a donde iba y decir que el próximo presidente iba a volver a ser Menem. Eso, probablemente, explique mucho más que lo otro la indiferencia y dureza que Duhalde le manifestó cuando fue a expresarle su lastimoso pedido de disculpas. Muchos de este lado – movidos por el visceral antiargentinismo que caracteriza a muchos uruguayos – festejaron la ocurrencia dándole la razón y transformando la imprudencia en mérito: es alguien que no se calla, que dice siempre lo que piensa, como si eso constituyera en todo tiempo y lugar una virtud. Esto, con el tiempo se convirtió una muletilla para calificar al ex-presidente. Él mismo alimentó la historia de transformar un defecto en virtud:

¿Cuál cree que es su mayor defecto o virtud?

Uno ha de tener una enorme cantidad de defectos que no percibe con toda claridad. Mi mayor virtud es decir las cosas que me salen del estómago sin pensar si me van a hacer daño, digo lo que siento. http://eltelescopio.com.uy/jorge-batlle-digo-las-cosas-que-me-salen-del-estomago-sin-pensar-si-me-van-a-hacer-dano/

Un presidente o cualquier político importante debería pensar que cuando comete una imprudencia verbal no es él quien se perjudica sino el país al que se representa. Por lo cual ser incontinente verbal es un grave defecto. Pero para él – y para muchos de sus incondicionales – esa era su “principal virtud”.

Cuando después de este penoso episodio fue a pedirle disculpas a Duhalde nadie en Argentina creyó sinceras las lágrimas que derramó. Esto alentado, además, por su dicho –seguramente sacado de contexto – de “filmamos toda la escena de nuevo” cuando Duhalde advirtió que algunas cámaras de la televisión no estaban presentes.

we are fantastic” . Cuando el país empezaba a salir de la crisis, seguramente esa frase sonó frívola y debe haber caído muy mal en quienes estaban arruinados o sin empleo. Complementada con un “crecemos más que China”.

señora, señor, la crisis se está terminando, confíen en el Banco de la República, saquen ese dinero que tienen enterrado en el jardín o en el fondo de su caso y llévenlo de nuevo al banco”, con lo cual provocó una agudización de la corrida bancaria.

Dictador asesino”, acusó a Fidel Castro y la patética respuesta de éste fue: “viejo llorón”, en un incidente que terminaría con la ruptura de relaciones entre Uruguay y Cuba. En las disculpas ante Duhalde no fue la primera vez que Batlle lloró en público. Ya lo había hecho en un Día de la Madre cuando dirigió un mensaje a la Nación.

Fue muy criticado por muchos que consideraron que tuvo un actitud poco “liberal” al impedirle firmar al correo un contrato de distribución de periódicos que les permitía a éstos saltearse el monopolio del sindicato de los canillitas que se quedaban con una importante tajada, sindicato justamente dirigido por un amigo de Batlle, Eddie Espert, a quien èste conocía debido a una afición común, las carreras de caballos. http://www.montevideo.com.uy/contenido/EL-DIARIO-EL-PAIS-ACUSA-DE-AMIGUISMO-A-BATLLE-EN-EL-CASO-DE-DIARIOS-Y-EL-CORREO-2545.  ¿Un liberal favoreciendo un monopolio ineficiente? mmmmm….  http://archivo.eluniversal.com.mx/internacional/25926.html

También se le acusó de incoherencia con su liberalismo cuando dispuso subsidios estatales para la reapertura del Hipódromo de Maroñas – que había cerrado por poco rentable –  utilizando argumentos de que se creaban fuentes de trabajo, cuando normalmente un liberal no utiliza esos argumentos para mantener una fábrica que da pérdidas abierta. En esta actuación lo acompañó casi toda la clase política y lo que quedó en la opinión pública es que esto pasaba porque la mayor parte de los políticos eran burreros y tenían fuertes vínculos con este sector: http://brecha.com.uy/la-otra-apuesta/

Y entre las luces y sombras de su gobierno es necesario rescatar una gran cualidad que lo engrandeció: su preocupación por los derechos humanos. Fue el primer presidente luego del retorno a la democracia en preocuparse seriamente por el destino de los desaparecidos durante la dictadura: creó la Comisión para la Paz y durante su gobierno se esclareció el destino de algunos de ellos. No es poca cosa.

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Y también, según cuentan muchos periodistas, fue el primer presidente luego del retorno a la democracia del cual nunca recibieron una presión en su trabajo.

Hace unos meses lo escuché en un programa de radio. Hablaba sobre libros, vino y comida, nada de política. Era un placer escucharlo. Su voz, por otra parte, era muy particular, llena de inflexiones que dieron pasto fértil para unos cuantos imitadores (minuto 1: 48 del siguiente video )                                                                    .

También tenía una página en facebook y hay varios videos con entrevistas recientes. Vale la pena visitar todo esto. Más allá de la opinión que se tenga por él siempre van a encontrar cosas interesantes: implacable opositor al gobierno como nunca,siempre contundente, locuaz, frontal, ocurrente y con una gran cultura general. En ese sentido el único de nuestros últimos presidentes con una cultura parecida haya sido Sanguinetti. . Juzguen ustedes mismos de acuerdo a su ideología y simpatía. Solo me cabe terminar estas líneas diciendo que se ha ido un pedazo de la historia de este país, un personaje sumamente peculiar, un ser humano con muchas virtudes y fortalezas y con muchos defectos y debilidades. Un político diferente para nuestra idiosincrasia, tal vez una especie de niño grande y travieso en algunos aspectos.  Y alguien que podría haber seguido en este mundo un  tiempo más haciendo aportes o irritando a la gente, tanto da. Pese a su elevada edad, todavía no había completado su ciclo vital. Una pena que se haya muerto cuando todavía tenía combustible para que el tren visitara unas cuantas estaciones más.

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  1. Muy equilibrado enfoque sobre un representante atípico de nuestra “uruguayez”. Me gustó la definición del final de su post “una especie de niño grande y travieso”, los niños siempre dicen lo que consideran la verdad. Es cierto que hay dos Jorges, en especial para mi que supe sumarme durante años de mi juventud al coro que lo denostaba, por su supuesta “infidencia”. Luego como tantas cosas en mi vida fue mutando mi parecer, no tanto por mi confianza en el discurso de Batlle sino por desconfianza en el de sus detractores. Pude conocerlo personalmente en una de esas reuniones que los políticos opositores a la dictadura realizaban en casas de familias, esa etapa previa a la salida democrática que tendía puentes a diestra y “siniestra”. Siempre me atrajo la personalidad ilustrada de los políticos batllistas y en este caso hacía gala de ello, pero en un tono “descontracturado” y jocoso, lo que se dice un tipo muy inteligente, culto y divertido, aunque no opine lo mismo de su gobierno (pero reconozco que el tiempo me ha demostrado que como analista político… soy apenas un coleccionista de discos).

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  2. Hola Salmón, sin dudas una referencia bastante completa sobre la vida de Jorge Batlle. Hay un par de puntos que me gustaría resaltar (estos son a favor) sobre su personalidad e ideología.
    – Nunca tuvo ínfulas de gobernante y siempre estuvo dispuesto a una foto o entablar el diálogo con cualquiera. Aunque debatir con Jorge Batlle terminaba casi siempre con la humillación de su interlocutor (eso quizás sea una contra).
    – Le gustaban las reuniones en las casas mucho mas que los clubes políticos. Fue en una de esas que me convenció de leer “Camino a la Servidumbre” de Hayek y “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand. Dos libros que marcaron mi vida ideológica (yo ERA Batllista, hasta leer estos libros y adentrarme en la Escuela de Austria).
    – Era tremendo admirador de la Escuela de Austria (de Hayek, Mises y Rothbard o Ron Paul), lo que habla mucho de su personalidad ya que es una escuela que desafía las posiciones liberales mas asentadas y, creerlo o no, está creciendo a grandes pasos gracias a los medios electrónicos (yo formo parte del Mises Institute). En las primeras reuniones eran 100 personas y eran solo una escuela económica, hoy tienen una universidad, organizan giras por USA y Europa y son referentes de muchos políticos y sus posiciones son muy abarcativas: siempre centradas el la libertad (igual que Batlle). Pero, sus posiciones no son “políticamente correctas”.
    – Nunca fue un buen político, porque siempre espetaba lo que le salía, sin filtro. Pero esto lo convertía en un tipo bastante mas transparente a los políticos a los que estamos acostumbrados. Aunque no adecuado para la mayoría auto-condescendiente Uruguaya.
    – Siempre tuvo buen humor, aunque medio ciclotímico ya que también se te enojaba enseguida si decías una burrada (ver todo el video de Bloomberg).
    – La crisis del 2002, no era “atajable”, menos por alguien con menos de 2 años en el cargo. Las “7 plagas” fueron un hecho. Que quizás se hubiera podido paliar mejor, no se, tipos mas pragmáticos que Batlle son difíciles de encontrar. Y lo que SI es cierto que el “préstamo puente” que logró de Bush (el “amigo impresentable”) fue lo que nos terminó salvando del default (como quería el FMI) y sus consecuencias. La historia le va a dar un lugarcito a estos hechos.
    – También sobre el 2002 podemos decir que fue pragmático al elegir el equipo económico nuevo, con una cabeza política (Atchugarry) y una tecnócrata (Alfie). En 2004 ya teníamos 15% de crecimiento anual (“crecemos mas que China”).
    – Sobre fines de 2004, el desempleo ya estaba en guarismos inferiores al 2000. Aunque se perdió salario real al menos en un 15%. “Resaca” de la crisis, digamos.
    – Los sucesivos gobiernos tomaron el “viento de cola” dejado por Batlle y “vendieron las joyas de la abuela”, reventando cada dólar que ingresó en políticas populistas.
    – Debemos recordar que Batlle potenció los centros CAIF y el plan infamilia (que el FA destruyó, incluso la ex-ministra Arismendi quiso desactivar el plan CAIF por uno “ideológicamente” mas cercano) y muchas otras medidas paliativas en contra de la crisis. Ya que si bien sabía claramente que la intromisión estatal era perjudicial a largo plazo, su pragmatismo también le indicaban que la gente no podía esperar. Hoy los centros CAIF son un hervidero de empleados políticos, sobre todo del PCU.
    – Le metió un dedito a Chávez, cuando en (no recuerdo cual reunión) en la que estaban Chavez y Bush, cuando todos esperaban que Chavez espetara todo en contra de Bush, lo desactivó antes de empezar ya que en su alocución mencionó las “mas de mil estaciones de servicio que Chavez tiene en el país de Bush”.

    Lo demás ya fue dicho por vos claramente, pero me parecían cosas que, aunque largas, tenía que nombrarlas porque me hacían admirar a la persona (no así al político). Fue el único político que alguna vez voté desde el regreso a la Democracia.

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    • Comentario por la tangente, respecto a “La rebelión de Atlas” y Ayn Rand, hay un excelente documental de la BBC, año 2011, sobre Ayn Rand, la mujer, el libro, esos años en EEUU y el mundo, esa ideología, etcétera. No tiene desperdicio. Buena música, muy interesantes imágenes de archivo, incluidas entrevistas a Ayn Rand televisadas en esos años. Su título es “All watched over machines of loving grace”.

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    • está tan seguro que el préstamo puente lo consiguió él gracias a su amistad con Bush? Me parece que es algo que todo el mundo repite, pero que es un mito. En esa época, en medo de la crisis creo que el hombre estaba un poco pintado. Otra cosa: él no fue el que dejó el viento de cola, fue la coyuntura internacional la que empezó a soplar con viento de cola. De la misma forma que le sopló de frente cuando recién asumió el gobierno. A veces da la impresión que les adjudicamos a nuestros gobernantes más méritos o deméritos que los que realmente tienen en determinadas coyunturas y que las cosas se dan más por hechos externos al país.

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      • Upa…cierto dejo de animosidad contra el hombre. Nunca te vi, Salmon.
        Bush consideró a Uruguay un aliado estratégico, sin dudas. ¿Gracias a Batlle? Bueno, después del incidente con Chavez Bush preguntó quien era y entablaron cierta “amistad”, aunque despareja ya que JB era bastante mas inteligente y capacitado que GWB.
        También se morfó un asadito con el Taba si no recuerdo mal.
        El viento de cola es coyuntural y se aprovecha, y de la misma manera que Batlle lo aprovechó para recuperar la economía y guardar mosca, los otros lo usaron para hacer populismo y reventarla. Quizás ahí radica la principal diferencia. Y no se puede considerar un desmérito. ¿Verdad?
        Por otro lado ¿a vos te parece que en la crisis estuvo “pintado”? ¿vos comparaste los efectos en Argentina y Uruguay? El tipo fue pragmático, puso un político de raza a negociar y un tecnócrata empedernido a tomar las decisiones.
        ¿El papelón con Argentina? Solo pedir disculpas mariconeando en cámaras.
        Pero…ahora están todos presos, vio?
        Pero en definitiva, Batlle y su equipo nos mantuvo a flote mientras se hundían todos alrededor. Con efectos, seguro, pero mucho menores que nuestros vecinos.
        Ah, y a no ser los retardados que pusieron sus depósitos en banca extranjera a través del Banco de Montevideo (fuera del alcance legal Uruguayo), todos los demás recuperamos la plata (yo del Comercial). Unos en mas años, otros en menos. En parte estoy en desacuerdo con esa medida, porque los uruguayos pagaron por mis depósitos (y los del BROU y …) pero no quita que la salida fue bastante elegante comparada con nuestros socios rioplatenses.

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      • Animosidad contra el personaje, ninguna. SOlo he tratado de ser objetivo y buscar las dos campanas y sembrar dudas. Y al respecto, repito, tengo mis serias dudas respecto al tema de que la amistad de Batlle con Bush fue la que nos salvó. No hay ninguna prueba al respecto salvo alguna opinión de prensa. A Bush Uruguay le importabaa bien poco, la cosa no vino por ahí. Cuando fueron a negociar el préstamo fueron a ver qué pasaba, no había ninguna estrategia. Algún día alguien escribirá la verdadera historia, pero por ahora esto quedó como algo que repite todo el mundo porque alguien lo escribio por ahí.
        Personalmente he tratado en este post de pintar una visión lo más objetiva posible y marcando luces y sombras. No quiero entrar en la discusión política, aunque a veces pueda ser inevitable. Y le diré al respecto que fueron muy diferente los primeros años de su gobierno a los últimos, en estos últimos delegó en gente nueva que manejaron bien la salida.
        Respecto a la salida de Uruguay y Argentinaa creo que la diferencia es institucional, no hay más que analizar la historia de los últimos 70 u 80 años de ambos países. Más allá de las épocas nefastas de ambas disctaduras de los 70 encontramos tremendas diferencias. En Argentina en 2001 se aprovechron de la debilidad del gobierno y la situación para asaltar el poder los peronistas. Aquí todo el sistema político le dio apoyo a la continuidad institucional. Hubiera sido muy fácil para el frente amplio forzar la caída de Batlle, pero creo que actuaron con otra madurez – tal vez especulando que no les conveníaa agarrar el hierro caliente porque igual ganaban más adelante, tal vez por lealtad institucional, elija usted la explicación que más le guste, pero en los hechos no presionaron para que cayera -.
        Es difícil desaprovechar un viento de cola para que la economía creciera. Hay que ser muy malo. Hasta Chavez o los K “hicieron crecer” a sus países. ¿Cuidó el dinero a la salida de la crisis? En realidad no tuvo mucho tiempo para gastarlo, no podemos saberlo como hubiera procedido. También le puedo decir que su falta de “populismo” podria ser visto desde otro ángulo. Normalmente cuando hay una crisis tan desastroza mucha gente queda hecha carozo y se necesitan planes sociales transitorios para que esa gente subsista. Que el gobierno del fa se pasó para el otro lado con esos planes? puede ser, depende con el cristal con el que se mire, pero eso es tema para evaluar al gobierno del fa, no de JB. Pero tan jodido como hacer populismo es ignorar a la gente que quedó arruinada (y n o me refiero a los del banco de montevideo)

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      • Hola Salmón, siempre interesantes tus puntos de vista. No creo que haya habido nada de amistoso en el préstamo puente de Bush, mas que conseguir un aliado en la región que se volvía hacia el populismo anti-USA setentista. Pero es indudable que lo conseguimos y evitamos el default cuando el FMI lo pedía a gritos.
        Los bonos también se renegociaron inteligentemente, digamos.
        ¿Qué mucha gente quedó hecha mierda? Seguro, pero como dije, se potenciaron planes para reducir el impacto social. Además de que la crisis también fue coyuntural.
        Sobre el FA, creo que te equivocás. Si mal no recuerdo el FA llamó a sala (20 de marzo de 2001) y planteó una moción de censura a Bensión que no prosperó gracias al PN, no al FA que, como siempre, votó en bloque. En pleno comienzo de la crisis, intentaban censurar al ministro de economía. ¿Cómo podemos ver esto? De nuevo, el pragmatismo de Batlle lo llevó a sacar a Bensión y poner un tipo menos técnico y mas político para calmar las aguas internas.
        Da para mas, sobre todo el tema coyuntural post-crisis y como se fue decantando en Uruguay, Argentina, Venezuela, etc (ya es muy político).
        Pero solo un comentario, la planta de Botnia/UPM, negociada por JB, recibió todo el enojo del FA que intentó sacarla a como de lugar, incluso llevando gente a gualeguaychu a apoyar a los contras.
        Pero, cuando asumió Vazquez no solo no los corrió (3% del PBI, Taba gil no es) sino que ante la prepotencia de Argentina, con los K en medio de las manifestaciones, se mandó un asadito con Bush como muestra de fuerza. Bush declaró que Uruguay era un socio estratégico de USA y que nos iba a apoyar en lo que fuera. Curioso…¿no? Hay algo que no sabemos…

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      • Yo creo que el tema de la interpelación y muchas de esas cosas fueron fuegos de artificio. Hay una vieja costumbre en nuestra política en todos los partidos de oponerse a algo jugando para la tribuna sabiendo en el fondo que están los votos para aprobarlo o que no están los votos para censurar. voto en contra tranquilo porque se que hay otros que lo hacen a favor y hacen el trabajo sucio . el frente no apretó el acelerador para sacar a Batlle. tiraron petardos. A vecescuando hay alguien impopular la estrategia es pedir la renuncia para que justamente lo dejen. Sobre el canje de 2003 no fue bueno. Fue muy bueno.

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      • Gonzalus, decías “Bush declaró que Uruguay era un socio estratégico de USA y que nos iba a apoyar en lo que fuera. Curioso…¿no? Hay algo que no sabemos…”.

        No, no es curioso. Y habrán cosas que no sabemos pero no tienen nada que ver con las declaraciones públicas de Bush ni de ningún presidente. La declaración de Bush es simple diplomacia básica, son sólo palabras que suenen bien, no hay nada curioso ni develan ningún gran secreto que desconozcamos.

        Hay varias razones muy simples y muy pragmáticas que explican por qué les servía darnos ese préstamo (no nos regalaron nada tampoco). Ninguna implica grandes secretos ni conspiraciones, sólo geopolítica básica, muy básica.

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      • Salmón, me han asombrado gratamente sus palabras y conocimiento respecto a varios de los temas tratados en esta última conversación. Sin fanatismos hacia ningún lado, Bush, JB, Argentina, crisis del 2001, Uruguay, FA, colorados, ciertas políticas y hechos históricos, etc.

        Eso no quiere decir que no tengamos profundas diferencias en varios temas, como ya las hemos tenido, pero es agradable leer diferencias distintas a las que repiten todos los días los abanderados con los dogmas de siempre.

        Sería muy interesante leerle algún artículo sobre geopolítica nacional o regional, ya sea sobre algún hecho histórico, alguno actual o alguno futuro.

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  3. Muy bueno. Faltó su tenacidad por vender el oro. 56 toneladas de oro que hoy valdrían 8500 millones de dólares. También destacar un gran defecto: ser más enfático que Boris Cristoff. Había que jugarse a plantar arándanos. Había que hacer como en Irlanda (y llegó la crisis del ladrillo y no se nombró más a Irlanda). Siempre tenía solución a todo. Había que hacer una reforma de la constitución para instaurar el ballotage, lo que le permitió darse el gusto de ser presidente, y de paso darle razón a Astori y Seregni que sabían que con el ballotage perdían una y después ganaban varias.

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    • Yo también sumaría a lo que dijo el Salmón esto que dice Javier.
      Por más medido que me parece su comentario Salmón, me resulta que lo traicionó un poco su propia conciencia del paso del tiempo y la muerte que a todos nos conmueve.
      No lo critico por eso, me refiero a que una lagrimita se le escapó al cerrar la cajita.
      Sensible de su parte
      Lo hicieron mejor a Batlle, por ejemplo, los amargos expresidentes Sanguinetti y Lacalle. A Mujica no lo nombro porque entra en una categoría bizarra y su alejamiento es demasiado reciente y no parece tal.
      Creo que también le tomamos algo de cariño porque le ” arrancaron un brazo ” y porque hubo aburridos Tarigos y Hierroslópez y repugnantes soldados Abdalas en su contra. Ah y hasta Ligiasalmitranes
      De casualidad fui de colado a un recital de Josep Carreras en Punta del Este y ahí estaba Jorge rodeado de gente. Me acerqué sonseando y si, el tipo en vivo era más que un encantador de serpientes.
      Inteligente, divertido, manipulador, con un manejo de la palabra y de los tiempos admirables.
      Fue un rato fantástico dejarse llevar por su habilidosa inteligencia.
      Comparto que siempre fue una máquina de tirar bolazos y le agregaría a lo de ” niño grande y travieso “, caprichoso y soberbio.
      Con respecto a su cultura y posición democrática no pongo dudas al respecto.
      Lo de la infidencia…. como no se , no puedo decir nada
      Se lo va a extrañar. siempre es lindo tener un abuelito jodón que rompa las reglas, sea cómplice con los niños y se tire pedos en la mesa.
      Sobre todo en el país del político acartonado

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    • Si bien fue él el que largó la idea de vender el oro, el que vendió la mayor parte fue Lacalle. Y es fácil juzgar esta operación hoy con los diarios del lunes. Se olvida su apuesta a cultivar ñandúes.¿lo de los arándanos no fue Tabaré cuando vino Bush?

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  4. Salmón, ando con poco tiempo y comentando poco, pero éste artículo excelente me obligó a dejarle un comentario de agradecimiento. Como ya sabrá me inspiran más las diferencias para escribir, así que no me voy a explayar, pero sí le digo que en este artículo encontré muchas virtudes, conocimiento, verdades, objetividad, letras muy agradables, escasas, raras, excepcionales, muy difíciles de encontrar en estos días.

    Saludos!

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  5. Peronsalmente me caía bien J. B. aunque mi edad no es la suficiente para recordar varios de los episodios relatados. Lo voté cuando fue Presidente. Lejos de mí considerarle una especie de Semi Dios o líder. No sigo partidos políticos y desconfío de esa “raza”. Pero como dije, Batlle me caía simpático. Y cuando hablaba de libertades, no podía hacer otra cosa que coincidir y lamentar que no hubiera más como él.

    De acuerdo en que el episodio de “todos ladrones…” fue lamentable y sus lágrimas más lamentable aún.

    El otro día leí o esuché que incluso se animó a decir o sostener que se debía legalizar y regular todas las drogas. No sé si es cierto. Sí lo es; suma puntos dobles en mi libro.

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  6. Esta nota es lo mejor que he leído sobre Jorge Batlle en este momento de absurdos panegíricos. Agrego algunas apreciaciones. Yo también crecí en un hogar batllista, pero…de la 14! O sea que desde pequeña escuché a mis padres, abogados ambos, denostar a Luis y a Jorge Batlle. Mi padre fue profesor suyo en la facultad de derecho, y no lo consideraba inteligente; es más, sostenía que se había recibido sólo por ser hijo del presidente. También contaba esta anécdota: Luis Batlle solía afirmar lo siguiente, “Tengo un hijo muy inteligente, lástima que le dio por tocar el piano.”
    Personalmente lo detesto. Lo encuentro un pésimo político y peor persona: arrogante, engreído, irónico y despreciativo.
    A los que tuvimos la desgracia de tener ahorros en el Banco Montevideo y el Trade and commerce, nos trató de delincuentes y nada hizo para que pudiéramos recuperar nuestro dinero. (Por suerte inicié juicio y tras 12 años, recuperamos algo). Sin embargo, su ministro Atchugarry que tenía ahorros en la banca off shore pero del Bco. Comercial, recuperó todo inmediatamente.
    Por qué qué ganó finalmente la presidencia en su quinto intento? Fácil! Le cambiaron la imagen. Lo presentaron como simpático, campechano, accesible. Pero en el fondo los que habíamos vivido y lo conocíamos de antes, sabíamos que era pura fachada, que el tipo había fundido las propiedades de su primera esposa, quien huyó a Arrgentina con lo que pudo; había fundido Radio Ariel y el diario Acción; había estafado a su socio en las carreras de caballos y recibido un tiro del mismo y había sido rescatado de la miseria, luego de la dictadura por una mujer rica, exitosa empresaria, que deseaba (antiguo anhelo) tener un apellido “aristócrata”.
    Y, tal como les vaticiné a todos mis amigos y familiares, si ganaba, fundiría también al país, como hizo.

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  7. un tipo cualquiera

    Ahora que menciona eso de la “infidencia” me quedé pensando: ¿cuantos de los que trabajaban o lo siguen haciendo (ya no vivo mas en Uruguay así que no me entero de mucho) en los antiguos corredores de cambios NO tuvieron la oportunidad de ver como venía la mano antes que los demás? Recuerdo haber estado en un despacho de ellos cuando la del 83 y alguien que salió a avisar que se venía la devaluación.

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    • cualquier pesona con un mmínimo de conocimiento del mercado y la marcha de la economía puede prever una devaluación sin necesidad de que exista una infidencia. Por algo previo a las grandes devaluaciones la gente comienza a comprar dólares, ya que sabe que las condicioens hacen que tarde o temprano se devalúe.

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      • Gran verdad! Siempre hay un lúcido economista amigo o comerciante cariñoso que nos interpreta el oráculo. Recuerdo que mi patrón de ese entonces (uno cuyo nombre gira en 33 1/3 ) en un etílico arrebato de condescendencia (luego de vernos perder 5/0 contra Zapatos Kiko´s) y corriendo el bolo alimenticio hacia un costado de su boca me dijo ” Canario, mirá que se viene una suba del dolar, cambiá todo lo que puedas” ……………..Sí , eso mismo pensé en responder, pero ese trabajo me gustaba mucho y no lo quise perder.

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  8. ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

    Salmon ,como epitafio no esta mal,ya que no hay mejor abogado que la muerte,no hay muertos malos,ya sean nuestros padres,amigos o simplemente conocidos,recomiendo que los temas sean algo asi como : cosas veredes que no creyeres
    Saludos a todos y siempre mi cabeza en la guillotina a su disposición
    Atte: ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

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  9. Pablo Crossroads

    Estimado Salmón, no voy a comentar este post. Primero porque ya pasó el momento, estaba de viaje y no lo pude hacer cuando debía. Segundo, porque demasiado respeto le tuve a Jorge Batlle como para meterme en polémicas sobre su personalidad, obra y legado. Y eso que fui, hasta su muerte, Tariguista.
    Creo que la columna que copio de Gerardo Sotelo habla por mi, lo mismo que los comentarios de Gonzalus.
    Aún es pronto para que se entienda su legado y sus acciones. Alemanes, mexicanos, ingleses, yanquis, me dijeron: Uruguay?? Ahhh Mujica, el presidente más pobre. Tuve la oportunidad de contarles lo que hizo , lo que dijo y todo el humo que vendió. Es más fácil que prenda en la gente, sobre todo pero no unicamente, que sabe poco, un discurso del tipo: es mejor ser rico y sano que pobre y enfermo.
    Solamente aclaro que el FA no colaboró en lo más mínimo en la criss, con Vázquez recorriendo el mundo pidiendo el dafoult, acá la bancada interpelando y en las calles los sindicatos dando manija, mientras creaban rumores catastróficos. Y el déficit fiscal a la salida de la crisis fue menor que el déficit fiscal a la salida de la bonanza. Creo que eso es muy ilustrativo.

    La libertad les gana – Gerardo Sotelo –
    http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_302412_1.html

    31.Oct.2016

    Jorge Batlle se murió un día (tarde o temprano tenía que ocurrir) pero no un día cualquiera.
    Mientras su cerebro apagaba su fulgor, el presidente Vázquez negociaba un tratado de libre comercio con China. La neurociencia aún no tiene herramientas para confirmarlo, pero es probable que el cerebro de Batlle, a minutos de cumplir 89 años de intensa vida intelectual, detuviera su actividad con la satisfacción del deber cumplido.

    Cuando el hijo de Luis Batlle Berres comenzó a predicar el credo de la libertad, a comienzos de la década del 60 del siglo pasado, casi todo el país era dirigista y estatista. Particularmente lo era su partido, que había moldeado a su antojo esa jaula de oro a la que los uruguayos llamamos “Estado”, y cuyos barrotes aún lustramos, con un entusiasmo casi aborregado.

    “No hay mejor sparring que la adversidad”, sostenía la premier israelí Golda Meir. Buena parte de las ideas económicas y políticas de Jorge Batlle terminaron por moldear al Uruguay, aunque de una manera paradójica.
    Cuando sepultó el gobierno colegiado, con la reforma constitucional de 1966, su partido ganó las elecciones pero el presidente no sería él sino Gestido. Cuando denunció el pacto golpista entre militares y tupamaros, bajo un gobierno colorado, quien terminó preso fue él y a manos de los futuros golpistas. Cuando la dictadura se retiraba, fue dejado a un costado para que creciera la figura de Sanguinetti, quien llevaría al Partido Colorado a la victoria y alcanzaría la Presidencia. Cuando se creyó con derecho a la candidatura por el Batllismo, debió enfrentar al vicepresidente Tarigo y cuando conquistó la candidatura (con el liberalismo de moda en el continente) volvió a perder la elección, esta vez frente a Luis Alberto Lacalle. Finalmente, cuando las urnas le dieron la mayoría para gobernar a su aire, se enfrentó con una crisis financiera de dimensiones catastróficas.

    Nobleza obliga, Jorge Batlle fue el primer presidente de la post dictadura que no utilizó su poder para amedrentar a los periodistas, una conducta que mantuvo aún en los peores días del 2002 y mientras los medios informaban sobre asonadas, niños que comían pasto y reservas bancarias que caían en picada.

    En estos avatares, Batlle lució siempre como un liberal pragmático con el entusiasmo de un quijote. Todo lo contrario del demagogo de comité, del político acomodaticio y venal, imagen con la que intentaron asociarlo sus adversarios militares y civiles.

    Hace pocos años le pregunté por qué no publicaba sus memorias. “Yo no escribo bien, respondió. El que escribe bien es Julio”. Desde luego, me ofrecí para hacer la tarea. “No, no… publicar las memorias es para los viejos”.

    Es significativo que un hombre criado en el seno de la familia más influyente de la historia política nacional, no se la pasara evocando el pasado sino pensando el porvenir y transmitiendo su convicción de que el mañana será, irremediablemente, mejor que ayer.

    Medio siglo después de comenzar su prédica, y mientras su prodigioso cerebro se apagaba, un presidente de izquierda negociaba en nombre de Uruguay un tratado de libre comercio con la segunda potencia económica del mundo. La lucha paga. Jorge Batlle tenía razón.

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