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EL CLIENTE SIEMPRE TIENE RAZÓN (QUINTA PARTE)

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1. El conforme de Ta-Ta

En nota anterior había comentado respecto a un insuceso que tuve con una tarjeta de crédito y un par de atentos lectores me informaron el absurdo de que cuando una persona pagaba con tarjeta de débito en tiendas Ta-Ta le hacían firmar un conforme, Esto, obviamente es algo de dudosa legalidad, ya que un conforme es un título ejecutivo que da derecho a la persona que lo posee a hacer exigible la suma de dinero que en él está establecida, lo cual es un contrasentido cuando alguien ha comprado algo mediante un débito automático en el cual, por la naturaleza instantánea del débito no puede generar una obligación.

Pues bien, un amigo, asiduo lector de El Salmón y no exento de un cierto espíritu juguetón, quedó enganchado con el tema y decidió efectuar una visita a Ta-Ta con intenciones de ver cómo funcionaba la cosa – y de paso   molestar un poco para complacer y divertir al resto de los lectores – . Como es persona de mi confianza doy fe que lo que relata es cierto. Primero se dirigió a un cajero automático del mismo centro comercial e imprimió un estado de su cuenta bancaria con su  correspondiente saldo. Luego fue a tiendas Ta-Ta de Montevideo Shopping y eligió algún artículo barato y de baja calidad – cosa que en dicha tienda le fue fácil elegir – , un par de recipientes plásticos bien ordinarios que se vendían al módico precio de 99 pesos los dos. Se dirigió a la caja y   procedió a efectuar su pago con tarjeta de débito. Tal cual habían informado los otros lectores le pidieron que firmara un conforme, luego de haber pasado su tarjeta por el post, o sea luego de haber pagado. Mi amigo le preguntó a la cajera  por qué tenía que firmar el

documento si ya había pagado. La empleada le dijo que eran las normas de la casa, a lo cual éste le respondió que no tenía por qué firmar un conforme en el cual reconocía una deuda que no tenía ya que había pagado por su mercadería y lo que tenían que hacer era entregársela.  Como la empleada se negaba a hacerlo pidió hablar con una encargada. La encargada se acercó y le dio la misma explicación. Además se mostró sumamente extrañada, ya  que todo el mundo firmaba sin hacer problema. Ahí el amigo fue nuevamente hasta el cajero, volvió a imprimir el saldo de su cuenta y se lo mostró a la encargada para que viera cómo efectivamente su saldo en el banco había bajado en 99 pesos menos el descuento de IVA que hace la ley de inclusión financiera, lo cual era una prueba irrefutable de que había pagado la mercadería. Sin embargo la encargada no aceptó el argumento y como último recurso se ofreció a efectuar la devolución del importe. Nuestro amigo se negó, ya que si él había pagado tenía derecho a la mercadería, era el dueño de ésta y no podían obligarlo a su devolución.  Luego le pidió que le dieran el conforme para llevárselo a su casa para estudiarlo a ver si le correspondía firmarlo o no, pero le dieron  una negativa rotunda. “El recibo no sale de aquí”.  En ese punto nuestro héroe decidió darse media vuelta y marcharse, quedando los recipientes de plástico en poder de Tata y su cuenta bancaria con 96.57 pesos de menos que fueron a parar a las arcas de la tienda sin contrapartida. Juzgue el lector cómo se denomina un hecho de este tipo y póngale el nombre que considere más adecuado para describirlo.

Obviamente mi amigo  – un tipo bastante porfiado – no se quedó en esto y se dirigió a la sección de Atención al Consumidor del centro comercial. Allí explicó lo que le había pasado, y – obviamente – nadie le entendió, pero de todas maneras llenó un formulario, dejó su queja por escrito y esperó a que se comunicaran con él. Pasados unos días, y como nadie lo hacía, escribió un mail recordando la situación. Al poco recibió una llamada de una señora que – de acuerdo a su página en internet – se define como “Asesora en manejo de quejas” de dicho centro comercial.  La señora no entendió muy bien cuál era el motivo de la queja, por lo que mi amigo tuvo que explicárselo nuevamente. Ella quedó en averiguar con la gente de Tata y al poco rato volvió a comunicarse explicando que no entendía cuál era el motivo de la queja, que tenía el comprobante y los recipientes a la espera de que finalizara la transacción. En ese momento se comenzó a establecer un verdadero diálogo de sordos en la cual la señora en un momento afirmó que “ella había visto el documento a firmar y que no era un conforme, sino un comprobante, que de donde había sacado que era un conforme.”  Allí mi amigo comenzó a ponerse un poco nervioso e irritado y la conversación salió un poquito de tono. Es que se sintió tratado como estúpido, pues él había visto que efectivamente se trataba de un conforme. ¿cómo podían hacerle pensar que era otra cosa?. Después de cortar le quedó la duda. Ya que los años no pasan en vano y mi amigo ya es un sexagenario, por lo cual no está libre de que sus facultades mentales o cognitivas le empiecen a fallar, se comenzó a perseguir: ¿no habría visto mal, y efectivamente no era un conforme lo que le habían querido hacer firmar y esta señora tenía razón? Así que,  de nuevo,  – más preocupado por su salud que por otra cosa – se fue a otra sucursal de Ta-Ta, compró de nuevo el mismo pack de recipientes, pagó con su tarjeta de débito y cuando le dieron el nuevo documento a firmar miró especialmente que – efectivamente – decía “conforme por la cantidad de $99 que pagaré al tenedor de este documento”. Aliviado porque su salud mental no estaba afectada, y, ante el estupor de la cajera, le sacó una foto al conforme con su celular y tachó la palabra “conforme” del documento a firmar. Su idea era mandarle la foto del conforme a la “Asesora en manejo de quejas”,  pero como suele ocurrir frecuentemente otros intereses acapararon la atención de mi amigo y rápidamente olvidó, no solo el tema, sino la foto del conforme (la cual – doy fe – yo vi). Así que El Salmón también olvidó el tema hasta que, por uno de estos azares el otro día recaló en tiendas Tata y presenció un singular diálogo entre una empleada y una nueva cajera a la que aquélla estaba entrenando.  La cajera experimentada le decía a la otra: “cuando te paguen con tarjeta pediles la cédula de identidad y no se la des hasta que no firmen. Viste que con la nueva ley no es obligatorio firmar, por eso hay muchos que se hacen los vivos. El otro día un señor se negó a firmar y tuve que llamar a la encargada y ahí ante la amenaza de que le devolvieran la mercadería dio marcha atrás!”.  Efectivamente, a partir del primero de julio de 2016 rige una disposición del Banco Central por la cual en pagos de tarjeta de débito no se debe exigir el PIN, aunque por motivos de “adecuación tecnológica” se les da plazo a los comercios hasta fin de 2016 (luego 1 de marzo)  para que cambien la práctica. http://www.elobservador.com.uy/habilitan-mini-cajeros-comercios-y-debito-solo-se-pedira-pin-n935457 Me quedó resonando en la cabeza eso de que “como no es obligatorio firmar muchos se hacen los vivos”. ¿los vivos de qué? ¿dónde está la avivada de negarse a firmar algo que no es necesario cuando ya se ha pagado la mercadería. Por otra parte ¿qué derecho tiene el comercio a quedarse con la cédula de identidad del cliente que es propiedad de éste? Cuando pagué mi compra- lo hice con tarjeta de crédito – me di cuenta que se refería a los pagos con tarjeta de crédito, ya que la cajera me pidió la cédula, la cual retuvo hasta que firmé el voucher. Me quedé con la duda de qué pasaba si yo simplemente le mostraba la cédula y no le dejaba que ella la tomara en sus manos, porque de última la única justificación que tenía la cajera para pedirme la cédula es que comprobara que quien estaba pagando fuera efectivamente el titular de la tarjeta. Pero no estaba para pelear, no soy tan obstinado como mi amigo. De paso les comento que ya Ta-Ta ha efectuado la adecuación tecnológica y ahora  no hace más firmar un conforme al emitir tarjeta de débito. Pueden ir tranquilos. Eso sí, mi amigo no recuperó jamás los bonitos recipientes de plástico que había adquirido con el esfuerzo de su trabajo.

2. Los precios de las reparaciones

El mundo de los servicios de reparación de equipos eléctricos y electrónicos es lo más opaco que existe. Cuando a uno le deja de funcionar alguno de estos equipos es todo una caja negra. Como el consumidor desconoce cómo es el funcionamiento de éstos no sabe si se rompió una pieza importante o si simplemente se le ha quemado un cable. Los servicios de reparación, a sabiendas de esto, se aprovechan de la situación y normalmente fijan el precio de la reparación – sea lo que sea, dado que el cliente nunca se va a enterar la real causa del desperfecto – entre un 40 y un 50% del precio que tiene el producto nuevo. Es algo bastante constante. En los hechos, en estos últimos meses, me ha pasado con una heladera y un lavarropas. En ambos casos, mi decisión fue tirar los electrodomésticos viejos y comprar uno nuevo.  Pero el record de todo esto se lo llevó la reparación de un netbook. Tengo un viejo netbook HP que normalmente uso cuando viajo para estar conectado con el mundo.  Hace unos meses hice un viaje en la compañía de low cost de Iberia – cuando no Iberia presente en este blog con alguna negligencia – y al llegar a la puerta del avión me dicen que el vuelo iba lleno y por lo  tanto había más maletas que espacio, por lo cual mi equipaje debía ser despachado en bodega. Así que les entregué mi equipaje, sin darme cuenta que adentro iba mi netbook. Cuando me acordé ya era tarde, mi maleta de mano era tirada como si fuera una bolsa de basura al lugar del equipaje. Consecuencia: cuando saco mi netbook tenía toda rajada la pantalla. Igual funciona, pero corre el riesgo de que en cualquier momento se rompa del todo. Además de que es bastante incómodo mirar la pantalla en esas condiciones. Averiguando por internet, el costo de una pantalla oscila entre 30 o 50 dólares según se pida a China o a Amazon. En youtube hay unos videos que enseñan a colocarla, lo cual es algo relativamente sencillo para quien tiene la suficiente manualidad y las herramientas adecuadas, que no son nada del otro mundo. Pero a un conocido le avisaron que una casa llamada Power System, ubicada en la calle Rivera hace cambios de pantalla con relativa  rapidez y a bajos costos. Así que – dado que mi manualidad no es la adecuada para hacer ese tipo de cosas – voy a hacer la prueba y les dejo el aparato para que me den presupuesto. El HP me debe haber costado aproximadamente 300 a 350 dólares. Pues bien, el costo que me pasaron para efectuar la reparación fue…. ¡¡270!!. Obviamente no lo acepté y ahora estoy en campaña de pedirlo por internet. Pensar que después nos limitan la cantidad de compras electrónicas que se pueden hacer en el año, una  herramienta sumamente eficaz para ponernos a cubierto de los abusos de estos comerciantes, quienes son unos de los principales beneficiados por esta medida de limitación.

3. Un celular roto y el service técnico de Claro

Este hecho me resulta un poco más difícil de evaluar. Juzguen los lectores.

Tengo un celular LG comprado hace no más de nueve meses en Claro. Hace unos días noto cierta dificultad para cargar la batería, hasta que finalmente me doy cuenta que el conector – o sea la ranurita que tiene el aparato y donde se conecta el cable con que se carga – está mal. Por más que lo enchufo la batería no carga. Guardo un mínimo de carga por las dudas y me voy hasta el service de Claro, el que está al lado de la Plaza del Entrevero. Allí me lo reciben, y me dan un presupuesto. Para mi sorpresa – que me esperaba de acuerdo a lo expuesto en el punto anterior  un presupuesto de 4000 a 5000 pesos, por lo cual estaba resignado a tener que cambiarlo – me dicen que por 1000 pesos lo arreglan. Lo dejo y cuando lo voy a retirarlo en la fecha convenida la empleada lo prende y el celular queda cargado con el logo de Claro en su pantalla y no pasa de ahí. Efectúa el clásico “apagar y prender soluciona todo”  pero el aparato no responde. Consulta al servicio técnico y, luego de pedirme disculpas, me dicen que lo deje hasta el día siguiente que lo van a solucionar. Voy al día y la hora convenida y cuando reclamo mi equipo, lo que me traen es su cadáver. Efectivamente, me dicen que el celular se murió y que no tiene solución; “se embromó la “placa” y no hay forma de repararlo”. Me quedo mirando a la funcionaria en espera de los siguientes pasos y como no dice nada le digo: “yo cuando lo  traje funcionaba; lo único que no funcionaba era el conector. ”. “Sí, si, pero no hay forma de repararlo, ¿qué piensa hacer?”. “¿Cómo, que pienso hacer? El celular funcionaba, la solución me la tienen que dar ustedes”. La funcionaria que me lo había recibido da fe que el celular funcionaba cuando lo traje.  La otra funcionaria se levanta, consulta, teclea en la computadora y al final me dice “le podemos ofrecer un equipo similar o un Samsung, y el máximo descuento que le podemos hacer sobre el precio de compra es 5000 pesos”. “No me entendiste, no soy yo el que se tiene que hacer cargo, son ustedes los que me tienen que dar la solución. Yo traje un celular  a que le cambiaran el conector. El resto funcionaba bien. Además tiene garantía”. “Sí, pero la  garantía venció”. “¿Por cuanto es la garantía”? “Por un año”. “El celular tiene apenas 9 meses”. “Sí, pero al romperse el conector la garantía se pierde”. “¿Y qué tiene que ver el conector con la placa que se rompió?”Nada, el conector es un circuito que se pone en la parte inferior del celular, pero la garantía funciona así”. La empleada que no afloja – más bien como que no sabe que hacer, tampoco es que tenga mala onda, o me trate mal, para nada – así que insistí: “si esto lo traje funcionando para que le arreglaran el conector es obvio que la placa la rompieron por algún error de la reparación.”. La empleada no sabe qué hacer, se levanta muy nerviosa y vuelve a consultar con el servicio técnico. Al rato siento que llama: “reunión de vendedores, vengan todos los vendedores”. Se forma en el fondo del salón de ventas de Claro una especie de convención de vendedores. Hay como diez personas y  veo que de vez en cuando miran hacia donde estoy yo con cierta curiosidad. Va de un lado para el otro, se ve que no saben bien qué hacer, como si no hubiera nadie con potestades para tomar una decisión. Al final se me acerca la chica y me dice: “le ofrecemos lo siguiente: usted paga la reparación del conector y le damos un teléfono exactamente igual al que usted trajo.”. Bien, eso me parece absolutamente justo, así que acepto la propuesta. En principio parece una solución absolutamente adecuada y habla bien de la empresa. Pero luego empiezo a reflexionar…¿por qué se les ocurre esta solución lógica y justa recién después de casi media hora de tira y afloje? ¿no debería ser esa la solución de entrada? Obviamente, no estoy para discutir, sobre  todo luego que dan solución a mi problema.  Pero, realmente, a primera vista parece que todo se ha solucionado equitativamente, y eso es verdad, pero también es cierto que si yo no protesto y no me pongo firme me quedaba sin celular. Si pasa – o sea si el cliente no protesta – es gol.

4.  Pedidos YA y la mala educación

Los servicios de delivery son una gran cosa, pero a veces actúan de forma tal que en lugar de simplificarnos la vida nos la complican. Es primero de enero a las diez de la noche y tengo ganas de comer pizza. Busco en Pedidos Ya a ver si hay algo abierto ese día. Me figura la Pizzería Trouville.  Llamo y hago el pedido a la casa de 21 de setiembre. Me lo programan para las 22.40 más o menos. A las 22.39 recibo un mail en el cual me dicen que la pizzería está cerrada.  Pido entonces a la misma Pizzería Trouville, pero la de 26 de marzo, que también figura como abierta. Hago mi pedido y me mandan un mail diciendo que éste llegará alrededor de las 23.15. A las 23 me vuelven a mandar un SMS para decirme que el pedido se está preparando y que me lo entregarán entre las 23.47 y las 0.17. O sea, unas dos horas después de empezar con todo el trámite. Es muy tarde y decido cancelarlo y llamar a otro lado (pido telefónicamente a Chez Piñeiro y en diez minutos me traen lo mismo que había encargado a Trouville). El tema es que no encuentro forma de cancelar el pedido hecho a Pedidos Ya. Primero les escribo a la dirección del SMS que habían mandado a mi celular y no sé si alguien recibe mi mensaje ya que nadie contesta. Luego envío un mail a la dirección desde donde me habían confirmado mi pedido  y me vuelve rebotado. Entro en un chat en la página, les pido que cancelen y me dicen que espere que ya me van a atender. Por supuesto, nunca me atienden. Por ningún lado encuentro un teléfono a donde llamar para avisar que no quiero más su pizza. Así que desisto e seguir intentando. (uno deja todos sus dignidad-600x424datos en Pedidos Ya y ellos son incapaces de poner una dirección para reclamar). Un rato después, cuando yo ya hacía rato que había terminado de comer lo que me habían enviado de Chez Piñeiro, llega el pedido de la Pizzería Trouville . Les digo que se lo lleven, que ese pedido estaba cancelado. Unos minutos después recibo una llamada telefónica de un señor muy mal educado que me pide la dirección de mi casa porque tiene al chico del pedido y según él tiene mal la dirección de mi casa. Le digo que la dirección no está mal, sino que el chico vino hasta mi casa y yo le dije que el pedido estaba cancelado. Le pido que me escuche así puedo explicarle por qué cancelé. El señor me dice que solo quería saber mi dirección. Le insisto con que le quiero explicar las razones por las cuales cancelé el pedido, que no estaba jugando. Le comienzo a explicar, pero por momentos me da la impresión de estar hablando solo. Así es. El señor mal educado me ha cortado sin decirme nada y me deja hablando solo. Me parece bastante lógico que si me atrasan la hora del pedido yo tenga la opción de rechazarlo. Es absurdo que esa opción no esté disponible y, afortunadamente, no había hecho el pago con tarjeta. En ese caso creo que no tenía alternativa de reclamo.  Los servicios de delivery de algunas de las empresas que trabajan para Pedidos Ya a veces actúan de forma bastante lamentable. No era la primera vez que esto me pasaba. Ya en un par de oportunidades tuve que devolverles hamburguesas de Burger King, porque venían frías y ni disculpas me pidieron. Es probable que al intermediar estos servicios la responsabilidad se diluya y nunca se puede encontrar al responsable. Es la nueva lógica de muchas empresas que dan servicios en forma tercerizada: es imposible encontrar al que debe dar la cara.

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  1. Salmón, un par de precisiones. La ley que mencionás permite vender con tarjeta de débito SOLO con el PIN, y justo Ta-Ta es el ejemplo de retraso en la implementación ya que solo lo tiene con la red BROU.
    Cuando se vende con tarjeta de débito y NO se utiliza el PIN, inmediatamente se bloquea el dinero por 30 días y solo se devuelve si la empresa no presenta el boucher firmado. Es mas, no se hace el control de firmas por menos de un monto que no recuerdo y ese dinero solo se devuelve ante una queja de un cliente que puede surgir por la clonación o el robo de una tarjeta. Ante esto, el banco tiene que revisar si tiene el boucher firmado. Esto lo convierte, básicamente, en un conforme ya que el banco no va a acreditar el dinero al comercio hasta recibir el respectivo papel firmado, Con la obligación del PIN, los débitos hasta 5000 UI no necesitan firma ya que el banco hace la transferencia en el momento,
    A los supermercados los recontra afanan. De todo. Desde mata mosquitos, hilo dental o whisky, Elegí. Pues bien, lo que se ha detectado es que la gente hace compras grandes (aunque no tanto, ponele $10.000), distraen a la cajera y no firman. Hacen la denuncia de la tarjeta y exigen la constancia firmada ante lo que el banco se ve en la obligación de devolver el dinero y no pagar al comercio. Es una estafa como cualquier otra, solo que para no quedar en evidencia solo lo pueden hacer un par de veces por año, pero ojo, por tarjeta.
    El mayor problema para identificar (y acusar) a los estafadores es el mecanismo de los 30 días. Si bien hay grabaciones, son miles de horas por caja para identificar si el dueño de la tarjeta hizo la compra y directamente, el comercio asume la pérdida y la responsable es la cajera, que en realidad es la víctima.

    Saludos!

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    • Entiendo lo que dice respecto a Ta-Ta.. Que el voucher opere como un título para la empresa para cobrarle al banco es una cosa, pero lo que no tiene sentido es que opere como un conforme para el cliente, porque al cliente – tal es el caso de mi amigo – en el momento en que le pasaron su tarjeta y digitó el pin ya la bajaron el importe de su cuenta. Lo que pasa después es tema entre la empresa y el banco, el cliente ya hizo lo suyo y pagó. No tiene por qué generar un título ejecutivo a favor de la emrpesa y en contra de él. Si en el interín la empresa quiebra los acreedores quebrán cobrarle ese conforme al cliente, cuando ya pagó.
      Lo otro, me parece tratar de matar un mosquito con una granada. Esa maniobra la podrán hacer una vez a lo sumo y la tarjeta tiene formas de darse cuenta de si el tipo no se está avivando si lo repite (sabe desde sus hábitos de consumo hasta los lugares psor donde se mueve) Además como usted dijo hay cámaras, etc. Por otra parte el que a uno le pidan la cédula no impide la estafa. Supongan que yo hago la jodita, me piden la cédula, se las doy, al firmar pongo cualquier cosa, ¿cómo la empresa justifica que ha pedido la cédula? Por algo los supermercados grandes no la piden. No creo tampoco que en estos casos el responsable sea la cajera. Quien carga con las culpas es el banco, que es el que intermedia, es la tarjeta directamente.

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      • Bueno, ahi hay una pieza de información nueva. Tu amigo SI había digitado el PIN por lo que si la transacción fue exitosa el importe se acredita al supermercado a lo sumo en 24hs. El PIN de hecho es mas importante que la firma o la cédula. Es secreto y explícitamente mencionado en los contratos que uno firma con el banco y el emisor de la tarjeta (redes de cajeros, tarjetas de crédito).
        Yo estaba basándome en el caso en el que el PIN no se pide, por lo que hay que generar un “pagaré” que también está en el contrato con las redes bancarias en este caso. Esta es una autorización explícita a debitar de la cuenta el importe firmado al agente que tiene la potestad de hacerlo (el banco).
        Sobre las maniobras con las tarjetas, me lo comentó un amigo que trabaja en informática en la división de delitos complejos de la policía, ya que yo era tan incrédulo como vos. Claro, esto pasa no solo con tarjetas propias, es el modus operandi también con tarjetas afanadas y pasa mucho mas de lo que uno puede imaginar. Lo mismo que los robos hormiga.
        Sobre pedir la cédula, es una exigencia de las redes de cajeros (son los que dueños de las tarjetas de débito) y de los bancos en caso de las de crédito y solo están exentos algunas grandes superficies como Tienda Inglesa. Aunque nunca pregunté en base a que criterios (calculo que deben tomar riesgos en favor de la eficiencia). Pero la exigencia se que tiene que ver con el estándar PSI DSS (seguridad en transacciones con tarjetas de pago).
        De todas formas, pedir firmar un conforme después de pagar (ingresar el PIN), es directamente ilegal ya que en este caso la transacción se hizo y el hecho de conocer el PIN es mucho mas seguro que una firma.

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  2. Glorioso el artículo! Lloré de risa, porque refleja los sufrimientos a que nos vemos sometidos “los clientes” constantemente. Yo entro en la categoría “quisquillosa rompebolas” pero suelo obtener lo que quiero.
    Ahora, contra Diners y el Citibank, no pude.

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    • gracias por el comentario.

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    • Pablo Crossroads

      Rosario, en cierto momento de mi vida quedé ensartado por Diners. Algunos gastos desmedidos(ahh los discos y libros), una enfermedad larga que no me dejó trabajar en mi profesión, 3 hijos, una casa en construcción, otra que no podía vender, otra donde estaba viviendo, y cuando iba saliendo, llegó el crack del 2002. Pumba, cartón lleno, en fin, un caos económico. La deuda con Diners se agrandó y estuve como 2 años penando, me llamaban los sábados al mediodía para dejarme pistoneando el fin de semana, se turnaban para llamarme y exigirme hasta que decidí ir a hablar personalmente, al local que tenía Diners donde alguna vez estuvo el cine California.
      De entrada nomás me dijeron que no me atendían, que llamara desde un teléfono de la planta baja a una persona del primer piso. Me fui puteando en 2 idiomas y 3 lunfardos. Volví al otro día, lluvioso, con la campera militar ( esas verdes de USA) cerrada hasta arriba y bien mojado. Con una botas tipo CAT, de esas amarillas, bien visibles y grandotas. Hice la misma pregunta, obtuve la misma respuesta y me empecé a pasear por el hall, todo espejado, de un lado a otro. No se notaba ninguna puerta, aunque me acercaba hasta apoyar la nariz en el vidrio mientras tanteaba con la punta de la bota el espejo y decía cosas en voz alta como ” que nerviosos estoy”, ” ay que me descontrolo”,, “ohhh espero que me atienda algo sinó no se como termina ésto”.
      A los 5 minutos, o algo así, se abre uno de los vidrios y aparece una mujer, elegante, que me invita a subir. Una escalera, un escritorio, nos sentamos, me saco la campera y la cara de loco, charlamos un buen rato, acordamos una financiación pagable y me avisó que me iban a seguir llamando por política de la empresa o no se qué, pero que ya estaba todo encaminado. Me siguieron llamando varios meses, y me sirvió como trerapia. Les reespondí siempre cualquier cosa. Uno de los diálogos que más recuerdo fue algo parecido al que sigue:
      Yo – Hola, quien habla?
      D – Diners
      Yo -Con quien quiere hablar?
      D – con Fulano de tal
      Yo . No está
      D- quien habla?
      Yo – Fulano de Tal
      D – pero no me dijo que no estaba?
      Yo – y no está
      D – pero quien habla?
      Yo – habla Diners
      D – No, de Diners soy yo
      Yo – ahhh
      D – con Fulano de Tal
      Yo – De parte de quien?
      D – de Diners
      Yo – él no está
      D – cuando lo puedo encontrar
      Yo – no sé, se fue de viaje
      D – demora en volver?
      Yo – no sé, se fue al Tibet a trabajar de monje
      D _ comooooo?
      Yo – de donde dijo que llamaba?
      D – de Diners
      Yo – para qué?
      D – para cobrar un saldo de tarjeta
      Yo – ah, me fijo en la lista que dejó, de donde dijo que llamaba?
      D – DE DINERS!!!
      Yo – ahhh veeer, nop, nopo, nothing, para Uds nada, dejó para un montón de cosas pero para Diners, niente
      D- Click
      Y de estos hubo decenas, nunca me arrepentí, si bien los operadores eran empleados del banco, igual te tataban mal, te prepoteaban. Gil, le gane al cáncer y me vas a venir a patotear vos???
      Cuando terminé de pagar todo, justo me llaman para hacer una encuesta de satisfacción con los servicios juaaaa, te imaginás.
      Además fui al banco, a Central , en la Ciudad Vieja y pedí con el Gerente. Ni bola me dieron pero si con el gerente de RRPP o algo así. Pobrecito.

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  3. Sin saber todos los problemas en TaTa hace una semana concurrí a la del 3 cruces y en la caja me pidieron número de cédula , dirección y teléfono como me pareció un abuso decidí poner un número de cedula falso, una dirección en USA y un teléfono inventado. .
    Hay que combatirlos con abuso como ellos lo practican.

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  4. No voy a hablar de los pagos por medios electrónicos, pues ya lo hizo gente más informada, tan sólo me referiré a vivencias personales del otro lado del mostrador (no, el del boliche La chancha no).
    El Salmón bien plantado en su papel de abogado del diablo una vez si ..y otra también, reivindica los “sinceramientos” y avances en las relaciones de este mundo moderno, la educación, etc etc (para que redundar en lo que cualquier visitante del blog ya conoce de su prédica).
    Primero quiero plantarme y gritar a voz en cuello “´ETICA COMERCIAL ERA LA DE ANTES!”
    Cuando allá por `principios de los 90s trabajé como vendedor en una tienda de música pude presenciar el languidecer de ese viejo axioma que se enuncia en el título del Post: “El cliente siempre tiene la razón” En ese momento los comercios tenían clientes “cautivos” y no compradores ocasionales. Yo recibía a TODOS los clientes estrechando su mano (cosa que ya comenzaba a parecer extraña) cosa que por lo general les hacía bajar la guardia y establecía el principio de la confianza. La confianza…ese valor en tela de juicio que se dirime en la oficina de Defensa del consumidor, en otros tiempos el reclamo SIEMPRE se solucionaba fuera justa o no la queja, porque ahí estaba la cuestión “no podemos darnos el lujo de perder un cliente” decía el viejo Ricardo “ante la duda siempre la balanza se debe inclinar hacia el comprador” repetía. Recuerdo cuando vino una señora de avanzada edad a devolver un CD todo rayado y que a simple vista era notorio que había sido maltratado, la señora se negaba a admitir su culpa y venía decidida a “pelear”, ante lo cual se lo cambié sin ninguna pregunta, por lo que la mujer quedó desarmada “espere que se lo envuelvo para regalo nuevamente ” le dije La mujer terminó comprando otros 2 Cd y a partir de ese día se transformó en cliente habitual.
    Que el perfil del comprador ha cambiado? sí, es verdad , pero siempre existe una necesidad natural en el ser humano de manifestar asiduidad en sus relaciones comerciales. Ya sé ! muchos dirán que en un Super esos “lujos” no se pueden asumir, pero yo observo como naturalmente siempre buscamos la cajera de trato afable o el carnicero que nos recomienda gentilmente un corte . Eso es un valor agregado que si se pierde hará que los jóvenes terminen mirando el título del post como algo utópico …o bizarro.
    En relación a las estafas de los Servicios técnicos ahora están más extendidas… y sigo dando loas a la empresa donde trabajé (por algo se fundió!, dirán algunos), en la misma fabrica de vinilos y cass estaba el service de los equipos de audio B &Olufsen y TV SABA , dicho servicio era deficitario pero era indispensable para poder mantener la representación de esas marcas (qué calidad!).
    También había de “las otras” colegas del ramo, recuerdo que allá por el 80 un compañero llevó el TV del padre a esa famosa casa de reparación de TV de la calle Agraciada (M….in) y le dieron un presupuesto disparatado, detallando los diferentes componentes que estaban rotos. Mi amigo fue acompañado por un técnico de nuestro laburo y comenzó a preguntar sobre la falla en cuestión, a la segunda pregunta empezaron a tartamudear y quedar “en evidencia”. Optaron por retirar la tele y llevarla a casa del compañero, donde encontró sólo un condensador de “cinco pesos” roto, pero con un detalle…habían cortado el circuito impreso en un lugar inaccesible y que les garantizaba que tuvieras que volver irremediablemente con ellos, si no aceptabas el presupuesto. No contaban con que este compañero tenía el manual y era un Crack para reparar “teles envenenadas”, como le decían en su “argot”.
    Bueno .. empecé hablando de una cosa y terminé hablando de otra.
    A veces pienso que. .a quién le importa lo que yo diga?

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    • Estimado: primero su anécdota con el CD me hizo acordar a un acontecimiento que presencié hace muchos años en la feria de Tristán Narvaja. Una señora le discutía a un vendedor de que le había vendido un disco rayado. El disco en cuestión era Abbey Road y la canción supuestamente rayada era I want You. El vendedor la puso en el tocadiscos y le dijo “es así”, y la mujer no se convencían. Si ustedes recuerdan ese disco, efectivamente, los últimos dos o tres minutos son absolutamente repetitivos y da toda la impresión de que el disco se rayó. Ojo, que cuando yo lo compré pensé que me lo habían vendido mal porque en el lado 2 no se veía la separación entre surcos.
      Respecto a lo otro, bueno, ya sabe cuál es mi posición. No creo que ahora haya más o menos ética en los vendedores. Jodedores hubo toda la vida. Piense cuantas veces lo ha embromado a lo largo de su vida a usted o a conocidos un vendedor de autos usados o un mecánico de autos. ¿se acuerda del service de la una prestigiosa firma de artículos eléctricos que estaba en la calle Uruguay, donde a uno le podían tener meses un electrodoméstico y no encontrarle reparación? ¿Y los vendedores de fruta de la feria que le ponían las manzanas más lindas arriba y las podridas y machucadas abajo?. Sin duda algunas empresas siempre tuvieron ética y hoy también las hay, pero no creo que haya un antes mejor y un ahora peor o viceversa. Es todo distinto, simplemente.

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    • Pablo Crossroads

      Estimado Guaya, que placer hacerle una anotación al pìe a mi hermano separado al nacer.
      Yo viví muy cerquita de Marlain TV (yo pongo todo el nombre, total ya cerró). Tenía un viejo Televisor color que se veía cada vez peor y se apagaba solo. Crucé a Marlain, lo dejé, le pedi presupuesto y a la semana me avisaron que tenía el flangein frundel quemado, la bobina del chiripiorca agotada y no se qué más y salía una fortuna. Crucé de nuevo, me lo llevé y me comuniqué con un conocido de la oficina de mi viejo, que arreglaba esas cosas y le expliqué lo que pasaba.
      Vino un par de dias después a casa,a eso de las 18 ( yo andaba medio apurado porque ese día estaba Charly en el Palacio de las latas…estéee, en el Contador Guelfi, y tenía entrada), con un destornillador, un frasquito y un pincel. Desarmó la tapa con el destornillador, y mientras charlábamos le pasó el pincelito seco, luego el pincelito con el liquido que tenía el frasquito , recolocó la tapa, lo encendió y listo. “Que te voy a cobrar, controlá si marcha y si hay algún problema, ahí sí me lo llevo y lo veo.” La que se lo llevó fue mi exmujer cuando se fue, como 2 años más tarde, eso sí, marchando bien.

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      • ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

        jajaj estimado PC tiene el numero del tecnico aun, mi tv funciona bien pero si se lleva a la patrona como pago con gusto rompo algo de la tv y lo llamo jajaja digamos que le soluciono 2 problemas con 1 visita

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      • marlain tv….20.10.50.. se me quedó grabado el número de la propaganda de aquella época

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  5. Porcentualmente no hay punto de comparación. Antes era una minoría y las anécdotas quedaban grabadas por ser casi únicas Ahora es mayoritaria la cantidad de jodedores y lo peor de todos es la displicencia que tiene todo el mundo para aceptar y tomarlo como algo natural Eso hace que se diluya la culpa y no tenga el merecido escarnio público que otrora merecidamente sufría.
    Para algunos ciertas conductas son propias de la naturaleza humana pero creo que es una excusa para no educar con firmeza. Hace un tiempo comprobé la equivocada desfachatez con que los muchachos manejan su rebeldía (natural por cierto)Salen del liceo y ocupan toda la calle por 2 cuadras. Yo venía apurado porque tenía que llegar en hora a una cita y les toqué bocina bajando la ventanilla, les grité: “Muchachos voy apurado, por favor!” Para qué!! se me plantaron delante y me comenzaron a hacer morisquetas “que te pasa viejito?” no ves que esto es del liceo”(?) Me zarpé cuando una muchacha (sí! una gurisa) me hizo un gesto obsceno Ahí ya me olvidé de mi compromiso y atraqué el auto y crucé para el liceo a quejarme.. se la hago corta NI PELOTA ME DIERON Antes eramos del colegio o liceo mientras usabamos el uniforme Ahora todo el mundo se lava las manos No es políticamente correcto sancionar. Y si no hay sanción moral no se puede establecer pautas de conductas para los futuros adultos. Cuando eramos liceales cometíamos travesuras pero siempre tuve claro que era lo correcto para poder convivir Ahora está claro que esas certidumbres no existen, mucho peor aún, creo que la insolencia “paga” Ser insolente no es delito.. y burro mucho menos
    Otro viejo quejoso y amargado, “idealizando lo que nunca fue!” pensarán. Sólo me resta agregar que sigo creyendo que somos una sociedad en decadencia, con valores acotados, relativizados y cuestionados por sicólogos de TV . Con padres que viven una eterna adolescencia confundiendo amistad con paternidad.
    Hace un tiempo no me habría animado a expresarme así, por miedo a ser tildado de viejo choto, Que seguramente lo soy, Tan viejo y tan choto que todavía siento vergüenza por la cara de tristeza de mis padres cuando le contaron una cagada que me mandé. No me castigaron, con su tristeza tuve bastante.
    PD que tiene que ver esto con el post?.. que los cagadores e irrespetuosos no nacen, se hacen, porque la vergüenza después que se pierde ya no se vuelve a encontrar

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    • No me parece para nada despreciables sus comentarios ni fuera de lugar. Ni de viejo. y si lo fueran de viejo ¿cuál es el problema? ¿es descalificable la opinión de una persona que ha vivido más tiempo que los demás y vivido otras vivencias?. Creo que las cosas no son tan lineales como para decir lo de antes era mejor o lo de antes era peor. Es todo distinto hoy. En algunas cosas la sociedad ha decaído, en otras ha mejorado. Yo no defiendo que la sociedad actual sea mejor que la de antes, (si idealizara la sociedad actual no estaría escribiendo esto), sí me opongo a la visión de que la de antes era mejor. Le puedo dar muchos ejemplos en uno u otro sentido. ¿o piensa que los chicos de antes no patoteaban a los transeúntes o se agarraban a piñazos con los chicos de otro colegios? ¿o que no le hacían bullying al “tonto” de la clase, sin que nadie hiciera nada? ¿cómo era considerada una mujer que tenía un hijo soltero hace 40 o 50 años? seguramente una puta y es muy probable que sus padres la presionaran para abortar. ¿y si le tocaba ser homosexual? hou todas esas cosas son más fáciles de sobrellevar. Habría más “disciplina” aparentemente en las escuelas o los liceos, pewro también había más maestras y profesores arbitrarios y maltratadores. Que hoy nos hayamos pasado para el otro lado en muchas cosas no justifica la idealización del pasado. Los Peirano vienen afanando bancos desde hace más de 40 años. No creo que los comerciantes jodedores fueran la excepción, como tampoco creo que hoy sean la mayoría. Lo que usted relata de la persona que fue a devolver un cd (ojo, si es un cd no es algo de hace 40 o 50 años) es algo muy común en los países desarrollados. Y esas prácticas aquí siempre causaron asombro, precisamente por lo raras que eran. ¿se acuerda cuando en el mundial del 66 Uruguay hizo un papelón histórico cuando se descubrieron un gran número de moneditas uruguayas en los teléfonos públicos británicos, cuando algún vivo se dio cuenta que con ellas se podía llamar? El término viveza criolla no es de la década de los 90 ni de los 2000, viene de mucho atrás. Gracias por sus comentarios que – en la discrepancia o la coincidencia – enriquecen el espacio porque generan debate.

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      • Sólo 2 cositas Primero sus ejemplos son claros, pero no trató el meollo de mi comentario. La educación familiar en base a valores, o mejor dicho la ausencia actual de ellos. Sé que Ud es partidario de la total libertad en ese aspecto, pero hay cosas que son incuestionables y eternas (Ja!como Peñarol?).
        Segundo es evidente que las vivencias personales nos marcan la forma de mirar el mundo, entiendo que el mundo de un pueblo del interior es muy naif en comparación con su selva de cemento, nunca en mi época de escolar o liceal observé cosas como bullyng o patoterismo (sería porque creíamos que Alguien Superior nos miraba siempre? Je!). En el fondo lo que uno añora no es una sociedad sino a cierta gente que el tiempo a borrado.
        PD tercero, el disco que me llamó la atención por la falta de separación de los surcos fue Sargents Peppers Lo compré en el Palacio de Las Piedras en el invierno del 67. Lo primero que siempre hacía era sacar el disco y olerlo, como un pan caliente, el vinilo recién prensado conserva por unos días su aroma mágico (los discos importados por su empaque sellado lo conservan durante meses), que ya había detectado en Help, el cual compré allá por el 65, recién salido también . Cuando observé ese detalle le pregunté al vendedor qué pasaba. No supo decírmelo y lo fuimos a escuchar a una cabina (había 2 en el fondo, recuerdo), le comencé a preguntar cosas sobre los discos y no me supo contestar nada, creo que ahí se terminó de definir mi interés por las técnicas de fabricación de los negros redondos.

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      • estimado, me entendió mal. No creo que haya nada que supere a la familia en cuanto a trasmisión de valores….de valores, no de ideologías o religiones, que eso ya es adoctrinamiento…ojo!! y también como trasmisión de buenos y malos valores. Que son valores lo que hemos trasmitido usted o yo a nuestros hijos como los que trasmitieron el Chapo Guzmán o Don Corleone a los de ellos.

        También, es cierto, las vivencias del interior son diferentes a las de las ciudades, no mejores ni peores, distintas.

        Tuve primero en mis manos Abbey Road antes que Sargent Peppers.

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  6. Pero Salmón, como va a escribir esta nota/denuncia, cuando TA TA ya no pide firmar ese conforme? me quita la oportunidad de ir a comprar una coca cola (light) y divertirme un poco! llamado de atención! la próxima avise antes, así le damos a esta gente un poco de su propia medicina.
    He notado si, que algunas veces los cajeros se quedan en su mano con mi tarjeta de débito hasta que yo firme o ponga el pin y salga el tiquet. No recuerdo si se me quedan con la cédula cuando pago con la de crédito, pero de ahora en más estaré atento y sólo les voy a “mostrar” el documento y no se los voy a dar, a ver que pasa… en fin.

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  7. ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

    creo se confunde la evolución tecnológica con la supuesta evolución como seres,que a mi punto de vista la primera avanza velozmente haciéndonos “sentir” inteligentes y la segunda retrocede a medida que avanza la primera

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    • o sea, para usted, entonces, como seres somos menos evolucionados que el hombre de las cavernas.

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      • Me pongo ladilla. En sentido estricto en 40 – 10mil años no creo hayan habido cambios evolutivos de peso que nos hagan tan distintos a los humanos de la edad de hielo, es muy poco tiempo. 🙂
        Asumo que lo de Igno es tan sólo una figura poética

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      • ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

        me parece que a esta “altura” de la evolución deberíamos sufrir menos enfermedades en lugar de mas medicamentos,mejorar la calidad de los alimentos y no su rentabilidad,no levantar muros sino eliminar fronteras y sobre todo cuidar la casa (planeta) como uno cuida su casa particular,bobadas que uno piensa vio ?

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      • No sé, le puedo rebatir todo lo que dice. hace dos mil años la gente moría de cualquier infección, hoy los medicamentos nos han ayudado a lograr gran sobrevida y mejores condiciones de vida.
        ojo que antes la gente también se alimentaba con cualquier porquería. La chatarra no la inventó Mc Donalds, tenemos hoy sistemas de conservación de alimentos que antes no había.
        respecto a muros y fronteras durante siglos el estado permanente de la humanidad ha sido la guerra . hoy tenemos instrumentos más poderosos de destrucción, pero también – en general – somos más pacíficos (de acuerdo con que no lo suficiente)
        los humanos nunca cuidaron su casa. los indígenas de américa cuando descubrieron la agricultura talaban árboles y destruían y quemaban bosques pára generar tierras cultivables. Lo que ocurre que ahora somos más y por eso tenemos el riesgo el planeta. Pero también hay más conciencia.
        No sé, estimado ignóstico… dígame en qué época le hubiera gustado vivir? yo me quedo con esta, por ahora. Igual no tengo demasiada opción.

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      • ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

        de haber tenido en el “antes” la opción de elegir(si hay un después “mas allá”debería haber un “antes”) estaría esperando todavía y no hubiera nacido aun, pero parece que esa opción no existe

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  8. Salmón, interesante artículo, no sólo los relatos en sí, también algunos de los comentarios que genera, las anécdotas de Pablo, la discusión con Guayabox o lo que sabe del tema Gonzalus.

    Guayabox, no importa a quién le importa lo que usted diga. Por favor, siga diciendo. Continúe siendo de esos viejos que de vez en cuando demuestran, al contrario de lo que hoy piensan las mayorías, que lo que dice un viejo, que nació en otra época pero con cierta educación, cierta ilustración, cierta experiencia de vida, vale mucho más, muchísimo más, que lo que dice un joven emprendedor, creativo e innovador. También hay viejos chotos, claro; y jóvenes muy educados, letrados y lúcidos.

    Un bocado en la de antes/ahora. De nuevo, es claro que ni antes era todo mejor, ni ahora lo es. Pero me parece equivocado caer en la de “siempre fue igual, sólo que ahora lo vemos más, lo percibimos más, es sensación térmica”. No, no fue siempre igual. Por ejemplo, en tecnologías de transporte y comunicación estamos muchísimo mejor que antes; en avances médicos estamos muchísimo mejor que antes (no confundir avances médicos con atención médica). En lo social estamos muchísimo peor. Respeto, paciencia, violencia, ética, decencia, honestidad, saber escuchar y saber hablar (ya ni siquiera escribir). En todas las clases y todos los ámbitos, desde el carnicero o el feriante, hasta el gerente de banco o el emprendedor (antes empresario). Bullying, claro, se puede decir que siempre hubo, pero no es nada que ver una cosa con la otra, no era igual, ahora es muchísimo peor. Antes se gastaba un poco a alguno, se lo jodía un poco más. Hoy es otra cosa totalmente distinta. Es algo tan salvaje, tan violento (a veces de patotas pateando a otro en el piso y a veces de patotas con una violencia sin golpes, políticamente correcta, que es muchísimo más obscena que la anterior), que genera suicidios a rolete o tiroteos y muertos todos los meses en liceos y universidades del primer mundo. Y no es cosa de ese lejano mundo, pasa muchísimo y cada vez peor acá mismo. Me han contado algún caso de primera mano, desde en el British hasta en públicos. Asombra. Otra, la de copiar en el liceo o facultad. Siempre se hizo, claro. Pero no es nada que ver una cosa con la otra. Una cosa es que fuera en contadas excepciones, siempre condenado moralmente, socialmente, y otra cosa es la decadencia actual, donde he visto a padres (adolescentes de 50 años) defendiendo a capa y espada que estaba bien copiar, hacer trampa, liceo, facultad, no importa, es todo lo mismo, lo importante es salvar, ganar el partido.

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  9. Salmón, me gustó el de Claro. Porque es algo que me ha sucedido, sucede, y confirma lo que decía. Antes habían algunas personas honestas, decentes, y otras que hacían el “si pasa, pasa”. Hoy el “si pasa, pasa” es práctica común en todos los grandes proveedores de servicios o vendedores de lo que sea. Ya sea el Santander, el Citibank, Claro, DirectTV, el service del auto o de los electrodomésticos. Entonces, no es lo mismo que antes. Eso que antes hacían dos o tres ladrones de gallinas, hoy es práctica obligatoria en las corporaciones, empresas, o lo que sean, que lideran el mercado. Hoy es prácticamente imposible competir con esos grandes jugadores. Para intentar hacerlo, hay que maximizar ganancias y minimizar costos, no se puede andar regalando mercadería así nomás, no importa si vino rota de fábrica, si la rompió el cliente o el técnico del service oficial, hoy el “si pasa, pasa” es obligatorio. Decadencia.

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