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EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

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Mis pensamientos son todos míos
pero mi lengua ya no es tan mía

Ruben Rada (“Dedos”)

¿Se acuerdan los más veteranos de la película “La Conversación” , de Francis Ford Coppola, protagonizada por Gene Hackman? Para los que no la vieron la película trata de un agente de investigación que se dedica a espiar personas utilizando todos los medios que la tecnología pone a su disposición. La película tiene más de 40 años y pese a que algunos elementos tecnológicos hoy nos parezcan obsoletos (grabadores a cinta, por ejemplo), ya en aquella época se planteaba la amenaza que para la privacidad de cualquier persona podían suponer los adelantos tecnológicos. Una pareja era espiada hasta en sus más mínimos movimientos y conversaciones. En esta película – probablemente influida por el famoso episodio de espionaje político conocido como caso Watergate que terminara con la renuncia del Presidente Nixon – hasta el propio detective terminaba al borde de la desesperación al comprobar que él también era espiado.

Unos años después el director argentino Adolfo Aristarain retomaría (o copiaría) la idea de “La Conversación” en la sobrevalorada película “Tiempo de revancha” protagonizada por el insufrible Federico Luppi quien caracterizaba a Bengoa, un empleado de una empresa minera  que simulaba haber quedado mudo luego de una explosión para de esta forma sacarle dinero mediante un juicio a la empresa. Bengoa era perseguido y acosado por espías contratados por la minera quienes invadían su privacidad y lo grababan para tratar de encontrarlo infraganti hablando y demostrar que todo había sido un fraude. La misma idea que en La Conversación, y uno de los méritos del director es que, después de la media hora de película, Luppi no emite sonido, con lo cual libera al espectador de la tortura que implica tratar de descifrar las palabras emitidas por su deficiente dicción. Es muy recordada la escena final en la cual Bengoa – ante la evidencia de que tienen todos sus movimientos controlados – se corta la lengua con una navaja para así transformarse en mudo de verdad y evitar ser descubierto.

Pues bien, todo aquello que sonaba a ficción hace 35 o 40 años ya no lo es más. Seguramente no lo fuera en aquel entonces tampoco, pero la diferencia es que ahora los medios tecnológicos se han desarrollado de tal manera que ninguno de nosotros – no sólo las personas “importantes” o sospechosas como para ser espiadas – está libre de la invasión de su privacidad. Lo peor es que muchas veces somos nosotros mismos quienes le damos a los “espías” toda la información que ellos necesitan.

Hace unos años una persona de mi familia tuvo un problema de salud por el cual se tuvo que hacer una operación en una parte de su cara. La operación fue realizada en el exterior y yo me encargué de hacer toda la coordinación de la misma, a través del seguro de salud, vía correo electrónico. Al poco tiempo empezaron a lloverme correos con ofertas de cirugías plásticas de recuperación facial, seguros de vida y cosas por el estilo.  En otra oportunidad mi celular me envió un mensaje informándome – con toda exactitud y sin que yo se lo hubiera solicitado – donde había estacionado el auto. Frecuentemente me llegan mensajes a facebook preguntándome si conozco a determinadas personas, a muchas de las cuales efectivamente conozco y realmente no sé cómo saben que las conozco. Algo similar me ha ocurrido con la red linkedin, donde incluso en un aviso de “personas que tal vez conozcas” me han llegado conocidos de las más insólitas procedencias, entre ellas algunas personas que solo conocía de referencia por haber sido parejas de gente de mi entorno. En otras oportunidades he tenido avisos de eventos a los que tenía que concurrir o recordatorios de la hora a la cual salía algún vuelo que tenía que tomar. Y ni qué hablar de todas las veces que me ha llegado propaganda  relacionada con la venta de productos que tienen alguna relación con mis hábitos de consumo (no incluyo en esto las clásicas ofertas de alargadores de pene). Tengo la costumbre de salir a caminar todas las mañanas de lunes a viernes aproximadamente a la misma hora y por el mismo lugar y utilizar un programa – el runkeeper – que me marca la cantidad de kilómetros recorridos y el ritmo al cuál los efectúo. Un día salí y me olvidé de llevar el celular. Cuando llegué, el equipo de runkeeper me había enviado un mensaje que decía más o menos lo siguiente: ¿salió hoy a caminar sin llevar el celular?

Ya sea por el GPS o por el hecho de que el celular encendido se comunica cada tanto tiempo con los satélites de donde le envían las llamadas o mensajes, lo cierto es que a medida que nos desplazamos vamos dejando el rastro.  Ocurre lo mismo cada vez que entramos a una página de internet. En principio, no es que las telefónicas o quienes desarrollan aplicaciones que utilizan el GPS o instalen cookies en nuestra computadora quieran espiarnos y perseguirnos, más allá  de la información de nuestros hábitos que puedan utilizar con fines comerciales. Pero el hecho es que esa información está ahí, más o menos protegida por los responsables de seguridad de estas empresas y que el riesgo de que caigan en manos de gobernantes autoritarios, delincuentes que busquen extorsionar, o que se desparramen debido a ineficiencias en la seguridad de su almacenamiento existe. Conozco la historia de una empresa en cuyo sistema de computación ingresó un virus que se instaló en el correo electrónico de muchos funcionarios y comenzó a reenviar aleatoriamente correos viejos de éstos a su lista de contactos. Se imaginan el caos que esto provocó: jerarcas que se enteraron que algunos de sus subordinados los cuestionaban de mala manera o conspiraban contra ellos, información o planes de acción que debían mantenerse en secreto y fueron ventilados públicamente y – según cuenta la leyenda – algún amante infiel, que había utilizado el correo institucional para asuntos personales, quedó en evidencia al llegar algunos de sus correos al cateto equivocado del triángulo amoroso.

A esto debemos agregar que el aumento de la inseguridad en que vive nuestra sociedad  ha llevado a las empresas de seguridad y al gobierno a introducir innovaciones tecnológicas destinadas a prevenir delitos.  Estas innovaciones pueden ser muy eficientes respecto a los fines para los cuales fueron creadas, y sin duda son de una gran utilidad para los ciudadanos, pero también pueden ser utilizadas con fines espurios. Pensemos, por ejemplo en todas las cámaras que hay instaladas en la ciudad la información valiosa que pueden  tener y que puede ser utilizada para extorsionar personas o desacreditarlas. Basta que un empleado sin escrúpulos encargado de monitorearlas reconozca a algún político u otra personalidad famosa en alguna actitud non-santa (por ejemplo saliendo con una amante) para intentar un chantaje. Hace unos días escuché una propaganda de una empresa que vendía cámaras de seguridad. Era un padre que llamaba a su hija a la casa y le preguntaba qué estaba haciendo y con quién estaba. Ella le contestaba que estaba sola y estudiando y el padre le pedía que no le mintiera, que la estaba viendo por una cámara que había instalado en la casa y que estaba con su novio. La propaganda terminaba hablando de las virtudes de las cámaras que podían mantener la casa vigilada a la distancia. Obviamente que esto es algo bueno cuando se utiliza para saber si han entrado ladrones en la casa, pero también son un peligro potencial de invasión a lo privado, tal como incluso parece sugerir, con cierta complicidad, el comercial referido, cuyo mensaje parece ser: ahora con lo que le vendemos no solo puede vigilar su casa por si le entran delincuentes sino también tener controlada a su familia. Así, por ejemplo, estas camaritas que suelen ser muy pequeñas y fáciles de ocultar, pueden servir a los padres que se creen dueños de sus hijos para observar qué cosas hacen con sus parejas en su intimidad. Imaginemos también algún recalcitrante moralista que las coloca en el cuarto del niño adolescente para ver si éste se masturba, o el clásico padrastro degenerado que las coloca en el baño para observar desnuda a la hija de su esposa. Conozco el caso de un tipo que sospechaba de la infidelidad de su mujer, y en un descuido de ésta le instaló en su celular una aplicación que – a través del gps de éste – le permitía monitorear el recorrido que hacía, de forma que logró confirmar que ella solía concurrir a un cierto hotel con bastante frecuencia. Esta aplicación puede ser muy útil para detectar donde está el celular que nos hemos olvidado o nos han robado o en caso de que no sepamos donde está alguno de nuestros hijos menores y temamos por su seguridad. Pero también pueden ser armas de espionaje y de invasión de privacidad. ¿Están ustedes seguros que en el telo que frecuentan habitualmente con alguna de sus amantes o en el apartamento de su prostituta de lujo favorita no han instalado en algún lugar de la habitación una camarita escondida que –además de alimentar algún morbo – captura imágenes que son prolijamente guardadas en un disco duro esperando el momento oportuno para ser ventiladas?  .

Siempre me he preguntado qué hubiera pasado si  las redes sociales o el whatsapp hubieran estado disponible en época de dictaduras. Y el resultado no lo tengo muy claro. Por un lado en la medida que nosotros dejamos ahí una parte importante de nuestros datos es una gran oportunidad para que los agentes represivos nos tengan fichados. En épocas de dictadura a veces a alguna persona le aparecía una letra “C” y lo echaban de su  trabajo porque su nombre aparecía en algún documento comprometedor, alguna lista de un partido político o porque los servicios de seguridad fotografiaban su auto estacionado frente a la embajada de algún país comunista. Con el control sobre Internet todo esto hubiera sido mucho más fácil y eficiente.  Pero por otra parte también es cierto que en una dictadura las redes sociales le dan la oportunidad a los ciudadanos  de organizarse, informarse, acceder a textos prohibidos y coordinar acciones. A vía de ejemplo las redes sociales fueron el vehículo a través del cual se organizaron las revueltas de la llamada “primavera árabe”. Por algo las dictaduras normalmente tratan de bloquear Internet, más que utilizarla como una herramienta represiva. Se supone que en medio de una dictadura los individuos tratarían de cuidarse y buscar las formas de mantener su anonimato. Eso sí, ni quiero pensar qué podría pasar si se cumplen las previsiones de Boris Cristoff para este año y se produce un golpe de estado tal cual lo ha pronosticado. Se imaginan las  fuentes de información con que se encontrarían los golpistas que se hagan del poder a través de la redes sociales donde la gente hoy se mueve con toda libertad y va dejando sus rastros identificatorias ….la captura de los ficheros de los partidos políticos prohibidos que se daba en las épocas de la dictadura sería una pavada al lado de todo esto.

Un poco de ciencia ficción

Lo que sigue aquí es pura especulación cercana a la ciencia ficción, pero no creo que sea algo demasiado descabellado pensar que pueda ocurrir dentro de unas cuentas décadas. Si nuestros pensamientos son consecuencia de impulsos eléctricos que se dan a nivel de nuestras neuronas, ¿cuánto falta para que la tecnología desarrolle artefactos capaces de captar esos impulsos y decodificarlos? en otras palabras ¿cuánto falta para que se invente la máquina de leer pensamientos? Más allá de la realidad o irrealidad de esta posibilidad pensemos por un instante cómo sería un mundo en el cuál existieran estos aparatitos y nos daremos cuenta que todas las invasiones a la privacidad que sufrimos hoy en día serían mínimas al lado de las posibilidades que se abren.

Seguramente la primera institución en echar manos a estos artefactos sería la policía, que de esta forma avanzará en eficiencia a la hora de descubrir delitos. Bastará con aplicarle el aparatito a los presos que capture, para saber si son los culpables de un determinado delito: se terminarán las pruebas de ADN o los interrogatorios interminables. Por supuesto que esto les también permitirá tener acceso a otro tipo de pensamientos y a los pensamientos de las personas inocentes que se interroguen. Para las dictaduras será también una herramienta muy poderosa. Podrían ahorrarse las torturas al momento de hacer “cantar” una persona, aunque no nos hagamos ilusiones: la tortura no solo sigue la finalidad de sacar información, sino también de destruir al enemigo o vengarse de él.

Pero más allá de estos desvíos totalitarios pensemos cómo cambiaría nuestra vida diaria si estos aparatitos se popularizaran como aplicaciones que se instalen en nuestro celular y nos manden, incluso, a nuestro propio cerebro, los pensamientos de las otras personas. Algunas cosas serían positivas. Los estafadores no podrían engañar a la gente y tampoco los políticos. Sabríamos, por ejemplo, si un presidente que dice que habla con los pajaritos está mal de la cabeza y convencido de ello o simplemente se está burlando de la gente, si Marcelo Acquistapace cree realmente que tiene poderes para adivinar el futuro o o es simplemente un farsante, si el mecánico nos inventó que le hizo un ajuste al motor cuando simplemente le apretó unos tornillos. En general no sería posible mentir. Otras cosas perderían gracia o perderían sentido. Desaparecerían, por ejemplo algunos juegos como el poker o el truco, porque todos sabrían las cartas del otro y no tendría gracia. Los niños no podrían jugar al veo veo o a las adivinanzas. El ajedrez se jugaría de otra manera: las estrategias serían explícitas y el juego se resolvería a nivel mental mediante puras especulaciones.  Los goleros sabrían para dónde tirarse cuando les ejecutan un penal y Abreu seguramente no lo hubiera picado contra Ghana.  Los diplomáticos o los abogados se quedarían sin trabajo. Otras cosas serían ambiguas. Por ejemplo pensemos en las técnicas de seducción. El muchacho tímido que no se anima a abordar a la mujer de la cual está enamorada se vería favorecido, ya que ésta rápidamente se daría cuenta de sus sentimientos. En general los levantes que surgen de una atracción instantánea se resolverían con mayor facilidad, pero aquellos en que una de las dos partes utilizan sutiles estrategias de seducción para vencer las resistencias del otro se complicarían.  Pero la mayor parte de los cambios serían para peor y harían la convivencia insoportable. Pensemos en todas las inmundicias que alberga normalmente la mente, todos esos pensamientos cochinos y ligeramente depravados que de vez en cuando nos invaden y que nuestro superyo descarta: quedarían totalmente en evidencia: desde el simple deseo fugaz por la mujer o el hombre del prójimo o la prójima hasta las más desenfrenadas y bizarras fantasías sexuales u homicidas. (Imagínense los adolescentes, por ejemplo). Vivir en pareja sería casi imposible. SI normalmente es complicado, piensen lo que sería vivir con una persona que permanentemente sabe todo lo que estamos pensando. Y ni qué hablar si alguien comete una infidelidad, se delataría en seguida. El nivel de conflictividad de nuestra sociedad aumentaría a grados superlativos. Pensemos que hoy nuestra convivencia se basa en ciertos niveles de “hipocresía saludable” que serían imposibles de mantener. No es lo mismo ponerse a discutir con alguien o mantener cierta tolerancia diplomática con una persona cuando intuimos que nos detesta, que saber exactamente los pensamientos que alberga en nuestra contra y  hasta donde llegan realmente sus ganas de destruirnos.  Seguramente la posibilidad de leer los pensamientos de los demás lleve a unos niveles de desintegración social que terminen a la larga en nuevas formas de organización social y familiar en las cuáles solo podrán vivir aquellos  que puedan tolerar mejor esta invasión de la privacidad. La selección natural operará, sin duda, pero esto llevará su tiempo y será doloroso.

Pero no nos alarmemos, estas no son más que elucubraciones divagantes y esta realidad, por ahora esté lejos. Y muy probablemente cuando aparezca este  tipo de cosas se generará todo un debate ético en la sociedad y su uso será limitado.  Y, por supuesto, si aparece una aplicación descargable en nuestro celular que nos permita leer los pensamientos ajenos, también seguramente aparezca otra que permita bloquear los nuestros para que los otros no accedan, una especie de firewall mental. Eso sí, si esto pasa, cuiden más que nunca no extraviar el celular o que éste no se quede sin batería. Además, nunca faltará la persona que le reproche a su pareja: “si no tenés nada para ocultar, ¿por qué mantenés bloqueados tus pensamientos?”

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  1. A mi me han llegado todo tipo de ofrecimientos publicitarios, pero nunca acerca de esos alargadores. Se ve que ha Ud le llegan seguido. El Uruguay es muy chico y a veces no se precisa tecnología Por Ejem. tenía un compañero de trabajo que ponía un grabador en la peluquería de la hermana, una vez nos hizo escuchar uno… a partir de eso el vestuario del Chacarita F.C. me pareció un poroto…!

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  2. Muy bueno el post, màs allà de la ficciòn futurista, hace tiempo q esperaba un post acerca de la privacidad del salmòn bizarro.
    Abandonè el facebook cuando me di cuenta de esto y ademàs cuando me percatè que las cosas q yo subìa se estaban convirtiendo en entretenimiento de alguien mas asi como la vida de los demas se convertìa en mi entretenimiento.

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  3. Ahora hablando en serio, o casi, hace tiempo en un post suyo sobre cuestiones de la problemática en la reserva de pasajes de avión (o algo así ), le comenté que seguramente cuando se instrumente la colocación de chips subcutáneos ese problema será solucionado. Esa cédula de identidad de control TOTAL está en ciernes. Tendremos automáticamente acceso a nuestra cuenta al pasar por el detector del bus, cajero, supermercado, etc y de ahí será debitado todo. Lo más importante y por la razón que nos “dejaremos” incorporar esa tecnología al cuerpo, será la promesa de un Mundo feliz, una “tobillera” discreta por la cual el Gran hermano podrá saber por dónde andan los malos e ir en salvaguarda de los buenos.
    La seductora idea de seguridad nos propondrá el recorte de nuestra privacidad en pos de la armonía de La colmena..y aceptaremos gustosos, dando loas al advenimiento del final de la individualidad.
    Cómo dicen Los redondos ” El futuro llegó hace rato”

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  4. ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

    digamos que este “seguimiento” data de hace muuuucho tiempo,si revisan sus bolsillos,billeteras,carteras o en alguna parte de su casa encontraran que tienen un carnet con su foto,su huella digital y su numero de individuo y el gobierno tiene esos datos registrados,lleva por nombre común “cédula de identidad” solo que cuando nacimos ya era normal ese seguimiento y jamas nadie lo cuestiono, con este tema sucederá lo mismo, las futuras generaciones nacerán bajo este nuevo “gran hermano” y les parecerá lo mismo que a nosotros “la cedula” ya alguno me dirá ¡ no es lo mismo! y yo le diré que es exactamente lo mismo mas sofisticado pero con el mismo fin

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  5. ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

    si presta un poco de atencion vera que el numerito de ese documento figura en : su contrato de telefono ya sea fija o celular y por ende en su conexión a internet, lo mismo en su tarjeta de credito (encaso de tener) su tarjeta de bus STM idem, en la de debito “segual” si alquila tambien figura el numerito,el pasaporte tambien tiene ese dato al igual que la credencial, si no ve la similitud quizas deba ir al oculista, que se le agregue audio y video al tema es meramente avance tecnologico,no es que sea “algo nuevo”

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  6. Buenisimo el post y muy realista de ” la que se nos viene “, porque se nos viene ! Ahora………….la satisfaccion con la cual recibi tu comentario sobre Federico Luppi, eso no tiene precio, por lo menos se que al menos somos dos !!! Abrazo

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  7. ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

    realmente me extraña el “no querer ver” que este simple numerito con el cual nos etiquetan cayera y/o desapareciera caeria todo el control y orden establecido, se ve que al igual que algún otro forista nuestro usted piensa que como siempre fue así esta bien, no le parece que sin ese “simple”registro suyo (y de todos) usted y los demas nunca accedería a por ejemplo: un empleo,una licencia de conducir,a tener empresa o negocio propio y otros? ese “guardian” esta bien y otra version mas completa no ? porque? apoya el clearing pero no apoya derogar el secreto bancario ? curioso punta de vista

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  8. quién habló de clearing y de secreto bancario aquí?

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  9. ya lo decía Orwell en 1984, y con solo un capitulo de la serie Mr. Robot, ya basta para alejarse de todo tipo de tecnología.

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  10. Y yo que no quería sacarme la STM porque pensaba que a nadie le importa dónde subo, dónde me bajo y hacia dónde voy… Hasta que me “obligaron”… Por ahora me voy salvando de las tarjetas de puntos de los súpers porque en el Abitab, algún funcionario vio mi “numerito identificatorio de nacimiento” y sin más (ni una firma de por medio) al tiempo me entero que tengo tantos “Abis” adjudicados… (¿que empleado leerá mi poder adquisitivo y el tenor de mis gastos y dónde vengo y adónde voy y en que lugar exacto resido? Saludos y gracias por el post, que al igual que otro lector, esperaba uno similar, pero que también una vez liberado, los comentarios traen ” cola”…

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  11. Salmón, interesante el tema de la privacidad en éstos días… más aún privacidad/seguridad. Asombra como con un poco de ruido y miedo, las mayorías que un día tanto critican estados totalitarios, al otro apoyan a pie juntillas medidas que apuntan directamente a un estado (o empresa privada, o PPP, lo mismo da) de control total, totalitario. Excelente su ejemplo de la publicidad de las cámaras de vigilancia con el padre y la hija. Es claro que los problemas y las graves deficiencias de hoy no están sólo en los políticos y los estados. Pero vamos bien eh, teniendo el padre bien vigilado y controlado a cada integrante de la familia, las cosas van a empezar a ir sobre ruedas en la casa.

    Dice que algunas de esas medidas de vigilancia y control tecnológicas funcionan. Yo creo que no. A lo sumo cambian el problema de lugar. Como en el capítulo de Los Simpsons en el que instalaron cámaras de vigilancia en toda la ciudad. Bart, experimentando con su trasero, encuentra los puntos ciegos del sistema de vigilancia y ahí se desarrolla, reproduce y magnifica todo lo que estaba prohibido bajo la mirada del gran hermano. Así, éstas tecnologías de vigilancia y control, en el mejor de los casos, cambian el problema de lugar, a veces incluso agravando los problemas que siempre por algún lado explotan; en otros, son como trampas al solitario, como no andar en auto para prevenir accidentes de tránsito, o no salir a la calle para evitar que algún desconocido lo ataque, claro que funciona, ¿pero es una solución de tontos no? La tecnología no va a mejorar el mundo. Mucho menos la vigilancia y el control.

    Respecto a una breve discusión en los comentarios, coincido con usted, es muy distinto un nombre y apellido, o una cédula de identidad clásica, a un chip implantado en el cuerpo. Hay un abismo de diferencia entre la vigilancia y el control que puede hacer un estado (o empresa privada) en base a nombres y apellidos, cédula, papel y lápiz, al que se puede hacer cuando se tiene acceso a todo lo que hace, a dónde va, qué compra, qué le gusta, qué dice, qué escribe, una persona, todo eso en una base de datos y analizado por poderosos sistemas de software. Un abismo. Si alguien no lo ve… no sé qué decirle.

    Por ahí mencionaban a Orwell y su 1984. Está bueno, pero me resulta mucho más interesante Un Mundo Feliz de Huxley. No sólo aplica mucho mejor al mundo de hoy, de hace años, también es una forma de control mucho más poderosa, sutil e invisible. ¿A alguien le suena el exceso y abuso desde hace años de potentes drogas legales, antidepresivos, ansiolíticos y somníferos? Y no se necesita ningún sofisticado artefacto que lea los impulsos eléctricos entre neuronas para saber lo que se piensa, ya se sabe lo que la mayoría de las personas piensan, o mejor dicho, lo que repiten. Hoy, incluso sin acceso a ninguna información privada, es facilísimo saber lo que piensan muchos. Cámaras de vigilancia, aborto, drogas, armas, Uber, mano dura, y cualquier tema de agenda, es facilísimo, conociendo apenas a una persona, o ni eso, conociendo apenas sus comentarios, o en qué ambiente se mueve, es trivial deducir qué posición tiene respecto a la mayoría de los temas. Ni hablar si se sabe qué programas de televisión mira, qué radio escucha, o qué sitios de internet frecuenta.

    Una entrevista imprescindible que hasta hoy asombra, 1958, ya se respiraba guerra fría, Mike Wallace entrevista a Aldous Huxley, a veces suena anacrónica y a veces parece que está hablando de las noticias de hoy mismo, la dictadura científica: https://www.youtube.com/watch?v=eFgFh-SNdVA

    PS: Que me perdone el negro Rada, pero si hay algo que no es nuestro son la mayoría de nuestros pensamientos, son meras repeticiones de pensamientos de otros.

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  12. Pablo Crossroads

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  13. ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

    PC supongo usted es de los que conmemora con alegría los aniversarios de “salsipuedes” o el “dia de la raza” y que la canción maldición de malinche esta en su lista negra de la musicoteca

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    • No lea tanto a Galeano, Igni. la Malniche lo que hizo fue ayudar a Cortés para que su pueblo se liberara de los aztecas que los tenían subyugados y dominados. No sabía lo que podía venir después. De la misma forma que los ucranianos recibieron a Hitler con los brazos abiertos para que los liberaran de Stalin. Seguramente PC no tiene la canción maldición de malinche en su lista negra de la musiteca, porque seguramente PC no tiene en su musiteca esa canción, que es una reverenda porquería, de la misma forma que yo tampoco la tengo….

      en ese error entregamos
      la grandeza del pasado

      la grandeza del pasado de un imperio sangriento que hacía sacrificios humanos y sometía a otros pueblos por la fuerza.

      hoooooy en pleno siglo 20
      nos siguen llegando rubios
      y les abrimos la casa
      y los llamamos amigos

      a matar rubios entonces, raza desrpeciable.

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      • ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

        mmm… digamos que solapadamente esta justificando el “salsipuedes” y la conquista de america?

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      • Tanto como la como la conquista que hicieron los incas a los otros pueblos de su imperio o la de los aztecas de otros pueblos mexicanos.

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      • ignostico_misantropo_nihilista_iconoclasta

        s,i realmente los libros de historia esconden “cosas” parece que los charruas eran una peligro latente para el pais y don rivera actuo en forma de asegurar la nueva republica

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      • como le gusta provocar, Igni… No voy a entrar en su juego.

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  14. Pablo Crossroads

    Me extraña Igni, no entendió mi mensaje. No escribí nada para que los investigadores denunciados por el Salmón ( a quien creo que tanta literatura de la era soviética ha logicamente alterado y puesto algo paranoico y persegido) no me pudieran rastrear.
    Que ha pasado en este blog? Desde que El Salmón es estrella del éter ha entrado mucha gente nueva y los viejos nos hemos quedado sin imaginación?
    Lamento no poder disentir con Don Salmón sino por el contrario comparto plenamente sus dichos sobre Malinche ( la Historia es como la cuenta el Salmón, no Galeano y sus secuaces), los charrúas SI eran un problema en la campaña cuando se estaba modernizando el país, lo que no quiere decir que comparta los métodos empleados, los incas y aztecas no conquistaron su imperio pidiendo permiso a los pueblos originarios, me tiene sin cuidado el Día de la raza, ese día cumple mi primo Jaime y es mucho más divertido, y por supuesto, entre las 350.000 0 400.000 (y en aumento diario) canciones que tengo en mi poder, no hay ninguna relacionada con Malinche, Abrazo

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    • Ah pero entonces es un mito lo del “bon sauvage”? Pero la pucha! otra linda leyenda hecha añicos por el mundo moderno!

      Leí más arriba que NOMA (que concuerdo con parte de lo que dice) llega a escribir esta frase: La tecnología no va a mejorar el mundo.

      Una lástima ambas apreciaciones que expongo más arriba, Yo que quería una vuelta a la vida de cazador recolector con una expectativa de vida de 25 años…

      Shut it and let´s go!

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  15. “Toda cubierta de sangre
    Aquella infeliz cautiva
    Tenía dende abajo arriba
    La marca de los lazazos;
    Sus trapos hechos pedazos
    Mostraban la carne viva.
    Se debe ser precabido
    Cuando el indio se agasape;
    En esa postura el tape
    Vale por cuatro o por cinco:
    Como el tigre es para el brinco
    Y fácil que a uno lo atrape.
    Yo no sé lo que pasó
    En mi pecho en ese istante;
    Estaba el indio arrogante
    Con una cara feroz;
    Para entendernos los dos
    La mirada fue bastante.
    Al fin de tanto lidiar
    En el cuchillo lo alcé:
    En peso lo levanté
    Aquel hijo del desierto;
    Ensartado lo llevé,
    Y allá recién lo largué
    Cuando ya lo sentí muerto.”
    Martín Fierro

    No vale que me respondan con escenas de la peli “Pequeño gran hombre”

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    • Pablo Crossroads

      juaaaaaa, pahhh que peliculón o por lo menos eso me pareció cuando la vi. En aquellos lejanos años donde uno iba al cine a seguir a Hoffman, o a Paccino o a Brando. Bueh, también iba al Mogador….
      Guaya, que gusto leerlo, muy bueno lo suyo trayendo a colación un acto de reparación de violencia de género justo en un dia como hoy…. Para que fuera completo, debería ser al revés y ser el buen salvaje quien acuchillara al blanco vil, hijo de conquistadores, que apaleaba a su esposa. Pero ya se sabe, no hay felicidad completa, y sinó pregúntele al Paris Sant Germain

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  16. Salmón: si, Emanuelle es del 74 Aunque no sé realmente cuando la dieron acá Por esa época, gracias a Cielo ya no necesitaba ir al cine.
    PD Cielo era una conocida

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    • Pablo Crossroads

      jajaja muy bueno lo de Cielo!!!! Pero estimado Guaya, esa película de Lulú…Ud es del 55 si, pero de 1855.
      Creo que Emanuelle es del 75, ya que salimos en barra desde la facultad a verla.

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      • Para nosotros era novedad, en mi pueblo las cosas demoran un poco más que en otros lados…y te dejo, porque tengo que devolver unos VHS al videoclub

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  17. Pablo Crossroads

    jajajaj, después te llamo por larga distancia y operadora para ver si me conseguís unos cassttes en el Palacio….

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